Minisite sobre Kapuscinski

El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

domingo, 7 de septiembre de 2008

Blog de Marcelo Figueras

Uno de los buenos

La lectura de Los Informantes, de Juan Gabriel Vásquez, me resultó un placer por varios motivos. En primer lugar, porque me certificó que lo de su más reciente novela, Historia secreta de Costaguana, no era casualidad ni un capricho del destino: como Costaguana, Los Informantes es una historia digna de lectura, la obra de una artista que -estoy convencido- dará mucho que hablar de aquí en más. Lo segundo que entendí al leer Los Informantes, es que Juan Gabriel Vásquez es un hombre con un plan.

Al igual que Costaguana, Los Informantes es la historia de una llaga, un dolor del pasado cuya imposibilidad de cicatrizar -el olvido nunca cura, apenas anestesia- compromete el futuro de los protagonistas. En este caso se trata de un campo de concentración que existió en Colombia durante los años 40, donde se encerraba a los inmigrantes alemanes sospechados de simpatía o complicidad con el Reich. Hablamos aquí de privación ilegítima de la libertad, de confiscación de bienes, de delaciones, de listas negras; asuntos todos, nos consta, que están lejos de ser cuestiones confinadas al pasado. El narrador, un periodista llamado Gabriel Santoro, siente que es su deber sacar a luz aquella historia aciaga, y elige hacerlo escribiendo la biografía de una mujer a quien conoce bien: Sara Guterman, una vieja amiga de su padre. Santoro obra movido por el afecto que siente por Sara, y también porque su conciencia -o mejor: su instinto de supervivencia- le indica que nada bueno puede salir del seguir barriendo mugre debajo de la alfombra. Lo que no imagina es que apenas editado su libro, la crítica más cruel y demoledora provendrá de la pluma de su propio padre -que también se llama Gabriel Santoro. En Los Informantes, la duplicación de nombres sugiere duplicación de oportunidades. El error de Santoro padre, en todo caso, es suponer que Santoro hijo significa su condena, cuando en realidad entraña su única posibilidad de redención.

A partir de allí la novela, que se toma a sí misma por una non fiction story llamada, precisamente, Los Informantes, devela lentamente el secreto que Gabriel Santoro padre ocultó durante tantos años, pero también hace otra cosa, quizás más trascendente: confirma que lidiar con el pasado irresuelto no puede sino modificar el presente, y que ese sacudón no respetará ni siquiera la santidad de la propia casa. (Como dice el refrán inglés: no existe buena obra que no reciba su castigo.) Lo bueno es que Santoro hijo, al percibir que su iniciativa derrumba la historia oficial de su familia, no aparta la mirada; lo bueno es que Santoro hijo, al comprender que saber tiene su precio, se dispone a pagarlo aunque la mano le tiemble.

A Juan Gabriel Vásquez no le tiembla nunca la mano. Habla de lo que sabe, o mejor dicho: de lo que ha querido saber. Tanto Los Informantes como Costaguana encuentran su inspiración en hechos ciertos de la historia colombiana, pero nunca caen en el provincianismo ni se agotan en el color local porque Vásquez está seguro de que el drama que narran no es parcial ni sesgado, sino uno de resonancias universales. Pero además, aunque estén ancladas en el pasado, ambas novelas apuntan al futuro. Juan Gabriel Vásquez mira hacia adelante, hacia el mañana, escribe con hambre de gloria. Se ha ganado el más profundo de mis respetos, porque al contar que cuenta -y de la manera en que eligió hacerlo- me demostró que la gloria a que aspira no es la hueca de la consagración literaria, sino la de aquel que quiere saber hoy que es mejor hombre que ayer. Como los grandes de verdad, Vásquez se hace cargo de su tiempo y de su circunstancia y los transforma con su imaginación. Como los grandes de verdad, Vásquez cuenta historias que sabe destinadas a perdurar -porque son historias que le importan, que nos importan. Como los grandes de verdad, Vásquez lleva al lector a vivir una aventura de la que no saldrá igual, porque todo relato inolvidable nos cambia la vida.

