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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

domingo, 20 de julio de 2008

 Consignas para escritores de Jorge Eduardo Benavides

Clase XII. El personaje (I)

Amigos, antes de comenzar el contenido de la clase de esta semana queremos felicitar a Rafael Borras que ha sido el ganador del Premio de Literatura en Prosa que convoca la AEFLA. Todas nuestras felicitaciones para él y esperamos que esta estupenda noticia sea un estímulo para todos.  Les dejamos el link del cuento de Rafael.

El personaje (I): ese gran desconocido

La acciones que contamos en todo cuento, en toda novela son realizadas por alguien y ese alguien es el personaje. Como bien sabemos todos, la verosimilitud de  un personaje tiene tal poder que ciertos protagonistas de ficción se imponen a la realidad: Ulises, Don Quijote,  Hamlet o Madame Bovary están presenten en nuestro imaginario y enraizados en nuestra memoria colectiva de tal manera que  parecen haber sido en algún tiempo reales, de carne y hueso...

Ahora bien, los personajes al igual que las personas viven y mueren, aman y son abandonados, languidecen  y tienen grandes alegrías, pero la diferencia entre uno y otro consiste en que el personaje sólo se construye de palabras,   es producto de nuestra capacidad para crearlos de tal forma que parezcan  seres reales,  de  que se signifiquen respecto a las personas como un  reflejo donde éstas pueden verse identificadas.

Un personaje puede ser conocido en su totalidad, una persona no. Podamos saber lo que piensa, siente, lo que piensan los demás de él e incluso oímos su voz a través de los discursos: directo, indirecto, indirecto libre... discursos narrativos que veremos más adelante. Por lo tanto el personaje es una suma de rasgos físicos y psíquicos y lo veremos en acción dentro de la trama. Ahora bien ¿cómo se caracteriza a un personaje?

Un personaje tiene que resultar verosímil, tiene que parecernos real o por lo menos plausible, es decir que admitimos la posibilidad de su existencia, aunque sea en sentido figurado o metafórico. Como por ejemplo ocurre en cualquier historia de ciencia ficción o de fantasía: personajes cuya existencia en la vida real sabemos fehacientemente imposible pero que dentro del marco de la ficción aceptamos sin problemas, siempre y cuando su caracterización y sus acciones nos resulten al menos reflejo de la realidad. Ello es así porque a diferencia de la realidad, el motor de la ficción se pone en marcha con la persuasión, que es la capacidad para convencer al lector de que lo que le contamos es cierto, puede serlo o es plausible.  La vida es arbitraria y la ficción nunca lo es: nuestros escenarios, acciones y personajes tienen que parecer reales, pero en realidad siempre obedecen al orden secreto de la persuasión.

Si no tenemos muy claro en nuestra mente cómo es el personaje lo más probable es que éste resulte más bien plano, sin mayor enjundia, en definitiva poco creíble. Y ocurre lo mismo en un cuento que en una novela, aunque como veremos en una próxima consigna,  hay grandes diferencias entre unos y otros. Pero lo que los emparenta es el grado de conocimiento que de ellos tiene (o carece) su creador.  ¿Sé cómo es físicamente, qué le disgusta, qué le atrae, si es alto, rubio, bajito y con bigote? ¿Sé qué edad tiene, puedo visualizar su oficina, su dormitorio, saber con exactitud cómo son sus diversiones, conozco algún secreto suyo,  sus pequeñas desgracias, sus amores? Si no somos capaces de atender el pulso vital de éstos, si los relegamos a una simple condición de entes sin voluntad, entonces no habrá manera de hacer verosímil una historia. Decía Mark Twain que a las personas nos gustaría ser personajes de novela, pero que  a los personajes de novela les gustaría ser personas, de manera que hay que tratarlos como si fueran tales y al escribir una historia tomémonos un tiempo para pensar al personaje hasta que empiece a parecernos real, hasta que emerja ante nosotros nítido, como la imagen de un viejo amigo. Para ello es necesario dotarlo de un mundo más bien coherente.

La propuesta de la semana

Por ello esta semana vamos a proponerles un ejercicio que se titula La maleta. Verán que tienen dos «maletas» adjuntas a este texto. Cada una contiene una serie de objetos más bien cotidianos y otros que no lo son tanto. Elijan una. Imagínense que se la han encontrado, que ha llegado a sus manos por casualidad... y la abren. Ahora lo que queremos es que nos digan cómo es el propietario de tales efectos, es  decir que nos cuenten una historia donde aparezca el personaje dueño de esa maleta. Eso significa que tendremos que justificar esos objetos en nuestro pequeño cuento EVITANDO las exposiciones forzadas. Así por ejemplo, si en la maleta hallamos un biberón con zumo de piña, tendremos que contar que su hijo pequeño sólo bebía el zumo de esa fruta. Y si además hay una bola de cristal, puede que el personaje sea una bruja o un adivino. Y si hay un billete de tren para Munich quizá tengan que contar que esa mañana después de darle el biberón con zumo de piña a su hijo tal como le recomendó el pediatra, Marta cogió el tren para Munich donde asistiría un congreso de adivinos... la coherencia en el mundo de nuestros personajes es vital para su verosimilitud  y este ejercicio nos ayudará a conocerlos a partir de ciertos objetos. Quizá deban incluso investigar sobre algunos elementos que aparecen en las maletas... nada que el Google no pueda resolver.

