El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
viernes, 22 de agosto de 2008
En las misiones

Misión de San Javier (Chiquitos.- Bolivia)
De las misiones sólo tenía una imagen cinematográfica, la de la película La misión. Compruebo ahora que la realidad es harto más fascinante -como suele ser-, pero, claro, hay también muchos puntos muertos y el drama parece haber ocurrido en otro mundo. De hecho: era otro mundo.
La misión jesuítica de San Javier, fundada en 1691, se halla en la región de Chiquitos, en el departamento boliviano de Santa Cruz. Son un poco más de doscientos kilómetros desde Santa Cruz, y la carretera está en buen estado. San Javier es un pueblo desangelado, con un exceso de puntos de llamadas y almacenes para las flotas que se detienen por aquí. La gente te abre las puertas aunque tengas pinta de turista desubicado. Es invierno, pero el calor es sofocante. Los mosquitos se portan bien.
La iglesia, en la plaza, está restaurada y tiene un aire imponente: el barroco mestizo en toda su gloria. Eduardo, el guía, me abre la puerta principal sin permiso, "para que saque una buena foto". Contemplo algunos restos de los instrumentos musicales que el jesuita Martin Schmid creó sin tener experiencia alguna en su construcción, y que sirvieron para evangelizar a los pueblos de la zona. Veo los facsímiles de las partituras creadas por los jesuitas y los indígenas: música barroca de alta calidad, que ha dado lugar a un festival musical en la región, cada dos años.
Eduardo me muestra el lugar donde dormían los jesuitas. Me sorprendo: sólo había dos o tres por misión, los suficientes, parece, para "civilizar" a todos los indígenas de la región. Leo los textos fervorosos del buen Schmid, un suizo que cuando llegó a esta región utilizaba el latín para comunicarse con los indígenas. Todo huele a osadía, a locura, a bien intencionado fanatismo religioso. Sí, la iglesia católica es culpable de mucha barbarie en su larga historia, pero aquí, en San Javier, se encuentran los restos de una de las empresas que mejor la justifican. No por la conversión religiosa, sino por la creación de un arte sofisticado en el encuentro entre religiosos europeos e indígenas de la Chiquitania.
A catorce kilómetros de San Javier se hallan unas muy recomendables aguas termales. Esa noche, mientras me bañaba a la luz de la luna en pleno trópico, apareció una familia menonita. Se bañaron conmigo, me ignoraron.
Hablaban en lo que parecía ser una versión rudimentaria del alemán. Luego, un caballo apareció de la nada y se acercó a la poza natural en la que yo estaba. El caballo, los menonitas, el lugar desolado, la noche: pensé en un cuento de Carver, en uno de Alice Munro. Sí: esta vez, la realidad le ganaba la pulseada a la ficción.
[Publicado el 17/7/2008 a las 11:30]
Edmundo, un gusto que te encuentres en Santa Cruz, te vi como jurado en el Miss Bolivia junto a Juan Claudio Lechin. Hasta cuando te quedas por estas tierras?
Slds.
Alvaro
Comentado por: Alvaro Mendez el 21/7/2008 a las 01:36
Cristian, no soy un defensor de Pérez-Reverte, de hecho de él sólo he leído leído La tabla de Flandes, novela que me pareció entretenida y punto. Igual, lo comentaba como un síntoma de los cambios que están ocurriendo en el panorama cultural. es decir, ya no podemos hablar de una esfera autónoma, y habrá que pensar, siendo realistas, que en el futuro los criterios de mercado van a tener más y más influencia en la definición de un canon. En cuanto a Allende y compañía, me parece que ninguno de ellos ha ganado premios importantes o tiene algún crítico de prestigio que los avale; habría que verlo caso por caso y no poner a todos los que tienen éxito comercial en la misma bolsa. Por otro lado, en el canon francés se encuentran Dumas y Verne, pero a nadie se le ocurriría decir que ellos son tan centrales como Proust o Flaubert; pertenecer al canon de una literatura no significa que todos los escritores tengan la misma jerarquía. En cuanto a Martínez, también lo veía como un síntoma: en los últimos años ha habido un debate en Argentina entre Tabarovsky y Martínez un enfrentamiento entre una escritura que apuesta por textos sin mucha trama ni personajes, que dialoga con géneros diversos, y una literatura que todavía cree en el sentido que puede tener la construcción de tramas, personajes con "psicologías" diferenciadas, verosimilitud realista, etc. Así, en la Argentina, Martínez, en el debate con Tabarovsky, vendría a encarnar ciertos criterios literarios con una aceptación del mercado que no tendrían las novelas de Aira, Tabarovsky, etc. De ahí la analogía...
