El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
viernes, 10 de octubre de 2008
Sesión XI. Cuentos Comentados
Como podrán observar en los textos que hemos rescatado para colgar esta semana, y como suele ocurrir casi siempre, hay propuestas muy diversas y con grandes aciertos, así como con fallos que entorpecen el fluir del texto. Creemos que estos cuatro textos plantean, en líneas generales, la tendencia de los ejercicios que se han recibido, las posiciones desde donde se narra y los recursos más habituales para encarar la consigna, como veremos en el comentario que adjuntamos.
Respecto a nuestro intenso debate de estos días acerca del lenguaje sencillo y efectivo o el lenguaje refinado y exquisito, pensamos que tal dicotomía sólo se presenta cuando el lector observa fallos en el mecanismo esencial de la ficción, cuando la historia que está leyendo empieza a desvanecerse y su lectura se vuelve enojosa y ríspida. Y ello ocurre con el lenguaje más «simple» como con el lenguaje más «elegante», por decirlo de alguna manera. Mario Vargas Llosa, en sus «Cartas a un joven novelista», habla del carácter necesario y contingente del lenguaje, esto es, de la manera en que el narrador usa el lenguaje propicio para que el lector sienta que lo que está leyendo no se puede contar de ninguna otra manera, con ningún otro lenguaje. Así, un lenguaje culto y engolado resulta maravilloso en Alejo Carpentier pero probablemente en casi ningún otro escritor, mientras que un lenguaje simple y directo como el del Hemingway más esencial resulta en otro escritor (o en otra ficción) algo pueril y plano. Y es que cada historia requiere una exclusiva forma de ser contada para lograr la excelencia narrativa, que no es otra cosa que la inmediata seducción del lector quien, al terminar de leer aquel texto literario se dice que esa y no otra es la forma en que había de contarse lo que acaba de leer. La historia es pues el lenguaje con que se aborda...
[Publicado el 18/4/2008 a las 10:45]
Gracias Trini, por las aclaraciones. Ahora que sé que tu texto forma parte de un proyecto mayor se entiende un poco mejor.
De todos modos, yo no me refería a Guillermo III de Orange, sino a Federico Guillermo de Brandenburgo, que convocó a Vermeer a La Haya, justamente en 1672, para dar su opinión de experto sobre unos cuadros renacentistas que un conocido marchand quería venderle. El hecho de que en tu relato mencionaras cuadros de pintores italianos y la precisión con que diste la fecha me lo hizo pensar así. Muchos cariños y adelante con el proyecto!
Comentado por: Alicia Gallegos el 25/4/2008 a las 14:06
Me encanta la lectura que habéis hecho de mi texto, la verdad es que no esperaba que despertase tanto interés, me alegro muchísimo.
Os cuento un poco más, en el ejercicio he tratado de describir el salón donde transcurre la mayor parte de un proyecto que tengo entre manos. Uno de los personajes principales es Johannes van Vermeer (1632-1675), holandés, que vivió toda su vida en la ciudad de Delft. Guillermo III de Orange, aunque aparece en algún momento por mi historia, no es fundamental en ella, además, en esos momentos estaba más preocupado por otras cosas, por ejemplo en hacerse con el gobierno de los holandeses, que en esa época ostentaba Jan de Witt. El Guillermo que aparece en el texto se apellida Keeuter, es un judío descendiente de españoles expulsados de la península en el siglo XVI y establecidos en Holanda.
Y repito, me han emocionado todas las lecturas que habéis hecho. Muchas gracias por vuestra crítica.
Comentado por: Trini http://calvario.wordpress.com/ el 25/4/2008 a las 08:17
Hola a todos! Perdón a Eva y Jorge por no haber enviado el ejercicio correspondiente a esta semana, pero es que un cambio mal sincronizado de servidor me dejó más de una semana sin Internet.
Veo que han estado muy activos, es un gusto que el taller esté cada vez más dinámico y participativo.
He leído los cuatro textos y considero que todos poseen valores destacables.
Desde mi gusto personal, me pareció mejor el de Carlos Palacios. Breve, claro, sugerente y el que más se ajusta a la propuesta. Coincido con la especulación de Pepe acerca de la relación del visitante con Mateo, aunque desde el primer momento sentí que se trataba de un hombre. En cuanto al perfume, lo identifico claramente...lo huelo todas las mañanas cuando llevo a mi hija al colegio y pasan a mi lado apresurados, con el portafolios en la mano hacia el coche que dejaron mal estacionado.
El relato de Eduardo transmite una cálida sensación de ternura, la descripción del lugar es muy buena pero no me resulta sólido, encuentro algunas incongruencias que lo debilitan.
El texto de Elmira es muy bueno, con un final impactante. Pero, si bien identifica al protagonista como masculino en ningún momento puedo despegarme de la sensación de que quien relata es una mujer.
