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El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

viernes, 10 de octubre de 2008

Blog de Xavier Velasco

Palabras en penumbra

Creo firmemente que las condiciones en las que uno escribe determinan también la forma de lo escrito. Nunca será lo mismo escibir con teclado electrónico que en uno mecánico, ni hacerlo echando mano de la pluma fuente que de un procesador de palabras. El ritmo es diferente, tanto como la percepción del espacio y la manera de abusar de él, entre otros ingredientes poco o nada tangibles. Lo mismo pasa durante las distintas horas del día o la noche, una cosa son los fantasmas tímidos de una tarde nublada y otra muy diferente los demonios que llegan detrás del crepúsculo. Me horroriza la idea de tener que escribir una novela de noche, cuando el tiempo es elástico y campea una inquietante sed de abismo.

De noche es más sencillo destruir, como que uno se arrima fácilmente a los límites. Ya solamente el timbre del teléfono -inesperado después de las once, extravagante pasadas las tres, asesino a partir de las cinco- constituye un evento perturbador, por no hablar de cada una de las especies, casi todas escasamente fotogénicas y de hecho espantosas, que tradicionalmente merodean la noche, cuando las sombras crecen y cualquier ratoncillo nos arrebata el sueño. Lo abstracto cobra forma y dimensión, lo concreto se pierde entre las sombras. Las librerías deberían incluir un estante dedicado a la escritura nocturna. Cualquiera sabe para qué quiere un libro hecho de noche. Dirían las abuelas: para nada bueno.

De día se da uno lujo de albergar toda suerte de ideas constructivas; de noche, en cambio, las guapas son las abismales. Ideas crudas y ácidas, que no obstante a la vuelta de algunas horas de sueño quedarán listas para cocinarse al sol. Pero uno a veces las consume de noche, al tanto de que entonces son tóxicas y contraproducentes. Puedo ejercer algún control dictatorial sobre las parrafadas diurnas -que suelen ser alegres, despreocupadas y optimistas- que las nocturnas nunca aceptarían, toda vez que son broncas y voluntariosas como un toro reacio a ser cabalgado.

Puedo contar con la lealtad del mediodía y esperar razonablemente un cierto porcentaje a mi favor de mañanas y tardes soleadas, pero la noche suele mudar de opinión. Hoy se alía con el romance, mañana con el desengaño, la semana que viene con el dolor de muelas. Pero uno así la quiere, y hasta se cuelga de ella para apelar a instancias tan remotas como las invocadas por Rita Ribeiro con tal de contraer el sortilegio ansiado y lanzarse a escribir macumba abajo, abriendo de repente las puertas que no debe por el puro placer de desafiarse.

Las palabras no suelen ser inocentes, ni inofensivas. Menos aún cuando las pronunciamos bajo el sortilegio ancho de la noche, creyendo ingenuamente que su huella se borrará con el arribo protector del alba. Menudean los guiños de la luna que el sol es incapaz de descifrar, tanto como esos ecos que se nos alejan con el solo propósito de regresar después, como el vampiro vuelve por el cuello querido. "Oigo ruidos", solía gritar de niño, a media madrugada, cuando me despertaba temiendo que viniera el hombre lobo por mí. Hoy día escribo alimentando la esperanza de que disculpe aquellos despropósitos y acuda a los llamados de mis palabras. Con lo ocupado que andará, el pobre.

[Publicado el 05/12/2007 a las 15:55]

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Comentarios (8)

  • ¿Qué escribir?, ¿Qué comentar?, han dicho que ya todo se ha escrito y mira que yo que soy analfabeta y que no se de ortografííía ni mucho menos de retorica o aleatoreidad, quedo encandado entre me deslizo de linea linea y mirada a mirada. Reciente descubri tus libros y alagos sobran...

    Saludos Xavier.

    Zoch...
    http://zoch.blogspot.com/

    Comentado por: Zoch el 06/12/2007 a las 10:07

  • se congeló (el cochero) pero luego en la tina la vio (no a london sheraton sino a sharon tate)

    sangre!!!

    Comentado por: paul anski el 06/12/2007 a las 01:59

  • Xavier:

    Que tienen en comùn KLAUS KINSKI, BRUNO GANZ Y CHAVELA VARGAS?

    chèquelo

    http://www.youtube.com/watch?v=CW0feuihNOY&feature=related

    ( està de miedisimo )

    Comentado por: Tamiris Lippl el 06/12/2007 a las 00:12

  • Mis palabras no son inocentes, a pesar de que nací en un día en que según cuentan algunos mataron a muchos de ellos. Son flechas que pretenden fijarse en el centro de la diana, a pesar del riesgo que ello conlleva, aunque sin saber el alcance exacto de tal riesgo ni por tanto la temereridad en la que incurro. Quiero creer, quizás 'inocentemente', que el interlocutor es persona de confianza.

