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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

viernes, 22 de agosto de 2008

Blog de Xavier Velasco

No toques esa caja

Hace unos días recibí de regalo, como parte de cierta promoción navideña, una bonita caja de herramientas. Como a veces sucede en estos casos, alcancé a ver en ello una señal. Si no entendía mal, tenía ante mí la oportunidad de poner algo de orden en la casa. Empeño comparable a conseguir que una gallina ponga huevos de tortuga, pero uno se entusiasma con esas cosas. Cuando menos podría colgar un par de cuadros, pero claro, había que encontrar antes los clavos. Del taladro ni hablar, cada vez que lo uso hago de la pared un paredón. Si expidieran licencias para usar herramientas y mediara un examen para obtenerlas, algunos seguiríamos apretando tornillos con monedas.

Todavía no logro entender qué clase de tranquilidad me da poseer un taladro, ni cuándo o cómo voy un día a usar las decenas de herramientas que vienen con la caja. Lo ideal sería quizás que no usara ninguna, pues cuando menos una de cada dos veces termino destruyendo aquello que me había propuesto componer. Ya a los catorce años, cada vez que tenía que cambiar la llanta de la moto, terminaba con dos o tres piezas sobrantes, mismas que iba guardando en una caja, por lo que se pudiera ofrecer. Hasta el día en que no supe reinstalar los frenos y terminé estrellado en la puerta de un coche.

Siempre admiré a los niños que eran capaces de armar y pintar pieza por pieza cochecitos y aviones de plástico, y hasta llegué a compadecer a los ingenuos que me regalaban modelos para armar, mismos que con alguna suerte armaba mi padre, que a pinzas y taladros les habla en su idioma. Lo intenté algunas veces, con dos resultados, a saber: piezas perdidas y mal pegadas, niño mareado y vomitando. Me enfermaba el olor del pegamento, no servía para vicioso precoz. Y si llegaba a abrir un frasco de pintura, de seguro la alfombra jamás lo olvidaría.

Preferiría no relatar ahora los estropicios ocasionados con la ayuda de mi juego de química, una vez que aprendí que el azufre mezclado con carbón y clorato de potasio podía convertirse en pólvora. Baste decir que esos antecedentes me previenen contra el manejo de cualquier sustancia que no sea la tinta o una herramienta diferente a la pluma fuente. Y de armas ni hablemos, podría suicidarme con una pistola de aire, o cortarme una vena mientras parto el queso. No digo que no pueda llegar a hacerlo bien, pero temo que me interesa poco. Siempre admiré a los niños que se interesaban por lo que había dentro de una televisión, aunque tampoco tanto para ser uno de ellos. Lo mío es trasroscar tornillos y armar cortos circuitos.

Si tan sólo supiera manejar el cautín como muevo el control remoto de un videojuego, ya me habría aventurado a soldar el toallero del baño, pero la sola idea de manejar una herramienta cuya punta está al rojo vivo me hace temer la posibilidad de salir tuerto del osado lance. Pero se ven tan bien las herramientas, nuevecitas, formadas dentro de la caja, que de pronto regresa aquel mensaje redentor, según el cual podría, si me diera la gana, montar en la pared una estantería. Sin que quedara chueca, ni se cayera nada que estuviera encima. Esto es, sin que nadie pudiera darse cuenta que era yo quien la había instalado. Poseer una caja de herramientas es una forma de creer a ciegas que puedo hacer lo que jamás haré.

Podría conectar una televisión a doce diferentes aparatos, mientras no sea preciso agujerar la pared. A veces, mientras duermo, sueño que toda la maquinaria del mundo está en manos de gente con mis habilidades mecánicas. Nada explica, por tanto, que siga funcionando, ni garantiza que lo hará mañana. Cirujanos que operan igual que yo atornillo, rascacielos construidos con mi destreza al mando del taladro, pirómanos metidos a bomberos. ¿Quién me asegura que no está todo así? Despierto y ahí está la caja de herramientas. Algo me dice que mientras esté nueva el mundo seguirá en su lugar.

[Publicado el 04/12/2007 a las 17:26]

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Comentarios (14)

  • Yo te ayudo con la cajita, a mi se me da lo de los asuntos manuales rete bien, se usar taladros, martillos, poner taquetes, soldar un poco,enyesar y pintar, bodar y cocer un poco.

    Yo te puedo soldar el toallerito...
    Saludotes.
    Que bueno tenerte de vuelta.

