El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
sábado, 30 de agosto de 2008
Hoy sí no, por favor

Suele recomendarse, no sin alguna bienintencionada ingenuidad, que salga uno lo menos posible de su casa durante el accidentado transcurso de un día negro. Existe por supuesto una confabulación secreta, a la que no es ajeno el clima, ni el reloj, ni aquella sospechosa sincronía que hace a los aparatos descomponerse con abusiva simultaneidad. Pues no le basta al boiler con reventar a media tarde del sábado; ha de hacerlo además cuando le acaban a uno de cortar el teléfono. Con la puntual ayuda de la mala conciencia, parece fácil creer que el destino arrea hacia nosotros varias calamidades conexas para ofrecernos un escarmiento a tiempo. Es un aviso, se dice el culpahabiente, aliviado también por la ventaja extra de asumirse al comando de su vida, y en tanto libre del influjo fatal de un día negro.
Hasta donde se sabe, sólo hay una manera de escapar al odioso transcurso de un jour noir, y ésta consiste en fallecer a primera hora -un despropósito, antes que una estrategia, pues nadie como un muerto pinta el día de ausencia de color-; de otro modo, el mal fario continuará encontrando la forma de colarse entre las intenciones más luminosas para contaminarlas de penumbra. Cada vez que comienza un nuevo año, sabe uno que el producto incluirá cincuenta y dos tardes de domingo. Doce, con suerte trece noches de luna llena. Dos solsticios y otros tantos equinoccios. Esquivamos, no obstante, la evidencia aritmética según la cual un periodo de 365 días incluye por defecto y necesidad un cierto número de días negros, amén de la certeza estomacal de que varias entre esas jornadas funestas serán de riguroso origen orgánico.
Un día en verdad negro es aquél que sucede igual dentro que fuera del cuerpo que lo sufre. Más allá de ese pesimismo colaboracionista que ya antes de las diez de la mañana le invita a uno a jurar que hoy no es su día, lo interesante de los días chuecos está en la persistencia que los hace invencibles aun ante el talante fanfarrón de un fundamentalista del optimismo. Se engaña entonces no quien astutamente reconoce al día por su negrura y en tanto se resigna a contar las horas que le quedan, sino quien se resiste a dar completo crédito a la inminencia y sigue batallando inútilmente por alumbrar aquello que de suyo es oscuro y fotofóbico.
Para tranquilidad de los aprensivos, los días negros no son mucho más que eso. Por oscuro que haya decidido ser, un día dura nada más que un día, con su corrrespondiente noche de zozobra (misma que de repente conseguimos ahorrarnos, toda vez que al final de la salada jornada llega uno a la cama contagiado del sueño bendito de los perdedores). Ahora bien, nada nos garantiza que al término de un día negro no vaya a venir otro igual o peor. Es infrecuente, claro, pero de pronto ocurre. O uno hace que ocurra, empujado por los malos augurios paridos a lo largo del día anterior, pues se sabe que la desgracia inmotivada tiene aparte el mal gusto de causar adicción. Hay quien disfruta de saberse elegido, aunque sea sólo por el mal agüero.
Se ignora qué sería de las novelas y sus sufridos autores sin la providencial intervención de los días negros, que a menudo resuelven tramas espinosas e intrincadas con la varita mágica del fario traidor. No era su día, opina uno de aquel protagonista cuya debacle súbita resolvió el argumento de la historia y acabó literalmente de un plumazo con las noches en vela del novelista. Al final, casi nada consuela y reconforta a las almas desesperadas tanto como asomarse a un día negro ajeno y verse a salvo de él, díscolamente.
Un día sólo es oficialmente negro cuando al fin ha acabado de transcurrir y podemos narrar sus incidencias. Entonces mueve a risa rememorarlo. Cree uno que si le encuentra el lado chusco al destino podrá minimizarlo, en el futuro. Hasta que llegue un nuevo día negro y, como es su costumbre, nos minimice sin tantita piedad. Sólo porque, otra vez, no es nuestro día.
[Publicado el 30/4/2008 a las 11:37]
Yo no sé si mi Lunes de la talla pa´un día negro. Lo que si es que se pasó de Lunes!... Carajo, re-Lunes diría yo.
