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El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

viernes, 29 de agosto de 2008

Blog de Vicente Verdú

Expectativa

La pena se siente como una expectativa.

Esta sentencia, caída sobre la pantalla y que parece desdecir el lugar común de que el estado triste sólo contribuye a escarbar más hondo, posee -intuyo- una verdad interna que sólo este azar me ha permitido ver con nitidez. Porque, bien visto, ¿cómo no sentir que la pena establece una suerte de aplanada pista de despegue o, una peana, aún vacía, que deja sitio para lo mejor?

El mal y el bien pertenecen de hecho a una igual naturaleza y el pasadizo entre uno y otro es el más franco que imaginarse pueda. Del bien al mal y viceversa cunde una corriente de solidaridad  y de expectativa. No hay bien que no proceda de una situación peor, ni mal que no crezca gracias a la dicha de antes. La pena opera así como el primer plano donde pueda posarse alguna dicha, mayor o menor, atraída precisamente por el señuelo del dolor. Puede parecer en efecto una tesis cruel o estrafalaria pero se trata simplemente de una ecuación biológica, el funcionamiento natural del sistema de nuestras vidas en las que nos salvamos gloriosamente de algún peligro de muerte y morimos sólo gracias a la presencia de vitalidad.

La pena se siente como una expectativa.

[Publicado el 29/4/2008 a las 10:40]

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Comentarios (8)

  • No voy a mentir aunque podría hacerlo, aunque podría llegar a encontrarlo lícito. Pero cada paso que doy me lleva a algún lugar. Hay cuentas que saldar y palabras que pronunciar y una ajena honestidad que compulsar. Como dijo alguien, a veces somos presos de la propia libertad y me gustaría sentirme por un momento libre por mor de mi propia libertad

    Comentado por: ¿Hay luz en la sombra? el 18/8/2008 a las 11:36

  • La tristeza está anudada a la emoción. Consecuencia del horror, de una mala mirada, de un acto violento, de una noticia que nunca debió acontecer, de un abrazo que nunca tuvo su lugar. Pero es la emoción la que nos hace recuperar el aliento del que vivimos, el alimento vital de unas lágrimas de las que no queremos saber nada, a las que debemos, sin embargo, la vida. Aquí estamos, sin llorar, sin situarnos. Pero siempre con deseo de, en algún momento, saber de nuestro propio brote de estremecimiento, de asegurarnos vulnerables, de no querer separarnos de lo que más nos une a un terreno tan antagónico y tan cierto como nuestra propia existencia, llena de gracia y desgracia, de espectáculo y monotonía, de hecho y deshecho. No se concibe una vida, como diría Edmundo Dantés, sin la comparación de los estadios, sin el puro enfrentamiento de lo que más nos hastía con lo que más nos llena. Porque, para qué negarlo, uno no vive sin el otro. Y el otro se encuentra con el uno en el mismo punto. Sin saltos. Se pasa de menos diez a diez por el cero que nos equilibra y nos deja, sólo por un momento, en un lugar realmente irreconocible. Pena que sea nuestro verdadero espacio. El que no está ni lleno ni vacío. Alegría de que sea el intermedio de dos enemigos condenados, como siempre, a encontrarse, que no entenderse; a verse la misma cara con distinta máscara. La del mejor teatro. La de nuestra propia representación.

    Todavía no puedo entender el desprecio de algunos al regalo diario que nos hace. Qué pena...

    Comentado por: ilSAnTO el 30/4/2008 a las 17:33

  • No hay sentimientos puros, aunque hay momentos en que lo parecen. Pero, si disecamos el sentimiento, no creo que encontremos en la pena expectativa o esperanza, encontraremos pérdida. Que la asunción de la pérdida enseñe, posteriormente, que después de mucho bajar se comienza a subir, tiene más que ver con la esperanza y la confianza en el esfuerzo que con la pena. La asunción de la nueva realidad, la esperanza, el olvido, vienen a mitigar la pena, compitiendo por el mismo lugar

    Comentado por: Ocaña el 30/4/2008 a las 01:27

  • Pues si. Pudiera ser que la pena se sienta como una expectativa.
    En cuanto a ecuación se me ocurre que las matemáticas lo explicarían como un estado estable,una función, que una vez pasado su valor mínimo tiende a infinito, y cuya representación
    gráfica sería una parábola. Esto para sistemas aislados, claro.
    Pero el "sistema de nuestras vidas" no puede suponerse aislado, y, afortunadamente, se llega a un punto de máximo, en el que se abandona el pozo de la pena.
    Y vuelta a empezar. Las expectativas nos salvan del aburrido, triste y estéril infinito.

