El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
viernes, 29 de agosto de 2008
TIEMPO LIBRE
De la misma manera que hay leyes restrictivas en la circulación para tratar de que la gente no muera, deberían implantarse leyes restrictivas laborales para impedir que la gente no perezca. O sea infeliz.
Que todavía no se haya hecho efectiva una limitación real de la jornada laboral es tan grave como no proteger el cumplimiento de cualquiera de los llamados derechos humanos.
La democracia no es posible sin el derecho a un tiempo bastante para sí. La libertad no es concebible en este siglo sin una desahogada parcela tiempo libre. Esta obviedad se considera sin embargo tan superficialmente que la crueldad se multiplica.
El handicap para la felicidad, la comunicación familiar y la salud general que supone no poder conciliar el trabajo y las relaciones personales queda todavía ignorado por la tenebrosa inercia de la esclavitud. Ser trabajador no debe considerarse equivalente a ser explotado y una democracia moderna comete un fraude radical si no supera pronto esta ecuación.
En una economía de servicios, en una sociedad de la información y la comunicación, la raquítica disponibilidad de tiempo libre representa el rotundo engaño del sistema social. No hay ideología que pueda justificar esta constricción, no hay formación política digna de existir sin atender a los tiempos de vida. El espacio exiguo de la vivienda privada se tiene como un estrago. Pero ¿y el tiempo exiguo para vivir privadamente o no? La más importante y crucial batalla de cualquier partido contemporáneo debería centrarse en las facilidades para disponer de tiempos. La lucha de clases acaso haya derivado en simples clases de vida pero esa simpleza constituye hoy el corazón de cualquier auténtica revolución. Sin una tasa suficiente de tiempo propio, la injusticia social persiste y se multiplica por dos: se prolonga la prisión productiva de antaño y se dobla el sufrimiento con la improductiva merma de la alegría, el recreo y el amor.
[Publicado el 04/6/2007 a las 18:46]
Comentado por: escarola el 05/6/2007 a las 09:28
Sr. ficticio trabajador:
Pues parece una bendición, pese a que la angustia provocada por la precariedad y la invisibilidad pueda afectarle. ¿Dónde se puede encontrar un trabajo semejante?
Comentado por: escarola el 05/6/2007 a las 09:25
También conozco a otra persona que trabajaba en una siderúrgica y parecía feliz (casi siempre nos parece que los felices son los otros ¿no creen?). Supongo que esa persona y sus dolores físicos robaban tiempo en la fábrica para escuchar mirlos o imaginar que la llama de la chimenea era una cabellera rubia al viento. Esa persona robaba tiempo hasta para escribirlo y, con tiempo y sin prisa, otros han podido leer sus experiencias reales e inventadas y noveladas. Se vive también el tiempo de los otros.
Comentado por: ficción basada en hechos reales el 05/6/2007 a las 00:14
Conozco a una persona a la que no le gustaba 'estar en el trabajo' sino 'trabajar'. Empezó trabajando bastante joven y podría decirse que lo hizo siendo empleado. En seguida se dio cuenta de que aquello no era lo suyo, de que le tomaban el pelo. Hasta que un día, a la pregunta de '¿puedes coger el teléfono?' realizada por su jefe (que tenía el teléfono al lado) se sorprendió a sí mismo contestando 'preferiría no hacerlo'. Desde ese momento trabaja con un ordenador y una conexión a internet en casa y su trabajo incluye pensar mientras pone una lavadora o se fuma un cigarro en la terraza haciendo una pausa para sentarse a escuchar un mirlo. No sé decir si tiene suerte o si se lo ha buscado pero, más bien pasando desapercibido y sin hacer grandes planes, en su vida poco a poco ha ido apariciendo una constatación: ha ido dejando poco a poco de hacer lo que le disgusta, y eso compensa con creces la precariedad económica o la inseguridad de tener que REINVENTARSE a menudo para poder seguir haciendo lo que le gusta. Hay que decir que es una persona poco ambiciosa pues su trabajo es anónimo y le importa un bledo que alguien conozca su nombre. Prefiere que unos pocos le tengan confianza porque hace bien su trabajo. Cuando trabaja, trabaja. pero lo mezcla con otras cosas que también le gustan. De vez en cuando se reúne con otros (ya son algunos) que trabajan así, pues tienen tiempo propio para compartir sin tener que largarse corriendo siempre. No es tan difícil conseguir más o menos hacer lo que a él le apetece o por lo menos no hacer lo que no le apetece. Cuestión de tiempo. Claro que mañana puede cambiar todo. La vida es así. Nunca ha tenido contrato laboral salvo cuando trabajó 15 días para una E.T.T. Tal vez dentro de unos años, o meses tenga que trabajar en otra cosa, pero por el momento prefiere poder ir a buscar a su hijo a la escuela y no coge el teléfono de nadie, mucho menos de aquél tipo que insistía en decirle: 'me parece que no sabes quién soy yo'. Aquel tipo no era nadie importante, un jefecillo. A esta persona de quien les hablo le gusta no tener ni jefes, ni empleados. A veces pienso que es un poco feliz. Pero aún sueña con que le toque la lotería a la que no juega nunca... Para desatascarse de las referencias demasiado fijas a las que todos nos cogemos de vez en cuando cual clavo ardiendo.
