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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

sábado, 6 de septiembre de 2008

 Consignas para escritores de Jorge Eduardo Benavides

Clase V. El narrador y el punto de vista (I)

La voz narrativa.

Una de las cuestiones fundamentales a la hora de escribir  una obra de ficción es que el escritor encuentre la voz adecuada para contarla, o lo que es lo mismo encuentre la respuesta a la pregunta ¿quién va a contar la historia? Toda obra de ficción está narrada por alguien y esta voz es la que nos guía a lo largo de la historia. De la misma manera que nadie cuenta igual un mismo suceso, tampoco un narrador es igual a otro y por lo tanto su elección determinará cómo se cuenta la historia. Aunque a simple vista esto puede resultar más que obvio para muchos, la cuestión no es insignificante y merece que pensemos bien en ello: no se elige de manera arbitraria quién cuenta la historia. Y no es igual, como ya hemos visto, que el narrador sea un niño, una mujer, una persona que esté de paso, etc... Pero es que además nosotros no contamos igual un acontecimiento que nos haya sucedido directamente, donde estemos de alguna forma implicados, que algo que le haya sucedido a otro. Del mismo modo, el narrador tiene diferentes posiciones desde las que puede contar. Con esto queremos decir que se puede encontrar dentro o fuera del espacio narrado y, por lo tanto, narrar en primera, segunda o tercera persona.

Vamos a poner algunos ejemplos para que se vean claramente las diferencias.

"De pura casualidad me encontré con Francesca en el Boulevard Saint-Germain y como hacía dos o tres años que no la veía y como según me explicó se había mudado a un departamento a dos pasos de allí subimos a su piso a tomar una copa."

El libro en blanco. Julio Ramón Ribeyro.

Observemos este inicio del cuento de Ribeyro y hagámonos la siguiente pregunta ¿quién cuenta? Nos encontramos aquí ante una voz narrativa en primera persona (me encontré; me explicó...). Es un  personaje el que cuenta desde dentro de la historia, y por lo tanto, participa de lo que está sucediendo. En este caso además este personaje coincide con el protagonista, por lo se comporta como una narrador bidireccional, puesto que tan pronto actúa como uno más de los personajes de su historia como tan pronto él mismo se constituye como narrador de la misma.  Saber aprovechar esas dos facetas puede resultar valiosísimo para un escritor y vale la pena reflexionar sobre el particular. En este sentido, les recomendamos la lectura de El túnel de Ernesto Sábato.

Veamos este otro ejemplo:

"Capurro estaba en mangas de camisa, apoyado en la baranda, ,mirando cómo el desteñido sol de la tarde hacía llegar la sombra de su cabeza hasta el borde del camino entre plantas que unía la carretera y la playa con el hotel"

La larga historia. Juan Carlos Onetti.

En estas primeras líneas del cuento del narrador uruguayo observamos ya claramente las diferencias con el ejemplo anterior, la voz narrativa corresponde a un tercera persona (estaba; su cabeza...) pero además no participa de los hechos, es decir, se encuentra fuera del espacio narrado y desde ahí nos cuenta la historia. Este suele ser el llamado narrador omnisciente y actúa como un dios que todo lo ve y todo lo sabe, dentro de la historia. Nos gusta pensar en él como la cámara que enfoca la acción o la voz en off de una película.  Ahora bien, el narrador en primera y tercera persona son los más utilizados, pero veamos una muestra de narrador en segunda persona:

"Lees ese anuncio: una oferta de esa naturaliza no se hace todos los días. Lees y relees el aviso. Parece dirigido a ti, a nadie más. Distraído, dejas que la ceniza del cigarro caiga dentro de la taza de la que has estado bebiendo en este cafetín sucio y barato. Tú releerás. Se solicita historiador joven."

Aura. Carlos Fuentes.

Observemos cómo la voz narrativa corresponde a una segunda persona que utiliza el para contar (lees, dejas...) Pero en este caso no podemos saber si el narrador se encuentra dentro o fuera del espacio narrativo puesto que podría estar contando tanto desde el exterior como ser un personaje que se desdobla, hablándose a sí mismo. En este sentido el narrador en segunda persona es mucho más ambiguo que los dos anteriores.

