El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
viernes, 21 de noviembre de 2008
Si tú me dices ven
Con los agentes sucede algo similar a lo que expusimos en el blog pasado. Los agentes, esos intermediarios entre los escritores y los editores, suelen tener como estos últimos bastante ojo para las obras de calidad, una nutrida batería de lecturas, contactos con editoriales extranjeras y mucha sangre fría para negociar con los editores. A diferencia de los primeros, que trabajan exclusivamente a sus autores, ellos colocan a los escritores en distintas casas editoriales. Fulanito, que escriben género negro va para Piedra en el agua; Menganita que tiene una thriller erótico puede colocarse en La cabra editores; Perencejo, que es más bien filosófico seguro que encaja en Ediciones El cólico metafísico. El agente tiene una visión más de conjunto. Y no se casa con nadie. Ni con el propio autor.
Ahora bien, según el imaginario popular del mundo literario, agentes y editores no se llevan muy bien, porque cuando hay dinero de por medio es difícil que ello ocurra en cualquier ámbito, ¿verdad? Pero salvo casos sonados, las relaciones suelen ser cordiales... sin exagerar. El sueño -bastante ingenuo- de un escritor en ciernes es que así como se hace amigo íntimo del editor, el agente poco menos que lo adopta: le consigue traducciones, pelea por él para conseguir mejores anticipos, se preocupa de conseguirle bolos y en fin, se suele creer de ellos que son un cruce entre una madre y el director de la sucursal de un banco. Pues no: como ocurre con los editores, siempre he pensando que nuestra relación con los agentes debe ser de gran cordialidad pero nunca de gran amistad. Porque suele confundirse. A un amigo escritor, F., le ocurrió. (ustedes dirán que me invento estos amigos de iniciales kafkianas, pero no.)
Le ocurrió que se hizo gran amigo de su agente (estos, al menos en España, suelen ser mujeres, no se sabe bien por qué) e iban para arriba y para abajo juntos: de copas o a cenar, incluso a pasear juntos a los perros, (que no generaron ningún tipo de dependencia, según indagué). Y cuando F. quiso dejar la relación porque entre cena y cena, entre copa y copa, entre pis de perro y pis de perro habían pasado más de dos años sin que el agente consiguiera colocarle su más reciente novela, F. ya no tenía cómo decírselo. No tenía valor para hacerlo. Porque los escritores, ya sabemos, no suelen ser capaces de encarar ese aspecto pecuniario de sus relaciones y tienden a confundir las cosas. Cordialidad y buen entendimiento, pero siempre con una saludable distancia. No hay que dejarse atrapar por el síndrome de Carver.
Ahora bien, a menudo los escritores que tiene agente pronto se desencantan de ellos porque realmente no les consiguen nada, dicen. Y en algunos casos es cierto: hay muchos escritores con agente que no encajan una sola novela desde hace años. Y los agentes parecen volcarse en los autores que sí generan interés por parte de las editoriales por lo que -para muchos- es lícito preguntarse qué beneficio le reporta a un escritor de segunda fila (donde cohabita el grueso de la población narrativa y édita) el tener un agente? Hay que indagar bien antes de decidirse a trabajar con uno, preguntar a los amigos, a los propios editores, a otros escritores, y una vez tomada la decisión (en el supuesto, claro, de que el agente quiera representarnos) dejar pasar un tiempo prudencial (dos, tres años) para ver cómo ha funcionado nuestro representante. Si no nos parece efectivo, lo mejor es dejarlo. Pero, como dice el filósofo chino Eng Ping Shao: "Si eres lento para elegir un agente, más lento debes ser para cambiarlo."
