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El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

lunes, 8 de septiembre de 2008

Blog de Xavier Velasco

Mal, gracias, ¿y usted?

Todos fuimos alguna vez devotos de una pasión así, y hasta en cierto momento encontramos orgullo en que por ello nos pensaran idiotas. Creíamos, y algunos aún creen, que esa suerte de terca languidez en que nos sumergimos por su causa tiene o merece el rango de estado de gracia. De ahí a temerla musa insustituible hay apenas distancia, quizá por esa música de flautas desangradas que con frecuencia repta detrás de ella y le da al día un aire de antesala del patíbulo, ideal para entregarse a los deleites íntimos del automenosprecio. Es chantajista, cruel y atorrante, pero se piensa sexy cuando escucha su nombre entre las otras pasiones tristes.

     La pasión triste se alimenta a menudo de sí misma, toda vez que desea aquello que no puede, ni pudo, ni podría tener. Y si un día lo obtuviera, contra todo pronóstico y a pesar de la lógica del autoboicot, es seguro que haría lo imposible por destruirlo. La idea es apostar a perder, fabricar más de esa tristeza sólida y pesada que permite al usuario apasionarse por lo que le hace daño. Tropezarse, cortarse, lastimarse, luxarse, para que quede claro que es el mal fario quien tiene la culpa. Creer en cualquier cosa menos en uno mismo y aprender a hacer chistes ácidos al respecto, como lo haría quizás un pariente insidioso.

     La pasión triste se parece a un cobertijo repleto de lluvia, impermeable a los días de sol y aun así extremadamente cómodo. Mal podría uno arriesgarse ya a nada cuando desde el principio elimina la posibilidad de ganar y halla en ello coartada para irse tan abajo como pueda. ¿Cómo no va a ser cómodo vivir acurrucado en la certeza de la incomprensión ajena, que es uno de esos sentimientos fáciles que se encuentran por miles a la orilla del río? Desenredarse de una pasión triste significa tener que hacerse cargo de asuntos previamente asignados a la fatalidad.

     Decía Carlos Drummond de Andrade que al fracasado le asiste el derecho de considerar que fue la sociedad quien fracasó. Algo similar piensa el triste apasionado, que encuentra a la alegría de los otros árida y deprimente como la agenda de un condenado. Por eso necesita que lo compadezcan, se ha propuesto llevarlos de paseo por el sótano anímico que tan bien conoce. Se compadece de ellos cuando observa que quieren ayudarle, los muy ingenuos no han considerado que las pasiones tristes se avergüenzan de recorrer cualquier camino que no lleve hacia abajo.

     Cultivar una o más pasiones tristes es asumir el riesgo de acabar coqueteando con el espejo desde la orilla del escenario. Uno a veces se cura de las pasiones tristes sólo para no hacer el papelón, si bien a veces la mejor medicina consiste en aplicar una nutrida salva de soplamocos. Hay quien piensa que son un mal endémico, pues si hoy me burlo de ellas cualquier mañana me veré en sus manos. De otra manera ya me habría quitado esa manía enfermiza de compadecer a los libres de locura igual que a un discapacitado sin terapia.

Imposible seguir: recién amaneció. Sobre el balcón relucen ya los primeros reflejos del sol, habría que ser un infeliz supino para perseverar en la penumbra. Se oye un largo murmullo de pájaros afuera. Una canción-caricia me recuerda que el romanticismo no es una pasión triste.

[Publicado el 10/4/2008 a las 14:47]

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Comentarios (13)

  • Yo también mal, gracias por preguntar.

    Pero... que canción-caricia tan preciosa.
    Pues sabes qué, en realidad estoy mejor, gracias.

    Espero que te mejores, pero que sepas que no me das ninguna pena.

    Comentado por: pasión quizá triste el 11/4/2008 a las 20:58

  • Destruirse es la única manera de volver a construirse.
    Empiezo a pensar que es inherente a la naturaleza humana, el buscar la constante catarsis.
    Pienso que medularmente somos viajeros, es decir, somos la clase de animal que a pesar de ser nómada, decidió quedarse por el resto de su vida a observar el paisaje en un solo lugar… pero también es verdad que no podemos mantenernos estáticos, tenemos que movernos, aunque sea en medio de sentimientos catárticos, o de pasiones que eminentemente buscan tropezarse, cortarse, lastimarse y luxarse… como tu dices.





    Regrese.

    Comentado por: rana el 11/4/2008 a las 20:50

  • Por cultura el mexicano es psicomasoquista, ya tienes a Jose Alfredo Jimenez, ¿Quien no llega a la cantina, exigiendo tu tequila exhigiendo tu canción?.
    Ahora que si queremos dejar esa pequeña adicción que corre por nuestros genes, recurrire a un españo, Joaquin Sabina, Si protesta el corazón en la farmacia pueden preguntar ¿Vende pastillas para no soñar?.

    Salud Xavier.

    Comentado por: A.A. Reyes el 11/4/2008 a las 19:34

  • Hola Xavier,el romanticismo es el latido de sentirse vivo,con luz.Una defensa muy acertada.saludos.

    Comentado por: maria el 11/4/2008 a las 18:19

  • Y es que la pasion triste, tu romanticismo, tiene que ser tan grande como para que los demas no lo comprendan. Seria una pequeñez si esa pasion causara la conmiseracion ajena.

