Las zapatillas
Aún no hallándose dentro de esta población tan dichosa en zapatillas, su confort es fácil de entender tanto como atendiendo al deleite que procura el afectuoso contacto del fieltro, elegido para lograr este efecto, como analizando la inmediata puerilización de los deseos que facilita el andar sin coerción.
De hecho, la zapatilla viene a ser la antagonista de lo disciplinario, el quehacer y el deber. De ese modo se calza pacífica y pasivamente al pie.
Frente al zapato que tampoco le queda otra opción que calzar el pie cuando se le manda, la zapatilla no discute esa opción. La obediencia del zapato es rebelde o fundamentalmente indócil puesto que su estado perfecto no es la vida en casa sino que su rango natural se cumple en la escena pública y mediante alguna ocupación, productiva o eficaz. El zapato lleva de aquí para allá y luce en uno u otro lugar pero la zapatilla es intrínsecamente casera y desprovisto de cualquier ocupación fabril.
Los zapatos se exhiben en los comercios como objetos que brillan en sí mientras que las zapatillas aluden inevitablemente a un ser humano opaco y de cuya condición se deduce el no hacer, no hacer incondicional.
El zapato es colectivo, urbano y callejero pero la zapatilla es privada, individual y habitacional. Una clase de ser interior que, no poseyendo un interior impositivo, acaba pronto en la desganada oferta de bienestar gratuito y holgazán. Las zapatillas, en efecto, no son, en nada, objetos y es la pasividad que despide, tan espontánea y espesa la que, sin pretenderlo, se ablanda el lugar donde se encuentren y su manso paso a lo largo del recorrido que pisan.
No son por tanto calzado en ningún sentido estricto porque estructuralmente se hallan diseñadas en las afueras semánticas de la estructuración. El zapato marca el pie y busca, en la mayor parte de los supuestos, transmitir alguna determinación.
La zapatilla, por el contrario, es lo opuesto a toda convicción humana o trascendente, personal o social. Su talante -sin sujeto dentro- la asocia a los diálogos sin objetivo o, precisamente, a esa clase de conversación familiar que al fin del día intercambia palabras resabidas y se refiere sólo a problemas rutinarios y de ínfimo valor.
La zapatilla conlleva morfológicamete una declaración disolutoria o una disolución declarativa. No se relaciona con pugna alguna ni con el menor residuo de confrontación, dialéctica o no.
Existe como un animal del que fueron condonadas todos los factores de enfrentamiento y de este modo subordinado y ciego, desganado y ablativo se ofrece a nuestra floja voluntad. Más bien nuestra voluntad es, por la misma desidia, la misma que la suya en el momento en que el pie se adentra en su organismo y la moviliza como el cuerpo y el alma que rellena un vacío sin la menor ansiedad.
Probablemente, el bienestar que procuran las zapatillas del que sus usuarios obtienen la recompensa mayor, procede de ellas y ellos juntos no son ya seres en sí, no son juntos seres para la muerte sino seres para la inacción y en el punto G de la ausencia del deseo. Ellas son tan sólo para hacer gozar el deseo cero y esa oquedad donde se hace posible la integridad del gozo sin posesor.
Ciertamente el zapato se beneficia del movimiento que le permite pasear, exhibirse, participar de los actos mercantiles y la vida erótica, pero la zapatilla se halla eximida de todo ello. No es más que un regazo liberado de toda obligación, al punto que al calzarlas somos infundidos de su inocencia sin pasión, ni obligación, sin objetivo ni causa. No hay más que inarticulación en el cuerpo de la zapatilla a la manera en que acaso un amable muñeco de trapo. Pero la zapatilla es, además femenina, una mujer pura, una mujer que ni es amante, ni es madre, ni es esposa, ni es abuela, sólo amor. El absoluto de su concavidad donde el pie, como basamento del cuerpo, se acoge trasmite la sensación de un sosiego cósmico y acaso el impulso para poder volar.
