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El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

viernes, 22 de agosto de 2008

Blog de Xavier Velasco

Ratón de un solo agujero

En la escuela aprendimos que un paso decisivo en la historia del progreso humano fue la transformación del nómada en sedentario. Nada más que, de entonces para acá, el progreso ha ganado un prestigio desmedido. Como suele pasar con los peores tiranos, al progreso no hay quien lo pare, y encima nadie sabe bien para dónde va. Es como ir en un taxi sin chofer del cual desconocemos la ruta y la tarifa. Basta con que nos digan que lo hacemos en el sagrado nombre de Mr. Progress para que recobremos la confianza y corramos contentos a abordar ese tren supersónico sin el cual el futuro parecería arcaico.

Apilo estas palabras en el más sedentario de los aparatos. Por más que sea portátil y me permita de cuando en cuando pagarme el lujo de una vida nomádica, lo cierto es que lo cargo como los caracoles arrastran con la concha. De visita en alguna ciudad seductora, me doy asco y vergüenza cada vez que descubro que me pasé la tarde entera en un cuarto de hotel por causa de esta caja fragilísima que, en tan desarraigadas circunstancias, es todo cuanto queda de mi casa. Me encantaría decir que tengo alma de nómada y mi vida es una interminable road movie, pero más de uno entre mis seres queridos lloraría de la risa en el acto.

  —Yo, sin duda, colega. Para empezar, confunde usted la terminología. Su existencia no es propiamente sedentaria, sino de hecho monástica; y cuando se le ve más allá de su dique infestado de cocodrilos, no es porque sea nómada sino fugitivo. De sí mismo, que es lo más preocupante —no sé de qué se espanta Afrodita del Carmen, si de algo tienen fama las musas es de ser sedentarias como un ciempiés con uñas encarnadas. Hacen creer que vienen y van, pero lo cierto es que apenas se mueven. No es nada más que a ratos ganen transparencia; también que uno las ve o las deja de ver de acuerdo a sus estrictos anhelos subyacentes.

Dos películas me han alebrestado contra la idea del progreso como una redención incontestable. Una fue 2001, la otra Hasta el fin del mundo. Seguramente disfrutaría más de cada nueva computadora si no estuviera viva la suspicacia despertada por Hal, el villano binario de Stanley Kubrick al cual se hace preciso desconectar para llegar con vida a morirse en Júpiter. En cuanto a la world movie de Wim Wenders, es todavía deleite inenarrable escaparse con Solveig Dommartin en el papel de Claire hacia afuera de todos los caminos trazados. Ciertas mañanas, cuando no sale el sol y la novela empieza a poblárseme de herrumbre, siento la tentación de huir con Afrodita y la MacBook adonde los protagonistas no puedan encontrarnos.

  —Negativo, colega. Ni usted ni yo somos capaces de eso. Y todavía menos si tomamos en cuenta esas mojigaterías suyas de escribir las novelas a mano. Además, como no viaja con pluma fuente y cuaderno, más tarda en estar lejos que en preguntarse cuándo va a volver. Mucho MacBook, pero al final es usted más atávico que los lugartenientes de Yukio Mishima.

  —No recuerdo hasta hoy haberte restregado las ventajas de la depilación con cera o rayo láser frente a esa costumbre premoderna de podarte del muslo hasta el tobillo con mi rasuradora.

  —Costumbre que, por cierto, a usted le alebresta la hormona. ¿Quiere que le recuerde la cajita donde atesora mis bellos vellos, o el modo en que le tiemblan las manitas cuando la abre? —ni siquiera las musas, siempre tan liberales, son inmunes al celo femenino que despierta un cuaderno con las hojas repletas de frases más o menos ilegibles, y cuyo contenido es en su mayoría un embuste que no se deja desentrañar.

El progreso pretende ser objetivo, pero es más subjetivo que traumas y complejos, y a menudo obedece directamente a ellos. Cualquier ultracínico vestido de supersónico se transforma en gurú no bien nos habla en nombre del progreso, apelando a esa incauta beatitud que inspira el mañana en quienes aceptamos desconocerlo. ¿Pero qué es progresar, sino avanzar en dirección al fin? Cada vez, sin embargo, que mis ojos avanzan muslo arriba de Afrodita, intuyo que me acerco no al final, sino al mero principio de lo visible y lo invisible.

