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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

viernes, 29 de agosto de 2008

Blog de Jorge Volpi

El jardín 99. Final

El título de esta entrada es engañoso. Éste no es el final, no puede serlo.

Es sólo un alto en el camino. La pausa necesaria antes del final, si es que estas historias pueden tener un final.

En la primera entrada, hace varias semanas, imaginé un espacio en el cual disecar a ese insecto, a esa criatura que soy yo mismo. Mi propia historia y, también, la historia de mis abismos. Y, acaso, de los abismos de nuestro tiempo.

Una inmersión en el dolor ajeno. En la imposibilidad del dolor. Del dolor que es la imposibilidad del dolor.

El modesto recorrido me ha llevado a hablar sobre mi regreso a México. Ha transcurrido justo un año de que volví a mi patria (¿de hienas y fantasmas?). Como era de esperarse, el viaje me devolvió, más bien, al pasado.

A Ana y a lo que Ana significa.

Necesitaba explicarme a mí mismo. Y explicarle a ella.

El fracaso era evidente desde el principio. Pero, si las respuestas unívocas no existen, existe la memoria. La voluntad de preservar la memoria. Y de preservar a quienes se han ido.

A quienes hemos abandonado.

Quizás estas líneas no sean una explicación, ni una expiación pública, ni un ajuste de cuentas, sino una llamada.

Una llamada en medio del desierto.

Última conclusión (provisional). La exploración de mí mismo me condujo a Leila. El mundo, de manera obvia, es mi mundo. Afuera es adentro. Leila está allí y me lo recuerda a cada instante. "Leila c'est moi", me atrevería a decir si la frase no fuese sólo una postura estética, sino ética.

¿Y ahora?

Ahora hay que concluir, de algún modo, estas historias.

El regreso.

Ana.

Leila.

¿Acaso ustedes, mis lectores, mis semejantes -nunca mejor dicho-, imaginan las entradas subsecuentes, las líneas faltantes, los nudos, los cruces?

Un experimento como éste exige dejar la puerta abierta.

Para que, si así lo desean, ustedes entren y compartan, al menos por unos segundos, este mundo, mi mundo.

El mundo de otro.

"Mi casa es su casa", decimos hipócritamente los mexicanos. Una verdad a medias. Perfecta para la ocasión. 

[Publicado el 30/4/2008 a las 21:00]

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Comentarios (6)

  • Primera
    (la fácil, mala e imposible)

    Un día Ana harta de despertarse con un tipo contemplando atónitamente su espalda; y sobre todo, harta de ser definida por y a través de los hombres (padre golpeador, marido ausente, amante con problemas ontológicos), deja su casa, su grupo de oración y los finales verosímiles. Dado que no tiene ganas, ni aptitudes, para conseguir un trabajo de oficina, encuentra un empleo en un strip-club llamado “El Edén”. Después de unos años, cuando la edad no le permite continuar siendo la bailarina más popular, y aprovechando que la devaluación del 1994 deja al dueño en la calle, se asocia con una bailarina iraquí llamada Shadda (quien se casó con un marine norteamericano en la Guerra del Golfo y huyó a México cuando la violencia intrafamiliar resultó insoportable) para comprar el lugar. Mucho antes de que Shakira moviera las caderas, Ana vislumbra el potencial del “belly dance”, cambia la decoración del lugar y lo reabre con el nombre de “Los Jardines de Babilonia”.

    Por el otro lado el narrador –a quien llamaremos Jorge, sólo por darle un nombre al azar--, intentando reencontrarse con su país, le da un día libre a su chofer y sale a caminar por las calles de la ciudad. En pleno centro se encuentra de frente con dos manifestaciones frente al Palacio Nacional. El bullicio de los campesinos desnudos con machetes y de los maestros exigiendo un aumento de sueldo, lo obligan a tomar el metro. Ahí, contemplando a los pasajeros de los vagones, recuerda una anécdota sobre Genet y embebido en sus pensamientos termina perdido en la estación Pantitlán. Sin celular y sabiendo de los peligros que conlleva tomar un taxi cualquiera en esa ciudad, Jorge comienza a buscar un teléfono desde donde poder llamar al sitio de taxis más cercano.