[Publicado el 22/8/2008 a las 10:19]
Pues, respecto a lo que comenta Lula, creo que los escritores solemos estar en una posición más bien débil con respecto a editores y por desgracia también a los agentes. Bueno, y también hay que decir que eso depende de cómo le vaya a cada quién. Conozco novelistas que trabajan con la misma agente y sus valoraciones son radicalmente distintas. Y es cierto: hay que darle un margen de tiempo para ver si realmente hacen algo por uno o simplemente lo tienen en "la cuadra" hasta que un buen día funcione una novela y entonces las cosas (y el trato) cambia.
Y respecto a la pregunta del fiduciario: sí, empezaremos en septiembre nuevamente con las consignas! este mes lo hemos dedicado a pequeñas cuestiones del mundo editorial por si a alguno le interesa el tema y quiere saber (y charlar) algo más.
Tenemos pensado sacar el libro del taller, sí. Pero por el momento es sólo una idea. Ya les comentaremos.
saludos
Comentado por: Jorge el 25/8/2008 a las 11:36
algunas preguntas_
1- Volveran las consignas? Es decir, volveran a pedirnos que escribamos cuentos o textos, o esa parte del taller ya finalizo?
2- Se tiene planeado, una vez terminado el taller, publicar un libro sobre el taller, que incluya todas las consignas y reflexiones del señor Jorge y a la vez algunos cuentos de los alumnos? Se ha vuelto una tendencia eso de publicar libros de blogs, lo haran ustedes?
saludos
PD: parece que, a decir por el numero de comentarios de la presente entrada, este tema de los agentes como que no es de mucho interes o no levanta mucha polemica como los tratados anteriormente.
Que vendra despues?
Comentado por: El fiducidiario fucsia el 25/8/2008 a las 04:20
El problema vendría del compromiso que exige el agente. Es decir, sería bueno tender a que un autor pudiera dar su obra a varios agentes y a la vez gestionársela él mismo, si le da la gana. Quien consiguiera el mejor contrato se llevaría el justo porcentaje y punto. Pero, por lo que se desprende de lo vamos hablando, si uno se compromete con un agente sólo queda ya esperar los resultados de forma pasiva. ¿Es así? Si es así, un error al elegir el agente puede significar una larga temporada de ostracismo quizá inmerecido. Saludos.
Saludos
Comentado por: lula el 24/8/2008 a las 10:58
Efectivamente, los agentes funcionan como una criba frente al editor, de allí que su función (cuando funcionan) resulta importante para el escritor. Sirven también para negociar mejores condiciones económicas con las editoriales pues no es frecuente que los escritores que empiezan conozcan los entresijos del mundo editorial ni mucho menos que sepan negociar sus mejores condiciones para publicar.
Habitualmente cobran un porcentaje que oscila entre el diez y el quince por ciento y que se deduce de obra publicada, pero también de premios y a veces de bolos, según se haya acordado.
Y en cuanto al hecho de que haya autores que publican en distintas editoriales, sí, hay muchos. Esto se debe a las ofertas de cada casa respecto a la obra del autor, pues este rara vez firma (al menos que yo sepa) un contrato de exclusividad con ningún sello editorial. De manera que su obra se vende a la mejor oferta. Pero si esto funciona sin problemas con autores más o menos consagrados (todo funciona en ese caso sin mayores problemas) para un escritor novel o con una obra relativamente desconocida no suele ser beneficioso y, en todo caso, genera desconfianza entre los editores, más aún si la mundanza de un sello a otro es muy frecuente.
saludos
Comentado por: Jorge el 23/8/2008 a las 13:35
Yo he oído decir que el editor atiende con más interés los trabajos que le llegan por medio del agente; sería comprensible, ya han pasado una primera criba. El agente no va a presentarle algo a todas luces inviable.
Por otra parte, editores de verdadero prestigio hacen semipúblicamente comentarios despectivos de los agentes. Yo pienso que esto es debido solamente a la capacidad de negociación del agente frente al escritor que, habitualmente, adopta la postura de considerar el dinero como algo infame y vulgar. Es decir, hay muchas más probabilidades de sacarle el jugo al "romántico" escritor si no lleva guardaespaldas.