Maleta 1

Es una maleta grande, de piel, sin ruedas, incómoda pero elegante.

Contiene, además de ropa y zapatos normales (de hombre o de mujer, ustedes deciden), un pantalón rojo con lunares blancos, dos billetes de una función de teatro ya pasada, una camiseta que dice Salvad a las ballenas, una agenda electrónica, un dvd de la película Blade Runner, un Pinocho articulable y de madera,  cinco paquetes de cigarrillos mentolados, unos guantes negros de piel, cuatro barritas dietéticas, un ejemplar de cierta novela de Hermann Melville en alemán,  una colección de postales de ciudades italianas y entradas para un función de teatro negro en Praga para dentro de dos semanas.

Maleta 2

Se trata de una maleta mediana, rígida, azul cobalto, con ruedas, algo abollada y con pegatinas de hoteles: el Raffles de Singapur y el Danieli de Venecia.

Contiene cuatro pares de zapatos de una marca prestigiosa (de hombre o de mujer, ustedes deciden),  unas braguitas negras,  un libro sobre arte renacentista en Italia, un iPod lleno de música sacra y de Purcell, una foto del Fary autografiada, una pistola Beretta sin balas, un papelito con una dirección: «Barer Strasse 27»  (no dice nada más),  dos bolsas pequeñas de caramelos de menta, una cinta métrica, una botella de pisco arequipeño y un pastillero que contiene dos pastillas de Rohypnol.  

[Publicado el 25/4/2008 a las 11:00]

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Comentarios (15)

  • hola bey bey

    Comentado por: ALICIA ELIZABETH el 13/5/2008 a las 20:25

  • Enhorabuena a Rafael. Me encanta el relato!

    Comentado por: manuel holgado el 04/5/2008 a las 01:13

  • AVISO a todos,
    Por ser festivo en Madrid los días 1 y 2 de Mayo, los amigos de El Boomerang colgarán en el blog la Sesión XII correspondiente a esta semana, el próximo lunes día 5 de Mayo. Nosotros, como siempre, mantenemos hasta el próximo jueves la recepción de los textos.
    Un saludo cordial,
    Eva.

    Comentado por: Eva Valeije el 28/4/2008 a las 18:36

  • Creo que si las musas existen se encontraban al lado de Borrás cuando escribió El Brigadista. ¡Magnífico! Con un broche de oro al final que arranca las lágrimas, Muchas gracias a los profesores por haberlo colgado para que lo disfrutemos. Enhorabuena Borrás, es un formidable trabajo
    Un saludo afectuoso para todos
    de
    Ana Herrera

    Comentado por: Ana Herrera el 28/4/2008 a las 16:27

  • Hola Alicia,
    Cuando decimos maleta y guantes de piel nos referimos al cuero curtido. Aprovecho la duda que nos planteas para hacer un pequeño comentario sobre el uso que del español coloquial hacemos en los distintos países. Utilizando como ejemplo la misma palabra motivo de la pregunta, “cuero” se utiliza en Costa Rica y Puerto Rico como mujer avejentada y fea, mientras en Honduras y México es una mujer guapa y atractiva. Si la utilizamos en una descripción cambia completamente su significado, de manera que si nuestro objetivo es que se lea fuera de nuestros países, es necesario contextualizarla para que se entienda. Lo mismo ocurre con ciertos giros del lenguaje que son corrientes en algunas zonas y ,sin embargo, se hacen incomprensibles fuera del territorio donde se utilizan. Es importante tenerlo en cuenta sobre todo al escribir cuentos ya que en la novela, por su extensión, es menos relevante.
    Un saludo,
    Eva.

    Comentado por: Eva Valeije el 27/4/2008 a las 13:27

  • Jorge y Eva, por favor, podéis aclararme si maleta y guantes de piel significa de cuero(de vaca, por ejemplo), o piel como de los tapados(no creo), o algún gamuzado.
    No estoy segura de lo que significa y ya una vez arruiné unas botas de gamuza porque la tinta que compré decía "para piel" y resultó ser para cuero. Disculpen la consulta un poco trivial pero me resulta necesario hacerla. Gracias y cariños.

    Comentado por: Alicia el 27/4/2008 a las 05:09

  • ¡Felicidades!
    Curioso final... y no menos curioso planteamiento. Sí, todos los políticos actuales deberían aprender de nuestros abuelos. También es un tema que a mí me interesa y sobre el que he escrito.

    Comentado por: Andrés González el 26/4/2008 a las 15:34

  • Enhorabuena para Rafael, como todos dicen el relato es muy emotivo, y divertido también. Felicidades.
    Las maletas lo han puesto difícil esta vez, vaya conglomerado!