Ahí te voy de magrugada a llevar a mi Sis al aeropuerto, con una cruda de felicidad y fiesta que ya tenía diez días. Luego de tres horas de espera (porque a la Muñequita se le cuatrapearon las horas) voy de regreso bajo un sol insoportable que tiene los días calurosísimos en guanatos y casi llegando a casa se me muere PLAT-PLAT. El día entero se me fue en llevarlo al doctor y cambiarle la batería. Llegué en cimita de la hora a una entrevista de trabajo que tenía por la tarde. Porque si, habrá que recordar que estoy en el desempleo. Y entendemos entonces que pa´un desempleado pagar una batería nueva no es su top, no?.
En fin -suspiro- como bien dijo, el día se terminó y ahora solo me queda ahorrar energías en la semana porque vendrá de nuevo un Lunes que de repente me dan mas miedo que los días negros.
Quizá no sean tan catastróficos, pero son mas asiduos.
Abrazo desde el drama.
PNLP
Comentado por: PNLP el 07/5/2008 a las 17:17
Buuuuuu, te estuvimos esperando en el segundo encuentro internacional de escritores en Oaxaca, una lástima que hayas llegado, yo hasta llevaba uno de tus libros para que me lo firmaras. Ni modo.
Comentado por: Viridiana el 04/5/2008 a las 03:17
El que busca encuentra:
Los días negros son como esa enfermedad virulenta llamada encuentro furtivo entre dos almas (estafador + pichón) la cual uno puede decir que se vio inmiscuido de forma antinatural en ella: encontrabasé sola la muy desdichada princesa en espera de una buena calada del cigarrillo intimo en los labios de fulano de tal, él cual al pasar cerca de donde ella estaba sentada escucho la voz providencial de la dignísima dama, primero probar las babas en el filtro tabacalero y después hacer la propuesta del intercambio de fluidos por una módica cantidad, la cual engendro el regateo intrínseco entre actos a recibir, tiempo dispuesto y honorarios honorables. Llegando a un acuerdo justo se postro frente a ellos un carruaje con su chofer: gorra sobre la cabeza, sobre peso y una voz aguardentosa que los invito a subirse. Se subieron antes de que la magia y la “buena suerte” terminaran, las platicas sin sentido entraban en acción antes de que las manos desembarcaran en el puerto púbico mas cercano que tenia él a sus manos, sin embargo antes de que los dedos masculinos desembarcaran un afrenón reptante tuvo lugar, sin discutir y con todas las de perder al escuchar la cordial invitación de depositar el dinero y guardarse la libido y los fluidos, bajo del carruaje sin objetar nada, para caminar con rumbo a la avenida mas cercana que lo ubicara en el lugar y así poder huir lo mas rápido posible antes de que otra cosa peor le sucediera.
Comentado por: arros el 03/5/2008 a las 22:50
Comentado por: yorkperry el 03/5/2008 a las 06:47
Uuhhmmm! la imagen de la niña y el perrito es muy tierna, ¿qué le pasa a la niña?, no es dificil deducir que tiene un día negro, y su más fiel aliado que está mirando a la cámara no puede ayudarla. Es evidente que todos tenemos días negros e incluso temporadas oscuras, época estas que parecen no tener fin y si lo tienen lo despreciamos porque se necesita tiempo para todo, tambien para la caída libre hacia ese agujero que nos succiona. Tarea vana la que uno se propone cuando pretende hacer piruetas frente a aquel que no le mira, o le mira pero lo que ve no le hace ni puta gracia, porque no hay pirueta que valga en un día negro.
Y,cambiando de tema, sabrás ya que a J.Marías le han nombrado Académico -de la Real, quiero decir-. No es que sea un dato sustancial a nivel de lectora suya, pero me parece curioso que Pérez Reverte y él tengan un lugar común.
En fin, que no quiero nombrarle, pero espero que esté bien, espero que estéis lo mejor que se puede estar en un día negro.
Mañana por acà anuncian sol y calor, ¿y por allá?
Besos sí no, sí.
Comentado por: Guada el 02/5/2008 a las 22:18
y a todo esto.... ¿ que más te pasó ?, (además de quedarte sin pestañas con lo del boiler).
Espero que Don Vitto, esté bien.
me preocupa que en la imágen, sólo aparezca un perrito.
un beso ( pero no tronado ).