[Publicado el 02/2/2010 a las 09:00]
Comentado por: escarola el 09/2/2010 a las 18:25
No he podido antes pero gracias Ma-
ria. Con su tortuga y la de Williams voy a volar como la Margarita de Bulgakov. Y gracias tambien por el super- Valente que
maravilla. Buscadora de poemas, que bonito
oficio el suyo ,como afinador de pianos,
narradora de cuentos...Es usted nuestra
Sherezade. En las cortes persas no ten-
dria precio.
Comentado por: la tortuga varada el 09/2/2010 a las 15:17
Vaya, parece que en recorta y pega, se ha fragmentado el poema. Será por algo.
To his conquests,
my lLord,
you!
You shall be master!
In the beginning
there was a great tortoise
who supposrted the world.
Upon him
all ultimately
rests.
Without him
nothing will stand.
He is all wise
and can outrun the hare.
In the night
his eyes carry him
To unknow places.
He is your friend
Comentado por: María el 07/2/2010 a las 14:34
Comentado por: María el 07/2/2010 a las 14:31
Suscribo, Tortuga, todo lo que usted acaba de decir; tan bien, tan razonadamente bien, en este post. Como casi siempre me ocurre, encuentro en las palabras de otros la forma de dar respuestas atinadas, de formular preguntas, siento que dan en el clavo y que son ésas las palabras que zumbaban alrededor de mi cabeza y que no acababan de encontrar su envoltorio. Por eso echo de menos a Escarola, a Jose Antonio y me alegro mucho de que usted haya varado por aquí.
Uno de esos poemas que siempre andan por aquí cerca, encuentra hoy su lugar, aquí junto a su post. Desde que lo descubrí nunca me abandona del todo cada vez que veo una tortuga. The turtle, de Willina Carlos Williams. Él se lo dedicó a su nieto, y yo, esta mañana de domingo, lo releo y se lo copio para usted, No se minusvalore, Tortuga, “Sobre ella, a fin de cuentas todo reposa… y a la liebre es capaz de adelantar por la noche…” Creo que encaja, a pesar de lo poco que la conozco, con usted. Me gusta la traducción de Martín Gaite, en la que la tortuga es femenina.
Buen domingo, y a ver si conseguimos que lleguen nuestros mensajes a Escarola.
William Carlos Williams
The turtle
(For My grandson)
Not because of his eyes
the eyes of a bird,
but because he is beaked,
birdlike, to do an injury,
has the turtle attracted you.
He is your only pet.
When we are together
you talk of nothing else
ascribing all sorts
of murderous motives
to his least action.
You ask me
to write a poem,
should I have poems to write,
about a turtle.
The turtle lives in the mud
but is not mud-like,
you can tell it by his eyes
which are clear.
When he shall escape
his present confinement
he will stride about the world
destroying all
with his sharp beak.
Whatever oposes him
in the streets of the city
shall go down.
Cars will be overturned.
And upon his back
shall ride,
Traducción de Carmen Martín Gaite
No a causa de sus ojos,
Los ojos de un pájaro,
sino por tener pico,
a manera de pájaro para poder herir,
por eso te fascina la tortuga.
Es tu único capricho.
Siempre que estamos juntos
no me hablas de otra cosa
y achacas toda clase
de intenciones aviesas
a su más leve acción.
Me pides un poema,
como si yo tuviera
poemas que escribir,
sobre una tortuga.
Vive en el fango
pero no es fangosa ,
se le nota en los ojos
que son claros.
Cuando logre escapar
de su actual destierro
cruzará el mundo a zancadas
destruyéndolo todo
con su afilado pico.
Quienquiera que le oponga resistencia
por las calles de la ciudad
se verá derrotado.
Los coches volcarán.
Y en todas sus conquistas
montado a lomos de ella,
¡Irás tú
Cabalgando,
Mi señor!
¡Serás el amo!
Érase en el principio
una enorme tortuga
que al mundo le servía de soporte.
sobre ella
a fin de cuentas
todo reposa.
Sin ella
nada quedaría en pie.
Lo sabe todo
y a la liebre es capaz de adelantar.
Por la noche
Comentado por: María el 07/2/2010 a las 14:28
No se vaya escarola. Los jefes sue-
len estar en los cielos o en su infierno
particular. El ultimo descubrimiento de la
fisica es que el infierno esta en el cielo
y que lo nuevo es lo que hemos buscado
siempre.Y no vamos a ser todos como San
Sebastian al que tocan todas las flechas
sino solo las que nos llegan a nuestros
puntos cardinales y esa son las del indio.