Inteligentemente, Trini toma elementos de las pinturas de Vermeer, para describir la habitación en la que transcurre el relato.
Guillermo podría ser cualquier acaudalado señor de la época, pero al señalar en su comentario que sitúa a su texto exactamente en 1672, encontramos que su disparador es el episodio en que Wilhem Fiedrich, o Federico Guillermo, primer Elector de Brandenburgo contrata a Vermeer como experto para evaluar una colección de pintores renacentistas que le han ofrecido en venta.
Se me ocurre que deberían existir formas más respetuosas y protocolares que "señor Guillermo" para referirse a un soberano.
Por otra parte, Trini, por favor, explicame qué hace una Menorah en la sala de un monarca germano.
Comentado por: Alicia Gallegos el 25/4/2008 a las 01:51
Saludos a todos:
Los cuatro textos, cada uno dentro de su estilo, me han parecido muy satisfactorios en cuanto al objetivo de la propuesta de la semana. Los cuatro sin excepción creo yo, permiten al lector entender y darse una idea cabal del personaje ausente.
El texto de Carlos dice mucho en poco. El dueño de casa probablemente sea un hombre de mundo (creo que eso nos quedó claro a todos), sus revistas hablan de lugares como Nueva Delhi y Palestina, fuma tabaco de Kentucky, tiene poco mobiliario y bastantes libros. Probablemente no necesita más, ya que él anda viajando la mayor parte del año y no esperemos verlo en París o Miami: lo suyo son los viajes de descubrimiento, exóticos, no de mero turismo.
A Eduardo lo tuve que leer dos veces. En la primera me quedé un poco confundido tal como el protagonista. La segunda entendí de qué se trataba: yo creo que nos tendió una trampa. Nos hizo dar una impresión equivocada del dueño de casa a partir de lo que podía apreciarse de sus objetos personales y su brusquedad y una vez que logró su objetivo, nos mostró a un hombre serio y parco, pero a la vez cálido y bondadoso, opuesto a las señales externas que él mismo emana. Muy bueno.
El texto de Elmira es el más confuso. Como historia está bastante logrado y la descripción es muy minuciosa pero a la vez, logra ser efectiva. Queda muy claro el tipo de familia que ocupó la casa previamente y la parensión que le causa a la protagonista. Si me aceptas un consejo: separa el relato en más párrafos para evitar que algún lector distraído se pierda algunas de las descripciones y le parezca muy denso lo que escribes.
El texto de Trini es el más alegre y esto se obtiene de los muchos detalles, todos ellos coloridos que nos describen a un dueño de casa culto, refinado conocedor y ciertamente frívolo. El marco de que estamos ante un relato de época llega incluso sin necesidad de mencionar a Vermeer.
Felicitaciones a todos y muchos saludos a Eva y Jorge. Es mucho lo que estamos logrando con este taller y todo ello es gracias a ustedes. Prometo por mi parte ser más constante.
ernesto
Comentado por: Ernesto Groppo el 25/4/2008 a las 00:29
Saludos a todos. Antes que nada me gustaría agradecer los preciosos comentarios que se han hecho sobre mi ejercicio porque me han sido de gran ayuda. Efectivamente he tratado de darle un poco de dinamismo, el ojo pasa de un objeto al otro sin orden de ninguna clase, se fija en lo que ve y por esa razón puede crear cierta sensación de desorden en lo que se va describiendo. Por otro lado los otros sentidos refuerzan lo que se ve: la música,el olor del tabaco de Kentucky o la ligereza de las escaleras. Eso sí, y concuerdo con los demás participantes, el personaje de Mateo se trata de una persona culta, alejada de los convencionalismos, encajaría en la profesión de periodista (como era hace algunos años...). De los otros textos sólo podría hacer un comentario muy superficial que no dejaría de ser ingenuo puesto que no he tenido mucho tiempo para leerlos a fondo. De todos modos destaco la heterogeneidad de las diferentes propuestas. Realmente un acierto su blog, señor Benavides.
Carlos
Comentado por: Carlos Palacios el 24/4/2008 a las 17:10
El texto de Carlos es comprimido, sugestivo e intenso, con una elección cuidadosa de detalles suficientes como para adivinar algunos rasgos personales de Mateo. Incluye datos de su entorno, de su patio de luces, lo cual es un hallazgo muy original.
El de Eduardo me parece muy trabajado y ajustado, magnífico en su lenguaje y en su construcción. Es largo, pero es tal su densidad que se lee de un tirón.
Del cuento de Elvira destacaría su final inquietante. Es el más intrincado de todos, pero tiene un ritmo equilibrado y lleno de aportaciones menudas que van desvelando la personalidad de la dueña de la casa. Yo hubiera puesto algún punto y aparte más, pero, como siempre digo, cada cual tiene su manera de redactar.