Comentado por: ficción basada en hechos reales el 04/6/2007 a las 23:56
Comentado por: escarola el 04/6/2007 a las 23:24
CONVERSA Sobre Hablándose a uno mismo...
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Sobre Hablándose a uno mismo...
juanaragon dijo...
A veces pasa, ¿no? Tengo un amigo que me cuenta sus cosas, no para que yo le de consejos ni por afán narcisista, sino porque -dice- así ordena sus ideas y a veces, sus sentimientos. Yo prefiero oir y callar a no tener nada que decir y mover los labios con palabras vacías adentro. Porque a veces los dramas de los otros no son incomprensibles, sino simplemente inasibles. En fin, cada vez que te leo, me haces pensar un rato. Gracias por publicar tus ideas.
Joaquín dijo...
Es así. Si lo recuerdas, en la iconografía de Oriente a los budas se los pinta con grandes orejas que simbolizan la capacidad de escuchar. El sabio no es tanto el que es capaz de decir grandes verdades como el que es capaz de escucharlas, lo cual no es fácil.
Vi una película norteamericana, cuyo nombre no he podido rescatar de la memoria, que trataba sobre un supuesto psicólogo que lo único que hace es escuchar a sus pacientes. Luego se averigua que no tiene títulos académicos que lo acrediten. Cuenta entonces que se metió a psicólogo porque descubrió que a las personas les gustaba contarle sus cosas. Sólo escuchándoles las curaba.
Le conté esta peripecia a un amigo psicoanalista y me dijo que es así, pero con la reserva de saber encauzar lo que el paciente o el cliente dice, para que no abunde en el victimismo, la autocompasión, la culpabilidad propia o de otros, etc.
Para saber escuchar bien hace falta no estar nublado por los preconceptos. Y tener el propio ego observado y batido.
De Nelson Rodriges se contaba que en sus conversaciones básicamente se dedicaba a escuchar. No juzgaba lo que oía. Las raras veces que intervenía era para preguntar sobre detalles y datos de lo narrado. Este saber escuchar era la materia prima de su inmensa producción literaria.
Aparte de la virtud del escuchar, tengo que confesar que me descansa mucho estar con personas que hacen el mayor gasto de conversación. Me incomoda un poco las personas que escuchan y escuchan sin dar ninguna confidencia a cambio. Esto es importante. Conozco una terapeuta que escucha fenomenal, pero sólo porque de vez en vez tercia contando anécdotas personales que la sitúan en el mismo rango de humanidad que sus confidentes.
De modo que también existe la virtud del hablar. A este respecto, andando yo un tanto intrigado acerca del por qué de mi manera de conversar y de los modos de conversación de otras personas, el descubrimiento del Ayurveda resultó revelador. Como es conocido, según esta tradición las personas nos encuadramos dentro de tres tipologías agrupadas en pares, donde una es predominante y la otra secundaria. Pues bien, una de estas tipologías acostumbra a hablar en voz muy enérgica, en cantidad moderada pero de modo muy asertórico y persuasivo. La segunda tipología habla mucho de manera rápida y con voz media y poco modulada. La tercera habla poco y con voz baja y suave. ¿Reconoces a alguien? Desde que leí esta clasificación, no puedo evitar situar a cada persona en su tipología ayurvédica. No sé si esto me ha ayudado a escuchar mejor, pero sí a comprender lo inevitable del carácter de cada persona.
