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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

jueves, 28 de agosto de 2008

 Consignas para escritores de Jorge Eduardo Benavides

Sesión V. Cuentos comentados

Al parecer, el tema de la exposición forzada será contenido al que volveremos en alguna otra ocasión, ya que de la gran mayoría de trabajos presentados durante esta semana no han sido muchos los que han manejado a cabalidad este fallo tan frecuente entre los escritores y que tiene que ver con su contrapartida, la elipsis, tal como han señalado en sus comentarios algunos de ustedes. Efectivamente, si la exposición forzada es la imperfección -el desajuste expositivo del narrador que no sabe cómo ofrecer un dato sin que se noten sus intenciones- la elipsis suele ser el recurso para solventarlo. No siempre, claro está, pues como no nos cansaremos de repetir, en literatura no existe una preceptiva, como en las matemáticas, y todo depende del uso que haga el narrador de sus herramientas, de la intensidad y del vigor de su paleta de colores. La elipsis, que en rigor es la omisión de un elemento en una frase, suele funcionar como la antítesis de una exposición forzada, en la medida en que procura que sea el lector el que encaje en nuestra frase (en nuestro texto) el elemento omitido. Ese mínimo acto participativo activa uno de los mecanismos más importantes que se dan en la lectura: el que sea el lector el que termine de rellenar los agujeros y los territorios en penumbra que deja la narración. Nada de lo que se le dice suele ser pormenorizado y exacto; nada de lo que se le cuenta suele estar completo, y de la habilidad del narrador para saber donde quitar, donde ensombrecer y dónde sugerir depende el ritmo de un buen cuento. Los textos que hemos elegido esta semana son algunos de los que más se acercan al ejercicio, que entrañaba además una propia corrección, y hemos creído oportuno colgarlos aquí para que los demás participantes los lean con atención y juzguen si se ha cumplido del todo la propuesta y vean si cada uno puede darles otra vuelta de tuerca, si podemos actuar a la manera de un buen editor y sugerir algunos cambios en atención al ejercicio propuesto.

Por cierto, les insistimos vivamente que lean el texto del New Yorker recomendado por Samuel: allí verán el trabajo (incluso quienes no se manejen en inglés) de un editor y el énfasis en borrar de un texto todo aquello que se considera innecesario por explícito.  Hasta la próxima semana!

Jorge


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[Publicado el 18/1/2008 a las 15:01]

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Comentarios (11)

  • Hoy tocaba postera la nueva consigna, pero veo que no lo han hecho. Señores se nota mucho descuido en este taller, parece que por ser gratuito no le estan poniendo mucho interes ni tratando con el debido respeto a quienes participamos, lamentable la verdad. Una falta de respero.

    atte
    Carlos Garayar

    Comentado por: garayar el 26/1/2008 a las 00:45

  • A continuación mis comentarios sobre los textos seleccionados:

    Texto de Rodrigo Díaz
    Considero que la salida que le da Rodrigo al texto es una opción válida; sin embargo me parece que se corre el riesgo de perder mucho del contexto de la escena. La opción alterna puede ser describir mejor la situación del nerviosismo del joven, la cara de asco, la codicia del polícia y la indiferencia final. En otras palabras crear un contexto para la escena. Son dos opciones distintas, pero, creo, que dos opciones válidas.

    Texto de Isabel Bog
    Aunque los dos fragmentos que presenta Isabel los resuelve con eficacia, tengo un comentario adicional que no se relaciona directamente con la consigna actual. Considero que el uso del diálogo directo entre los personajes podría ser más eficaz que los diálogos referidos que hace el narrador.

    Texto de Cecilia Roggero
    Muy interesante el juego meta-literario que propone Cecilia. Al igual que en los anteriores ejemplos la exposición forzada se resuelve bien (los ejemplos de los compañeros y las explicaciones de Jorge me dan mayor claridad del asunto); sin embargo quiero dar mi opinión sobre otros aspectos del texto de Cecilia.
    1. Me parece que el primer párrafo no es necesario; si se suprime, el texto no pierde nada, pues en el resto se expone lo que en este párrafo se "editorializa".
    2. Sugiero que el narrador le ceda más la voz a los personajes. Esto significa permitir un mayor uso del diálogo y una mejor narración del las acciones. Que siga más de cerca los hechos y los describa y no que sólo que los enuncie. Lo anterior es una de las razones por las que da la sensación de que el narrador "sabe demasiado". Para decirlo de otra forma, en el último párrafo ¿Qué sería mejor, qué sea el narrador quien nos cuente del niño con cola de chancho en el vientre de Lupe o la sensación o el miedo de ella expresada en su voz o en su pensamiento o en sus acciones? Yo voto por la segunda.