Por último, el cuento de Trini me ha dejado con ganas de más. Nuestra compañera tiene facilidad para manejar un léxico culto y elegante, pero sin caer en la pedantería, lo cual es difícil. Se lee bien, se entiende a la primera y agrada su desarrollo. Pero, repito, te quedas con una cierta intriga en el rincón.
Mi enhorabuena sincera a los cuatro.
Comentado por: Rafael Borrás el 23/4/2008 a las 22:36
Muy buenos textos publicados esta semana!
El texto de Carlos da pistas precisas para que el lector se haga idea del personaje solitario, tal vez perdido en libros y sueños. Parece vivir en un ambiente austero, algo desordenado, pero no al exceso. Da la impresión de ser un tipo formal, metido en una rutina que no tiene otro motivo sino la que la vida le ha impuesto y que él no hace mayor esfuerzo por sacarse.
El cuento de Eduardo me parece muy preciso, muy bien trabajado en lo que se dice. Utiliza palabras muy adecuadas para darle al lector las pistas necesarias. El personaje a quien el niño espera, da la impresión de ser un tipo serio y distante, pero finalmente parece ser el abuelo del muchacho, y ese gesto de regalarle el trompo, lo hace más cercano y afectivo, un cambio repentino pero válido.
El cuento de Elvira resulta con un final sorpresivo. Una última oración que sugiere mucho al lector. Las descripciones están bien construidas y las comparaciones hechas aportan mayor vida y credibilidad a las palabras. Hay algunas repeticiones que podrían evitarse, por ejemplo: cuerpecillos.
Paolo Chavez
Comentado por: Paolo Chavez el 22/4/2008 a las 19:25
El texto de Carlos Palacios me pareció excelente. Ha pulido sus descripciones hasta alcanzar a mostrarnos el retrato de Mateo y, muy sutilmente, la ternura que el narrador siente hacia él, matizada por la impaciencia inicial que nos daba una pista falsa de por dónde iba a ir la cosa. A Mateo se le ve un hombre culto y excéntrico, entregado a la música clásica y a sus libros. Lo del olor a padre atento y responsable me parece más una ironía que un hecho, ya que se trata de un detalle que no encaja en el mundo creado y que sirve para acentuar la verdadera naturaleza del dueño de casa.
En el cuento de Elmira Colichón, la inquietante presencia de las hormigas logra su cometido al contrastar con la precisa descripción de los ambientes: bajo la normalidad -o el exceso de ésta- de la familia que ha dejado la casa, algo se pudre. Quizás ahorrándose algunas apreciaciones del protagonista –decoración impersonal y aburrida, por ejemplo- que ya se dejaban adivinar en la descripción del escaparate y los libros, el cuento gane en sugerencia. Por otra parte, el monólogo con que inicia el cuento está muy bien escrito y refleja la verborrea que padece la Sra. Marta en forma excepcional.
Por último, el texto de Trini es exquisito en el detalle del lugar, cuya opulencia descubre no sólo a un hombre rico, sino a un amante del arte, experto coleccionista, mecenas de un tiempo pasado y, por qué no, alguien de personalidad excesiva, capaz de resultar opresiva para el resto. El uso de personajes reales no afecta en nada el objetivo del ejercicio ya que, de no conocerlos, podemos atisbar que, además del adinerado dueño de casa, Vermeer es también alguien ligado al arte –ubicaba el nombre porque vi la película LA JOVEN DE LA PERLA, je, no porque sepa de pintura- porque aprecia con especial interés la escena en la isla de Cranae, además de que al estar en casa del poderoso esperándole, se puede especular que necesita algo de él como, por ejemplo, dinero para su obra.
A quienes gustó y a quienes no, gracias por los comentarios a mi cuento.
Comentado por: Eduardo Izaguirre el 22/4/2008 a las 06:13
Me uno –tímidamente- a este gran taller virtual que he seguido (de incógnita, con la sensación de estar espiándolos) desde enero. Tuve la fortuna de tomar un taller con Jorge en febrero, en Miami donde vivo… aunque soy mexicana.
En cuanto a los textos de esta semana, me imagino que el personaje de Eduardo, el abuelo, es un hombre que se ha dado por vencido (tal vez desde que murió su hijo… y después su propia esposa). Se arrastra por la vida haciendo el menor esfuerzo. Come sin ganas, no le importan sus cortinas descoloridas (y llenas de polvo, supongo), ni los resortes incómodos del viejo sillón, y si arregló la mesa es porque la necesitaba, pero no se preocupó por encontrarle unas patas de igual textura y color (¡él que es carpintero!). Esa actitud depresiva, de estar dejando que el tiempo pase, hasta que finalmente se acabe el suyo, le ha marcado la cara en esas comisuras de la boca que siempre apuntan hacia el piso.
El texto de Elmira me parece simplemente genial. Tanta obsesión por el orden, la simetría y la limpieza enfermiza definitivamente sugieren que algo oscuro se esconde ahí, como vemos en el macabro final del cuento. ¿Qué ocultarán los demás habitantes de la calle Edwould? ¿Envidia, mezquindad, odio, furia incontrolable, obsesiones perversas…?