Hay otra cosa; sé que un conocido editor, de una conocida y prestigiosa editorial madrileña preocupada e implicada en el descubrimiento de nuevos talentos, tanto hace de editor como de agente. Cuando el caché de su escritor sube, lo representa y lo desvía a una editorial de mayores recursos que la suya. ¿Será posible? Me temo que este mundillo es bastante menos plano de lo que puede parecer a primera vista.
Saludos.
Comentado por: lula el 23/8/2008 a las 10:42
Interesante. Pero.. hum, tengo unas dudas:
1. ¿Cómo cobran los agentes: a % según sus resultados o un fijo/mes?
2. ¿Tratan de colocar todas tus obras o sólo las que ellos previamente estiman que tienen tirón comercial?
Y la más importante: ¿Para qué sirven? Sobre todo después de leer tu último párrafo y puesto que ya nos comentaste que las editoriales suelen leerse todos los manuscritos que les llegan, entonces, ¿para qué contratar un agente? ¿O es que suelen negociar mejores condiciones económicas o de otro tipo? En España, ¿es habitual que los escritores contraten agente?
Perdona mi torrente de dudas, pero es un tema que desconozco totalmente.
Por otra parte, has dicho que las editoriales suelen publicar a sus autores, pero yo he notado en bastantes casos, que los escritores "normales" publican cada novela con una editorial diferente. ¿Por qué? (¡Huy! De verdad, siento ser tan curiosa)
Un saludo.
Comentado por: Cristina_H el 22/8/2008 a las 23:29
Jorge Eduardo Benavides (Arequipa, Perú, 1964), estudió Derecho y Ciencias Políticas en la Universidad Garcilaso de la Vega, en Lima. Trabajó como periodista radiofónico en la capital y en 1987 fue finalista en la bienal de relatos COPE (Lima); un año más tarde ganó el Premio de Cuentos José María Arguedas de la Federación Peruana de Escritores. En 1991 se trasladó a Tenerife, donde puso en marcha talleres literarios para diversas instituciones. Ha sido finalista del concurso de cuentos NH Hoteles del año 2000. Desde 2002 vive en Madrid donde continúa impartiendo sus talleres literarios. Su nueva novela, Un millón de soles, se publica en España en febrero de 2008.
Cursos presenciales en Madrid
Jorge Eduardo Benavides imparte cursos presenciales en Madrid y ofrece un servicio de lectura y asesoría literaria y editorial. Más información en www.jorgeeduardobenavides.com

Un millón de soles (2008). Alfaguara
La noche de Morgana (2005). Alfaguara
El año que rompí contigo (2003). Alfaguara
Los años inútiles (2002). Alfaguara
Cuentario y otros relatos (1989). Editorial Okura
2003 Finalista del Premio Rómulo Gallegos
2003 Finalista del Premio Tigre Juan de novela
2003 Premio Nuevo Talento FNAC
2000 Finalista del Concurso NH de Relatos
Premio de Cuentos "José María Arguedas" de la Federación Peruana de Escritores
1989 Finalista de la Bienal de Cuentos COPE (Lima)
21/11/2008 19:58
Publicado por: Carlos Arnal
21/11/2008 19:32
Publicado por: Ricardo C.D.L.
21/11/2008 19:25
Publicado por: Lakanoa
21/11/2008 18:56
Publicado por: Rafael Borrás
21/11/2008 18:34
Publicado por: Rafael Borrás
21/11/2008 17:24
Publicado por: Pepe Aguilar
21/11/2008 17:23
Publicado por: Pepe Aguilar
21/11/2008 16:45
Publicado por: Andy
21/11/2008 16:22
Publicado por: Mónica
21/11/2008 15:53
Publicado por: Jose Avila
© 2005 La Oficina del Autor (Grupo PRISA) | Gran Vía, 32 6ª planta - 28013 Madrid | | Aviso Legal | RSS
Página desarrollada por Tres Tristes Tigres