Pero las cosas no son tan simples como decidir entre estas tres personas narrativas (gramaticales) y sus respectivas focalizaciones (¿desde quién se cuenta?) Hay muchas más posibilidades, resultantes de la mezcla de estas voces o del criterio para utilizarlas. ¿Recuerdan al narrador de Sostiene Pererira de Antonio Tabucchi? Es un narrador a medio camino entre el testigo y el omnisciente desde el arranque mismo de la novela: "Sostiene Pereira que le conoció un día de verano [...] Parece que Pereira se hallaba en la redacción, sin saber qué hacer, el director estaba de vacaciones, él se encontraba en el aprieto de organizar la página cultural, porque el Lisboa contaba ya con una página cultural y se ka habían encomendado a él. Y él, Pereira, reflexionaba sobre la muerte" Nada más ambiguo y engañoso que este narrador de quien no sabemos nada y que no parece comportarse como un narrador ni del todo testigo ni del todo omnisciente como sabrán quienes han leído la novela... y quienes no lo han hecho quedan emplazados a hacerlo para que comprendan hasta qué punto resulta vital entender el partido que se le puede sacar a un narrador. En las siguientes sesiones vamos a indagar un poco más acerca de este aspecto tan valioso en un texto narrativo y de cuya elección depende la eficacia del cuento. Por el momento vamos a dejar una pequeña propuesta que esperamos les resulte estimulante. Ya lo saben, un máximo de dos páginas a espacio sencillo.

La Propuesta:

"El cartero seguía echando por debajo de la puerta una publicidad a la monsieur Baruch permanecía completamente insensible. En los últimos tres días había deslizado un folleto de la Sociedad de Galvanoterapia en cuya primera página se veía la fotografía de un hombre con cara de cretino bajo el rótulo "Gracias al método del doctor Klein ahora soy un hombre feliz"; había también un prospecto del detergente Ayax proponiendo un descuento de cinco centavos por el paquete familiar que se comprara en los próximos diez días; se veía por último programas ilustrados que ofrecían las memorias de Winston Churchill pagaderas en catorce mensualidades, un equipo completo de carpintería doméstica cuya pieza maestra era un berbiquí eléctrico y finalmente un volante de colores particularmente vivos sobre "El arte de escribir y redactar", que el cartero lanzó con tal pericia que estuvo a punto de caer en la propia mano de monsieur Baruch. Pero éste, a pesar de encontrarse muy cerca de la puerta y con los ojos puestos en ella, no podía interesarse por esos asuntos, pues desde hacía tres días estaba muerto"

Tomando como referencia este inicio de "Nada que hacer, monsieur Baruch" de J.R. Ribeyro, vamos a continuar la historia que será narrada por el cartero, pero esta vez cambiaremos a la  primera persona. No es necesario transcribir este comienzo, sino que a partir de aquí continúen y amplíen la historia a través de los ojos y la voz del cartero. Saludos a todos y buena semana!

[Publicado el 25/1/2008 a las 22:15]

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Comentarios (14)

  • POR QUE NO HABLAN SOBREQUE CLASE DE NARRADOR PUEDE ESTAR EN UNA NARRACION

    Comentado por: ANTONIO TORRES el 22/4/2008 a las 01:32

  • Estimado "Adán", tienes razón. El blog está, si no plagado, por lo menos salpicado de errores ortográficos. Lamentablemente, no tienes el mismo nivel de observación para hallar el nombre y cargo de Eva dentro del blog -http://www.elboomeran.com/blog-post/13/2726/jorge-eduardo-benavides/consignas-para-escritores/.

    Ahora, ¿qué problema hay en que se solicite nombre y apellido para emitir una opinión? Sobre todo cuando resulta irrespetuosa, porque ese Zzzzzzzzzzzzzzz de Alfredo peru lo es, hermano, totalmente burlón e innecesario. Si le aburre, que por lo menos aporte algo constructivo para hacerlo, desde su punto de vista, menos aburrido. Me parece increíble que se defiendan los comentarios anónimos de esa naturaleza. Diferente sería, seguro, si es que se pudiera leer en ellos algo constructivo. Lamentablemente, siempre es más sencillo criticar y desestimar el esfuerzo ajeno, y ocultándose además. Se tira la piedra y se esconde la mano.

