El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

lunes, 22 de marzo de 2010

 Blog de Jorge Eduardo Benavides

Del escritor comprometido al revolucionario del siglo XXI

Desde hace  al menos una década resulta cada vez más difícil encontrarse ya sea en Europa o al otro lado del charco, con esos latinoamericanos o pro latinoamericanos de una izquierda radical, bastante ingenua cuando no absolutamente pesada, intolerante y plagada de lemas que durante años pobló cafetines y tabernas, plazas y mercados de medio mundo. Ya no se les encuentra con tanta facilidad voceando su indignación contra las dictaduras y la corrupción y fragilidad de las democracias que precedieron a aquellas, indignación que por otra parte todos considerábamos justa, pero que ellos parecían asumir como propia y exclusiva, pues casi siempre la panacea para salvar a nuestros países consistía en poner en marcha de una vez por todas la revolución. Y al decirlo, naturalmente, miraban a Cuba.

No, ya no es fácil tampoco defender regímenes como el de Castro, pues supongo que eso que con ligereza y cierta irresponsabilidad se ha dado en llamar las grandes utopías sociales se ha secado o se ha agostado a tal punto que del vigoroso torrente de consignas y euforia proletaria ha quedado apenas un arroyuelo turbio donde abrevan sólo algunos recalcitrantes.  Supongo también que después de tantos, tantísimos años de dictadura salpicando el mapa de Hispanoamérica como un nefasto sarampión de totalitarismo, y luego de esa década de gobiernos democráticos obscenamente corruptos e ineficaces que casi aniquilaron nuestras sociedades, los hispanoamericanos hemos empezado a aprender la lección que bien podría resumirse con la célebre frase de Toynbee: "la democracia no es un puerto, es un barco." Creo que hemos entendido que detrás del sonido y la furia de todos aquellos eslóganes que sembraron nuestro horizonte social de esperanza, sólo cabía  la contingencia de nuevos regímenes con pretensiones totalitarias, y que los salvadores de la patria siempre son los que ponen a ésta en peligro. La prueba de ello es Hugo Chávez, el caudillo de ínfulas bolivarianas y de verbo encendido que está precipitando al abismo a una Venezuela fracturada y  cotidianamente en pie de guerra, y que se sostiene gracias al petróleo, como bien sabemos todos.

Este tipo de "intelectual revolucionario" que floreció entre los años sesentas y ochentas tuvo gran aceptación justamente aquí, en la Europa más próspera y democrática. También en la España que acababa de salir de la oscuridad del franquismo gracias a una transición en muchos aspectos ejemplar, el "intelectual revolucionario" no tenía inconveniente alguno en brindar por la muerte del dictador -que al parecer no se les terminaba de morir nunca-, entonar aquel pegadizo himno que hablaba de la libertad sin ira, de sentirse orgulloso de su recién estrenada democracia, de horrorizarse con el golpe de Tejero, de oponerse furibundamente a la entrada en la OTAN... y al mismo tiempo aplaudir y defender durante ese mismo tiempo la revolución cubana y los "logros" de la Unión Soviética, cosa que resultaba bastante paradójica y puede ser atribuible a aquella ingenuidad que hizo que muchos fueran incapaces de mirar los atropellos del dictador cubano y que disculparan con benevolencia los abusos y las injusticias de la desaparecida Unión Soviética. No sabían, afirman. El contexto histórico era distinto, explican. Y habrá que creerles. Allá cada uno con su conciencia. Pero al cabo de tantas zafras y periodos especiales cubanos, ahora que hasta el más obtuso defensor de aquel Gulag, no puede mirar la escombrera social, económica y moral que dejaron las sucesivas momias del politburó moscovita sin enrojecer, ya no resulta paradójico ni disculpable que todavía existan en la Europa bien pensante y democrática del siglo XXI estos intelectuales revolucionarios que tanto daño nos han hecho, alimentando la creencia de que lo que era bueno para Europa -la democracia, la alternancia en el poder, el mercado- no lo era para Latinoamérica, continente en plena formación, tierra fértil para revoluciones sangrientas, experimentos sociales y líderes carismáticos y mesiánicos, de preferencia vestidos de verde oliva, y que parecían escapados de una pesadilla -o más bien de un sueño...- de Gabriel García Márquez.

