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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

jueves, 28 de agosto de 2008

 Consignas para escritores de Jorge Eduardo Benavides

Clase X. En busca del lenguaje perdido (II)

Tengo la impresión de que -en rigor- para poder escribir una buena ficción no es necesario aprender muchas más palabras de las que habitualmente manejamos en nuestra vida diaria. Obviamente, parece indudable que si tenemos un vocabulario rico y extenso, resultará más fácil abocarnos a la redacción de un texto cualquiera y conferirle todos los matices que lo enriquezcan. Sin lugar a dudas, pero  ello por sí sólo no garantiza la calidad de ese texto. Como lectores, muchas veces advertimos en un cuento o en una novela, la impostura del lenguaje empleado por el narrador,  cierta rigidez en las frases que no sabemos bien a qué atribuir. Detrás de esos textos casi siempre acecha un escritor que no reflexiona con sus palabras sino que apela a otras nuevas, recién estrenadas, por así decirlo, y de las que piensa -sin lugar a dudas de forma equivocada- que resultan más atractivas que las otras, las habituales.  Decía Ernesto Sábato que la diferencia entre un buen escritor y un mal escritor radica en que el primero dice grandes cosas con pequeñas palabras y el segundo dice pequeñas cosas con grandes palabras. Grandes, pomposas palabras, he ahí uno los peligros que debe sortear el escritor. Las palabras pequeñas, sencillas, normalitas, suelen ofrecernos la ductilidad de su uso común -como unos viejos zapatos cómodos- pero sacan todo su poder cuando se combinan de forma novedosa con otras palabras igual de sencillas. Así, de la combinación de unas cuantas palabras sencillas puede surgir una agudísima descripción. Fíjense en esta descripción de Manuel Vicent  y observen que ninguna de las palabras que ha utilizado es extraña, solemne o acartonada. Todas las que maneja son viejas conocidas nuestras, ¿verdad? palabras oídas, leídas y utilizadas por nosotros una y otra vez.  Naturalmente, el uso reflexivo de las mismas es la que obra el milagro, el cuidado, la audacia y la novedad de su combinación nos sugiere la idea de un trabajo reflexivo. Pero para ello debemos intentar que los campos semánticos que manejamos no sean excesivamente rigurosos, al menos en este caso. En otros casos -como ya veremos más adelante- puede resultar una virtud. Pero pro ahora más bien tenemos que abrir el redil de nuestras palabras para poder combinarlas de manera sugerente y aguda, evitando pensar en ellas como unidades cuyo roce resulta restringido por asociaciones inmediatas de ideas. ¿Por qué una sonrisa tiene que ser siempre cálida? ¿Por qué la noche es siempre (y sólo) oscura y el silencio sepulcral? Es necesario pues combinar nuestras viejas palabras de forma novedosa e inesperada.

La propuesta de la semana:

Cuando decimos que tenemos que liberar nuestros campos semánticos, esto es (grosso modo) un conjunto de palabras o elementos significantes con significados relacionados, decimos también que vamos a liberar todo nuestro sistema de escribir: no vamos a buscar más palabras, sino que usaremos de forma novedosa las que ya conocemos. De manera que en esta ocasión haremos un listado de palabras relacionadas con la iglesia como por ejemplo: sacerdote, piedad, monacal, monaguillo, pecado, querubín, angélico, litúrgico, pastoral, obispo, pío y en fin, todas las que puedan añadir a estas. Y cuando tengamos una buena cantidad de ellas vamos a utilizarlas en elaborar un cuento. Pero un cuento que ocurra... en una discoteca. Nada de meter a los curas y a las monjitas en la discoteca, no. Nada de llamar a la discoteca El convento, no. Lo que queremos es que estas palabras tan alejadas de nuestro uso cotidiano encuentren otro uso completamente distinto al habitual al sacarlas de su ambiente. Por ejemplo: «Aquel camarero de ademanes sacerdotales» o «entraba una suave luz como de sacristía...» o «su baile era una liturgia apocalíptica...» La idea, insistimos en ello, es que esas palabras sean rescatadas de su uso inmediato, rutinario y convencional.  Esperamos devotamente vuestras homilías... 

[Publicado el 28/3/2008 a las 13:00]

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Comentarios (9)

  • Alicia: me encuentro sumamente deprimido y con el corazon hecho jirones. Ayer en la noche mimadre y mi hermana, con quienes convivo, me dieron un ultimatum, diciendome que ya no quieren mas gatos en la casa.

    Me vi obligado a cometer un acto tan o más miserable que aquellos que lanzaron la bomba de Hiroshima. tuve que dejar a la gatita en la calle, donde la encontre, totalmente indefensa. MInutos antes, como prediciendo lo que iba a acontecer, la gatita se frotaba contra mí y me ronroneaba, pero igual la traiciones y la deje en la calle.

    Ya no la he visto hoy dia, posiblemente ya esté muerta. Ayer en la noche escuche toda la noche peleas de gatos y perros por mi barrio.

    Me siento terrible, recontra deprimido y no se cuando se me pasara. cada ves que me acuerdo me viene un hincon en el corazon.

    disculpenem pero no he podido escribir para esta consigna. No puedo concentrarme

    gracias

    Comentado por: Guido el 02/4/2008 a las 06:35

  • Querido Guido: ojalá consigas pronto quien la adopte. Sé como te sientes. A mi gato también lo encontramos siendo muy chiquitito en la calle y ahora no puedo traer ninguno más porque es terrible cazador y muy celoso, así que estoy segura que atacaría a cualquier gatito que traiga.¡Que tengas mucha suerte y encuentres a alguien que adopte a la gatita!