    El dolor nos recuerda que estamos vivos, y como polvo egoista que somos queremos vivir mas. que importa el mundo, esos simples mortales instalados en sus efimeros satisfactores. salvados al fin, que se quedaron al borde del camino, que reservaron un rincon tranquilo. Sin saberlo hago lo mismo.

    hay tantos pretextos para continuar como emos en Queretaro.

    "que la seguridad de saberte apto para algo mejor no ponga en tus manos la postergacion" M. B.

    Comentado por: abrome el 11/4/2008 a las 04:47

  • ... pórtese bien con las mujeres.

    un abrazo.

    Comentado por: Tamiris Lippl el 11/4/2008 a las 04:36

  • Bajo las influencias del riff adictivo que sale de la guitarra de Clapton sin menospreciar el solo de jack bruce y los golpes de bombos y platillos de Ginger baker, en un estado entre la somnolencia y el espabilamiento me encontraba, sumido en un colchón que ha sobrevivido a las diferentes batallas diarias, a fluidos corporales intestados de amor fútil, a personas que ya nunca se volverían a encontrar en sus vidas, ¿Qué estoy haciendo aquí? Era la pregunta que rondaba en mis labios, una y otra y otra vez, hasta que apareció esa imagen enigmática enfundada en bombacha y corpiño, lista para viajar a mi lado hacia un lugar sin límites, para no abandonarme nunca…. Sentado en el límite exótico de la cama, con la mirada pérdida, estática y los recuerdos de una noche extinguida por las horas diurnas trataba de recordar lo que nunca regresaría a mi memoria: la pasión en su estado más puro. ¿Qué estoy haciendo aquí? Era la pregunta que surgía en mi cerebro, una y otra y otra vez ¿Qué estoy haciendo aquí? ¿Qué estoy haciendo aquí? ¿Qué estoy haciendo aquí?....

    Comentado por: arros el 11/4/2008 a las 04:03

  • vaya tino... justo hoy que me sentía medio depre-apachurrado por cuestiones del corazón vengo a leer este texto que, en parte me da la razón y en parte no.

    sufiri por amor (o por su ausencia) quizá no sea lo más sano, pero sí un indicio de que se está vivo. siempre he dicho que sufrir por amor es rico, aunque claro, uno se da cuenta hasta que la herida cicatrizó.

    suerte.

    http://gabrielrevelo.blogspot.com/

    Comentado por: gabriel revelo el 11/4/2008 a las 00:25

  • el amor no es triste... es mas felicidad...

    when i fall for someone .. siempre me da por brincar en la cama como nina chiquita que quiere que su mama le diga... ya, no brinces en la cama.. el colchon tiene que durarte cinco anos... ahaha....

    me da por brincaar a la musica de cansei de ser sexy aunque avecs ni se lo que dicen.. pero.. el internet es buno para todo lo del translating... Superafim, just yesterday is when this drive of jumping in bed soo high trying to reach the ceiling occur once again... i guess iv'e falen for someone.. someone i don't even know... eeks.. this guy that works at the norton simon museum... siempre esta ahi whn im sketching stuff. haber manana que pasa.. ahaha

    el amor... las canciones en espanol... de los 60's saben decirlo mjor..

    http://youtube.com/watch?v=LPsGSjwRpH0&feature=related

    cambio y fuera, lily!

    Comentado por: of lillies and remains el 10/4/2008 a las 22:11

  • Besos.

    Comentado por: Guada el 10/4/2008 a las 22:04

  • Me voy, siento que la virgen me habla.
    Vivo en estado de gracia, plena.

    Comentado por: Dulce Geisha el 10/4/2008 a las 20:29

  • Damn... Portugués...

    Un abrazo dude...

    Comentado por: yorkperry el 10/4/2008 a las 20:29

  • Idiotas.¿Qué otra cosa más se pude ser?, capaces irremediablemente de ir hasta el cadalzo por dicha pasión.
    Perdidos sin remmedio a sabiendas de que lo que creemos nos esta haciendo felices mientras dure, en realidad nos hará miserables hasta donde aguantemos.
    Hoy he prometido deshacerme de esta pasión triste, pero solo será así si no encuentro en el camino un pretexto que me convenza con gran facilidad de lo contrario.

    Comentado por: Kiddo el 10/4/2008 a las 17:22

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Biografía

Oriundo y reincidente colono de San Ángel, al sur de la ciudad de México. Se inició a edad temprana en la escritura, sin sospechar que el juego llegaría tan lejos, y todavía hoy cree en él como una fechoría intensa y subyugante, comparable a vivir huyendo de la ley a bordo de una Suzuki 1100. Comparte hogar con dos gigantes de los Pirineos; vive un largo romance con la música brasileña; escribe semanalmente en el periódico mexicano Milenio la columna "Pronóstico del clímax". En el presente siglo ha publicado Diablo Guardián, Premio Alfaguara de Novela 2003, El materialismo histérico (fábulas cutrefactas de avidez y revancha), Luna llena en las rocas (crónicas de antronautas y licántropos), y recientemente la novela confesional Este que ves (Alfaguara, 2007), donde hurga en sus raíces narrativas y declara: "Los cobardes no escriben novelas, o cuando menos no deben escribirlas."

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