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Manual de Primeros Auxilios para Vidas Destrozadas
http://garciaweil.blogspot.com/search/label/Conversa
http://garciaweil.blogspot.com/search/label/Conversa
Comentado por: Joaquín el 04/6/2007 a las 23:16
Hombre, bienvenido ud. también, Larrosa:
http://www.youtube.com/watch?v=Uwmk3vH8czo
(pero no se haga ilusiones)
Comentado por: escarola el 04/6/2007 a las 23:13
¿En serio cree que lo que aquí emitimos son enunciados ficcionales? A mi me parece que continuamos con nuestra identidad, si bien parcelada de forma distinta. Es decir, mostramos diferentes cosas de nuestra realidad interior y exterior de lo que hacemos en una forma de comunicación más convencional. Esta identidad de aquí puede ser tan auténtica como que mostramos en la vida exterior, o puede que incluso sea más sincera. La construimos con nuestras palabras, pero no somos personajes de ficción. Admito que cosas que aquí diría no las diría en la vida normal, y viceversa, hay cosas que aquí me callo. Una de ellas tiene relación con el artículo de hoy. No he sido capaz de hablar de él, porque me afecta demasiado. En un determinado momento tuve que escoger entre tiempo libre (el que me permitía estar con mi hija algo más del tiempo que se tarda en saludarla por la mañana) y un trabajo demoledor. Pero si soy más sincera todavía admitiré que ni siquiera he buscado demasiado un trabajo mejor. Me avergüenza, me crea sentimientos de culpa y autocompasión, sí, porque las que no trabajamos, estamos estigmatizadas,y aunque nuestra vida se parezca más a la de un estudiante que a la de una ama de casa convencional (aunque de hecho, apenas nos dediquemos a la casa), se nos considera unas mantenidas. No renuncio en el futuro a algo mejor, por eso preparo unas oposiciones (formación tengo de sobra, dos especialidades +una tesina+cursillos, cursillos, cursillos). Tengo como referencia a mi madre. Siempre la admiré en su trabajo, no en vano me dio clase, pero en casa siempre la vi agotada, frustrada, viendo cómo se le escapaba la vida, cómo envejecía sin pensarlo. Y era un trabajo cualificado. Imagino que lo importante es el trabajo, lo a gusto que lo hagas, ya sea por el trabajo en sí o por quienes lo compartes.
Comentado por: escarola el 04/6/2007 a las 23:07
La presentación del libro de Azua, corrió a cargo de Eduardo Mendoza, que apenas balbuceó unas frases, con la excusa de que los ordenadores no son lo suyo. La conclusión de su charla fue que la condición para que un libro sea bueno es que lo escriba un buen escritor. (He de aclarar que estuvieron hablando los cinco escritores, más de una hora, sin saludar a los oyentes ni presentarse. )
Llegados a este punto, se produjo uno de los momentos álgidos de la historia. Antonio Larrosa, el escritor de casta, demostró un valor del que reconozco que yo carecí. Se puso en pié y sin pestañear increpó a los escritores: Y dijo: Hola buenas tardes."Yo soy Antonio Larrosa Diaz. ¿Quiénes son ustedes?"
Fue evidente el aturdimiento de los increpados que apenas fueron capaces de balbucear algunas palabras, haciéndose un lío a la hora de decidir quien era quien. Incluso Mendoza, le ofreció que ocupara su lugar en la mesa.
Los cinco escritores eran: Santiago Roncagliolo. Marcelo Figueras. Eduardo Mendoza. Basilio Baltasar. Y Felix Azua. El alboroto que allí se armó, fue indescriptible, especialmente cuando el famoso escritor Eduardo Mendoza preguntó a Larrosa, si escribía en algún blog y este le contestó que tenia una pagina Web anunciándose como el escritor peor de la historia universal.....http//www.antoniolarrosa.com…. Después, una vez finalizado el acto, ambos se hicieron una fotografía como recuerdo de esta anécdota.
Un asistente al acto en la biblioteca La Central de Barcelona El 29 –5 -- 2007
Comentado por: Antonio Larrosa Diaz el 04/6/2007 a las 23:03
Pero quién no estaría de acuerdo con este estupendo artículo de Verdú... Yo también quisiera los 12 meses de vacaciones. Pero no creo que el articulista se refiera a algo tan obvio. Creo que se refiere, más bien, al descaro impune que supone hoy la explotación del tiempo de los demás, en una época en que la tecnología puede reducir este tiempo a muchísimo menos.