Ya sé que esto no es nada nuevo y que se ha dicho mil veces. Pero lo novedoso es el contexto histórico, como dirían ellos mismos: en una Europa cuyos gobiernos -sean  de izquierdas o de derechas- son capaces de ir a guerras por motivos económicos, negociar con dictadores, tenderles la mano a autócratas con petróleo, y todo ello sin que les tiemble el pulso, somos los ciudadanos los que tenemos la responsabilidad de actuar, de protestar, de manifestarnos y movilizarnos de manera efectiva y eficaz contra los atropellos y contra el cinismo de nuestros gobiernos. No me hago ilusiones: no será mi gobierno quien me defienda, sino yo y mis adversarios (que no mis enemigos), es decir todos aquellos quienes defendemos la democracia participativa y responsable, todos aquellos que defendemos la absoluta libertad de ideas y rechazamos cualquier forma de dictadura. Por eso resulta tan indignante lo recalcitrante de estos revolucionarios vestidos de Coronel Tapiocca, de esta resistencia de cine club que sigue justificando a un dictador como Fidel Castro y a un autócrata plebiscitario como Hugo Chávez, aunque con toda seguridad ni a uno ni a otro los querrían mandando por estos pagos. ¿Se imaginan aquí preparando la sucesión del hermano del Comandante Zapatero o del sub comandante Rajoy? ¿A Blas Piñar manejando el país gracias a un programa llamado Aló presidente? Dios nos asista. Sería tirar por tierra todo lo conseguido hasta el momento. Por fortuna, muchos amigos escritores e intelectuales hispanoamericanos que vivimos aquí, que defendemos la democracia y estamos juntos en el proyecto social de una España moderna sin la sombra del franquismo y la lacra del terrorismo, hemos encontrado a otros tantos españoles que defienden y apoyan una idea similar para Hispanoamérica. Y que nos miran de igual a igual, y no como unos pobres infelices merecedores de un dictador o de un aprendiz de dictador. 

 

[Publicado el 09/2/2010 a las 10:02]

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Comentarios (9)

  • Si se trata de vergüenza, Jairo, de parte de Gabrielli, al menos podemos congratularnos de que algo de consciencia queda en las filas intelectuales (sic) chavistas, capaces de construir galimatías de esta guisa para que no se note que estan defendiendo al dictador de Sabaneta, tan bien definido por Jorge como un "castro sin alfabetizar", lo cual no necesariamente debe puntuar a favor del tirano de Cuba. Los intelectuales (sic) y escritores (re-sic) venezolanos que apoyan a Chávez son unos lamebotas, y debe de haber más de uno que, consciente del triste papel que ha escogido (y sin los arrestos suficientes para rectificar su error), va bajando la voz y la presencia y se limita a poner la mano y a esperar que un milagro le devuelva el país que tanto criticaba y que ahora parece una edad dorada al lado de la burricia y corrupción actuales.
    Da la cara, Gabrielli, y si vas a defendera Chávez, hazlo. Total, ya la torta la pusiste cuando sonreíste algún chiste de Aló presidente o alguna sandez del actual Ministro de Cultura.