    Comentado por: Alicia el 01/4/2008 a las 04:15

  • Anuncio de sevicio publico y humanitario

    Soy Guido Cuadros, participante ocasional de este magnifico taller.

    Bueno, encontre una gatita callejera hace dos dias por mi casa de aprox 2 meses, por favor si alguien la quiere adoptar, alguien de LIMA, por favor que deje su direccion o telefono en esta misma seccion de comentarios.

    Yo ya tengo 2 gatos adoptados de la calle y no puedo criarla, por favor que alguien se anime, es supercariñosa y bonita.

    gracias señor Jorge `por dejarme colgar este comentario aca.

    Comentado por: guido el 01/4/2008 a las 00:17

  • Queridos amigos de esta liturgia, como diría Álvaro:
    efectivamente, no se trata de usar necesariamente esas palabras que hemos propuesto, aunque seguramente algunas de ellas aparecerán. Son sólo un ejemplo
    ¿Cuántas hay que usar? No hay límite salvo el que su sentido común literario les indique. Aunque la cifra que propone Guido, unas diez, es un número bastante razonable. ¿Palabras de otras religiones? Les recomendamos que no pues de lo que se trata es de trasladar un campo semántico muy limitado a un ámbito radicalmente distinto del habitual. Y eso significa, sobre todo, que para piadoso o devoto, o monaguillo o cualquier otra de estas palabras no se les encuentren los usos más frecuentes. Ese es el objetivo. Insistimos en ello para que puedan ver la potencia de las palabras cuando les lavamos un poco la cara. Obviamente observarán que en algunos casos esas palabras no funcionan o chirrían, pero no importa: no se trata tanto de hacer un buen cuento como de intentar hacer un buen ejercicio. Y sí, mi querido Pepe, estamos buscando y remojando en buen whisky propuestas más retorcidas y terribles...!
    un saludo cordial para todos y buen fin de semana!

    Comentado por: jorge el 29/3/2008 a las 12:19

  • Asu.

    Comentado por: Eduardo Izaguirre el 29/3/2008 a las 02:32

  • Rafael, yo creo que esas palabras deben ser una simple indicación de ''por dond van los tiros'', lo que si creo que es ''obligatorio'' es usar un buen numero de palabras (¿cuantas mínimo? 10 esta bien creo) relacionadas con la iglesia.

    Ahora, solo podemos usar palabras relacionadas con la iglesia católica y su catequesis o podriamos usar palabras ''espirituales'' de todas las religiones, como por ejemplo Nirvana, Chakra, tercer ojo, etc. etc.?

    digo , por que limitarnos a lo católico?

    Eperando comentarios

    Comentado por: Guido el 28/3/2008 a las 23:00

  • Jorge,
    Las palabras que has escrito en tu propuesta (sacerdote, piedad, monacal, monaguillo, etc.) deben aparecer obligatoriamente en el texto que redactemos, ¿o solamente debemos considerarlas como ejemplo, como una indicación de por dónde deben ir los tiros?.

    Comentado por: Rafael Borrás el 28/3/2008 a las 20:36

  • Seguro asi es Pepe

    En este caso la mismisima "Eva", estara con Jorge, cual su "Adan", en un acto "liturgico" pensando en los proximos "mandamientos" y nosotros, acá
    siempre "fieles" rogando "piedad" por una "penitencia" que nos llene de "gracia"

    salud

    Comentado por: Alvaro Arrivillaga el 28/3/2008 a las 20:31

  • Os imagino en una habitación oscura, riéndoos después del tecer whisky, imaginando cómo torturarnos con una nueva consigna, más retorcida todavía...

    Comentado por: pepe aguilar el 28/3/2008 a las 18:33

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Biografía

Jorge Eduardo Benavides (Arequipa, Perú, 1964), estudió Derecho y Ciencias Políticas en la Universidad Garcilaso de la Vega, en Lima. Trabajó como periodista radiofónico en la capital y en 1987 fue finalista en la bienal de relatos COPE (Lima); un año más tarde ganó el Premio de Cuentos José María Arguedas de la Federación Peruana de Escritores. En 1991 se trasladó a Tenerife, donde puso en marcha talleres literarios para diversas instituciones. Ha sido finalista del concurso de cuentos NH Hoteles del año 2000. Desde 2002 vive en Madrid donde continúa impartiendo sus talleres literarios. Su nueva novela, Un millón de soles, se publica en España en febrero de 2008.

 

Cursos presenciales en Madrid

Jorge Eduardo Benavides imparte cursos presenciales en Madrid y ofrece un servicio de lectura y asesoría literaria y editorial. Más información en www.jorgeeduardobenavides.com 

Bibliografía

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Un millón de soles (2008). Alfaguara 

La noche de Morgana (2005). Alfaguara

El año que rompí contigo (2003). Alfaguara

Los años inútiles (2002). Alfaguara

Cuentario y otros relatos (1989). Editorial Okura

Premios

2003 Finalista del Premio Rómulo Gallegos

2003 Finalista del Premio Tigre Juan de novela

2003 Premio Nuevo Talento FNAC

2000 Finalista del Concurso NH de Relatos

Premio de Cuentos "José María Arguedas" de la Federación Peruana de Escritores

1989 Finalista de la Bienal de Cuentos COPE (Lima)

 

Obras asociadas

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