Pero se da un problema: conceder tanto tiempo libre a los esclavos supone posibilitar su emancipación. De momento, no hay 'tiempo libre' porque, simplemente, no hay tal libertad. Y, para cuando la tecno lo haga todo por nosotros, y la caradura del sistema sea tan grande como para preocupar, se crearán nuevas formas de esclavitud, esta vez 'libres', que nos permitan llenar de dependencias nuestro tiempo ocioso. Realmente, ya ocurre así. Trabajamos ya menos horas que en tiempos de Catón el Viejo. Y la cosa sólo puede ir a mejor...
Saludos, personajes.
Grifo
Comentado por: Grifo el 04/6/2007 a las 22:46
Pues tendrá que ser pepinillo en vinagre, porque el otro no lo soporto...
¿Dónde se había ud. metido, profe?
Comentado por: escarola el 04/6/2007 a las 22:39
¿Sería cierto aquello de que una de las primeras consecuencias de la reforma laboral en Francia fue un acojonante aumento de las audiencias televisivas en la franja horaria de la tarde?
El trabajo no mola. Fue un castigo enviado como acompañante del libro antiguo, pero quizás...
¿Cuántas cosas bonitas e importantes ha salvado un horario de trabajo prolongado e intenso? Hipotécas, matrimonios, hijos, vidas.
El problema del tiempo libre es que nos gusta aprovecharlo comunicandonos con los demás, pero no solo intentando traducir nuestros impulsos neuronales más o menos sinceros a nuestro limitado alfabeto tradicional que a su vez recodificamos al retorcerlo en fonemas.
También hemos aprendido a comunicarnos de formas mas directas, como por ejemplo comprarnos un BMW azul marino grande como un yate de la American Cup (vaya tongo). ¿Para qué? Para pasearnos con el y que los demás nos vean y se comuniquen con nosotros, pero muy clarito... Donde pongo BMW, poner si quereis cualquiera de los cacharros que impulsan el vigor de nuestro modelo económico-cultural-existencial.
Cosas caras que hay que comprar y para poder comprar la solución es trabajar... o robar. Cierto que es urgente mejorar la calidad de nuestra democracia incrementanto el tiempo libre hasta hacerlo tan libre que por unos pocos momentos, sin darnos cuenta, nos pareciera que ya ni había tiempo; pero, a lo peor, la tarea primera comenzaría incidiendo en la necesidad de que los chorizos son incompatible con la sociedad de la comunicación que podríamos, poco a poco, ir construyendo en nuestros ratos libres.
Comentado por: Cualquier verdura q comience con p y combine bien con la escarola. el 04/6/2007 a las 20:41
Totalmente de acuerdo. Ahora los centros comerciales atienden hasta las 9 o 10 de la noche. Maravillo. ¿Y los pobres empleados que atienden al público? ¿En qué rato ven a su espos@, a sus hijos? Se quedan sin vida familiar, en pocas ocasiones les pagan horas extras, es totalmente inhumano.
Comentado por: Fátima el 04/6/2007 a las 20:37
Certísimo. Tal vez esta entrada haya llegado tarde porque produjo escozor.
Pienso que después de tanto andar embretados por esa raquítica disponibilidad de tiempo libre muchos han perdido incluso la capacidad de vivirlo. Es triste.
Hace un año de mi retiro -que yo llamo libertad- y el tiempo no me sobra, de hecho me falta. Por entonces muchos me decían: "¿Qué harás?", me aconsejaban pensármelo bien antes de tomar esa decisión. Cuando respondía que haría aquello que me llena (leer y escribir), me decían, inseguros, que tenía suerte por tener esos intereses y "podía" resultar que no me acabara si dejaba el trabajo.
Para muchos el poder disponer de tiempo propio sólo llega en la madurez (léase después de los sesenta), cuando ya hay algunas restricciones (no puedo aspirar a un campeonato si retomo la esgrima, por ej.)
Sumado a ésto está la paradoja de que, cuando trabajamos, tal vez y sólo tal vez, podríamos disponer de los medios para un esparcimiento a nuestra medida, pero no tenemos tiempo, y cuando rompemos las cadenas adquirimos tiempo pero nos faltan medios.
No creo que den tiempos, tenemos que procurar estirar, aprendiendo a aprovechar, aquellos que nos dejan para recuperarnos. Es triste. Siempre pensé que una de las grandes suertes que caen en la vida es poder hacer coincidir el trabajo con aquello que nos causa placer.
Se me ocurre que el peligro está en que, frente a la decadencia de la capacidad de recrearnos, a alguien se le ocurra que es bueno darnos el derecho de más tiempo libre para asi, ellos, intentar manejarnos.
