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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

viernes, 29 de agosto de 2008

Blog de Marcelo Figueras

New York, New York

Los libros son como los buenos amigos: nos tienen la paciencia que no solemos tenerle a nadie -ni siquiera a ellos mismos.

Hace algunos meses una amiga me regaló Historias de New York, de Enric González. El libro me siguió de Madrid a Buenos Aires y fue a parar al estante de los volúmenes pendientes. (También tengo estantes para aquellos que Perdieron el Encanto con el Tiempo, los que No Pienso Releer, los que Nunca Se Sabe y un largo etcétera. Sigo.) Supongo que lo postergué porque New York estaba muy lejos de mi mente por entonces. Hacía casi diez años que no la visitaba; mi recuerdo era el de una ciudad que ya no existía. La última vez que estuve allí mis hijas y yo pasamos un largo rato contemplando Manhattan desde el Observation Deck de las Torres Gemelas, a una altura que hoy sólo frecuentan los pájaros.

Las cosas pasan. Se me ocurrió una historia con varios protagonistas, uno de los cuales es oriundo de New York, y elipsis mediante terminé sentado en un avión con Historias de New York en mis manos.

Es un libro encantador, que devoré de una sentada -literal, puesto que el avión me conminaba a semejante postura- y que me preparó para el (re)encuentro con esta ciudad a la que tanto había amado y de la que me sentía distante, un poco por el dolor y un poco por la incomprensión. (Supongo que sería injusto culpar a los neoyorquinos por el presidente que se echaron. En todo caso, se trata de una responsabilidad compartida. Sigo.)

Además de darme una envidia horrorosa por haber entrevistado a Oliver Sacks y a Lou Reed, entre otros, González concibió un libro que funciona como un Aleph: permite ver todos los momentos de la ciudad y todos sus rincones al mismo tiempo. Sin embargo la coexistencia de tantas facetas (los ricos y los pobres, el pasado y el futuro) no confunde: por el contrario, convierte al relato en un diamante, un objeto contradictorio, preciso y precioso, que sólo puede parecerse a sí mismo.

Andando nuevamente por las calles de New York -ese es uno de sus encantos: más allá de su monumentalidad ineludible, New York sigue siendo una ciudad caminable-, se me ocurrió que Enric González me había prestado su mirada, esos ojos lúcidos que permiten ver los defectos sin que suponga mengua en el amor; porque vi muchas cosas que nunca antes había visto, mi mirada no suele ser tan filosa.

Ahora González está en Italia, dándome nuevas envidias con sus crónicas sobre el Festival de Venecia para el diario El País. Me hubiese gustado cruzármelo en New York e invitarlo a una cerveza en el Blind Tiger, para sonsacarle nuevas historias sobre la ciudad que amamos sin dar excusas ni explicaciones. New York es tan bella, que la noción de integrarme al rebaño de sus adoradores me tiene sin cuidado.

[Publicado el 07/9/2007 a las 10:30]

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Comentarios (10)

  • Que nostalgia de NY...

    Comentado por: dorothy hale el 09/9/2007 a las 04:49

  • Un poco extenso..pero Nueva York amerita un sacrificio...

    Esta frágil hoja de miedo: el laberinto sin ojos
    (... no te desvanezcas, amor)