Mateo es un hedonista (la música clásica, los viajes, la densa librería, la pipa)… y un romántico. No importa el espacio en que vive, pues es en el mundo de la palabra y la música donde realmente habita. También, como Trini, creo que es de mediana edad, aunque coincido con Andrés en que no me parece que sea él, el padre de familia.
En cuanto a Trini, me encanta cómo escribe, me gustan mucho sus descripciones largas y precisas (que ya había tenido ocasión de leer) pero, a diferencia de Pepe Aguilar (cuyo comentario me ha encantando, por cierto), no soy una gran conocedora de la época que retrata y entonces me cuesta trabajo imaginarme al personaje. Pero eso es por una deficiencia mía.
Felicidades a los cuatro autores.
Comentado por: Gloria el 21/4/2008 a las 04:49
Me dio la impresión al leerlo que el padre de familia del cuento de Carlos no es el "visitado", sino algún señor que vive en la escalera. ¿No es así?
Comentado por: Andrés González el 19/4/2008 a las 21:44
Señor Benavides , señora Eva:
Disculpando las molestias ocasionadas, les soy autorizacion a eliminar mi comentario anterior para evitar mayores problemas.
Lo que si les pregunto es lo siguiente, y espero que puedan responderme queridos maestros: Si bien la entrega es hasta los jueves de cada semana, hasta que dia se pueden entregar los textos para que tengan la posibilidad de ser seleccionados?? martes? miercoles??.
Entiendo que los textos seleccionados no son necesariamente los ''mejores'' de todos los enviados, pero siempre es una motivacion extra tener un texto colgado en una de las paginas mas importantes de literatura que hay como es el boomeran.
saludos y disculpas nuevamente:
Guido
Comentado por: Guido Cuadros el 19/4/2008 a las 20:31
El dueño de la casa, que nos cuenta Carlos Palacios, me parece un personaje bastante austero, culto y sensible, me lo imagino de mediana edad y aunque sea padre de familia, lo veo viviendo solo.
El personaje de Eduardo Izaguirre, me parece un artesano meticuloso, que se deja llevar por la nostalgia aunque la esconde tras un escudo de frialdad.
En el cuento de Elmira Colichón, más que la familia que ha puesto su casa en alquiler, que me parece demasiado estricta y muy aséptica, con sus descripciones me parece que me muestra más al personaje que pretende alquilarla, yo diría que es alguien que precisamente no quiere mudarse de donde está ahora y busca cualquier escusa para no hacerlo.
En general, los cuentos me parecen muy acertados, con un lenguaje fluido y bien estructurado. Y coincido con algún comentario anterior, se nota mucho como crece el nivel de los textos. Felicidades a todos, especialmente a Eva y Jorge por lo que están consiguiendo con nosotros.
Comentado por: Trini http://calvario.wordpress.com/ el 19/4/2008 a las 20:21
Descubrí este curso hace poco tiempo y aunque reconozco que el nivel de los participantes está muy por encima del mío, lo estoy siguiendo con ilusión.
El método de los profesores me parece muy acertado y les agradezco sinceramente que me envíen los ejercicios corregidos. Todos mis respetos para ellos y un saludo afectuoso para todos de
Ana Herrera
Comentado por: Ana Herrera el 19/4/2008 a las 14:56
Para GUIDO y para TODOS,
Guido, como muy bien nos decías en tu correo hace tiempo que no participas en este taller enviando los textos y quizá has olvidado el funcionamiento del mismo. Los textos que se seleccionan para colgar los decidimos los conductores del taller, y esto es así porque cada semana recibimos tal número que sería imposible colgarlos todos y además desvirtuaría el funcionamiento de este curso. Todos los participantes desean que sus textos sean colgados y para todos son importantes las opiniones de sus compañeros, pero el taller no funcionaría sencillamente porque habría tal dispersión de comentarios que sería imposible centrarse en los temas que abordamos en cada clase y sesión. Los trabajos de tus compañeros que han sido seleccionados para esta semana lo son, como hemos dicho en repetidas ocasiones, tanto por sus errores como por sus aciertos, pero sobre todo se merecen el respeto y la atención de todos ustedes y no nos parece correcto que otro participante la desvíe hacia su propio texto que no ha sido seleccionado. Imagina que todos y cada uno de los participantes hiciera lo mismo. Suponemos que para ti tampoco sería agradable que otro compañero actuara de esta manera en la semana en que aparezca tu texto publicado en el blog.
Les pedimos, por lo tanto, a todos que se limiten a comentar los textos publicados y que tengan un poco de paciencia porque en breve recibirán sus comentarios en los correos particulares como siempre hemos hecho.
Un saludo cordial
Eva y Jorge.