Comentado por: Tamiris Lippl el 02/5/2008 a las 06:09
Comentado por: yosoyyo el 02/5/2008 a las 04:30
¡Pinche pendejo! –una frase tan común para los mexicanos…- esta entra en el santo rosario que nosotros siempre proferimos… junto con una buena mentada de madres en un día nefasto en el que buscamos las mieles del hedor de venganza en quien nos la va a pagar y nunca en quien nos las hizo, como aquellas tardes dentro del cuerpo del delito que debía de ser entregado en resúmenes y comentarios propios pero se veían interrumpidos por esas ninfas convertidas en elixires etílicos y estrepitosos acordes del rock ochentero/noventero (el cual fue generación de unos y para otros imberbes púbicos todavía estábamos con la vestimenta rudimentaria de un pañal lavable y un biberón lácteo) resonaban en los archivos donde las neuronas guardaban la información grabada necesaria para exentar lo que sabíamos una causa perdida por la voz de bono o cobian y al ver el despreciable cinco anexado a un Boucher de junta inmediata en donde se veían involucrados la triada padres-profesor-director para saber que era lo que estaba pasando con el hijo podrido y lo comparaban con fulanito que tiene el record de mejores calificaciones en el año y las mejores lagrimas y los moretones por espía… ¡éste si no es mi día!
Comentado por: arros el 02/5/2008 a las 03:35
A mí me pasa seguido, soy de esas personas distraídas a las que todo les sale mal, pero ya aprendí a vivir con eso y puede resultar muy divertido.
Comentado por: m. el 02/5/2008 a las 01:00
SIENTO MUCHO LO QUE LE HA SUCEDIDO A DON VITTORIO, LE ENVIO TODOS LOS BESOS Y CARIÑOS DEL MUNDO.
HAS TENIDO MUCHA SUERTE DE VIVIR CON DOS PERROS, CREEME LOS GATOS SON MAS DEMANDANTES, IMPOSITIVOS Y EXIGENTES.
SALUDOS AL GUAPO BORIS.
Comentado por: NELLY GRIMALDO el 01/5/2008 a las 23:39
Comentado por: Viridiana el 01/5/2008 a las 09:06
Un post bastante ad-hoc para hoy, último día en que el asalariado puede presentar declaración de impuestos.
No hay que acongojarse, pues: siempre vendrán días más negros.
Comentado por: Federico el 01/5/2008 a las 01:12
Todavia no leo el post, pero al dar click al link me quede con la boca abierta, esos amigos son mi banda favorita de todo el mundo mundial y ademas voy pronto al d.f. a verlos. Bueno lejos de lo que trate el post, usted me ha hecho el dia bueno, buenisimo...
Un fuerte abrazo. Fuertisimo.
Comentado por: Dulce Geisha el 30/4/2008 a las 19:45
Por hoy prefiero un día normal, aunque a veces somos enteramente responsables de nuestros días negros, esos en los que la madre acaba inmisericorde gritandole al infante "Te lo dije". Por necios y aferrados nos llega el día de pagar la cuenta, pero eso ya paso, y ahora el día pinta de un gris normal, como dice la rola de la Casta. Espero que mi próximo día negro no este tan cerca, y espero que los que resuelvan los conflictos de tus personajes se sientan como de 23 horas. Ayosito.
Comentado por: Kiddo el 30/4/2008 a las 18:19
yo he tenido muchos de esos!!!!!!!!!!!!! (y también me he burlado de los días negros de otros).
seguramente es la prueba fehaciente de que a fin de cuentas, la justicia en este mundo sí existe. al final, los días negros son como la muerte, tarde a temprano a todos nos toca.
saludos!!!!!
http://gabrielrevelo.blogspot.com/
Comentado por: gabriel revelo el 30/4/2008 a las 17:28
Sr. Velasco:
Es la primera vez que dejo un comentario en este blog, *_* y estoy encantada!
Días negros.. a veces dejan todo un rastro dificil de borrar, y con la paranoia de que 'nada puede ser peor', suele serlo.
Buena vibra para Don Vittorio.
Comentado por: Alicia el 30/4/2008 a las 15:06
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Cristo Rey de Iztapalapa!!! ...
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Una ambulancia!!! pero si la...
Publicado por: Evelyn
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