El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
viernes, 22 de agosto de 2008
El fracaso
Hieroscopia es el arte de adivinación a través de la observación de las entrañas: de su color, su olor, su consistencia o su temperatura. Se diferencia de la aruspicina en que ésta requiere extender las vísceras disgregadas por la superficie del suelo mientras la primera toma a las entrañas en su misma sede y se concentra en el examen preciso de su estado. No se trata, en todo caso, de otra cosa que del arte de "desentrañar". Averiguar lo que permanece estar escondido y hallar sentido a los hechos que sin aparente razón afectan o pueden afectar al sujeto en el futuro lejano o en el inmediato porvenir.
¿El miedo al fracaso? Quien ahora fracasa se observa como un ser relativamente extraño, un ser habitado por una extraña incomodidad que le gustaría analizar y entender puesto que el fracaso opone una absurda resistencia al ser vivo, siendo lo propio vivir fluidamente y sin más opción negativa en el futuro que perecer. Pero, entretanto, mientras se discurre en la vida, el fracaso se presenta como injustificados remedos de la muerte, absurdos sucedáneos de la tragedia auténtica y con un propósito incomprensible que desesperadamente, urgentemente, impulsa a desentrañar.
¿Por qué se fracasa? ¿A quién complace este dolor estúpido que se ceba en mí? Los dioses son de carácter insondable. Todo dios además de inmarcesible es, por esencia, malhumorado e incomprensible. Si el dios se mantiene indemne es gracias a mantenerse incomunicado, inescrutable, cerrado a la exégesis y reacio a la exploración.
Todas las artes adivinatorias son, por ello, caminos secundarios, añagazas para acceder al secreto de los dioses que tienen por principal orgullo ser secretos y dosificar sus posibles revelaciones como ricos regalos ofrecidos a sus preferidos devotos.
Pero ¿Dios nos distingue o nos ama? Hace sólo simulacros de amor o atención puesto que físicamente su inmensidad mórbida le impide girarse y enviar siquiera una completa mirada de compasión. El fracaso ocurre por lo tanto a sus espaldas y cuantas preces se eleven solicitándole alivio o solución chocan son su patológica molicie, su enfermedad o diabetes de la ceguera absoluta como efecto de no ser otra cosa que la luz. No hay, en fin, otro consuelo para el fracaso que considerarlo un mal sin ojos. Los fracasos ametrallan a la humanidad y a las muchedumbres contenidas en ellas sin puntería alguna. Se cosechan muertos y heridos sin cuento a través de masacres indiscriminadas, instaladas en la marcha continua de la historia colectiva o individual. Todo ser fracasado, incurso en los pliegues del fracaso, vislumbra su ahogo final en uno u otro grado. ¿Podrá resarcirse de esa asfixia? Sólo si cree que el acoso criminal cederá para cebarse pronto en otros lugares y otras víctimas, sólo pensando que la razón de su revés se halla tanto en la fisiología de sus entrañas diseñadas en el más allá como en la acéfala demencia del más allá, invariablemente sin entrañas.
[Publicado el 19/5/2008 a las 10:56]
Comentado por: escarola el 20/5/2008 a las 09:10
Comentado por: ----------------- el 20/5/2008 a las 00:56
Escribe Grillo: "Tanto el fracaso como el éxito son inherentes al intento". Bien dicho. En efecto. Lo que llamo yo "sucesión".
Comentado por: Tex el 20/5/2008 a las 00:55
Comentado por: matts wilander el 20/5/2008 a las 00:47
Comentado por: ----------------------- el 20/5/2008 a las 00:37
¿Et tu, Vicente, en tu vena orteguiana (“entretanto, mientras se discurre en la vida, el fracaso se presenta como injustificados remedos de la muerte, absurdos sucedáneos de la tragedia auténtica”)? Ingeniosa metáfora, pero no sé si estoy de acuerdo. El fracaso es una parte entrañable (¡perdón, arúspice!) de la vida humana. Todos fracasamos, ¡y cómo!. Y fracasamos en todo momento. No son remedos de la muerte, sino la sucesión, el deseo y su derrota, la búsqueda contínua de la perfección; en fin, lo que da sentido –dirección—a la vida. El culto al “éxito” es un fenómeno reciente y superficial. ¡No condenemos al Fracaso!