    Y parece que en este blog saben soportar el anonimato y las críticas, porque tanto el comentario de Alfredo peru como el tuyo siguen ahí.

    En fin, se supone que aquí hay que hablar de literatura. Un saludo, Adán.

    Comentado por: Eduardo Izaguirre el 04/2/2008 a las 03:55

  • Estimados amigos,
    Queremos recordarles que, como ya hemos dicho en alguna ocasión, en este espacio no aceptamos anónimos. Y un anónimo en este curso es aquel que no se presenta ante los demás, preferentemente a través de este blog o bien privadamente a través del correo, y además no participa de ninguna forma en este curso ni enviando sus trabajos ni haciendo comentarios de los textos de sus compañeros. Pero lo que además no toleramos, y aún menos de “desconocidos”, es comentarios poco respetuosos tanto hacia los conductores de este curso como hacia sus participantes y, como ya advertimos en su momento, este tipo de exabruptos no tienen cabida en este blog y, por lo tanto, serán borrados. No vamos a ofrecer nuestra opinión acerca de las personas que se esconden detrás de pseudónimos y que nada aportan salvo las incorrecciones que todos han tenido la oportunidad de leer.
    Un saludo,
    Eva.

    Comentado por: Eva el 01/2/2008 a las 17:34

  • Felicidadades a Jorge por su nuevo libro. Su nuevo hijo. Lo buscaré y lo leeré. Suerte.

    Comentado por: Rafael Borrás el 30/1/2008 a las 22:36

  • muy bueno me parece muy interesante, ya que me saco de dudas... sin importar lo que digan es bueno... "soy como nadie que conosco, no creo parecerme a nadie, y si no tengo mas valor por algo soy diferente..." a veces la realidad es lo que mas trabajo cuesta creer...

    Comentado por: iris el 30/1/2008 a las 22:14

  • ...Zzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzz..., que aburrimiento, todos saben que los buenos escritores jamás fueron a talleres aburridos como este. Y publiquen mi comentario no a la censura!!!

    Comentado por: Alfredo peru el 30/1/2008 a las 20:59

  • Hola. Mi nombre es Paolo y me uno recién al grupo. Soy peruano y vivo actualmente en Austin (Texas). Las ganas de escribir y de aprender este oficio me traen al curso virtual, que por cierto me parece una excelente iniciativa! Saludos.

    Comentado por: Paolo Chavez el 29/1/2008 a las 05:32

  • Hola,
    Me uno a las felicitaciones al conductor de este curioso colectivo y, al hilo (simultáneo) de los comentarios de Carmen y de Eva, para disfrutar de un buen ejemplo (y cercano) de lo desasosegante de la narración en segunda persona: "Señas particulares, ninguna" en "La noche de Morgana" de J.E. Benavides.

    Comentado por: Pepe Aguilar el 28/1/2008 a las 17:33

  • Hola a todos. Mi nombre es Eduardo, de Perú. Recién encontré este blog hace una semana y me parece excelente que podamos aprender y compartir esto que nos apasiona, escribir, de la mano de experimentados como Jorge y Eva. Ya espero ansioso la siguiente clase. Un abrazo.

    Comentado por: Eduardo Izaguirre el 28/1/2008 a las 16:11

  • Hola, buenos días.
    Acabo de encontrar este magnífico espacio y me gustaría formar parte de el.
    Soy Trini, de Valencia, tengo 45 años y una verdadera vocación por la escritura, aunque, como dice Gabriel García Márquez “Las aptitudes y las vocaciones no siempre vienen juntas” y ese sea probablemente mi caso. La ortografía se me resiste y me cuesta trabajo escribir textos largos.
    Sobre todo me gusta leer y tengo enormes ganas de aprender.
    Os agradezco el hueco, y prometo ser participante activa.

    Comentado por: Trini el 28/1/2008 a las 12:58

  • Jorge:
    Me uno a la felicitación de Carmen. Espero que pronto Alfaguara la traiga a Colombia para poder leerla.