    Comentado por: Samuel Arias el 24/1/2008 a las 04:28

  • Hola a todos y todas

    Siguiendo la dinamica de Eva y Jorge, en cuanto hacer una breve presentacion personal cuando comentamos por primera vez -como lo hago ahora- les comento que soy de Guatemala, tengo 43 años, y soy medico pediatria de profesion. Me gusta la escritura al igual que todos los que aca estamos y me parece estupenda la propuesta de Jorge y Eva en este taller virtual, para aprender, discutir, poner en practica el escribir continuamente, y comentar lo que hacemos. Espero como bien decia Jorge, podamos ser compañeros de este proyecto y no solo entes aislados geograficamente.

    Mis comentarios a los relatos:

    CUETO DE RODRIGO DIAZ PINO
    Un texto breve y ejemplificativo de exposición forzada. Me ha gustado mucho la narrativa, y a pesar de ser corto me parece que Rodrigo logra una descrepcion muy buena de la escena que nos quiere contar. Como una foto. Y claro la exposición forzada estaria demás en ese hilo conductos que seguro continuara en ese texto.

    CUENTO DE ISABEL BOG
    Quizas en el primer parrfo fluiria mas si primero se describe a la madre y luego se compara con el padre. Ya quie se menciona a la madres, se introduce al padre y luego se retoma a la madre de nuevo.
    Además la frase corta puede en este caso hacer fluir mas la lectura, puntualizando asi lo que se quiere decir.

    CUENTO DE CECILIA ROGGERO
    Un cuento que atrapa. Esa simetia con la propia historia de Garcia Marquez, que la hace propia y traslada a lo propio de la narracion. Quizas en algun momento el juego y mezcla de los nombres deja un tanto de confusion para un texto corto. Y claro, el ejercicio de exposicon forzada muy bien logrado.

    Pienso que este ejercicio en general, es mas presente en textos largos, donde poco a poco, elipticamente se van dando dosis adecuadas de información, y no asi, contar todo de una vez, cayendo en redundancias, que es mejor dejar al lector las descubra o intuya en el hilo del texto.

    Comentado por: Alvaro Arrivillaga el 23/1/2008 a las 18:09

  • El fragmento de Isabel Bog me ha parecido el más claro como ejemplo de exposición forzada. Ciertamente se me hace difícil, a veces, dentro de un texto, señalar dónde está la línea de demarcación entre la información pertinente y la que chirría. Y al hilo de lo que se le da o no al lector, me viene una anécdota de Monterroso, cuando en un cóktel, se le acercó una señora y al preguntarle el escritor si le había gustado el cuento El dinosaurio: "Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí.", la señora le contestó: Pues no lo sé. Apenas voy por la mitad...
    Carmen

    Comentado por: Carmen el 23/1/2008 a las 13:01

  • Estimados amigos,
    el trabajo de corrección que ha hecho Pepe con el texto de Rodrigo nos parece muy bien encarrilado en cuanto al propósito del taller: editar un texto, reflexionar sobre él, es una manera muy buena de reflexionar y corregir los textos propios, de allí nuestro interés en vuestra participación activa, tal como muchos vienen haciendo: no nos dejan de parecer pertinentes los comentarios que han colgado los demás esta semana con respecto a los trabajos presentados, así como sus observaciones y análisis. Creemos que vamos por buen camino y que corregir y analizar siempre será una estupenda alternativa para nuestro aprendizaje.
    saludos a todos!
    Jorge

    Comentado por: Jorge el 21/1/2008 a las 12:45

  • Aunque nunca me hubiera atrevido sin una propuesta tan explícita, me he permitido "editar", como pedía Jorge, el texto de Rodrigo Díaz para que, en sintonía con el comentario de Rafael Borrás, las elipsis no sean tan "oceánicas" que no permitan entenderlo a la primera lectura y el relato tenga un punto más que el simple robo del "bobo". En cualquier caso, no entendía muy bien cual era el formato original y cual la corrección porque hay varios textos "superponibles". Bueno, aquí va mi versión, con, es posible, un poco más de "exposición forzada" (los añadidos entre corchetes son mi "edición"):
    [Apenas había comenzado la mañana. El taxi aún olía al cigarro de la ¿última? prostituta que tenía que ir “volando, volando, al hostal Paraíso”. Cuando vió al policía dándole el alto con un gesto casi rutinario, cómodamente recostado en el Dodge azul, maldijo, pero, como siempre, paró.] Bajó del auto y se acerco al patrullero. “Bueno arreglamos aquí o en la comisaría” [ -dijo el guardia mirándose las uñas, negras como el uniforme]. “Le juro jefe que empezaba a taxear,” balbuceó el joven [sin soltar el volante]. Los ojos del policía centellearon con codicia: “¿de manera que no tienes dinero?” dijo [mientras señalaba con la mirada] el reloj que brillaba en la muñeca del conductor. [“Con eso bastará esta semana...y no vayás a contarle nada al viejo”—le advirtió]
    Momentos después el taxista conducía por las calles solitarias de la ciudad. ¿Qué hora sería? Pensó en la advertencia del policía[. Claro] que no le contará nada a su padre, se dijo [sonriendo y ] mirando su muñeca donde la piel parecía más pálida: después de todo, no era la primera vez. Lástima, era un buen reloj [, pero el precio era barato: esta noche se iba a reír un buen rato explicándoselo en la cama a María, la mujer del policía, que seguro iba a apreciar el gracioso modo en el que su último regalo había cambiado de propietario.].