Comentado por: Tex el 20/5/2008 a las 00:19
Comentado por: -------------- el 20/5/2008 a las 00:11
Comentado por: fe de ratas: miroslav mecir... el 20/5/2008 a las 00:08
Es Vicente Verdú el que hace que las vísceras jueguen en Roland Garros. El tenis... hoy pensando en eso. Un pequeño rectángulo y el juego, que aquí siempre consiste en una darle una gran ventaja al resto. All the rest is silence... hay que estar callado cuando otros juegan limpio.
000D5
Comentado por: vladimir meciar el 19/5/2008 a las 23:46
Comentado por: ------------ el 19/5/2008 a las 23:34
Comentado por: ¡Viva el coro! el 19/5/2008 a las 23:27
Bueno, lo mismo es que esta vez un grillo me ha animado a cantar (no voy a endosarle el cargo de la fatalidad).
Comentado por: escarola el 19/5/2008 a las 23:11
Pues sí, Grillo, no debía estar tan claro porque ud lo entendió mal, ni tan oscuro cuando J.Luís lo entendió bien. Lo de democracia e imparcialidad lo decía en sentido un poco irónico, en el sentido de repartir fatalidad sin distinción de clases ni juicio alguno, es decir, a ciegas. ¿Ahora sí?
Pinto, "fatum" creo que significa destino, el valor negativo se lo habrá dado el tiempo, (a fuerza de demostrar que nuestro destino tiende a cero, vamos, a la tumba).
Gracias J.Luís, pero ya ves que no consigo irme, no sé si es el destino o la fatalidad o qué pasa (lo consultaré con el sr. Chung-Ito).
Comentado por: escarola el 19/5/2008 a las 22:35
Me parece que podría haber firmado mi anterior post como "Con María desde Pinto a Hiroshima"
Siempre que a usted no le parezca mal, María, aunque me hubiese gustado que este primer viaje al que la invito no hubiese sido tan... difícil
Comentado por: Pinto y Valdemoro el 19/5/2008 a las 21:38
Me gusta el ensayo sobre el fracaso y el hilo del blog en general, con el canibalismo, la intuición, los errores...las supercherías y artes curialescas que hoy se practican, y que hacen millonarios a cuatro sinverguenzas, debidas a ese Dios exigente del que hablaba Verdú en la entrevista con Vigorra.
Me pregunto qué pienso sobre el miedo al fracaso, después de la entrada sobre la intuición. Los impulsos a veces también nos llevan al fracaso, al error continuado, histórico, imparcial y democrático como ha escrito Escarola que menos mal que vuelve y a la que le agradezco mi visita a mi blog.
Yo añadiría un fracaso objetivo. ¿Pero cual es la verdadera medida del fracaso? La depresión es un estado de ánimo o incluso una enfermedad propia de los europeos y de la clase media o privilegiada, por qué os imaginais a un gitano con depresión. No tienen derecho a eso, ni los negritos que venden CD ilegales, ni los del Congo...
Cervantes, Colón, Van Gogh, Bobby Fischer que creo que era el mejor ajedrecista de la historia y que tenía un coeficiente intelectual de 180 puntos. ¿Ser inteligente conlleva al fracaso?
Dalí, catalán e hijo de un Notario, lo tuvo muy claro, rebelde pero con pasta:
http://jlmartinezhens.blogspot.com/2008/05/diario-de-un-genio-de-salvador-dal.html
Exito y fracaso. El manque pierda, el Betis de siempre, el eterno no el del Sr Lopera que dice que nos ha sacado de la UVI para engañarnos y ponernos a su sociedad Encaje del Deporte S.A. (Encadesa) con apoderados rusos. Filosofía del perdedor que lo intenta.
En cuanto al tema Dios, me encanta la habilidad y como nos lo ha metido con calzador. Contaba Martín Descalzo, un diálogo de un niño con el escritor brasileño Pedro Bloch.
¿Rezas a Dios?-pregunta Bloch.
Sí, cada noche-contesta el pequeño.
¿Y qué le pides?
Nada, le pregunto si puedo ayudarlo en algo.
Se pregunta Martín Descalzo que a lo mejor teológicamente no es muy correcto, porque ¿qué va a necesitar Dios el omnipotente? Y en todo caso que tiene para dar ese niño pobre abocado al fracaso desde el nacimiento. No sé la verdad, lo mismo es que vemos a un Dios grande, que puede darnos la primitiva si pedimos con fe o que gane el Betis o Brasil el mundial, cosa que a lo mejor ocurre porque Dios, dentro de su pobreza e impotencia está con los perdedores, los bienaventurados... Religión, metafísica, no hay Dios que lo entienda...