A las tortugas les gustan las escarolas,
las mordisquean,las saborean, las
rumian...a mi me gustaba su respuesta
pronta,la voz firme pero no airada,el in-
genio y la inteligencia altos pero no
arrogantes,la ironia suave pero no dañi-
na,la justa y honesta indignacion cuando
se requeria y la oreja atenta y comprensi-
va a todo y todos.
Yo no soy mas que una tortuga y como
tal lenta. Me ha costado mucho llegar a
intervenir. Y ademas varada, entre la pla-
ya que abandone porque solo sabia a arena
y el agua que siempre esta fria. Aqui en
la orilla mirando nubes y recogiendo bo-
tellas poco se puede hacer.Y encima preo-
cupada porque va a desaparecer el vergel
de al lado no se si por el cambio climati-
co...y como me voy a alimentar teniendo
en cuenta la maldicion biblica a las tor-
tugas...viviras 200 AÑOS!!!
No se vaya escarola este es un coro
y todas las voces son necesarias.
Pregunte a Maria y a Asun que tienen
aire serio y razonable.
Comentado por: la tortuga varada el 07/2/2010 a las 08:45
Sometimes you are my slippers
Sometimes you are my shoes
I love you,
Crocs!
http://haiku.clubandhra.com/
Comentado por: pantoufle & slipper el 05/2/2010 a las 17:39
Cierto, pero que no vaya a ser lo mismo no significa que no pueda ser mejor ¿no?
No puedo hablar por los otros, sólo sospechar de sus motivos, diferentes probablemente en cada caso. Si yo me he alejado de este blog es porque en sus últimos post se me ha hecho visible un aspecto de la personalidad del autor que me ha disgustado profundamente, por decirlo de manera contenida, y no es una simple cuestión de diferencias ideológicas. Eso se suma a otros factores más personales que se pueden resumir en el cansancio psicológico de algunas de las lacras del medio. Y, aunque valoro mucho su opinión, opino por el contrario que este blog necesita renovar sus comentaristas, un poco de aire fresco: algunos de los nuevos como la tortuga varada, alice, y ud podrían si se lo proponen dar mucha caña. Yo seguir sigo, aunque no participe tanto.
Comentado por: escarola el 04/2/2010 a las 19:04
Cómo siento, Escarola, que no nos cuente su teoría. Ya he dicho muchas veces que el blog del jefe no sería lo mismo sin usted.
à bientôt
Comentado por: María el 04/2/2010 a las 15:54
No, mi teoría es diferente (no se trata de que no nos gusten sus post en sí mismos por un motivo u otro) pero no pienso contarla en el blog.
Comentado por: escarola el 04/2/2010 a las 13:03
Será que la escobilla, las zapatillas y la plancha no están de actualidad. Será que no apetece mantener la atención demasiado tiempo sobre ellos.
Comentado por: por ejemplo el 04/2/2010 a las 11:28
Comentado por: escarola el 04/2/2010 a las 10:39
Será que se los adueña y crea una intimidad con ellos que da pudor inmiscuirse entre la conversación que se traen- digo yo.
Comentado por: por ejemplo el 04/2/2010 a las 01:00
¿A qué se debe esta deserción de blogueros incondicionales? ¿Será el invierno? ¿Será que el jefe ha conseguido contagiar a los asiduos la pasividad de los objetos que escruta y disecciona en este principio de año? Objetos que parecen flotar en un limbo; objetos cansados, vencidos diría yo, objetos a la espera de ser redimidos o de que llegue definitivamente su sentencia de muerte ¿Estarán blogueros y blogueras, encerrados en sus casas, en pijama y zapatillas, planchando y llorando soledades entre ataques de tos?
Les confieso que desde hace una temporada estos posts del jefe me causan una cierta parálisis; mientras el polvo se acumula en sillas y mesitas, tan pronto me sorprendo ensimismada en la contemplación de la escobilla, como absorta y concentrada en el ruido del orín en el retrete.