    Comentado por: Dulce Geisha el 05/12/2007 a las 07:06

  • La incertidumbre del 'ójala' se ha disipado, y aquí estoy, escribiéndote al final de una larga jornada, felizmente terminada con una conversación cómplice entre mujeres, aunque en realidad el punto final de hoy lo estoy escribiendo aquí. Tu post me ha recordado a mi sobrino, a punto de cumplir seis tiernos añitos, él es uno de esos niños 'capaces de armar y pintar pieza por pieza cochecitos y aviones'. Tiene cajas llenas de pequeñas piezas de colores, algunas más pequeñas que la uña de mi dedo meñique, y él en un abrir y cerrar de ojos construye todo tipo de objetos, preferiblemente coches, barcos, trenes, aviones, mientras yo le doy vueltas y vueltas a la piececita pensando que hacer con ella. No es falta de imaginación por mi parte, al contrario, hay que echarle mucha imaginación para saber lo que he pretendido construir. Mi sobrino, como niño que es, se da cuenta en seguida de cuando ando perdida entre esa montaña de pequeñas piezas, y corre a rescatarme, señalándome cómo las puedo colocar. No haran falta muchos años para que se dé cuenta que su tía no está dotada para la ingenieria, y lo que más me asusta, no hará falta muchos años para que se dé cuenta que su tía siempre anda un poco perdida, me pregunto si entonces vendrá a rescatarme.

    No puedo dejar de pensar en las dos maneras de salir de ese estado lamentable del que hablabas ayer, y me pregunto si sentarse a escribir es incompatible con vivir activamente un gran romance.

    Me ha gustado mucho la descripción del espacio dónde habitas, mi ventana mira a otras ventanas dónde no hay pájaros sino siluetas humildes que agradecen el techo que les cobija, o eso quiero pensar.

    Besos.

    Comentado por: Guada el 04/12/2007 a las 23:05

  • Enhorabuena muchacho!

    El blog ya ha vuelto...

    Comentado por: yorkperry el 04/12/2007 a las 22:21

  • No, pos que este blog sí que hace wave. Whatever eso de las machines y sus trucos no es para mí brothers y sisters. A otro chingón con ese thing.

    Comentado por: Chingolo el 04/12/2007 a las 22:00

  • .Comentario introducido correctamente8siempore enb rojo)

    40E09 8creo que estas letras y números estan inclinados peor que yo que estoy sentado con gran dignidad de antes del después)

    43c5f 8tras el cçodigo introducido no es válido, etc)

    Comentado por: - el 04/12/2007 a las 21:17

  • Me odio por intrepid es el mejor aforismo de diciembre desde ya mismo

    un daludo C4ECA

    ( xEl código introducido no es válido y me lo dicen en rojo pues vale toma 00C2F tómalo)

    Comentado por: - el 04/12/2007 a las 21:15

  • Xavier:

    Ayer tuve una experiencia semejante cuando decidì lanzarme a poner la navidad en mi jaula y entonces tuvè la brillantèz de echarle el fervor agujerador de un taladro con broca del nùmero de 3/8 (ah, canija! ) a una pared de concreto. Yo me sentìa con el aire glamoroso que una pistola Beretta 950 B le da a las chicas James Bond …

    Whatever, mi intenciòn era colocar una corona navideña y el resultado fuè que mi pared roja quedò descarapelada, el taladro chingado y los dientes sonajeàndome en el hocico…

    Me odio por intrepid.

    Comentado por: Tamiris Lippl el 04/12/2007 a las 20:52

  • He venido dos veces por aquí.
    La primera, antes que la segunda, obvio… pero más bien, la primera, después de que por segunda vez, personas diferentes, me dijeran que habían encontrado un personaje como yo, en un libro. (y ahora pienso, que a muchas se los ha de decir. wa.)
    Buscaba saber, quien era Violetta, y la concepción que tenían aquellas dos personas cercanas a mi.
    La segunda, hoy… varios meses después de haber leído Diablo Guardián y Este que ves, tirada en la playa, en menos de una semana... pero Hoy, alguien me volvió a decir que aquella Violetta era yo… y sin mas que menos, decidí venir a leer el blog de aquel que describió en un libro, lo que las personas ven a primera vista en mi… lastima que no soy nada de lo que parezco a primera vista. (Quizás Violetta también es así.)
    Pero bueno, lo verdaderamente trascendental de este comentario, seria el pensar que es divertido pensar, que alguien lee tu blog…
    O de menos, eso pienso yo cuando alguien lee el mío… y pasa 5 minutos leyendo acerca de Cajas de Herramientas… y creo que ahora, vendré todos los días a leer…

    Comentado por: rana el 04/12/2007 a las 20:21

  • de hecho ando pensando (mientras tengo al fuego algo para cenar con el enano obsesionado ya en empezar a leer) que la felicidad también puede ser tener cuerda par rato, o no?