    Un saludo,

    Samuel

    Comentado por: Samuel Arias el 28/1/2008 a las 01:42

  • Estimado Jorge: enhorabuena por la publicación de Un millón de soles. Al ser parte de una trilogía, ¿es mejor empezar por el primero?
    También quiero recomendar a todos tu libro de cuentos La noche de Morgana especialmente el cuento El Ekeko. ¡Me ha encantado!
    Carmen

    Comentado por: Carmen el 27/1/2008 a las 14:51

  • Hola Raúl
    Ya decíamos que la voz en segunda persona era la más ambigua y quizá la más difícil de entender, haremos pues una breve aclaración.
    Si lees con atención el texto que hemos incluido de Aura del escritor Carlos Fuentes verás que el narrador no se dirige al lector sino a otro personaje o a sí mismo pero nunca directamente al lector , (obviando, por supuesto, que toda obra narrativa se escribe para un lector) Fíjate que en el fragmento que hemos utilizado como ejemplo podríamos poner delante de cada párrafo “tú”: “(tú) Lees ese anuncio: una oferta de esa naturaleza no se hace todos los días. (tú) lees y relees el aviso… Es ese tú lo que nos hace dudar sobre la persona a la que se dirige la voz del narrador y, en este caso, bien puede ser otro personaje o a sí mismo como si se encontrara ante un espejo o si su conciencia se desdoblara y se convirtiera en dos: uno que narra y otro a quien le habla. Pongamos otro ejemplo, en la novela “Cinco horas con Mario” de Miguel Delibes, Carmen vela el cadáver de su marido Mario y entabla una “conversación” con el ya difunto, veamos cómo lo hace:
    “El reino de los cielos es semejante a un rey… qué rey ni qué niño muerto, una cosa que me he preguntado mil veces, Mario, cariño, si a ti la Monarquía no te daba ni frío ni calor, ¿a santo de qué armaste el trepe que armaste con Josechu Prado? Porque no me digas a mí, que a Josechu, a bueno, no le gana nadie, (…)”
    Como es obvio, Carmen no puede estar dirigiéndose a su esposo difunto, sino a ella misma recordando cómo ha sido su vida junto a él , pero creo que en este ejemplo se puede ver un poco más claro, al introducir el nombre propio, que la segunda persona no se dirige directamente al lector.
    Un saludo,
    Eva.

    Comentado por: Eva el 26/1/2008 a las 13:22

  • La voz en segunda persona, me hace pensar en la exposición forzada, en la que el narrador, necesariamente se dirige al lector, que es una característica de la exposición forzada. ¿Esto es asi?

    Comentado por: Raul Mercado el 26/1/2008 a las 05:09

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Foto autor

Biografía

Jorge Eduardo Benavides (Arequipa, Perú, 1964), estudió Derecho y Ciencias Políticas en la Universidad Garcilaso de la Vega, en Lima. Trabajó como periodista radiofónico en la capital y en 1987 fue finalista en la bienal de relatos COPE (Lima); un año más tarde ganó el Premio de Cuentos José María Arguedas de la Federación Peruana de Escritores. En 1991 se trasladó a Tenerife, donde puso en marcha talleres literarios para diversas instituciones. Ha sido finalista del concurso de cuentos NH Hoteles del año 2000. Desde 2002 vive en Madrid donde continúa impartiendo sus talleres literarios. Su nueva novela, Un millón de soles, se publica en España en febrero de 2008.

 

Cursos presenciales en Madrid

Jorge Eduardo Benavides imparte cursos presenciales en Madrid y ofrece un servicio de lectura y asesoría literaria y editorial. Más información en www.jorgeeduardobenavides.com 

Bibliografía

/upload/fotos/obras/unmillondesoles_med.jpg

Un millón de soles (2008). Alfaguara 

La noche de Morgana (2005). Alfaguara

El año que rompí contigo (2003). Alfaguara

Los años inútiles (2002). Alfaguara

Cuentario y otros relatos (1989). Editorial Okura

Premios

2003 Finalista del Premio Rómulo Gallegos

2003 Finalista del Premio Tigre Juan de novela

2003 Premio Nuevo Talento FNAC

2000 Finalista del Concurso NH de Relatos

Premio de Cuentos "José María Arguedas" de la Federación Peruana de Escritores

1989 Finalista de la Bienal de Cuentos COPE (Lima)

 

Obras asociadas

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