    Comentado por: Alice Hux el 26/4/2008 a las 15:06

  • Felicidades Rafael.
    Muy bueno el cuento.

    Comentado por: Trini http://calvario.wordpress.com/ el 26/4/2008 a las 12:24

  • Mi más sincera enhorabuena Rafael. Emocionante, estupendo, arriesgado...
    Un abrazo

    Comentado por: pepe aguilar el 26/4/2008 a las 11:26

  • Donde y cuando menos te lo esperas puede surgir el germen de una historia. La de Octavio, el brigadista, se gestó en mi cabeza una mañana del pasado diciembre, a la hora del desayuno, cuando contemplé, en uno más de esos terribles telediarios que nos trae la vida, el vídeo de una bronca callejera, irracional y furiosa, entre partidarios y detractores de Hugo Chávez. Agradezco de corazón los comentarios de Alicia y Ernesto; y a Eva y Jorge el detalle de incluir el enlace en el blog. Es probable que sin haber participado en este taller el relato también se hubiera escrito, sí, pero debo reconocer en justicia y sin falsos halagos que hubo ciertas correcciones de Eva y Jorge a mis primeros textos, allá por noviembre, que fueron determinantes para pulir alguno de las muchos defectos de mi escritura, lo que a la postre permitió que, cuando redacté "El Brigadista", el cuento quedara más equilibrado y legible. Un cuento que, en esencia, no pretende ser más que un apunte sobre la tolerancia, la hija predilecta de la sensatez; ambos bienes actualmente muy escasos. Creo que participar de vez en cuando en algún concurso puede ser una buena costumbre y un objetivo ilusionante, ese acicate que nos ayude a progresar en el maravilloso arte del manejo de la palabra. Y en este taller hay compañeras y compañeros con cualidades más que sobradas para acometer con éxito dichos objetivos. Ánimo a todos. Y ahora, a por la propuesta de esta quincena. Feliz fin de semana.

    Comentado por: Rafael Borrás el 26/4/2008 a las 07:17

  • Hola Ernesto,
    queda a vuestra elección incluir o no la maleta siempre que lo relevante sea el dueño de la misma.
    Un saludo,
    Eva.

    Comentado por: Eva el 26/4/2008 a las 00:39

  • ¿Tantos elementos en tan solo 2 paginas? Me parece un poco ridiculo, al igual que la naturaleza de los objetos propuestos.

    UN escritor debe escribir sobre lo que sabe, sobre lo que conoce. Elementos mas cotidianos y no tan aristocraticos/estupidos hubiera sido mas recomendable.

    paolo

    Comentado por: Paolo el 25/4/2008 a las 23:36

  • Muy bueno el cuento, Rafael. Lo acabo de leer y me parecieron estupendas las descripciones y sobre todo la manera como se logra no sólo describir la emoción sino asimismo, transportarla al lector (que es la parte difícil). Enhorabuena!

    Pregunta para Eva y Jorge: ¿debemos incluir la maleta como parte de la historia o es simplemente un motivo para 'reunir' las pertenencias del personaje?

    Muchos saludos.

    Comentado por: Ernesto Groppo el 25/4/2008 a las 19:50

  • ¡Mi enhorabuena para Rafael Borrás! Muy emotivo el cuento, excelente la descripción del brigadista y como porteña y argentina me toca muy de cerca que hayas tomado el clásico de Gardel y Lepera para potenciar emocionalmente el relato. ¡Felicitaciones!

    Comentado por: Alicia Gallegos el 25/4/2008 a las 13:58

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Biografía

Jorge Eduardo Benavides (Arequipa, Perú, 1964), estudió Derecho y Ciencias Políticas en la Universidad Garcilaso de la Vega, en Lima. Trabajó como periodista radiofónico en la capital y en 1987 fue finalista en la bienal de relatos COPE (Lima); un año más tarde ganó el Premio de Cuentos José María Arguedas de la Federación Peruana de Escritores. En 1991 se trasladó a Tenerife, donde puso en marcha talleres literarios para diversas instituciones. Ha sido finalista del concurso de cuentos NH Hoteles del año 2000. Desde 2002 vive en Madrid donde continúa impartiendo sus talleres literarios. Su nueva novela, Un millón de soles, se publica en España en febrero de 2008.

 

www.jorgeeduardobenavides.com

Bibliografía

/upload/fotos/obras/unmillondesoles_med.jpg

Un millón de soles (2008). Alfaguara 

La noche de Morgana (2005). Alfaguara

El año que rompí contigo (2003). Alfaguara

Los años inútiles (2002). Alfaguara

Cuentario y otros relatos (1989). Editorial Okura

Premios

2003 Finalista del Premio Rómulo Gallegos

2003 Finalista del Premio Tigre Juan de novela

2003 Premio Nuevo Talento FNAC

2000 Finalista del Concurso NH de Relatos

Premio de Cuentos "José María Arguedas" de la Federación Peruana de Escritores

1989 Finalista de la Bienal de Cuentos COPE (Lima)

 

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