Recuerden ese nombre. Juan Gabriel Vásquez es uno de los buenos.

[Publicado el 16/3/2007 a las 10:57]

[Enlace permanente] [Imprimir] [Enviar a un amigo]

Compartir: añadir a delicious  añadir a digg  añadir a technorati  añadir a yahoo  añadir a meneame 

Comentarios (11)

  • Extraño a la serpiente... ¿estará cambiando la piel?

    Comentado por: Mayté/Palas el 18/3/2007 a las 17:43

  • Elvira:

    Me has hecho reír con ganas.
    Ingeniosa interpretación.

    Bromas y geometría aparte, a veces basta un acto aparentemente infinitesimal, inocuo y nada -aparentemente- importante (una mentira, por ejemplo) en la vida de alguien para desencadenar un torbellino de sucesos en la vida de muchas otras personas.

    A veces veo la vida como el recorrido (particular de cada uno) sobre el mapa de un laberinto a modo de intrincado árbol genealógico. Para muchos (la mayoría) la solución consiste en unir números sucesivos preestablecidos con poco espacio para el juego o movimiento entre los puntos.

    Otros, tienen que inventar ellos mismos esos puntos del itinerario personal. E ir uniéndolos, claro.

    Hay quienes no tienen la más mínima idea de cómo se juega eso de buscar el camino en la selva laberíntica y diaria. Ni cómo unir las cifras, aunque les guste pintar o garabatear. (Creo que pertenezco a este último grupo de perdidos. ¡No es queja! Aunque a veces -claro- es duro.)

    Perdóname la ensoñación de sábado por la tarde.
    Gracias por darme para pensar.

    Comentado por: HjorgeV el 17/3/2007 a las 15:15

  • Excelente artículo ¿Generación perdida?, lo acabo de leer por eso comento hoy.
    Recomiendo dos películas sobre el tema que he visto fuera del circuito comercial:
    El paraíso, ya (su director es israelí, es decir un judío que "escucha" y difunde el punto de vista de los jóvenes palestinos y las razones de su inmolación en actos de terroristas) y Huéspedes, que justamente, describe las sensaciones de los palestinos frente a la prepotencia de los soldados israelíes.

    Comentado por: Caetana el 17/3/2007 a las 12:42

  • hjorgev:
    ¿Es decir que si el punto o momento de "revelaciön" no se encuentra equidistante del punto o momento del nacimiento y delde "resoluciön", es posible que vivamos infinidad de vidas?

    Comentado por: Elvira el 17/3/2007 a las 12:19

  • Mori:

    "Para definir un arco de ESA -o una determinada- curva", porque dados tres puntos cualesquiera, pasan infinitos arcos por ellos tres. Salvo cuando el punto intermedio es equidistante del inicial y del final.

    Me cayó bien la goma de borrar.

    Saludos
    hjorgev

    Comentado por: goma de borrar el 16/3/2007 a las 20:31

  • Recién he empezado a leer el siguiente artículo que acabo de encontrar -y que firma, justamente, el colombiano Vásquez-, pero ya lo encuentro bastante divertido e interesante como para recomendarlo.

    Baste el siguiente segmento, refiriéndose a la novela de García:

    [El adjetivo macondiano, como ustedes saben, forma parte del léxico factótum de los latinoamericanos, que no dudaron en aplicarlo a las celebraciones mismas: en ellas, críticos y periodistas y escritores de dudosas o insuficientes lecturas hicieron los intentos más desesperados por embalsamar la novela y llevarla en procesión, como a la Mamá Grande en sus funerales.]

    Pulsar debajo para ir al artículo, por favor.

    hjorgev


    Comentado por: enlace artículo Vásquez el 16/3/2007 a las 20:19

  • Lo que tienen que hacer todos es ponerse a leer a Thomas Bernhard y a Roberto Bolaño (y, en momentos de debilidad, es mejor no leer nada y darse al cine o la bebida)

    Comentado por: sebastian ciego el 16/3/2007 a las 19:39

  • Yo tambien me lo apunto.

