El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
sábado, 30 de agosto de 2008
¿Dreamboys, o Chicos Pesadilla?
Tenía toda la intención de escribir sobre lo mala que me resultó la película Dreamgirls, cuando me encontré con la noticia de que Bush solicitó 700.000 millones de dólares más para gastos militares, dinero que saldría entre otros lados del (nuevo) recorte de programas educativos y de salud. La lógica es inapelable: ¿para qué queremos programas educativos cuando la única educación que cuenta es la militar, para qué invertir en salud cuando enviamos cada vez más soldados a una muerte si no cierta cuanto menos probable?
Yo quería decir que Dreamgirls es la prueba palpable de que los estadounidenses ya no saben filmar musicales. Ya sé que inventaron el género tal como lo conocemos -y aún disfrutamos, DVD mediante- en el cine. Pero en todo caso, esta sería tan sólo una entre tantas cosas que los amigos de USA desarrollaron pero ya no saben cómo hacer. ¿Se acuerdan cuando la gente consideraba la democracia estadounidense como un faro en el mundo? Ahora se parece más bien al Coliseo romano de la época imperial: el sitio en que los infieles no tienen más destino que el vientre de los leones.
Dreamgirls pretende contar la historia del ascenso y caída de The Supremes, el trío vocal femenino que el mundo aún recuerda gracias a Diana Ross. Lo hace de forma veladamente ficcional (Diana aquí se llama Deena, no sea cosa que se llame Duna y uno se confunda), pero ni siquiera el morbo que podría derivar del mostrar ciertos trapos sucios sirve a la hora de hacer funcionar la historia. La música es mediocre -las canciones de The Supremes tampoco eran especialmente memorables, si me preguntan-, las actuaciones nunca superan lo meramente adecuado (si le dan el Oscar a Eddie Murphy sería razón suficiente para tomar por asalto la ceremonia cual si fuese la Bastilla) y la puesta en escena, que resulta clave en cualquier musical, es más chata que el pecho de Twiggy. (O de Bebe, si esperan de mí un ejemplo más moderno.)
Para peor, tanta mediocridad envuelve con fastos y oropeles una historia que es, en esencia, la de un mercachifle que aguó la música negra para hacerla tolerable al paladar de los blancos. Sin los oficios de ese mismo mercachifle, que fue además quien lanzó a los Jackson 5, el posterior éxito de Michael Jackson habría sido impensable. No contento con lavar su música, Jackson blanqueó también su piel, convirtiéndose primero en un payaso y después en un trágico Pagliacci digno de la ópera. Aun cuando pueda ser verdad que de esa manera la música negra se convirtió en la música del mainstream, la pregunta sería: ¿a qué precio? No me extraña que Michael Jackson haya hecho una escena delante del cadáver de James Brown. Debe haber sentido que el fantasma de Brown lo acusaba del crimen.
La pregunta sobre el precio que uno paga para obtener determinados resultados tiene una respuesta muy concreta en lo que hace a Bush: (otros) 700.000 millones de dólares. Tanto en el caso del mercachifle del film como en el de este mercader de la muerte, la historia comienza contándonos cuán listos que fueron y termina mostrándonos el campo devastado que dejaron una vez que debieron retirarse de la escena.
Yo puedo reconciliarme con el musical volviendo a ver Singin´in the Rain en el DVD de casa, tan pronto como regrese. Me pregunto qué hará falta para que vuelva a reconciliarme con la idea de los Estados Unidos.
[Publicado el 06/2/2007 a las 10:30]
No estoy de acuerdo con el comentario sobre Michael Jackson & James Brown. Si tiene un minuto lea en http//blogs.laverdad.es/mur/personales/ESCRITOSADIARIO con fecha de 4/01 /07.
Comentado por: armstrongfl el 06/2/2007 a las 20:50
A mí me sigue fascinando –sin ser ningún pesimista ni aguafiestas, al contrario-, cómo el coronel George Taylor deduce en la escena final de una famosa película de la cual él es uno de los personajes principales, que, en realidad y para su sorpresa, se encuentra desplazándose sobre el planeta Tierra.
La película se estrenó en 1968 –producción norteamericana- y se basaba en la novela La Planète des Singes que Pierre Boulle (1912-1994, autor de la también llevada exitosamente al cine El puente sobre el río Kwai) había publicado en 1963.
Pensar –la vida tiene sus rizos- que el actor que personificaba al coronel George Taylor, fue presidente de la Asociación Nacional del Rifle (NRA) hasta 2003 y sigue siendo activamente -supongo- uno de sus más férreos y acérrimos defensores y patrocinadores.
HjV
Comentado por: HjorgeV el 06/2/2007 a las 20:17
Marcelo Figueras (Buenos Aires, 1962) ha publicado cuatro novelas: La batalla del calentamiento, El muchacho peronista, El espía del tiempo (traducida al francés) y Kamchatka (traducida al ruso, polaco y alemán y en 2006 al francés y al holandés). Algunos de sus relatos fueron publicados en antologías como La selección argentina. Este año ha sido su debut en la narrativa infantil, Gus Weller rompe el molde.
Ha escrito, junto con Marcelo Piñeyro, el guión de Plata quemada, premio Goya a la mejor película de habla hispana y considerada por Los Angeles Times como una de las diez mejores películas de 2000. También escribió el guión de Kamchatka (elegida por Argentina para representarla en el Oscar y una de las favoritas del público durante el Festival de Berlín); de Peligrosa obsesión, una de las más taquilleras de 2004 en Argentina; y de Rosario tijeras, basada en la novela de Jorge Franco (la película colombiana más vista de la historia, candidata al Goya a la mejor película de habla hispana).
Trabajó en el diario Clarín y en revistas como El Periodista y Humor, y el mensuario Caín, del que fue director. También ha escrito para la revista española Planeta Humano y colaborado con el diario El País.
Actualmente prepara su primer filme como director, una historia llamada Superhéroe.
La batalla del calentamiento (2006). Ediciones Alfaguara
Gus Weller rompe el molde (2006). Ediciones Alfaguara Infantil y Juvenil
Kamchatka (2003). Ediciones Alfaguara
El espía del tiempo (2002). Ediciones Alfaguara
Plata quemada. La película (2000). (En colaboración con Marcelo Piñeyro) Grupo Editorial Norma Literatura
El muchacho peronista (1992). Planeta
Filmografía
Rosario Tijeras (2005)
Fecha de Estreno: 26 mayo 2006
Dirección: Emilio Maillé
Guión: Marcelo Figueras; basado en la novela de Jorge Franco Ramos
Peligrosa obsesión (2004)
Fecha de Estreno: 16 de septiembre de 2004
Dirección: Raúl Rodríguez Peila
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Carlos Luis Mentasti y Daniel Botti
Kamchatka (2002)
Fecha de Estreno: 17 de octubre de 2002
Coproducción con: España
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras
Plata quemada (2000)
Fecha de Estreno: 11 de mayo de 2000
Coproducción con: España, Uruguay y Francia
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras según la novela homónima de Ricardo
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