Comentado por: edmundo el 19/7/2008 a las 21:36
Buenos Días,
Creo que la descripción es una forma de INTER-comunicación y transmisión de sentimientos y emociones, pero algo que, desde mi punto de vista, falto fue la descripcion de olores, que además si mal no recuerdo tu hijo lo hace muy bien.
Bueno haber si recuerdas el olor que tenía el agua.
Un saludo
Comentado por: Viviana el 19/7/2008 a las 10:44
Alguna vez, en Bolivia, me hicieron escuchar una hermosísima ópera. Lo más sorprendente (sorprendente por mi ignorancia) es que había sido compuesta por los indígenas del Amazonas. Música, efectivamente, barroca y de alta calidad.
No tan afortunado me pareció el post anterior, sobre Pérez-Reverte y la "ampliación", que no es ampliación, del canon. La elisión de las fronteras entre alta cultura y cultura popular tiene menos que ver con una democratización del gusto estético que con la aplicación de criterios de mercado en lo que antes (se suponía que) era una esfera autónoma. Y nadie pone en duda que Philip Dick es un autor valiosísimo, pero si me vienen a hablar de Isabel Allende, por favor: ahórrenme el mal rato. Y lo mismo corre con muchos otros: Marcela Serrano, Roberto Ampuero, etc. Y, por último: ¿me podrías explicar que, por favor qué, tienen en común Guillermo Martínez y Pérez-Reverte?
Espero con ansias,
CGO
Comentado por: Cristián Gómez O. el 18/7/2008 a las 07:52
Comentado por: Julio el 17/7/2008 a las 14:44
Edmundo Paz Soldán (Cochabamba, Bolivia, 1967), estudió Relaciones Internacionales en universidades de Argentina y EE.UU., adonde llegó con una beca como jugador de fútbol. Una oportuna lesión y su vocación literaria le llevaron a concentrarse en su carrera académica: en 1997 se doctoró en Literatura Hispanoamericana en la Universidad de California, Berkeley, y desde ese mismo año es profesor de Literatura Latinoamericana en la Universidad de Cornell. Es autor de las novelas Días de papel (1992), Alrededor de la torre (1997), Río Fugitivo (1998), Sueños digitales (2000), La materia del deseo (2001), El delirio de Turing (2003) y Palacio Quemado (2006); y de los libros de cuentos Las máscaras de la nada (1990), Desapariciones (1994) y Amores imperfectos (1998). Ha coeditado los libros Se habla español (2000) y Bolaño salvaje (2008). Sus obras han sido traducidas a ocho idiomas, y ha recibido numerosos premios, entre los que destaca el Juan Rulfo (1997) y el Nacional de Novela en Bolivia (2002). Ha recibido una beca de la fundación Guggenheim (2006). Desde octubre de 2005 hasta abril de 2008 escribió el blog Río Fugitivo en Blogspot.
21/8/2008 15:55
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19/8/2008 16:14
Publicado por: Juan-Andrés
19/8/2008 15:18
Estimado Edmundo... Buena onda...
Publicado por: Paul
19/8/2008 14:22
Escritores buenos sois pocos....
Publicado por: oriol
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