    Si viene alguien a visitarme de noche, por favor, que no sea un vampiro, era el personaje que me daba más miedo de pequeña, hasta el punto que el recuerdo de su imagen me hacía dormír tapada de pies a cabeza sin saber si quiera como no me asfixiaba.

    Soy mayoritariamente diurna, quizás por lo de la lealtad, pero últimamente te escribo en noche cerrada, en parte por la imposibilidad de realizarlo en otra franja horaria, en parte por rozar el límite de los sueños.

    Espero que esta noche tu llamada sea escuchada y oigas esos ruidos que un día no supiste descifrar.

    Besos.

    Comentado por: Guada el 05/12/2007 a las 22:53

  • Xavier:

    Lo que es andarle jugando a la valiente.. a mi se me ocurriò hace unos años ponerme a leer los mitos del "Chulu" en un insomnio y es la fecha que no me recupero...

    le mando un guiño tembloroso..

    Comentado por: Tamiris Lippl el 05/12/2007 a las 20:17

  • REGRESE...

    En la noche, las especies se bifurcan en un claroscuro que ni siquiera deberíamos intentar comprender.

    Por las oscuridades de la noche, rondan grandes aventuras: La luna arrulla al hombre lobo, algunos sienten que les vienen a jalar los pies, los amores prohibidos se vuelven permitidos por unas cuantas horas, y los insomnios pululan por esta grande ciudad.
    Y sin querer, de repente, ves llegar la brillante luz: mezcla de ilusiones, de saltos mortales, y un poco de azúcar con mantequilla.

    En lo personal, las noches son el mejor/peor momento del día… y todo aquello depende de lo que uno tenga ganas de hacer y pueda hacer.
    A lo mejor una pequeña bifurcación en la mente (que busca saciarse por medio de unas cuantas letras) sea suficiente para recibir a la masa crepuscular, o quizás, la pequeña debilidad que se encuentra expresada en pequeños cristales que se deslizan por las mejillas de algunos insomnios.

    Pero lo que realmente es cierto, es que uno nunca sabe, lo que la noche nos podrá deparar. (Y más, si eres mujer con un ejército de hormonas, listo para disparar trozos de alegría, felicidad, tristeza, deseo…)