Comentado por: José Luis el 19/5/2008 a las 21:30
Bien a lo que me refería es a que no me parece que la imparcialidad y la democracia se deriven de la ceguera, de la indiscriminación ni de la falta de criterio. Ni tampoco me parecen sinónimos. Más bien diría que lo anterior sería sinónimo y cuna de la arbitrariedad
Comentado por: grillo el 19/5/2008 a las 21:27
Veo claro que el fracaso no es patrimonio de los “buenos” ni de los “malos”, compartimos esa opinión. Creo que el azar es aquello no previsto o que no podemos modificar. Sin embargo la voluntad nos puede ayudar a amoldarnos a él, a combatir la actitud religiosa de sentirnos en manos del más allá. Que la voluntad esté determinada genéticamente, me parece casi seguro pero quizás no sea tan ajena a nuestros esfuerzos como el color de los ojos o el lugar de nacimiento que, por supuesto, nos condicionan pero tampoco definitivamente. La fatalidad sería el azar que nos pilla de mala manera y que queda enteramente en manos del más allá. De todas formas ¿Sería la fatalidad aquello de lo que nos resultaría imposible obtener nada distinto del daño para nosotros y/o para los que nos importan?
Comentado por: De Pinto a Hiroshima el 19/5/2008 a las 21:20
Si has tomado el camino equivocado, no sientas lástima por ti mismo . ¡ da la vuelta! .
No lo tengo identificado pero sé que es aforismo o algo parecido .
¿ Y viene a cuento de?
Pues a que nuestros temores nos nublan la vista , nos paralizan y no nos permiten pensar de forma racional y afrontarlos . Es un rollo , pero cuando no los enfrentamos las cosas no sólo no cambian sino que nuestro mecanismo de acción se va debilitando porque al eludirlo adquiere más fuerza y llegamos a sentirnos unos auténticos fracasados.
¿Si somos dueños de nuestros propios actos por qué esa manía humana de culpar al otro ( incluidos dioses e iguales ) de eso que llamamos fracaso? . Fortuna es rueda caprichosa que a todos nos controla pero a veces el no conseguir lo que ansiamos está en nosotros mismos. Un error de enfoque y todo se va al carajo.
Y como que en vez de lanzarnos hacia posibles soluciones , el miedo invade nuestro cerebro y nos impide reflexionar de manera ecuánime y ver que a veces sólo tenemos que potenciar nuestra voluntad y tratar de reinventarnos.
La vida es un devenir con cambios permanentes dentro y fuera pero nosotros tenemos que aprender a amarla y a desafiarla buscando y eligiendo alternativas.
Comentado por: María de la ohhh el 19/5/2008 a las 20:52
Pues bueno sí, deberíamos tratar de leerlos de esa forma distanciada. En el caso de mi segundo post, no, no lo había releído. Lo hago ahora, tratando de localizar la zona oscura o ambigua y no lo consigo. Puede ser discutible, pero me parece que está claro lo que digo ¿o no? Ya sabe que me encanta discutir, así que, diga.
Comentado por: escarola el 19/5/2008 a las 20:49
Escarola, me refería a su segundo post. Me pasa a veces que escribo algo y lo releo, o no, pero es cuando lo veo escrito públicamente cuando me doy cuenta de que no era eso lo que quería decir o no está expresado de forma suficientemente clara o incluso puedo pensar que esa idea es errónea. Imaginé que a los demás les podía pasar igual.
No me cabe duda que usted relee lo que escribe, suele ser muy certera en sus escritos. Pero toda norma tiene excepción
Con respecto a su primer post ya veo, ya, que andan desmenuzando.
Comentado por: grillo el 19/5/2008 a las 20:36
¿Insinúa que no lo había leído suficientes veces o no lo estaba discutiendo ya, Grillo? Pinto, con lo de fracaso en general me refería a que –según este post de Verdú- no se cebaba en determinados tipos de seres, malos o buenos . Pues creo que habla de eso, de la fatalidad como un viento ¿de Levante? que azota en una u otra dirección, sin pensar contra qué arremete. ¿El poder de la voluntad frente a la fatalidad inscrita en los genes, en las circunstancias y en el azar-llámese voluntad divina-? Llamamos azar a eso, a todo lo que sobrepasa la voluntad humana. A menudo me acojo a la frase de Goethe, el carácter es el destino, pero tampoco hay que menospreciar la importancia del lugar de nacimiento en el destino. La voluntad puede hacer algo, pero ¿no residirá esa fuerza ya en nuestros genes, no será al fín y al cabo parte de nuestro destino?