    Comentado por: Juan Carlos Chirinos el 13/2/2010 a las 16:37

  • No sé si la palabrería gaseosa y difícil de desentrañar que usa Gabrielli esconde una objeción a lo que dice Benavides respecto a Chávez. Vamos, que parece que es un chavista al que le da vergüenza serlo. Lo cual no es de extrañar, chamín. Pero hablar de la desinformación de los medios informativos en este contexto es plantear veladamente, sin mojarse, que lo que hace CHávez está muy bien, sólo que los medios lo han demonizado, verdad? O mejor aún: alguien puede traducir a Gabrielli?
    saludos

    Comentado por: Jairo el 12/2/2010 a las 12:56

  • Gracias Jorge por tu solidaridad y por hacerte vocero del sentir de la mayoría de los venezolanos. Ciertamente estamos siendo gobernados por un autócrata cuyo grado de perversidad,sicopatía y demás consabidos rasgos que definen a estos personajes, sólo se diferencia de otros en la historia por un alto grado de ignorancia, lo cual lo hace, incluso, aún más peligroso. Este tipo de análisis es lo que puede mover a las diferentes sociedades del mundo a concientizar que cuando un país se queja duramente de su gobernante, por algo será y algo grave debe estarlos aquejando. Excelente sobre todo lo que dices al final sobre la manera romántica y casi graciosa que perciben los más desarrollados a los países que luchan por salir, digo yo, para parafrasear a Octavio Paz, de su adolescencia. Tienes mi agradecimiento y respeto y estoy segura que el de la mayoria de los venezolanos.

    Comentado por: Elena López Meneses el 12/2/2010 a las 02:18

  • A veces es mejor mirar la paja en el ojo ajeno y constatar nuestras miserias, despojos,soñar que vivimos en el mejor de los mundos y transformarnos en viejo clichè anodido, en màs de lo mismo,pontificar observando con el Ojo de Polifemo. Uno se pregunta dònde està el aporte: ¿en la costra o en la piel?
    Aùn el hombre no nace en el aire, y siempre toma una direcciòn: Derecha o izquierda.
    El deber de un escritor es escribir y de la mejor manera. No fabricar para el mercado. No sabemos quien es màs feroz: ¿El amo del Estado o el amo del Mercado? En "nuestras" "Repùblicas", se repiten el plato presidencial tambièn expresidentes, cuya corrupciòn comprobada ha hecho historia ejemplar.Paìses, cuyos millones de indìgenas viven como la època cuando llegaron los conquistadores españoles, pero en las pèsimas y desconcertantes condiciones del siglo XXI, hablan de democracia.Siempre fue màs fàcil lanzar la primera piedra, pero a veces se trata de un bumerang. Leì por cierto,hace un par de dìas en un periòdico que el gabinete de Piñera en Chile estaba integrado por la izquierda. Lo cierto es que un ministro es de la Concertaciòn, de la Democracia Cristina, y tuvo que renunciar a su partido.
    Màs daño hacen los influyentes medios desinformativos, en todo su amplio espectro, que cualquier escritor desubicado. No olvidemos lo que en verdad ocurre en la Penìnsula Ibèrica con un juez emblemàtico. Toda cuenta alegre, corresponde a tiempo de Carnaval, que ya ha llegado en el Caribe y Venecia

    Comentado por: rolando gabrielli el 11/2/2010 a las 17:52

  • Buena entrada Jorge. Totalmente de acuerdo pero, ten cuidado, porque con comentarios como este solo vamos a terminar hablando publicamente de tus libros Sanchez Dragó y tus amigos y, desde luego, olvidate de que una novela tuya sea llevada al cine (Bardem dixit...). Un abrazo.

    Comentado por: RAFAEL el 11/2/2010 a las 09:12

  • quizás de acuerdo pero Así vamos todito medido por el " $ "
    hubo errores pero al mismo tiempo los 60 fue una época llena de impulso llena de vida

    Comentado por: Juan-Andrés el 09/2/2010 a las 21:29

  • Hola, Jorge. Me parece estupenda tu entrada. Ciertamente en la Venezuela de hoy se quiere menospreciar a aquellos que pensamos y valoramos la vida política desde un ángulo democrático y plural. Aquellos que no aplauden como focas cuando el señor Chávez vomita alguna estupidez, son vistos con malos ojos por estos revolucionarios cinco estrellas. El estado donde vivo, Táchira, es gobernado por Pérez vivas, que es un tipo de la oposición, pues bien, nos han racionalizado la gasolina, grupos guerrilleros hacen lo que quieren, nos quitan en fluido eléctrico a cada rato, en fin, nos tratan como ciudadanos de tercera, mientras que a los jalabolas del régimen les dan créditos, que por cierto utilizan para comprarse carros o casas, y son recompensados por estar al lado de una supuesta revolución que no es otra cosa que una vil autocracia...