    Nota: ni Rodrigo es Carver ni yo su editor, todo esto es obvio ¿verdad?

    Comentado por: Pepe Aguilar el 20/1/2008 a las 20:42

  • Me parece que esta propuesta fue una muy desafortunada. Eso de escribir algo ''mal'' a próposito, para luego corregirnos no deja de parecerme absurdo.

    Carlos Garayar

    Comentado por: garayar el 20/1/2008 a las 19:27

  • Agradezco los comentarios, me son de gran utilidad. La idea de escribir el tecto en primera persona me seduce. Tal vez lo intente. No dediqué el tiempo necesario a la historia porque estaba más preocupada en cometer faltas para luego enmendarlas.
    Lo que más me gusa a mí del texto es la manera en la que los personajes ficcionales acceden al mundo real. El futuro esposo sin duda viene de Macondo, y en la realidad se cumplirá el castigo de la cola de chancho por el incesto realizado. A veces me gusta tomar un personaje secundario de algun cuento y convertirlo en principal, darle voz, reclamar, exigir. Es divertido ver el lado oculto. Muchas gracias a los comentaristas y a nuestros estupendos creadores de este espacio que nos mantiene
    activos. Grandes cariños Ce

    Comentado por: Ceciliaroggero el 20/1/2008 a las 17:34

  • En concreto: Es clara al utilizacion de la elipsis, y mucho mas evidente aun el verdadero uso y trnasformacion de la exposicion forzada en el cuento de Rodrigo Diaz, aun mas con la correcion que aparece al final evitando contar el detalle de la ausencia del reloj pero que, por lo descrito, resulta perceptible desde cualquier angulo y facil de identificar.

    Comentado por: DANIEL ARNALDO ZEGARRA R. el 20/1/2008 a las 01:45

  • El cuento de Cecilia tiene la virtud de una historia atractiva, la virtud de su ocurrencia, es decir, su relación con la novela de Gabriel García Márquez. Ahora bien, cualquier hipertexto de un clásico, por lo mismo que tiene una fuente infinita de la cual beber, asume una gran responsabilidad: ejercer una lectura inteligente, hacer de la escritura un satélite capaz de estar a la altura del planeta alrededor del cual ha decidido gravitar.

    Cecilia traslada la hechura casi maniática de la novela de GGM a las manías de una familia, lo que da una idea de la impresión que Cecilia, como lectora, tiene del texto en cuestión. Eso es interesante, le resta gratuidad a su anécdota.

    Me parece, sin embargo, que la historia podría ser más efectiva si se elige la voz de alguno de los miemrbos de la familia o, quizá, coralmente, la de varios, pues así, además de sentir el desarrollo de la historia, conoceremos las motivaciones -de modo implícito, a través de el modelamiento de la subjetividad de las voces- de la familia para esa reacción obsesiva, como, mutatis mutandis, en "Los posatigres" de Cortázar.

    En otras palabras, un mundo tan extraño siempre gana con la comunicación directa del mismo sujeto que lo experimenta, pues la narración en primera persona es el reconocimiento de la relatividad de la percepción, lo que es más aceptable, para lectores del XXI, que una razón anónima que organiza, paradójicamente, una ficción difícil de aceptar de buenas a primeras por la propia razón.

    También me gustaría resaltar que, además de la elección de la voz, hay algunos detalles que podrían afinarse, dado que después del término del plazo para la entrega de tareas contamos con más tiempo para trabajar nuestros materiales. Me refiero particularmente a la parte que empieza con "En ese accidente murieron..." Me parece que la información está un poco apretada y que el personaje se vuelve un poco narrador, pero en sentido explícito. En ese sentido, me parece algo que podría manejarse con menos prisa, dosificando mejor los datos de la anécdota. GGM nos enseña precisamente eso: a pesar de que construye casi un mundo aparte, nunca sentimos que nos dice más de la cuenta ¡a pesar de que es una novela, donde se supone que se tienen más licencias técnicas! Esa virtud es sobre todo de su sintaxis: las cláusulas subordinadas ayudan a ir acompañando desarrollos principales con secundarios.