Comentado por: escarola el 19/5/2008 a las 19:48
Ah, espirituosos amigos. ¿Y qué decir del flujo axial? Todo y nada. Nada y todo. Tal vez pieza a pieza el mecanismo baile, dance, silbe, revolotee, gima malpensada o descompensadamente, pero el conjunto, ah, damas y caballeros, el conjunto... y las turbulencias generadas. Pese a superar el límite elástico, pese al cansancio o fatiga del material, las numerosas y emocionantes pruebas efectuadas bajo el agua, cada uno de los fracasos, cada zip o zap, cada zop o trop, cada glupzee,.,.,,,... me llenaron de incomparable alegría; y sólo una pequeña, modesta y azarosa revolución no calculada bastó para hacerme adquirir el hábito de soñar despierto con todo tipo de bielas rojas rivetteadas en negra aza (bache) ale-hop, hop, hop!;;; unas bielas, por cierto, fabricadas por los hermanos Karl y Maja Maus en Biel...
Comentado por: viktor kaplan el 19/5/2008 a las 19:27
¿Qué es el espíritu sino el aire que expelemos y que conservamos dentro como el volumen residual de cada aliento?
Invisible, persistente, etéreo, lábil, viajero dirigido y dirigente, encañonado o libre, el espíritu es como el aire. Y ahí es donde van a morir las aventuras del espíritu, al aire.
Comentado por: Levante el 19/5/2008 a las 18:46
Comentado por: grillo el 19/5/2008 a las 18:32
Escarola, también yo creo que hablaba del fracaso en general, pero un final tan poco optimista me hizo plantearme la concreción del fracaso. Y no me cuadra. Creo que hay más posibilidades para superar un fracaso que endosarle la misma suerte a otro o dejarle toda la responsabilidad a la genética. De cualquier manera a fuerza de caerse aprende uno a levantarse. Los que se preparan para nacer de pie suelen terminar naciendo por cesárea, pero, ahora que lo pienso, esa no deja de ser una forma de nacer de pie.
Comentado por: Pinto y Valdemoro el 19/5/2008 a las 18:22
Pues yo creo que habla del fracaso en general, no del de seres bondadosos o malvados. De un fracaso ciego, que apunta sin criterio, que no discrimina a nadie, democrático, imparcial.
Comentado por: escarola el 19/5/2008 a las 18:08
Si no he entendido mal, el fracaso de un hipotético ser bondadoso - podríamos generalizar de la bondad- le llevaría invariablemente a esperar que el mal recibido pase a otro e, incluso, a eventrarse para evitar la siguiente derrota, so pena de terminar sus días moradito como un lirio. Pues sí, ese sería el fracaso de la bondad. ¿Pero como se salvaría de enmorecer el ser que personalizase el fracaso de la maldad?
Comentado por: Pinto y Valdemoro el 19/5/2008 a las 17:39
“Los dioses son de carácter insondable. Todo dios además de inmarcesible es, por esencia, malhumorado e incomprensible. Si el dios se mantiene indemne es gracias a mantenerse incomunicado, inescrutable, cerrado a la exégesis y reacio a la exploración.”
Ajajá, entonces ya sabemos el por qué de la expulsión de todo dios, menos de uno, del paraíso. Nada que ver con el arbolito, ni con la manzana, ni con la culebra, que no fueron más que meras excusas para la arbitrariedad de un Dios antropofóbico, miedoso y egocéntrico, preocupado en exclusiva por su propia indemnidad. Y el dolor de Adán y Eva se tuvo que deber al reconocimiento de haber depositado su confianza en alguien tan incapaz de recibir ese bien. Debe estar disfrutando de lo lindo durante su infinita vida en su infinito paraíso y en infinita soledad. Lo mismo lo vemos un día atiborrándose de manzanas.
De nuevo buen escrito Sr. Verdú, para variar.
Comentado por: Angelito, de los expulsados, pero angelito el 19/5/2008 a las 17:09
Para mejor apreciar las cualidades organolépticas, hay quien se las come crudas.Cienciólogos, creo. Debe ser complicado hacer un autodiagnóstico. Una vez aceptado el maravilloso poder de la intuición podemos pasar ya directamente al capítulo de la hieroscopia o regresar a través de los siglos a la idea de Dios. Me pregunto dónde acabará esta aventura espiritual, si en la consulta del doctor Chung-O, o en la de Mme. Lafané, quiromántica.
Comentado por: escarola el 19/5/2008 a las 13:17
Tanto el fracaso como el éxito son inherentes al intento.