Comentado por: thinking el 04/6/2007 a las 19:58
Comentado por: escarola el 04/6/2007 a las 19:43
Y que no se enfade Provoqueen:
http://www.youtube.com/watch?v=k3A66KqXK8I
Comentado por: escarola el 04/6/2007 a las 19:41
Vicente Verdú nació en Elche en 1942. Escritor y periodista, se doctoró en Ciencias Sociales por la Universidad de la Sorbona y es miembro de la Fundación Nieman de la Universidad de Harvard. Escribe regularmente en el El País, diario en el que ha ocupado los puestos de Jefe de Opinión y Jefe de Cultura. Entre sus libros se encuentran: Noviazgo y matrimonio en la burguesía española, El fútbol, mitos, ritos y símbolos, El éxito y el fracaso, Nuevos amores, nuevas familias, China superstar, Emociones y Señoras y señores (Premio Espasa de Ensayo). En Anagrama, donde se editó en 1971 su primer libro, Si Usted no hace regalos le asesinarán, se han publicado también los volúmenes de cuentos Héroes y vecinos y Cuentos de matrimonios y los ensayos Días sin fumar (finalista del premio Anagrama de Ensayo 1988) y El planeta americano, con el que obtuvo el Premio Anagrama de Ensayo en 1996. Además ha publicado El estilo del mundo. La vida en el capitalismo de ficción (Anagrama, 2003) y Yo y tú, objetos de lujo (Debate, 2005). Sus libros más reciente son No Ficción (Anagrama, 2008) y Passé Composé (Alfaguara, 2008).
Passé Composé (2008), Alfaguara.
No Ficción (2008). Editorial Anagrama
Yo y tú, objetos de lujo (2005). Editorial Debate
La ciudad inquieta: el urbanismo contemporáneo entre la realidad y el deseo (2005). Fundación Central Hispano
Noviazgo y matrimonio en la sociedad española: 1974-2004 (2004). (Coautor con Alejandra Ferrándiz). Taurus Ediciones
Alberto Schommer, el poeta de la visión (2003). La Fábrica
El estilo del mundo: la vida en el capitalismo de ficción (2003). Editorial Anagrama
Guillermo Vázquez Consuegra: obras y proyectos, 1996-2001 (2001). (Coautor con García-Solera Vera, Javier). Colegio Oficial. Arquitectos Comunidad Valenciana
Cuentos de matrimonios (2000). Editorial Anagrama
Señoras y señores (1998). Espasa-Calpe
El planeta americano (1997). Círculo de Lectores
Nuevos amores, nuevas familias (1992). Tusquets Editores
El éxito y el fracaso (1991). Ediciones Temas de Hoy
Poleo menta (1990). Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert
Días sin fumar (1989). Editorial Anagrama
Héroes y vecinos (1989). Editorial Anagrama
Sentimientos de la vida cotidiana (1984). Ediciones Libertarias
El fútbol, mitos, ritos y símbolos (1981). Alianza Editorial
Las solteronas (1978). Editorial Dopesa
Si Vd. no hace regalos le asesinarán (1972). Editorial Anagrama

Entrevista en Canal 2 Andalucía.
Reseña en Babelia.
Reseña en El País.
Reseña en El Cultural de El Mundo.
Reseña en El País - País Vasco
Entrevista en Periodista Digital
2006 Premio Escritor del Año (Grupo Condenas)
2006 Grand Prix du Livre des Dirigeants
2002 Premio Julio Camba de Periodismo
1998 Premio Espasa de Ensayo
1997 Premio González Ruano de Periodismo
1996 Premio Anagrama de Ensayo
29/8/2008 21:04
No se apure que no hay prisa,...
Publicado por: Jaime J
29/8/2008 20:46
Publicado por: Juicioso
29/8/2008 19:17
No me ha molestado en absoluto....
Publicado por: Juicioso
29/8/2008 19:10
Publicado por: Jaime J
29/8/2008 18:59
Publicado por: Juicioso
29/8/2008 18:49
Vengo un poco tajao y le leo...
Publicado por: Jaime J
29/8/2008 15:52
En estos casos hay que leer a...
Publicado por: Juicioso
29/8/2008 14:09
El post de hoy tiene tintes...
Publicado por: escarola
29/8/2008 13:11
Gracias por no dejarme sola con...
Publicado por: escarola
29/8/2008 11:56
Publicado por: asier
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