    Y creo que, dado que la exposición forzada es un concepto técnico y no teórico, pues permite bastante flexibilidad en su uso. Así que podríamos decir que "apretar información" (el hecho de que aparezca como un inventario, como la necesidad del narrador de decir algo con urgencia) o transformar un personaje en narrador sin un contexto más o menos claro de dicha decisión también podrían ser considerados como parte de ese defecto que, como un acierto más de Jorge y Eva en la administración del taller, hemos trabajado desde ya.

    En unos momentos comentaré los otros dos textos de la selección.

    mtc.

    Comentado por: Marco el 19/1/2008 a las 18:36

  • Comentario al cuento “La cola del gancho” de Cecilia Roggero.

    Ha costado seguir esta pequeña historia a quien ya hace muchos años que leyó “Cien años de soledad” y no recuerda bien todos los nombres que aparecen en la novela. Las dos frases con exposición forzada son ejemplares, claras. En la corrección una se transforma y la otra se mutila sin más; soluciones distintas para el mismo tipo de imperfección.
    El texto, con ese paralelismo explícito, me parece en sí francamente original.

    Comentario al párrafo de Rodrigo Díaz Pino.

    Lo he leído, lo he releído y lo he “trileído”. No conseguía entenderlo del todo, lo reconozco. Al fin he llegado al comentario y ha sido cuando he captado el sentido de la pequeñísima historia que se nos ofrece. Cierto vocabulario – como bobo por reloj – se nos escapa a algunos españoles. Un malabarismo incrustar todo eso en siete líneas. Inalcanzable para mí. Desde mi punto de vista entiendo que estamos, ante todo, a varias elipsis encadenadas. Yo no he encontrado hueco posible a exposiciones forzadas. Más bien me parecen como piezas de un rompecabezas sintáctico que se resuelve en un ejercicio veloz de prestidigitación narrativa.

    Comentario al fragmento de Isabel Blog.

    Una pieza descriptiva que enseguida pone de manifiesto su pertenencia a un interesante y más largo cuento. Su condición de fragmento dificulta en una lectura apresurada encontrar el hilo temporal de la narración. Me ha gustado su forma de estar contada y su ritmo, sobre todo en su primera mitad. Apenas con cuatro frases se aporta ya una idea de la relaciones en el triángulo madre-padre-hija.
    En cuanto a las expresiones de exposición forzada, me parecen aquí ejemplos muy nítidos. Estoy con Eva en que si, como denota el texto, se trata de una historia mucho más extensa, tiempo habrá antes o después para decir de quién es hermano el tal Santiago. Y en cuanto a eso de que el cumpleaños lo recordó su madre, es obvio y creo también que puede suprimirse porque, como todos sabemos, ninguna madre del mundo olvida jamás un cumpleaños.

    Felicidades a los tres. Con todos hemos aprendido algo.

    Comentado por: Rafael Borrás el 19/1/2008 a las 17:44

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Biografía

Jorge Eduardo Benavides (Arequipa, Perú, 1964), estudió Derecho y Ciencias Políticas en la Universidad Garcilaso de la Vega, en Lima. Trabajó como periodista radiofónico en la capital y en 1987 fue finalista en la bienal de relatos COPE (Lima); un año más tarde ganó el Premio de Cuentos José María Arguedas de la Federación Peruana de Escritores. En 1991 se trasladó a Tenerife, donde puso en marcha talleres literarios para diversas instituciones. Ha sido finalista del concurso de cuentos NH Hoteles del año 2000. Desde 2002 vive en Madrid donde continúa impartiendo sus talleres literarios. Su nueva novela, Un millón de soles, se publica en España en febrero de 2008.

 

Cursos presenciales en Madrid

Jorge Eduardo Benavides imparte cursos presenciales en Madrid y ofrece un servicio de lectura y asesoría literaria y editorial. Más información en www.jorgeeduardobenavides.com 

Bibliografía

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Un millón de soles (2008). Alfaguara 

La noche de Morgana (2005). Alfaguara

El año que rompí contigo (2003). Alfaguara

Los años inútiles (2002). Alfaguara

Cuentario y otros relatos (1989). Editorial Okura

Premios

2003 Finalista del Premio Rómulo Gallegos

2003 Finalista del Premio Tigre Juan de novela

2003 Premio Nuevo Talento FNAC

2000 Finalista del Concurso NH de Relatos

Premio de Cuentos "José María Arguedas" de la Federación Peruana de Escritores

1989 Finalista de la Bienal de Cuentos COPE (Lima)

 

Obras asociadas

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