Comentado por: Eva y Jorge el 19/4/2008 a las 13:00
Buenos textos, amigos, pulidos, pensados... Sigan dandole hacia delante que el mantra de la disciplina vargasllosiana nos guíe cada vez hacia resultados mejores...
Comentado por: Paola el 19/4/2008 a las 05:31
Amigos,
realmente, cada vez, como comenta uno de nuestros compañeros, el nivel de los cuentos es superior. Rescato el trabajo de Trini, que plasma una descripción sólida, con un léxico interesantísimo que, a pesar de ser bastante sofisticado, no es para nada artificial, sino un componente exacto de su narración. El texto de Carlos es muy valioso porque en ningún momento sentimos que nos ha dado poco, sino lo suficiente, lo que tiene un mérito destacable si tomamos en cuenta la brevedad del texto; además, nos deja en el límite de su ficción: la voz es tan misteriosa como sugestiva la descripción del espacio, ambos se construyen a la vez, y el lector no puede evitar preguntarse por uno, por otro y por la relación entre ambos. El perfume, además, crea una ligazón erótica que abre puertas. Quizá el estilo de Eduardo sea el que me deja menos satisfecho, una prosa que siento avanzar a tropezones, aunque la historia no es tan ingenua como en principio parece. Por último, el texto de Elvira es bueno, interesante mezclar estilos de narración y sobre todo el segundo en un tiempo presente bien manejado, que normalmente no tiene pierde. Ha sabido sacarle provecho hasta ese final sorpresa, ligado con el título y con la otra cara del orden.
En fin, les digo que he leído todos los textos de principio a fin, lo que en las primeras semanas se me hacía imposible, pues los textos presentaban fallas técnicas que Eva y Jorge han corregido con muy buenos consejos. El taller es una realidad agradable. Felicitaciones a todos los seleccionados.
mtc
Comentado por: Marco el 19/4/2008 a las 05:25
Amigos compañeros del taller, mi texto no salio seleccionado pero permitanme transcribirlo aca, de manera que lo sque puedan y quieran me hagan llehçgar sus comentarios, que seran de suma importancia para mi, gracias:
Amistad Virtual
-un cuento de: Guido Cuadros
Me llamo Tito. Vivo en San Juan de Lurigancho, y me gusta mucho el Internet. Ahora estoy de vacaciones, el colegio comenzará pronto y me da rabia tener que ir por que es recontra aburrido, nunca usamos la computadora y todo el día copia y copia de la pizarra cosas aburridisímas sobre la batalla de no sé que y el combate de no sé cuánto, de hace un montón de tiempo, y peor las matemáticas y la clase de literatura donde nos hacen leer cosas horribles, unos libros sin dibujos que no son nada divertidos. En el Internet en cambio uno juega al starcraft, o al agent of atlas, o al mortal kombat o al grand theft que es cheverazo por que te puedes subir a un carro o a un tanque o a un helicóptero y atropellar a todos y reventarlos a todos, a las chicas que están tomando sol en la playa o a las viejitas, y todos se mueren y te van dando más puntos. Eso si que es cheverengue.
Mi mamá se va todos los días a las casas de la Molina a trabajar hasta tarde y me deja dos soles para comprarme algo, y yo con esos dos soles siempre me voy a las cabinas de Cheché que es bien bacán el Cheché y es de la ‘’U’’ y siempre alquilo dos horas y el siempre me deja más tiempo en el Internet para jugar. Además mi mamá lo conoce y está más tranquila sabiendo que yo estoy ahí toda la mañana y también en la tarde hasta que ella regrese. A veces también salgo a jugar partido con los chicos de mi cuadra o me compro un marciano de frutas para el calor, pero prefiero gastar mis dos soles donde Cheché.
En el chat conocí al señor Alex. Yo no uso mucho el chat por que me aburre estar escribiendo, prefiero jugar, pero una vez abrí mi messenger y ahí estaba y me comenzó a hablar el señor Alex que es bien chévere y que también es de la ‘’U’’ como yo, y me contaba chistes pero lo mejor es que me mandaba fotos bien ricas de hombres y mujeres calatas haciendo cositas ricas que me dan cosquillas en el pipilín. El señor Alex me dice que no puedo contarle a nadie que nos hablamos por el messenger por que somos amigos secretos y que si no ya no seríamos amigos secretos, y ya no me podría mandar esas fotos ricas que a mí me ponen tiesa la pichula no sé por qué.
El señor Alex dice que me va a invitar a comer pollo a la brasa, o, lo mejor, que me va a llevar al Monumental a ver a la ‘’U’’, que ya me va a avisar pero que no le diga a nadie. Ya se olvidó el señor Alex creo, pero lo bueno es que me sigue mandando fotos de calatos bien chéveres y me cuenta unos chistes bien graciosos. Eso me gusta a mí, jugar los juegos de guerra y de disparar y a veces chatear y ver las fotos de Don Alex. Otra cosa bacán es que el señor Alex es policía y les saca la chochoca a los choros como en grand theft, los revienta a los ladrones pues, es bien bueno así me dice.