  —Como quien dice, al centro de lo intocable. Le digo, coleguita, no progresa usted —qué más quisiera uno, finalmente.

[Publicado el 27/7/2007 a las 11:31]

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Comentarios (8)

  • hi,, m da mucha flojera leerte en internet ... asi q si quieres platicar conmigo pss mandame tu mail...
    sobres luego nos videamos

    !!!soy de los 60s fue mi mejor epoca!!

    t paso mi mail : brujah_85@hotmail.com pero no se lo pases a nadie

    Comentado por: lucia Ringo Revelito el 30/7/2007 a las 07:07

  • francisco, ¿cuál es el problema, si podemos leer los dos?

    Comentado por: gabriel revelo el 29/7/2007 a las 07:14

  • La bandera del progreso arrasa con naciones enteras. Peor, en nombre del anhelado progreso se cometen crimenes, se violan derechos humanos, se destruyen familias, muere la esperanza de pueblos enteros que ven crecer la fortuna de una camarilla, mientras todos se preguntan qué habrán de comer mañana. Pero sin embargo el poder del progreso es tan fuerte, que nadie se atreve a cuestionarlo.

    Comentado por: aarón el 28/7/2007 a las 05:38

  • http://www.elpais.com/articulo/narrativa/nino/escritor/elpepuculbab/20070728elpbabnar_7/Tes

    ¿Cuando vienes a presentarlo a Puebla? Profetica es un buen lugar

    Comentado por: manuel el 28/7/2007 a las 02:48

  • ESTE BLOG ES UNA PORQUERÍA! MEJOR LEAN EL DE RONCAGLIOLO, QUE LE ECHA MÁS INGENIO.

    Comentado por: Francisco Hernandez el 27/7/2007 a las 20:10

  • al menos me consuela saber que no soy el unico que pierde el tiempo por estar escribiendo al estar en cualquier otra ciudad o sitio que no sea mi Ciudad de México.

    así son las letras. armas de las musas, capaces de atraparnos toda una tarde, por más que afuera la tarde este radiante y llena de aventuras.


    http://gabrielrevelo.blogspot.com/

    Comentado por: gabriel revelo el 27/7/2007 a las 18:22

  • De todas formas, haciendo un esfuerzo de diosa, y debido a esa inclinación de Afrodita hacia todos los defectos humanos, escritores digo, ha podido superar el disgusto de tal falta de perspicacia o astucia. Y además, Hasta el fin del mundo es una de sus pelis favoritas. No puede evitar ser tan decandente, la pobrecita, de ahí esta vocación de musa. Además, está conmovida por tu tendencia a la depilación, no es que a ella no le vaya el vello, pero como dije antes, las debilidades humanas son las suyas, y no es insensible al hecho de que hombres hechos y derechos hayan caído en esclavitudes femeninas.Esa moda cruel fue instigada por Afrodita, cuando era musa de Calvin Klein. Todavía no ha conseguido consolidar el tacón de aguja masculino y mira que ha dado la lata al tal Manolo, pero todo se andará.

    Comentado por: escarola el 27/7/2007 a las 13:35

  • La ha vuelto ud. a llamar Carmen, qué mal gusto.

    Comentado por: escarola el 27/7/2007 a las 13:10

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Biografía

Oriundo y reincidente colono de San Ángel, al sur de la ciudad de México. Se inició a edad temprana en la escritura, sin sospechar que el juego llegaría tan lejos, y todavía hoy cree en él como una fechoría intensa y subyugante, comparable a vivir huyendo de la ley a bordo de una Suzuki 1100. Comparte hogar con dos gigantes de los Pirineos; vive un largo romance con la música brasileña; escribe semanalmente en el periódico mexicano Milenio la columna "Pronóstico del clímax". En el presente siglo ha publicado Diablo Guardián, Premio Alfaguara de Novela 2003, El materialismo histérico (fábulas cutrefactas de avidez y revancha), Luna llena en las rocas (crónicas de antronautas y licántropos), y recientemente la novela confesional Este que ves (Alfaguara, 2007), donde hurga en sus raíces narrativas y declara: "Los cobardes no escriben novelas, o cuando menos no deben escribirlas."

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