¿De qué depende que se llegue a uno u otro lugar? Lamentablemente los que tienen la respuesta no la darán. Suponiendo que la condición para obtener un resultado satisfactorio fuese ser Dios, o algún adlátere, y que la imagen de Dios fuese la que hoy se da , no me extrañaría que el fracaso puntual/aparente nos acompañase con más frecuencia que el éxito igualmente puntual o aparente. Nada hay definitivo incluida esta misma observación.
El artículo de hoy me ha llevado directamente al blog de Víctor Gómez Pin
Comentado por: grillo el 19/5/2008 a las 11:42
Vicente Verdú nació en Elche en 1942. Escritor y periodista, se doctoró en Ciencias Sociales por la Universidad de la Sorbona y es miembro de la Fundación Nieman de la Universidad de Harvard. Escribe regularmente en el El País, diario en el que ha ocupado los puestos de Jefe de Opinión y Jefe de Cultura. Entre sus libros se encuentran: Noviazgo y matrimonio en la burguesía española, El fútbol, mitos, ritos y símbolos, El éxito y el fracaso, Nuevos amores, nuevas familias, China superstar, Emociones y Señoras y señores (Premio Espasa de Ensayo). En Anagrama, donde se editó en 1971 su primer libro, Si Usted no hace regalos le asesinarán, se han publicado también los volúmenes de cuentos Héroes y vecinos y Cuentos de matrimonios y los ensayos Días sin fumar (finalista del premio Anagrama de Ensayo 1988) y El planeta americano, con el que obtuvo el Premio Anagrama de Ensayo en 1996. Además ha publicado El estilo del mundo. La vida en el capitalismo de ficción (Anagrama, 2003) y Yo y tú, objetos de lujo (Debate, 2005). Sus libros más reciente son No Ficción (Anagrama, 2008) y Passé Composé (Alfaguara, 2008).
Passé Composé (2008), Alfaguara.
No Ficción (2008). Editorial Anagrama
Yo y tú, objetos de lujo (2005). Editorial Debate
La ciudad inquieta: el urbanismo contemporáneo entre la realidad y el deseo (2005). Fundación Central Hispano
Noviazgo y matrimonio en la sociedad española: 1974-2004 (2004). (Coautor con Alejandra Ferrándiz). Taurus Ediciones
Alberto Schommer, el poeta de la visión (2003). La Fábrica
El estilo del mundo: la vida en el capitalismo de ficción (2003). Editorial Anagrama
Guillermo Vázquez Consuegra: obras y proyectos, 1996-2001 (2001). (Coautor con García-Solera Vera, Javier). Colegio Oficial. Arquitectos Comunidad Valenciana
Cuentos de matrimonios (2000). Editorial Anagrama
Señoras y señores (1998). Espasa-Calpe
El planeta americano (1997). Círculo de Lectores
Nuevos amores, nuevas familias (1992). Tusquets Editores
El éxito y el fracaso (1991). Ediciones Temas de Hoy
Poleo menta (1990). Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert
Días sin fumar (1989). Editorial Anagrama
Héroes y vecinos (1989). Editorial Anagrama
Sentimientos de la vida cotidiana (1984). Ediciones Libertarias
El fútbol, mitos, ritos y símbolos (1981). Alianza Editorial
Las solteronas (1978). Editorial Dopesa
Si Vd. no hace regalos le asesinarán (1972). Editorial Anagrama

Entrevista en Canal 2 Andalucía.
Reseña en Babelia.
Reseña en El País.
Reseña en El Cultural de El Mundo.
Reseña en El País - País Vasco
Entrevista en Periodista Digital
2006 Premio Escritor del Año (Grupo Condenas)
2006 Grand Prix du Livre des Dirigeants
2002 Premio Julio Camba de Periodismo
1998 Premio Espasa de Ensayo
1997 Premio González Ruano de Periodismo
1996 Premio Anagrama de Ensayo
22/8/2008 01:08
Don Vicente, lo que describe...
Publicado por: me
22/8/2008 00:50
ella se da la vuelta, abre la...
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Le admiro su exactitud en cuanto...
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22/8/2008 00:25
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22/8/2008 00:24
usa, hipo-tesis no la haga.....
Publicado por: Enea
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21/8/2008 21:35
Siguiendo sus pasos Mientras se...
Publicado por: Hipotesis
21/8/2008 21:14
Perdone usted, ya nos callamos....
Publicado por: Marta
21/8/2008 21:12
Perdonen, pero no creo que esto...
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