    Comentado por: M.CARmen el 30/4/2008 a las 01:06

  • Más jamón y menos prozac

    Comentado por: me apunto el 29/4/2008 a las 23:13

  • No creo que el autor desconozca las mayores penas.

    Comentado por: no es ficción el 29/4/2008 a las 23:11

  • Hay una canción que creo que cantan Toquinho y Vinicius de Morais, que dice la tristeza no tiene fin, la felicidad sí.

    También hay penas que son disfunciones cerebrales, y que en el siglo XXI se curan con una pastillita que por lo visto dan equilibrio.

    Me recuerda una canción de Pepe da Rosa cuando el fenómeno televisivo de Dallas, que decía del cabo de Gata al de Finisterre hay que ver la gente como está con J.R.

    Aparte de las pastillistas también existe el plato de jamón ibérico, los langostinos de Sanlucar y unas cigalas gordas que ponen en la Feria de Jerez, y si encima vas invitado por un Sr Notario, como me ha pasado hoy a mí, se te quitan todas las penas. La única pena que tengo es no haberme podido quedar a vivir allí y que tenga mañana un juicio a las 9:30...

    Comentado por: Jose Luis el 29/4/2008 a las 23:07

  • ¿Cómo va a ser igual una pena con expectativas que una pena como Dios manda? ¿Es que le van a dar más importancia a la guarnición que al hondísimo sentimiento que es la pena?

    De todas formas hay Penas y penas, y no me vengan con la monserga de que el tamaño no importa

    Comentado por: pena, penita, pena el 29/4/2008 a las 21:34

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Biografía

Vicente Verdú nació en Elche en 1942. Escritor y periodista, se doctoró en Ciencias Sociales por la Universidad de la Sorbona y es miembro de la Fundación Nieman de la Universidad de Harvard. Escribe regularmente en el El País, diario en el que ha ocupado los puestos de Jefe de Opinión y Jefe de Cultura. Entre sus libros se encuentran: Noviazgo y matrimonio en la burguesía española, El fútbol, mitos, ritos y símbolos, El éxito y el fracaso, Nuevos amores, nuevas familias, China superstar, Emociones y Señoras y señores (Premio Espasa de Ensayo). En Anagrama, donde se editó en 1971 su primer libro, Si Usted no hace regalos le asesinarán, se han publicado también los volúmenes de cuentos Héroes y vecinos y Cuentos de matrimonios y los ensayos Días sin fumar (finalista del premio Anagrama de Ensayo 1988) y El planeta americano, con el que obtuvo el Premio Anagrama de Ensayo en 1996. Además ha publicado El estilo del mundo. La vida en el capitalismo de ficción (Anagrama, 2003) y Yo y tú, objetos de lujo (Debate, 2005). Sus libros más reciente son No Ficción (Anagrama, 2008) y Passé Composé (Alfaguara, 2008).

Bibliografía

Passé Composé (2008), Alfaguara.

No Ficción (2008). Editorial Anagrama 

Yo y tú, objetos de lujo (2005). Editorial Debate

La ciudad inquieta: el urbanismo contemporáneo entre la realidad y el deseo (2005). Fundación Central Hispano

Noviazgo y matrimonio en la sociedad española: 1974-2004 (2004). (Coautor con Alejandra Ferrándiz). Taurus Ediciones

Alberto Schommer, el poeta de la visión (2003). La Fábrica

El estilo del mundo: la vida en el capitalismo de ficción (2003). Editorial Anagrama

Guillermo Vázquez Consuegra: obras y proyectos, 1996-2001 (2001). (Coautor con García-Solera Vera, Javier). Colegio Oficial. Arquitectos Comunidad Valenciana

Cuentos de matrimonios (2000). Editorial Anagrama

Señoras y señores (1998). Espasa-Calpe

El planeta americano (1997). Círculo de Lectores

Nuevos amores, nuevas familias (1992). Tusquets Editores

El éxito y el fracaso (1991). Ediciones Temas de Hoy

Poleo menta (1990). Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert

Días sin fumar (1989). Editorial Anagrama

Héroes y vecinos (1989). Editorial Anagrama

Sentimientos de la vida cotidiana (1984). Ediciones Libertarias

El fútbol, mitos, ritos y símbolos (1981). Alianza Editorial

Las solteronas (1978). Editorial Dopesa

Si Vd. no hace regalos le asesinarán (1972). Editorial Anagrama

 

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