    que corra la voz pues!: tenemos cuerda para rato (no para rofdrigo, se entiende)

    saluddddd y que sea lo que dios quiera (simpre fue así desde el clic, porque hubo un clic pero no sabría decir qué día fue el día del clic, ese día en que uno empezó a estar loco y a no importarle hacer el ridículo con tal que la cuerda salte (y no me importa ya sobre quién o qué) y tú o alguien loco la agarre)

    mucho más serio en 70a71 (vanidad personal)

    Comentado por: - el 04/12/2007 a las 20:09

  • en realidad (ahora que he bebido) un taladro en las manos es como una pistola para un james bond de pacotilla (por lo menos nunca fumé con boquilla de sabor a menta)

    me gusta taladrar, es algo delicado: primero la broca del 5, luego la del 6 y finalmente la del 8: ese es el secreto del buraquinho. En Porto hay un bar que se llama O buraquinho quente. Ante una realidad como esta, todos quedamos redimidos (aunque seamos locos por los cables de acero y nuesta casa se parezca a una telaraña)

    me largo y me callo (a cayo largo tampoco estaría mal)

    AB5EE

    Comentado por: - el 04/12/2007 a las 19:46

  • A ese mismo amigo en cierta ocasión le regalaron una tienda de acampada para acampadores y decidimos (con mi madre) que sí o que no, montarla en el patio (sin clavos, atados los hilos a macetas o barandillas). Esa noche dormimos los tres un rato ahí (hasta que mi padre salió para gritar: ¿qué está pasando aquí? Esto no puede ser!)>(mi padre siempre ha sido algo dramático, pero de ese tipo de dramatismo que se ríe tras dar un buen portazo...)

    hasta luegp

    Comentado por: - el 04/12/2007 a las 19:34

  • "Preferiría no relatar ahora los estropicios ocasionados con la ayuda de mi juego de química, una vez que aprendí que el azufre mezclado con carbón y clorato de potasio podía convertirse en pólvora" 8pim pam pum1

    con un patio y un amigo, a esa hora de felicidad indescriptible que consiste en salir de la escuela e imaginar lo que se va a hacer a continuación, acabamos mezclando base más ácido, no recuerdo bien si salfuman con sosa cáustica o algo así, sólo sé que puse la nariz a fondo en el explosivo resultante y respiré cloro ante la prudente distancia de mi amigo y mi madre (que solía siempre jugar a lo que fuera. Aun se deben reír al recordar cuando entré algo sulfurado en la cocina y, abriendo finalmente la puerta del frigorífico, no dejaba de decir: oxígeno, oxígeno...

    Ahora leo a Perec antes de pensar en bricollages.

    Salud!

    (suena Ne siam kurve tuke sijam prostitutke)

    Comentado por: - el 04/12/2007 a las 19:06

  • Escribo con prisa y sin haber leído tu post de hoy, aunque sí el de ayer (me quedo con las ganas de dar la respuesta que se merece a ese 'estado lamentable'). Espero que el tiempo no me engulla y en unas horas pueda estar abriendo esta pagina, y escribir. Ahora me voy a reunir con Juan Cruz en el tren y su Ójala ..., me tentaste demasiado y ya lo llevo pegado a las palmas de mis manos. Lo dicho, ójala te pueda escribir más tarde, pero por la incertidumbre y para colmar el deseo (el mío): Besos.

    Comentado por: Guada el 04/12/2007 a las 18:13

  • ¡Entonces, ni la toques! (En verdad, un escritor, mejor que nadie -tal vez-, sabe encontrar siempre los mejores pretextos para muchas cosas.)

    Comentado por: HjV el 04/12/2007 a las 17:57

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Foto autor

Biografía

Oriundo y reincidente colono de San Ángel, al sur de la ciudad de México. Se inició a edad temprana en la escritura, sin sospechar que el juego llegaría tan lejos, y todavía hoy cree en él como una fechoría intensa y subyugante, comparable a vivir huyendo de la ley a bordo de una Suzuki 1100. Comparte hogar con dos gigantes de los Pirineos; vive un largo romance con la música brasileña; escribe semanalmente en el periódico mexicano Milenio la columna "Pronóstico del clímax". En el presente siglo ha publicado Diablo Guardián, Premio Alfaguara de Novela 2003, El materialismo histérico (fábulas cutrefactas de avidez y revancha), Luna llena en las rocas (crónicas de antronautas y licántropos), y recientemente la novela confesional Este que ves (Alfaguara, 2007), donde hurga en sus raíces narrativas y declara: "Los cobardes no escriben novelas, o cuando menos no deben escribirlas."

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