    Abrazos desde esta comarca ardiente...
    Raúl

    Comentado por: Raúl Márquez el 09/2/2010 a las 14:56

  • Así es, ya no sé ven personas anónimas en el café, en la calle, en la sobremesa, defendiendo ninguna utopía social. Ya no tenemos dudas de que la dictadura no es buena, de que el comunismo tampoco, de que la democracia "es un barco"
    Nadie cree en las utopías sociales, ¿en qué creemos? ¿qué esperamos?
    Necesitamos democracias transparentes, la participación honesta de todos, abandonar el individualismo, cada vez es más cierto que lo que le sucede a otro también me sucede a mí.
    No sé cómo se logra. Incluso hay un misterio que nunca supe descifrar, quizá porque somos bastante nuevos en el ejercicio de la democracia. Cuando un ciudadano llega al poder, se corrompe. ¡¿debió corromperse para llegar o es su ejercicio el que convierte en corruptos?!

    Comentado por: Mónica el 09/2/2010 a las 13:53

  • Y aunque se haya dicho mil veces, Jorge, hay que repetirlo siempre: las dictaduras, los totalitarismos, sean del color que sean, no son buenas para nadie en ningún lugar. Te agradezco la reflexión, que deberían leer muchos de estos intelctuales de cineclub de aquí y de allá. Un abrazo.

    Comentado por: Juan Carlos Chirinos el 09/2/2010 a las 12:45

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Foto autor

Biografía

Jorge Eduardo Benavides (Arequipa, Perú, 1964), estudió Derecho y Ciencias Políticas en la Universidad Garcilaso de la Vega, en Lima. Trabajó como periodista radiofónico en la capital y en 1987 fue finalista en la bienal de relatos COPE (Lima); un año más tarde ganó el Premio de Cuentos José María Arguedas de la Federación Peruana de Escritores. En 1991 se trasladó a Tenerife, donde puso en marcha talleres literarios para diversas instituciones. Ha sido finalista del concurso de cuentos NH Hoteles del año 2000. Desde 2002 vive en Madrid donde continúa impartiendo sus talleres literarios. Su más reciente novela es La paz de los vencidos, galardonada con el XII Premio Novela Corta "Julio Ramón Ribeyro".

 

Cursos presenciales en Madrid

Jorge Eduardo Benavides imparte cursos presenciales en Madrid y ofrece un servicio de lectura y asesoría literaria y editorial. Más información en www.jorgeeduardobenavides.com
http://www.cfnovelistas.com/ 

Bibliografía

/upload/fotos/autores/portada_med.jpg

 

La paz de los vencidos (2009). Alfaguara

Un millón de soles (2008). Alfaguara 

La noche de Morgana (2005). Alfaguara

El año que rompí contigo (2003). Alfaguara

Los años inútiles (2002). Alfaguara

Cuentario y otros relatos (1989). Editorial Okura

Premios

2009 Premio Novela Corta "Julio Ramón Ribeyro" (Banco Central de Reserva del Perú)

2003 Finalista del Premio Rómulo Gallegos

2003 Finalista del Premio Tigre Juan de novela

2003 Premio Nuevo Talento FNAC

2000 Finalista del Concurso NH de Relatos

Premio de Cuentos "José María Arguedas" de la Federación Peruana de Escritores

1989 Finalista de la Bienal de Cuentos COPE (Lima)

 

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