Con la llegada de febrero, estaba dispuesta a poner punto y final a este mundo clausurado, calzarme los zapatos y salir a comprarme unas medias; a ver si realmente soy capaz, me decía yo, de percibir esa infranqueable fractura que según el jefe nos separa de los hombres y, ya de paso, de los calcetines. Pues eso, que estaba decidida a entrar en una Calcedonia cualquiera y comprobar si era la única que no había sentido al comprar unas medias que lo hacía con profesionalidad, con ese oficio del que hacen gala - todo según el jefe- las mujeres: “la profesionalidad de meretrices, las constatan sobre la mano abierta, calibran su color y su efecto estético entre los dedos tensos y erectos” , y en esas andaba cuando ¡Zas! entra febrero a golpe de zapatilla y, con un verdadero golpe bajo, con un zapatillazo en el trasero, sesga de cuajo mis buenas intenciones de compra. Pues cómo voy a pensar en la “ceremonia erótica tan catalogada como eficiente” de calzarme y descalzarme las medias si, en realidad, es un puro preámbulo a calzarme las sempiternas zapatillas, símbolo parece ser de la feminidad más pura, “punto G de la ausencia de deseo”.
Ya puestos a estos emparejamientos yin y yang, calcetines y medias, zapatos zapatillas, porqué no zapatilla y cinturón. En mi generación, las madres eran las que blandían la zapatilla y perseguían entre gritos y lamentaciones a la prole culpable de cualquier travesura. A estas amenazas, que muchas veces quedaban en eso, pura amenaza, no le dábamos gran importancia. La zapatilla volvía al pie de la madre con la misma facilidad con la que salía y sin dejar grandes secuelas. El cinturón, era otra cosa, objeto de leyenda y cuchicheo.
Desde que leí este post de febrero, mudo de comentarios, la zapatilla se ha apoderado de mí y ha adquirido unas proporciones gigantescas. Quizá también influya el que vengo de una ciudad proclive a los aumentativos, en la que “la Iglesiona” y “la Escalerona” son lugares perfectamente identificables para sus habitantes, mucho más que si se les pregunta por la iglesia de los Jesuitas o la escalera número 3 que da acceso a la playa. Otra joya de la exageración, más peregrina si cabe, es la de “La Zapatillona”, una de esas tiendas de ciudad provinciana en la que, por descontado, se venden -acaso debería decir vendían- zapatillas. Por si el nombre fuera poco, va acompañado de un inmenso rótulo, una zapatilla enorme, que invade la calle. Les aseguro que no exagero. Y eso es lo que les pasa a estos posts de VV que parecen vivir en una nostalgia de objetos extinguidos, en una postal en blanco y negro de una ciudad por la que no hubiera pasado el tiempo. Las veces, muchas, que he vuelto a mi ciudad, no he reparado si la famosa Zapatillona sigue existiendo, me fijaré la próxima vez que la visite. Mientras tanto, tecleo en Google:”La Zapatillona”. Como por arte de magia aparece una postal de los años 40, ahora en venta en eBay por quince euros, en la pantalla leo:
“Rara postal de la Calle Uría de XXXXXX. Yo creo que es de los años 30 ó 40. Corresponde al tramo de los números 30 al 40 aproximádamente. El chalet que se ve a la izquierda estaba enfrente de lo que es hoy la Cruz Roja. Un poco más atrás se puede ver el edificio donde estaba la conocida panadería "La Cubana". Enfrente de ella se ve el comercio de "La Zapatillona", cuyo rótulo con la gran zapatilla que le daba nombre ya está. Se observa un tranvía y al fondo la plazuela de San Miguel. Más al fondo La Iglesiona”
Me niego a que la zapatilla se apodere de mi, paso por alto el dolor de cabeza que seguramente sufriré mañana, me calzo los zapatos y salgo a la calle a darle al tacón, que ya va siendo ahora de abandonar interiores, oquedades y “regazos liberados de toda obligación”
Comentado por: María el 04/2/2010 a las 00:22
Vicente Verdú nació en Elche en 1942. Escritor y periodista, se doctoró en Ciencias Sociales por la Universidad de la Sorbona y es miembro de la Fundación Nieman de la Universidad de Harvard. Escribe regularmente en el El País, diario en el que ha ocupado los puestos de jefe de Opinión y jefe de Cultura. Entre sus libros se encuentran: Noviazgo y matrimonio en la burguesía española, El fútbol, mitos, ritos y símbolos, El éxito y el fracaso, Nuevos amores, nuevas familias, China superstar, Emociones y Señoras y señores (Premio Espasa de Ensayo). En Anagrama, donde se editó en 1971 su primer libro, Si Usted no hace regalos le asesinarán, se han publicado también los volúmenes de cuentos Héroes y vecinos y Cuentos de matrimonios y los ensayos Días sin fumar (finalista del premio Anagrama de Ensayo 1988) y El planeta americano, con el que obtuvo el Premio Anagrama de Ensayo en 1996. Además ha publicado El estilo del mundo. La vida en el capitalismo de ficción (Anagrama, 2003) y Yo y tú, objetos de lujo (Debate, 2005). Sus libros más reciente son No Ficción (Anagrama, 2008), Passé Composé (Alfaguara, 2008) y El capitalismo funeral (Anagrama, 2009).