* * * * *
Por fin estoy en la casa de Don Alex, que dice que lo llame Alex nomás por que somos patas. No es muy viejo tiene como 25 años, y es bien grande. Me recogió en la avenida en su carrazo Suzuki que parece de carreras, y unas señoras vieron cuando subí y él me dijo: ‘’Sube hijo’’. Nos fuimos a comer pollo a la brasa a Norky’s que no pude acabar porque era un montón y ahora me trajo a su casa, dice que vamos a jugar bien chévere. Yo le he dicho que de todas maneras me lleve al estadio el sábado que va a jugar la ‘’U’’ contra los cagones de la Alianza y quiero ver cómo les ganamos por que nunca he ido al estadio. Dice que si me porto bien me va a llevar a la zona pullman, a los palcos VIP. Yo le he dicho que siempre me porto bien con mi mamá y en la casa y que tampoco le he dicho a nadies que somos amigos porque somos amigos secretos.
Acá estoy sólo en la sala esperando a Alex que ahorita viene, ha ido al baño y mientras, voy viendo sus cosas porque tiene un montón de cosas. Me acabo mi vaso de Coca-cola y me como un par de chocolates y me levanto de mi asiento a ver todo. En la pared hay unas máscaras de cuero con cierres de metal en los ojos y en la boca que deben ser de los ladrones robabancos que captura. También les ha quitado sus látigos y cadenas, ah no, con las cadenas los agarran a los ladrones creo. También encima de la mesa hay varios tubos de plástico gruesos de colores brillantes que se doblan y los sueltas y hacen tooooinggggg, para que serán, deben ser de juguete, parecen unos pepinos bien grandes. Y en un velador al lado del sillón hay un pote de lu-bri-can-te, ajá: lubricante, es como una mermelada creo pero a ver, mmm... sabe feo, debe ser para los carros, porque a los carros les echan lubricante ¿no?. Woooow, y lo más chevere es un montón de cuchillos, una colección enterita que está al lado del televisor, hay de todos los tamaños. Justo el señor Alex me llama desde su cuarto y me dice que vaya prendiendo la tele y que ponga play en el DVD. Así lo hago y comienza una película ¡de calatos! Esto es como las fotos pero mejor y con sonido. Hay como cuatro calatos que la están reventando a una mujer, que grita y grita y les chupa los pipilines a todos, que se vuelven grandes y se lo meten por abajo. Ya me dieron cosquillas y se me está poniendo tiesa la pinga. Pero no puedo ver bien, la imagen se está poniendo borrosa, trato de arreglar la nitidez de la tele con el control remoto pero no, nada. Aunque creo que soy yo el que estoy viendo mal, se me ha nublado la visión. Me siento un poco raro, mejor me voy a mi casa.
* * * * *
Estoy tratando de abrir la puerta de calle por donde entramos pero nada, no abre, y el señor Alex me está llamando, Yo me quiero ir a mi casa, me siento mal, me dice el señor Alex que no haga bulla que ya viene a ayudarme y yo me pongo a llorar, se me caen las lágrimas. Ya no quiero estar acá, quiero ver bien y sentirme bien. Quisiera estar donde Cheché hablando de la ‘’U’’ y jugando al starcraft, o con mi mamá en la casa viendo tele. En eso volteo y lo veo al señor Alex calato en la puerta de la cocina que da a la sala, con una mascara de choro, y con uno de esos tubos de colores en la mano. Dice que nos vamos a divertir y que me quite la ropa nomás que hace calor. Yo ya me estoy cayendo, la puerta no abre y me estoy asustando, ya casi no puedo moverme. El señor Alex me está tocando fuerte, me jala de las piernas y se ríe, y dice que los hombres no lloran y que somos chocheras y que somos de la ‘’U’’ y que el sábado vamos a ir al estadio a ver los golazos de Esidio. Siento una bola en la garganta, y la trato de sacar afuera: ¡Mamaaaaaááááááá! Grito con todas mis fuerzas. Siento sus dedos en mi boca y todo se pone oscuro.
* * * * *
- Hola Cheché.
- Buenas señora Irma ¿Cómo está?
- ¿El Tito está acá contigo?
- No señora ya se fue, alquiló dos horas pero se fue antes de que acabe su tiempo creo. En todo caso mañana o más tarde le doy una hora gratis, ¿Qué tal el trabajo doña Irma?
- Bien, bien. Lo que me preocupa es el Tito que no está en la casa.
- Debe estar jugando partido en la canchita señora, búsquelo allá.
- Gracias Cheché, si regresa acá le dices que lo estoy buscando.
- Claro señito - replicó Cheché, pero la preocupada madre ya no lo escuchó, se alejaba ensimismada zigzagueando por las calles en busca de su hijo, presa de un oscuro presentimiento que le oprimía el pecho.
