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El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

viernes, 21 de noviembre de 2008

 Río Fugitivo / Blog de Edmundo Paz Soldán

W (un relato)

W ha estado royendo los cables sin descanso. De pronto, se apaga la luz. Se escuchan chillidos.

¡No otra vez, por favor!, dice A, molesto.

Tienes que madurar, insinúa N desde un laberinto de ceros y unos.

En la oscuridad, W se frota sus patas diminutas. Piensa: tan fácil que opinen ellos así, tan cómoda su actitud. No saben lo que es aburrirse sin sosiego, caminar continuamente por estos túneles buscando en vano algo que hacer. No saben lo que es mirar a los otros trabajando minuto a minuto mientras uno se da de golpes contra las paredes. La A cualquier rato tendrá una crisis existencial, pero al menos le ocurrirá por falta de descanso y no por exceso de tiempo libre. No tiene ni siquiera un fin de semana para recuperar el aliento. Antes, allí adentro, podía jugar con con @, pero en los últimos años @ parece haber encontrado su laborioso destino, su vocación de servicio.

Hay que ver cómo sufrieron M, K y L cuando cayó sobre ellos ese líquido denso que los paralizó durante un par de días. Ah, si supieran que W sufre de esa manera todo el rato, entonces podrían entender sus ganas de roer los cables y hacer que, de pronto, alguien allá afuera apriete la T y no haya respuesta. Ah, qué satisfacción, una pequeña venganza, ver que a alguno de sus compañeros le toca sentir por instantes lo que a W toda su vida.

Vuelve la luz. Alguien, allá afuera, quiere escribir "Walter". W se alegra y corre a su puesto de trabajo. Está listo para ser útil.

La tecla es apretada. W se hace un ovillo, recibe el impacto eléctrico; las chispas producidas reaparecerán mágicamente un poco más lejos de donde W está, en la pantalla.

No pasa nada. Todo se ha congelado.

¡Es tu culpa!, le grita A a W. Ahora creerán que es un virus y nos llevarán al taller.

Una gran oportunidad desperciada, se dice W refunfuñando. ¿Cuándo volverán a usar la W?

W piensa que, al menos, todos sus compañeros estarán ahora tan libres como él. Volverán a esos juegos con los que solían disfrutar, correrán por pasillos oscuros jugando al escondite, a los fantasmas. En el corazón inerte del sistema, ellos estarán más vivos que nunca.


[Publicado el 22/5/2008 a las 10:00]

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Comentarios (4)

  • Mike, Federico y Cada cual, fascinante la forma en que cada lector reinventa un texto tan breve...

    Comentado por: edmundo el 26/5/2008 a las 01:37

  • me gustó mucho este cuento.
    un abrazo,
    mike WWWWWilson

    Comentado por: mike el 23/5/2008 a las 03:43

  • Encuentro paradójico que W esté junto a la E. Hermanadas por la 'geografía', pero separadas por la infatigable recurrencia con la que usamos la letra que estuve esperando durante todo tu relato. Buena pieza, buena pieza.

    PD Consuelo para W: las teclas A, E y algunas otras empiezan a borrarse, mientras tú refulges como acabada de inventar.

    Saludos

    Comentado por: Federico el 23/5/2008 a las 01:48

  • Quizá en teclados chinos, polacos, alemanes, tal vez tenga más trabajo la w. Conmigo no hay problema con sólo escribir mi apellido wong todos los días. Aunque claro, nunca se compara con la a.

    Comentado por: cada cual con su quimera el 23/5/2008 a las 01:28

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Biografía

Edmundo Paz Soldán (Cochabamba, Bolivia, 1967), estudió Relaciones Internacionales en universidades de Argentina y  EE.UU., adonde llegó con una beca como jugador de fútbol. Una oportuna lesión y su vocación literaria le llevaron a concentrarse en su carrera académica: en 1997 se doctoró en Literatura Hispanoamericana en la Universidad de California, Berkeley, y desde ese mismo año es profesor de Literatura Latinoamericana en la Universidad de Cornell. Es autor de las novelas Días de papel (1992), Alrededor de la torre (1997), Río Fugitivo (1998), Sueños digitales (2000), La materia del deseo (2001), El delirio de Turing (2003) y Palacio Quemado (2006); y de los libros de cuentos Las máscaras de la nada (1990), Desapariciones (1994) y Amores imperfectos (1998). Ha coeditado los libros Se habla español (2000) y Bolaño salvaje (2008). Sus obras han sido traducidas a ocho idiomas, y ha recibido numerosos premios, entre los que destaca el Juan Rulfo (1997) y el Nacional de Novela en Bolivia (2002). Ha recibido una beca de la fundación Guggenheim (2006). Desde octubre de 2005 hasta abril de 2008 escribió el blog Río Fugitivo en Blogspot.

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