Galería de cuadros del autor
El capitalismo funeral (2009), Anagrama.
Passé Composé (2008), Alfaguara.
No Ficción (2008). Editorial Anagrama
Yo y tú, objetos de lujo (2005). Editorial Debate
La ciudad inquieta: el urbanismo contemporáneo entre la realidad y el deseo (2005). Fundación Central Hispano
Noviazgo y matrimonio en la sociedad española: 1974-2004 (2004). (Coautor con Alejandra Ferrándiz). Taurus Ediciones
Alberto Schommer, el poeta de la visión (2003). La Fábrica
El estilo del mundo: la vida en el capitalismo de ficción (2003). Editorial Anagrama
Guillermo Vázquez Consuegra: obras y proyectos, 1996-2001 (2001). (Coautor con García-Solera Vera, Javier). Colegio Oficial. Arquitectos Comunidad Valenciana
Cuentos de matrimonios (2000). Editorial Anagrama
Señoras y señores (1998). Espasa-Calpe
El planeta americano (1997). Círculo de Lectores
Nuevos amores, nuevas familias (1992). Tusquets Editores
El éxito y el fracaso (1991). Ediciones Temas de Hoy
Poleo menta (1990). Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert
Días sin fumar (1989). Editorial Anagrama
Héroes y vecinos (1989). Editorial Anagrama
Sentimientos de la vida cotidiana (1984). Ediciones Libertarias
El fútbol, mitos, ritos y símbolos (1981). Alianza Editorial
Las solteronas (1978). Editorial Dopesa
Si Vd. no hace regalos le asesinarán (1972). Editorial Anagrama

Entrevista en Canal 2 Andalucía.
Reseña en Babelia.
Reseña en El País.
Reseña en El Cultural de El Mundo.
Reseña en El País - País Vasco
Entrevista en Periodista Digital
2006 Premio Escritor del Año (Grupo Conde Nast)
2006 Grand Prix du Livre des Dirigeants
2002 Premio Julio Camba de Periodismo
1998 Premio Espasa de Ensayo
1997 Premio González Ruano de Periodismo
1996 Premio Anagrama de Ensayo
18/3/2010 18:50
http://www.elpais.com/articulo/c...
Publicado por: y el artículo
18/3/2010 17:44
Publicado por: thyssen
17/3/2010 19:00
Publicado por: Martina
17/3/2010 17:17
en el reino animal, hay algo que...
Publicado por: Enea
17/3/2010 17:13
ahora tienen que explicarnos los...
Publicado por: Enea
17/3/2010 17:11
Publicado por: Enea
16/3/2010 20:52
Siempre digo, recordando mis...
Publicado por: Hermógenes
15/3/2010 23:25
Un hogar es la oquedad de uno...
Publicado por: Martina
15/3/2010 14:45
http://www.youtube.com/watch?v=a...
Publicado por: Up in the air
14/3/2010 21:46
El problema con tele2 = vodafone...
Publicado por: Cableao con Tele2
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