    Comentado por: rana el 05/12/2007 a las 17:02

  • Hell yeah

    Comentado por: yorkperry el 05/12/2007 a las 16:46

  • Las palabras suelen ser el sonido y la furia. Musicalidad de algunas,asperezas de otras, pero si son bien dichas tienen un eco propio al oído de quien las escucha.
    Palabras diarias, sin nubes, ni sueños, no por repetidas, menos verdaderas.
    Las palabras tienen un desafío y es con la página en blanco. Los impresos hoy, e indudablemente mañana, en el siglo digital ya iniciado, no tienen más alternativa que conmover con el conocimiento y las palabras.
    La revolución sigue estando en la palabra, que es la que comunica con mayor sorpresa, capacidad y permanencia en el tiempo, profundidad inclusive en la razón.
    La publicidad, que a veces es sólo imagen, está también impregnada en palabras y sólo ellas pueden traducirla, darle un significado a los mensajes, al marketing de cada día.
    Se pueden iniciar con un ligero buenos días, matinal, abierto, con olor a tostadas y un barniz de mantequilla.
    Las palabras tienen color como los días. El poeta enfant terrible, Arthur Rimbaud, bautizó a las vocales con un colorido singular, y sin ellas, no hay palabras.
    Algunas son luminosas, como un día a pleno sol, estallan de felicidad, auguran buenos tiempos y van de boca en boca, sin que casi nadie las pronuncie, lejos de la nube que trae lluvia y el gris de la tempestad.
    Yo me quedo con las que huelen a primavera, no traen un envase especial, zumban silenciosas o rompen cristales, pero son ellas mismas, nunca cambian de personalidad o parecer, francas a decir basta, ni aturden, ni se jactan de ser las más espléndidas.
    Las hay negras y grises, locas viajeras, como salidas de un túnel, expulsadas por una locomotora a carbón, repletas de toxinas afiebran la propia lengua que las expulsa.Populares, novedosas, fundacionales, definitivas, que llegaron para quedarse, marcar con su significado un tiempo, una época imborrable.
    La palabra Sputnik nos volvió la mirada hacia el cielo en una esquina de nuestra infancia, repleta de sueños y estrellas brillantes.
    Jeans, vitaminas y cremallera, ocuparon un especial y largo tiempo en nuestras vidas y siguen siendo el pan de cada día este fin de siglo.
    Palabras que no se las ha llevado el viento, sino han hecho ruido en el común de las gentes, como debe ser el lenguaje cuando está vivo y forma parte del corazón del pueblo.
    Píldora es una palabra mágica que comenzó a inquietar a las madres con hijas adolescentes, pero la palabrita oblada vagaba de boca en boca para quedarse y dejarse usar con su presencia tácita y real, sobre la mesita de noche, en el botiquín, en la clásica cartera de una cita furtiva.
    No me trago esa píldora o no me dores la píldora, frases alrededor de este símbolo girando con su propia aureola y significado.
    El bikini nos despojó de todo rubor y fue un nuevo comienzo para los cuerpos moldeados con la mano de Miguel Angel Buonarotti, en las cálidas playas delCaribe o en la costa francesa, donde estuviera la fémina frente al mar.
    La palabra Democracia—más de cal que de arena—un verdadero festín en este siglo que ha pretendido cobijarla como su varita mágica en medio de la tempestad política y la violencia larvaria, institucionalizada de la pobreza y del propio Estado.
    Ella es cenicienta frente al mercado: ícono y deidad de nuestro tiempo.Se defiende como puede, a veces nos parece un gato de espalda; un sastre que no encuentra una aguja en el pajar; una espada de doble filo y unagolondrina que no se cansa de hacer verano.
    Palabras, palabras que arrojan luces o inflaman el ambiente, verdaderos dardos o reconfortantes bálsamos, amigas de la transparencia, pérfidas,retóricas, perfumadas o malolientes, por algo respiran en nuestra garganta hasta brotar parcas o en cascadas.
    Cortina de hierro y perestroika, tan opuestas y en un mismo lugar, brotadas para significar, dejar huella y volver el tiempo historia y memoria.
    Estrés y tiempo libre, hijas de este siglo, divorciadas de la realidad y definitivamente presentes, Aterrizaje lunar, sólo una realidad hace algunas décadas.
    Hoy archivada en el lenguaje cotidiano.Tarjeta de crédito se ha transformado en una palabra casi un miembro, un órgano, parte vital del diario vivir y sufrir del hombre de esta época llamada moderna.
    Sin ella es como si hasta los sueños fallaran. Tiene la nociva consistencia del plástico y la duración que respalda nuestro esfuerzo, porque la magia está en equilibrar: cuanto ganas, tanto gastas.
    Doping, sex, fax, van y vienen las palabras y no hay quien las contenga, ellas quieren significar, poner su granito de arena en la comunicación, participar, en una palabra, del diálogo diario.
    Beat, hippie, single, ellas forman su propia generación, le dan forma y contenido a la existencia y se consagran en grandes titulares cada día.
    Llegan a estremecer inclusive a la sociedad, a la que le imponen un sello, una especie de partida de nacimiento.
    Internet, reina de su propia Babel, princesa única de lo instantáneo, Alicia pequeña en tus grandes maravillas, quieres estar en todas partes mi diosa, deja que Penélope teja tu hilo hacia nuevos laberintos y si en verdad vas a emprender un viaje, que sea a Itaca.
    ¿Quién no identifica hasta ahora a los hippies con las flores, el amor y la paz como estilo de vida de una generación y época?.
    Palabras, paroles, words, lápidas sobre el enemigo, epitafios para la posteridad, sentencias de por vida, prisioneras del amor y la venganza, simples saludos, epistolares e íntimas, convertidas en decretos, reinas por los siglos de los siglos en las páginas de Heráclito, Shakespeare, Dante Alighieri, Joyce, Kafka, Hemingway, Martí, Eliot, Neruda, Villon, Cervantes,Vallejo, Rulfo, Borges y tantos otros que saben que las palabras nunca salen de vacaciones, siempre nos aguardan más allá del silencio.
    Algunas están destinadas a derrotar el tiempo, si fuera preciso. Otras ya no existen y algunas ya van a nacer..Yo digo, la palabra amor, y debe sonar una campana.©

    Comentado por: rolando gabrielli el 05/12/2007 a las 16:01

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Foto autor

Biografía

Oriundo y reincidente colono de San Ángel, al sur de la ciudad de México. Se inició a edad temprana en la escritura, sin sospechar que el juego llegaría tan lejos, y todavía hoy cree en él como una fechoría intensa y subyugante, comparable a vivir huyendo de la ley a bordo de una Suzuki 1100. Comparte hogar con dos gigantes de los Pirineos; vive un largo romance con la música brasileña; escribe semanalmente en el periódico mexicano Milenio la columna "Pronóstico del clímax". En el presente siglo ha publicado Diablo Guardián, Premio Alfaguara de Novela 2003, El materialismo histérico (fábulas cutrefactas de avidez y revancha), Luna llena en las rocas (crónicas de antronautas y licántropos), y recientemente la novela confesional Este que ves (Alfaguara, 2007), donde hurga en sus raíces narrativas y declara: "Los cobardes no escriben novelas, o cuando menos no deben escribirlas."

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