    Gracias a los dioses de la literatura, enaltecidos sean, sus pasos lo llevan a las puertas de un club que anuncia el debut artístico de una nueva bailarina recién llegada de Bagdad. La necesidad del teléfono, el artículo que tiene pendiente sobre Irak y el nocturno nombre de la chica lo hacen entrar a un lugar que le recuerda a una mala edición de las 1000 y una noches…

    Sujetando con fuerza el vaso de alcohol frente a él, con los ojos cerrados, el narrador descubre que el vaivén hipnótico del ombligo de la bailarina no es su único talento. Con una voz que nada tiene que ver con el canto de los pájaros, la muchacha le susurra al oído la historia de un país lleno de dolor, hijos muertos y pérdidas; un país del que pudo escapar porque un djinn, a cambio de un alma que ya no tenía, le concedió un cuarto e imposible deseo.

    ________
    Su turno

    Comentado por: Noa el 08/5/2008 a las 00:55

  • Porque estas que te vas
    y te vas
    y te vas
    y te vas
    y te vas
    y te vas y no te has ido.

    Y yo estoy
    esperando tu
    amor
    esperando tu amor
    esperando tu amor
    o esperando tu olvido....
    ....................................
    JOSE ALFREDO JIMENEZ

    By the way , pobre Ana ! tienes que darle un final digno.

    Comentado por: Lilith el 02/5/2008 a las 05:38

  • Ningún final es aceptable...to be continued, mi esperanza....

    Comentado por: rolando gabrielli el 02/5/2008 a las 00:58

  • メキシコ万歳!

    Comentado por: 埃尔南德斯 el 01/5/2008 a las 23:49

  • メキシコ万歳!

    Comentado por: 万 歳 el 01/5/2008 a las 23:47

  • Es memoria de olvido, un clásico de la desesperanza....si existiera...

    Comentado por: rolando gabrielli el 01/5/2008 a las 06:19

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Biografía

Jorge Volpi (México, 1968) Es licenciado en Derecho y maestro en Letras Mexicanas por la unam y doctor en Filología Hispánica por la Universidad de Salamanca.

 

Es autor de las novelas A pesar del oscuro silencio (Joaquín Mortiz, 1992; Planeta, 2000), Días de ira, en el volumen Tres bosquejos del mal (Siglo XXI, 1994; Muchnik Editores, 2000), La paz de los sepulcros (Aldus, 1995; Seix Barral, 2007), El temperamento melancólico (Nueva Imagen, 1996; Seix Barral, 2004) Sanar tu piel amarga (Nueva Imagen, 1997; Algaida, 2004) y El juego del Apocalipsis (DeBolsillo, 2000) y de los ensayos La imaginación y el poder. Una historia intelectual de 1968 (Editorial Era, 1998) y La guerra y las palabras. Una historia del alzamiento zapatista (Editorial Era en México y Seix Barral en España, 2004).

 

En 1999 obtuvo el Premio Biblioteca Breve por su novela En busca de Klingsor (Seix Barral, 1999), con la cual inició una "Trilogía del siglo xx", y de la cual se han publicado ediciones en veintisiete idiomas y más de treinta países. En 2004 publicó la segunda parte de la trilogía, El fin de la locura (Seix Barral) y en 2006 la última parte, No será la Tierra (Alfaguara).

 

Ha sido profesor en las Universidades de Emory, Cornell y Las Américas de Puebla y ha dado conferencias numerosas instituciones educativas en México, Europa, América Latina y Asia. Fue miembro del Sistema Nacional de Creadores de México y becario de la Fundación John S. Guggenheim. Actualmente es director del Canal 22, televisión cultural del Estado mexicano.

Bibliografía

No será la tierra (2006). Ediciones Alfaguara, España

Dos novelistas poco edificantes (2004). Volpi, Jorge; Urroz, Eloy. Algaida Editores, España

Geometric intimacies. Sebastián Sculptor (2004). Ediciones Turner, España

Geometría emocional. Sebastián escultor (2004). Ediciones Turner, España

La guerra y las palabras (2004). Editorial Seix Barral, España

El fin de la locura (2003). Editorial Seix Barral, España

Desafíos de la ficción (2002). Volpi, Jorge, [et. al.] Universidad de Alicante. Servicio de Publicaciones, España

En busca de Klingsor (2000). Círculo de Lectores, España

El juego del apocalipsis: un viaje a Patmos (2000). Nuevas Ediciones de Bolsillo. España

Tres bosquejos del mal (2000). Urroz, Eloy; Padilla, Ignacio; Volpi, Jorge. El Aleph Editores, España

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