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El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

viernes, 22 de agosto de 2008

Blog de Marcelo Figueras

¿La Generación Perdida?

Ah, nada me gustaría más que hablar de Héroes. Pero la vida sigue saliendo al paso, haciéndome danzar la mazurca de su predilección.

En el año 2000, cuando fui a Israel y a Palestina para escribir un artículo sobre la segunda Intifada (que de seguir así, se convertirá en la Intifada-de-Nunca-Acabar), tuve la sensación de que el asunto se iba a poner negro para las nuevas generaciones de palestinos. Todos los niños que conocí tenían al menos un compañero de escuela muerto a causa de la violencia. Todos los maestros con los que hablé me mostraban dibujos infantiles en los que las casas eran bombardeadas, los soldados israelíes enormes y los padres pequeñitos. (¿Qué secreta conmoción ocurre en el alma de una criatura cuando comprende que su padre, por mucho que lo ame, no puede protegerlo?) No hacía falta ser muy sagaz para comprender que de seguir así, esto es hacinados dentro de fronteras infranqueables, sin trabajo y sin perspectivas de futuro, los niños y jóvenes palestinos no iban a tener más opción que la violencia. Hasta fines del siglo pasado, con sus más y sus menos, era habitual que los palestinos tuviesen relación o cuanto menos contacto con algún israelí, por más fugaz o episódico que fuese; hoy en día, en cambio, los únicos israelíes que los chicos conocen son los soldados o los habitantes de los asentamientos, que también están armados. Estos jovencitos viven en una suerte de campo de concentración que coincide con las fronteras transitorias de su país, sin posibilidades de desarrollarse, fundar una familia en paz y ser felices, ¿cómo pretender que no vean a esos soldados como enemigos, cómo no entender que abracen la agresión como única catarsis a mano, cómo evitar que entiendan la violencia como el último recurso de su dignidad?

Ayer por la mañana me encontré con un artículo en el New York Times, titulado: “Años de lucha y esperanza perdida hieren a los jóvenes palestinos”. La foto que abre el reportaje es estremecedora aunque ya parezca familiar: en primer plano un adolescente, haciendo girar la clásica honda que David empleó para derribar al gigante, y detrás suyo las llamas de los neumáticos incendiados y una densa humareda negra que oculta lo que debería ser el horizonte. Según el artículo de Steven Erlanger, son los propios padres los que han comenzado a llamar a sus hijos La Generación Perdida. Espero que sea un error sincero del cronista, porque no creo que darlos por perdidos ayude mucho a que estos jóvenes y niños recuperen la autoestima. Pero de todas formas es fácil comprender la angustia de los mayores. A nadie le gustaría vivir a diario entre el miedo a que sus hijos sean blanco de un misil y el miedo a que decidan inmolarse como bombas humanas.

Según Erlanger, casi el 60 por ciento de los palestinos tienen menos de 30 años. En Gaza el porcentaje crece aún más, en este caso se trata del 76 por ciento. Y entre ellos, la inmensa mayoría cree que durante los próximos cinco a diez años la situación con Israel empeorará. Y eso que la encuesta todavía no incluye a los más pequeños. En el campo de refugiados de Nuseirat, en Gaza, el matrimonio de Najwa y Taher-el-Assar no sienten otra cosa que pánico ante las perspectivas de sus hijos Mustafa, de seis, y Ahmed, de cinco. Según cuenta Najwa al cronista, sus hijos “ya no son más niños”. Después de ver las noticias del bombardeo de una playa que acabó con la vida de una familia, Mustafá le dijo a su madre que quería ser gordo, “así me puedo poner un cinturón suicida y los israelíes no se dan cuenta”. Para unas festividades recientes, ambos niños pidieron de regalo versiones de juguete de Kalashnikovs y Uzis. “Normalmente la gente está feliz cuando llega un bebé, pero cuando parí a mi bebita Salma pensé: ‘Oh, Dios, un tercer niño en esta vida…,’” dijo Najwa al New York Times. “Todo el tiempo me pregunto, ‘¿qué pasaría si…?’ ¿Que pasaría si un misil cayese sobre mi casa? ¿Qué pasaría si los israelíes tienen otro ‘accidente’, como el de la playa de Gaza? ¿Qué pasaría si al llegar Mustafa a los 19 se ve atraido por un grupo de militantes y me entero por TV de que se voló a sí mismo en Israel? ¡…Uno se pone tan nervioso que quiere gritar!”

Khader Fayyad, 46, conductor de una de las ambulancias de la Cruz Roja Palestina (Red Crescent), dice que la de estos jóvenes es “la generación destruida”. “Nadie se interesa por ellos salvo para reclutarlos,” sostiene. Y aunque tiene un hijo de 16, Ayman, que insiste en que los judíos deben “volver a los sitios de los que vinieron, Europa, Rusia, América”, Fayyad no pierde del todo las esperanzas: cree que se trata de una generación todavía inmadura. “Uno puede influenciarlos mediante soluciones realistas”, dice. “Si produjésemos un acuerdo entre los dos estados, créanme, saldrían a bailar en las calles. Pero si nada cambia, estarán perdidos –para todos nosotros”.