Comentado por: Guido Cuadros el 19/4/2008 a las 00:48
Trini describe con mucha precisión una elegante casa donde al parecer habita una adinerada, muy adinerada familia, puesto que disfrutan incluso de servicio doméstico. La descripción es inmejorable, pero yo no me atrevería a “adivinar” como son los personajes, que carácter tienen, como han ganado su dinero, etc. Etc. Me gusta el estilo de Trini, es elegante, pausado, como lectora estoy muy a gusto entre sus líneas.
Un saludo afectuoso de Ana
Comentado por: Ana Herrera el 18/4/2008 a las 15:47
Izaguirre describe en su trabajo de manera clara y precisa la historia de la familia. Mientras el chaval contempla desde su sillón las fotografías, vemos pasar los años, comprendemos la sensibilidad de tía Ernestina y hasta parece que hemos convivido con esta familia.
Su escrito es un acierto que supongo agradará a los profesores. En él hay armonía al mismo tiempo que la descripción es acertadísima.
Un saludo afectuoso
Comentado por: Ana Herrera el 18/4/2008 a las 15:35
Me parece muy buena la narración que Elmira hace de la casa, pues podríamos describir con facilidad el tipo de familia que en ella vivía.
La descripción es muy buena, incluído el original final de las hormigas
que es acertadísimo. Creo que el lector no puede pedir más. Es un acierto
Un saludo afectuoso
Comentado por: Ana Herrera el 18/4/2008 a las 15:16
Después de dos lecturas, una rápida (como la de un lector de pie en una librería) y otra de revisión de lo leído, ésta es la impresión que me queda de cada uno de los textos.
-Carlos: Como descripción me parece acertada. Desde la escalera al interior del apartamento vamos conociendo al visitado. Escueto, directo, bien explicado. Al final, sabemos quién es Mateo, alguien culto y cosmopolita. La descripción procura las primeras claves de su personalidad, que una posterior narración completaría. Un correcto comienzo.
-Eduardo: Es un cuento confuso por momentos en su exposición. Me ha sido necesaria una segunda lectura. La primera vez no me ha quedado claro para qué era el molde de queso o por qué aparecía el trompo. Primero ese hombre le recordaba a su padre, luego era "el viejo". Más tarde sabes, con la descripción de las fotos, quién es. Pero los problemas puntuales en la narración ("abrió la manija de la puerta": ¿de qué puerta?), despistan y dificultan el objetivo.
-Elmira: El cuento de Elmira me ha parecido fantástico (en las dos acepciones de la palabra). Es una narración muy personal propia de una buena escritora. Las descripciones, como también dice Jorge, se intercalan con interpretaciones de la narradora que, en mi opinión, son las que verdaderamente le dan alma al relato. Por ejemplo, en el comentario sobre las figurillas indias. La variedad entre la primera y la tercera persona confiere, además, verosimilitud y agilidad al relato. Y por si fuera poco, es un cuento cerrado, con una inquietante conclusión final. Notable.
-Trini: Todo en el relato de Trini me ha sonado a ya leído. Utiliza un vocabulario muy cuidado y sus frases están bien estructuradas. Pero me da la impresión de que podría encontrar esas mismas frases en cualquier novela histórica. No sé bien quién es el visitado, aparte de alguien adinerado y superficial, que deja a la vista un libro de Quevedo para impresionar al visitante.
Comentado por: Andrés González el 18/4/2008 a las 15:05
Aun no he leido los textos colgados, más adelante haré mis comentarios. Pero antes quiero poner una nota aclaratoria a mi compañero Pepe Aguilar, ademas de agradecerle la profundidad con que ha leido el texto.
Se trata como bien has deducido de una historia que tiene que ver con Vermeer, pintor Holandes del s. XVII, pero no con "La joven de la perla", que es una novela de Tracey Chevalier, basada precisamente en una de sus pinturas "Muchacha con turbante". El Guillermo que aparece en el texto, no es de la casa de Orange, ni es tampoco el patrón que durante tantos años compró obras a Vermeer y que, como bien dices, se llamaba Pieter Van Ruijven en la citada novela.
En cuanto a "Los Sueños" Quevedo los escribió entre 1606 y 1623, y mi texto esta situado un poco más adelante, concretamente en 1672.
Pero como te decia al principio, me ha encantado que hagas una lectura tan intensa y crítica.
Comentado por: Trini el 18/4/2008 a las 14:25
Saludos a los compañeros de blog;
Buenos textos esta semana; intentaré seguir las indicaciones de Jorge y Eva y descubrir a los personajes que habitan las casas:
En el texto de Carlos, aunque breve y sumamente “elíptico”, se aprecia una descripción, para mi gusto, muy agradable, nada forzada, con pocas pero buenas “pistas”: la persona que entra podría ser el amante (varón o hembra) de Mateo, que se describe como hombre de vida burguesa (a través de la pequeña trampa del “aroma a padre responsable que lleva a sus hijos…” ¿qué perfume huele así?) que podría tener una segunda vida en ese piso en el que entra. ¿O será el asesino de “Continuidad en los parques” visitando a su víctima, tal como meta-textualiza el/la visitante. No creo, porque lo tendría que recibir dormido, no fumando, pero esa es otra historia…de Cortázar.