    Comentado por: Antonio Larrosa Diaz el 16/3/2007 a las 18:25

  • Tampoco lo conocía, pero es un buen dato.

    Comentado por: nadie nada nunca el 16/3/2007 a las 16:27

  • No había escuchado nada sobre este escritor. Como a muchas de tus recomendaciones, le haré caso. Murakami ahora vive en mi estante de preferidos, gracias a ti.

    Comentado por: Mori el 16/3/2007 a las 15:45

  • Leeré las novelas del colombiano. Me convenció la característica que le atribuís a un gran escritor: hacerse cargo de las circunstancias y de su tiempo para transformarlos con la imaginación. También es necesario desarrollar una buena prosa para seducir al lector.

    Hoy mismo cuelgo tu recomendación en la Biblioteca.

    Estos colombianos/as se las traen, últimamente. DELIRIO de Laura Restreppo, es uno de los libros que más está saliendo en préstamo. Aplicando tu concepto, deduzco que es porque el lector siente que es una historia bien escrita que describe un presente y unas circunstancias de un país de América Latina.

    Hasta pronto.

    Comentado por: Elvira el 16/3/2007 a las 12:37

Deja un comentario




Tu correo electrónico:


Escribe los caracteres de la imagen (para evitar SPAM):
captcha


Comentario:


Foto autor

Biografía

Marcelo Figueras (Buenos Aires, 1962) ha publicado cuatro novelas: La batalla del calentamiento, El muchacho peronista, El espía del tiempo (traducida al francés) y Kamchatka (traducida al ruso, polaco y alemán y en 2006 al francés y al holandés). Algunos de sus relatos fueron publicados en antologías como La selección argentina. Este año ha sido su debut en la narrativa infantil, Gus Weller rompe el molde.

 

Ha escrito, junto con Marcelo Piñeyro, el guión de Plata quemada, premio Goya a la mejor película de habla hispana y considerada por Los Angeles Times como una de las diez mejores películas de 2000. También escribió el guión de Kamchatka (elegida por Argentina para representarla en el Oscar y una de las favoritas del público durante el Festival de Berlín); de Peligrosa obsesión, una de las más taquilleras de 2004 en Argentina; y de Rosario tijeras, basada en la novela de Jorge Franco (la película colombiana más vista de la historia, candidata al Goya a la mejor película de habla hispana).

 

Trabajó en el diario Clarín y en revistas como El Periodista y Humor, y el mensuario Caín, del que fue director. También ha escrito para la revista española Planeta Humano y colaborado con el diario El País.

 

Actualmente prepara su primer filme como director, una historia llamada Superhéroe.

Bibliografía

La batalla del calentamiento (2006). Ediciones Alfaguara

Gus Weller rompe el molde (2006). Ediciones Alfaguara Infantil y Juvenil

Kamchatka (2003). Ediciones Alfaguara

El espía del tiempo (2002). Ediciones Alfaguara

Plata quemada. La película (2000). (En colaboración con Marcelo Piñeyro) Grupo Editorial Norma Literatura

El muchacho peronista (1992). Planeta

 

Filmografía

Rosario Tijeras (2005)
Fecha de Estreno: 26 mayo 2006
Dirección: Emilio Maillé
Guión: Marcelo Figueras; basado en la novela de Jorge Franco Ramos

Peligrosa obsesión (2004)
Fecha de Estreno: 16 de septiembre de 2004
Dirección: Raúl Rodríguez Peila
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Carlos Luis Mentasti y Daniel Botti

Kamchatka (2002)
Fecha de Estreno: 17 de octubre de 2002
Coproducción con: España
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras

Plata quemada (2000)
Fecha de Estreno: 11 de mayo de 2000
Coproducción con: España, Uruguay y Francia
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras según la novela homónima de Ricardo

Obras asociadas

© 2005 La Oficina del Autor (Grupo PRISA) | Gran Vía, 32 6ª planta - 28013 Madrid | | Aviso Legal | RSS

Página desarrollada por Tres Tristes Tigres