Para salvarlos, hay que dejar de agredirlos. Para evitar que se radicalicen, hay que abrirles caminos de realización. Nada bueno puede salir de una vida hundida en la humillación. Y como suele ocurrir en las disputas que se presentan como insolubles, el único que está en condiciones de resolver el mal de fondo es el más fuerte; aquel que pudiendo aniquilar físicamente al adversario, decide por gracia propia dejar que se ponga de pie y recupere su dignidad.

Necesitamos héroes. De verdad. Con urgencia.

[Publicado el 13/3/2007 a las 10:18]

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Comentarios (5)

  • No creo que HAYA solución. Perdón por la errata del post anterior.

    Comentado por: Miss Julie el 14/3/2007 a las 11:02

  • Lo peor es que nadie se acuerda de que los responsables de eso somos los europeos. Parece que el Estado de Israel ha estado ahí siempre y que Palestina e Israel son enemigos ancestrales... Y no es así, los británicos ya habían prometido su ayuda a los judíos para el establecimiento de un hogar nacional en Palestina en la Declaración de Balfour (1917), con tal de que fueran respetados los derechos civiles y religiosos de las comunidades no judías allí existentes. En los tiempos del mandato, en Palestina había sólo 80.000 judíos; pero hacia 1939, la población judía casi alcanzaba ya el medio millón.El 14 de mayo de 1948 se proclamó el Estado de Israel y de esos barros vinieron estos lodos. No creo que hay solución, francamente, me arrastra el pesimismo.
    Maravilloso artículo, Sr. Figueras. Gracias

    Comentado por: Miss Julie el 13/3/2007 a las 21:55

  • Dear Mayte/Palas,

    por supuesto que los palestinos resisten heroicamente bajo circunstancias intolerables. Lo que quiero decir es que ademas necesitaremos otra clase de heroes, aquellos que ademas de resistir ayuden a desanudar -que no cortar- este nudo gordiano. Y entre ellos, sin duda alguna, sera necesario que haya muchos que vengan del otro lado: israelies en particular y judios en general.

    Un beso.

    Comentado por: figueras el 13/3/2007 a las 18:54

  • ¿No son ya suficientemente heroicos los palestinos por sobrevivir en esas circunstancias y levantarse, trabajar, enamorarse, casarse, tener hijos (aun con el terror que representa)?

    No tenemos idea de lo que es vivir, y tratar de seguir con la cotidianeidad, en estado de guerra...

    Comentado por: Mayté/Palas el 13/3/2007 a las 16:30

  • Si no fuera porque mi intelecto es muy limitado, diria que entre los palestinos y sus vecinos, la única solución sería,hacer una guerra hasta que solo quedasen personas de una facción,pero como eso es una salvajada prefiero pensar que algún dia puedan sentarse ante una mesa y proponer un dialogo de paz.

    Comentado por: Antonio Larrosa Diaz el 13/3/2007 a las 16:20

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Biografía

Marcelo Figueras (Buenos Aires, 1962) ha publicado cuatro novelas: La batalla del calentamiento, El muchacho peronista, El espía del tiempo (traducida al francés) y Kamchatka (traducida al ruso, polaco y alemán y en 2006 al francés y al holandés). Algunos de sus relatos fueron publicados en antologías como La selección argentina. Este año ha sido su debut en la narrativa infantil, Gus Weller rompe el molde.

 

Ha escrito, junto con Marcelo Piñeyro, el guión de Plata quemada, premio Goya a la mejor película de habla hispana y considerada por Los Angeles Times como una de las diez mejores películas de 2000. También escribió el guión de Kamchatka (elegida por Argentina para representarla en el Oscar y una de las favoritas del público durante el Festival de Berlín); de Peligrosa obsesión, una de las más taquilleras de 2004 en Argentina; y de Rosario tijeras, basada en la novela de Jorge Franco (la película colombiana más vista de la historia, candidata al Goya a la mejor película de habla hispana).

 

Trabajó en el diario Clarín y en revistas como El Periodista y Humor, y el mensuario Caín, del que fue director. También ha escrito para la revista española Planeta Humano y colaborado con el diario El País.

 

Actualmente prepara su primer filme como director, una historia llamada Superhéroe.

Bibliografía

La batalla del calentamiento (2006). Ediciones Alfaguara

Gus Weller rompe el molde (2006). Ediciones Alfaguara Infantil y Juvenil

Kamchatka (2003). Ediciones Alfaguara

El espía del tiempo (2002). Ediciones Alfaguara

Plata quemada. La película (2000). (En colaboración con Marcelo Piñeyro) Grupo Editorial Norma Literatura

El muchacho peronista (1992). Planeta

 

Filmografía

Rosario Tijeras (2005)
Fecha de Estreno: 26 mayo 2006
Dirección: Emilio Maillé
Guión: Marcelo Figueras; basado en la novela de Jorge Franco Ramos

Peligrosa obsesión (2004)
Fecha de Estreno: 16 de septiembre de 2004
Dirección: Raúl Rodríguez Peila
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Carlos Luis Mentasti y Daniel Botti

Kamchatka (2002)
Fecha de Estreno: 17 de octubre de 2002
Coproducción con: España
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras

Plata quemada (2000)
Fecha de Estreno: 11 de mayo de 2000
Coproducción con: España, Uruguay y Francia
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras según la novela homónima de Ricardo

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