El de Eduardo, como siempre muy bien narrado, de factura impecable, el personaje parece ser el abuelo del niño huérfano, todo dosificadamente dejado caer por el autor. Sólo un par de pegas: (1) si realmente yo lo he leído bien y es su abuelo, es algo extraño la forma que tiene el narrador de nombrarlo (aunque hubiera distancia emocional entre ellos) en la frase: “sin que el hombre apareciera” y (2), poner en primera persona a un narrador de 12 años con una descripción tan perfecta y un lenguaje tan rico, me parece algo forzado. Pero, insisto, es sólo por poner algún pero. El texto, los diálogos, la narración de la enternecedora anécdota…estupendo, inmejorable.
El de Elmira (cuyo nombre Word corrige a Elvira invariablemente) me parece un texto muy ágil, pero no creo que respete del todo el ejercicio: la descripción del interior de la casa es escasa (perdón por la aliteración) e interpretativa: “la habitación de los niños parece de ancianos, la de los padres de seres inmateriales”, la “decoración impersonal y aburrida”, deja en manos del narrador y no de lo descrito (y del lector) la reconstrucción de la personalidad de sus habitantes (que era lo que pedía el ejercicio). Sobre los dueños de la casa, en cualquier caso, el cuerpo cubierto de hormigas parece suficientemente elocuente. Por lo demás, la narración me gustó mucho, con ese punto de terror (podría haberse forzado más el final) que me recordó a “Ajuar Funerario”, de Fernando Iwasaki, libro que disfruté (mucho) recientemente.
Por último el de Trini me parece el más ajustado al ejercicio propuesto, por su estructura narrativa y por el esfuerzo y la eficacia descriptiva. Me hubiera gustado sólo alguna historia más “contada”, aunque se cree atisbar algo relacionado con Vermeer y “La joven de la perla”. Pero, si es así, el opulento dueño no debería llamarse Guillermo (Van Ruijven era Pieter, precisamente, como el criado), si no estoy equivocado. Lo del libro de Quevedo, posterior en fecha, y el candelabro judío lo descalifica como Guillermo de Orange…pero esto también es otra historia.
Bueno, como despedida del comentario, mis felicitaciones a los autores (y a los comandantes de las consignas): los textos mejoran semana a semana, lo que debe querer decir que esto funciona…
Pepe
Comentado por: Pepe Aguilar el 18/4/2008 a las 13:25
Jorge Eduardo Benavides (Arequipa, Perú, 1964), estudió Derecho y Ciencias Políticas en la Universidad Garcilaso de la Vega, en Lima. Trabajó como periodista radiofónico en la capital y en 1987 fue finalista en la bienal de relatos COPE (Lima); un año más tarde ganó el Premio de Cuentos José María Arguedas de la Federación Peruana de Escritores. En 1991 se trasladó a Tenerife, donde puso en marcha talleres literarios para diversas instituciones. Ha sido finalista del concurso de cuentos NH Hoteles del año 2000. Desde 2002 vive en Madrid donde continúa impartiendo sus talleres literarios. Su nueva novela, Un millón de soles, se publica en España en febrero de 2008.
Cursos presenciales en Madrid
Jorge Eduardo Benavides imparte cursos presenciales en Madrid y ofrece un servicio de lectura y asesoría literaria y editorial. Más información en www.jorgeeduardobenavides.com

Un millón de soles (2008). Alfaguara
La noche de Morgana (2005). Alfaguara
El año que rompí contigo (2003). Alfaguara
Los años inútiles (2002). Alfaguara
Cuentario y otros relatos (1989). Editorial Okura
2003 Finalista del Premio Rómulo Gallegos
2003 Finalista del Premio Tigre Juan de novela
2003 Premio Nuevo Talento FNAC
2000 Finalista del Concurso NH de Relatos
Premio de Cuentos "José María Arguedas" de la Federación Peruana de Escritores
1989 Finalista de la Bienal de Cuentos COPE (Lima)
10/10/2008 18:06
Publicado por: ola
10/10/2008 16:50
Publicado por: Sylvia
09/10/2008 21:29
Hola a todos, gracias por los...
Publicado por: Eduardo Izaguirre
09/10/2008 20:16
Estimado amigos: Creemos que...
Publicado por: Eva Valeije
09/10/2008 18:56
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09/10/2008 18:07
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09/10/2008 15:44
Hola a todos. Bravo de nuevo...
Publicado por: Isabel
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Vaya, que me acaban de llamar...
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Ya me hubiera gustado, Cristina,...
Publicado por: lula
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