    Silvia Banfield ©2007

    Si el pasado no es resuelto a tiempo y se arrastra con su cola de ratón, el presente seguirá oliendo a cloaca. No es una definición turística de la realidad, sino algo más que una intuición, una película repetida. La filmación del pasado: Viet nam con sus soldados locos se repite en los desiertos de Irak y Afganistán, salpica fuerte en Pakistán el hedor a mezquita muerta, a laberinto sin ojos. La tiranía de la estupidez completa su círculo virtuoso de espanto. Es la puesta en escena de la feroz rutina del horror que pedalea contrarreloj barranco abajo. De izquierda a derecha el tiempo es el mismo, inmutable. Amanecer/mañana/mediodía/tarde/crepúsculo/noche/ocaso/ocaso. Más lento o veloz, para algunos entre montañas arando en el desierto o en un F 16 cruzando el cielo, el tiempo sucede con su propia lógica de aquí no ha pasado nada.
    Qué sólo se está quedando el soldado desconocido de la Casa Blanca. Una imagen realmente oscura para un inquilino de una propiedad tan emblemáticamente poderosa e inmaculadamente blanca. La pureza del color, que es mi color favorito, reclama una pureza de principios y acciones. El supuesto liderazgo, es ocaso puro, amanecer de los muertos. La guerra y la economía doméstica se derrumban como maniquíes detrás de una gran vitrina. Un puente, otro puente, los pasos del fracaso resuenan en el vacío. Qué poco lírico te has puesto George, me comenta el Editor con esa calma de quien sabe lo que sucederá, porque está escrito más que por el destino, por los que crean el futuro y sus voceros oficiales. Dos son los tres o cuatro grandes temas de la próxima campaña:” retirar las tropas de Irak” y atender la economía doméstica, mejorar los servicios de salud y legislar sobre una política migratoria que atienda la realidad económica, social, del país y su tradición en cuanto a las libertades y derechos humanos. Se hablará de la Pax Americana, sin decirlo directamente, pero ésta pasa por Medio Oriente, Asia, Europa y sus alrededores, como si el imperio alquilara bienes raíces incluyendo a los marcianos. La bestia se está yendo sin riendas, es lo que dicen las encuestas. Después nos dirán que la historia no existe, sino vagas interpretaciones, margaritas deshojándose en algún rincón del Departamento de Estado. Estamos en un túnel, pero no en su final. Ante el desfile monumental de la mediocridad, la mentira, el rito banal arrastra su estridente voz hueca, la náusea de sus vocales, molares como balas de escopeta, tum, tum, tum, resuenan en la pequeña historia parvularia de nuestros días. No sé, todo está atrasado, con el perdón de la historia y de la velocidad de las comunicaciones. Como decía un amigo colombiano, el tiempo se está descuadernando y aparece el gran esqueleto monumental de la nada.
    La historia actual y mediática del mundo, es después del 11, cuando fueron derribadas las Torres Gemelas en Maniatan el futuro del mundo, porque todo se ha construido a partir de allí: la invasión y guerra contra Irak y Afganistán, y la diseminación del terror mundial. Nunca el escenario giró más sobre la circunferencia del terror y el miedo, dentro y fuera de Estados Unidos.
    Post, post, después del después
    Post, post, lo que vino después de la fecha. Yo imagino pasear por NY al profesor Marshall Berman, con su cabellera blanca vaporosa de nieve hirsuta, su mirada plácida al pasado, en un futuro sin tiempo presente, ataviado con un saco de gran colorido indígena y su maletín acarreando ideas por la city que no tiene tiempo para morir, sin vivir. Berman es un arqueólogo de la cultura, absorbe como una pajilla los problemas de esta época, de la vida urbana, la calle. Es profesor de Ciencia y Urbanismo, autor de un legendario libro editado hace un cuarto de siglo: Todo lo sólido se desvanece en el aire. El hierro, cemento, la dura estructura, el cristal, todos los materiales de los esbeltos símbolos de la Gran Manzana se disolvieron ese día infausto, que siguió a miles de días más infaustos que terminaron por amputar el oxígeno a nuestro nuevo siglo y época. Este escenario que Berman recicla como una locomotora llena de abejas, es el que zumba en la oreja del profesor de Nueva York: la Gran Manzana herida de miedos y temores. El frágil instante del enemigo adivinado en algún lugar del sitio equivocado. Berman nos habla de la modernidad y qué significa ser modernos, ya que nos encontramos en este mismo camino. El tiempo y el espacio que compartimos, nos dice, donde vivimos la aventura, el poder, la alegría, el crecimiento y la transformación de nosotros mismos. Simultáneamente, advierte el profesor Berman, se vive la amenaza de destruir todo lo que tenemos y somos. La modernidad une y desintegra, nos sigue advirtiendo, con su singular paradoja, porque “todo lo sólido se desvanece en el aire”, como ya lo había dicho Marx, cita el mismo Berman. Marshall, tal vez no somos más que un continuo río, como dijo el poeta. El profesor dispara sólida, gaseosamente sobre los elementos que conforman, integran y desintegran el caos, y no sé si es su interés presentar un rasgo de coherencia en lo que nos ha tocado por rompecabezas. Es una vorágine, yo diría, un hoyo negro con algunos rayos de luz como devorándose frente a un espejo de un sol triste, poco iluminado, a expensas de los fuegos artificiales. ¿Somos el cambio, profesor, o la destrucción? Cuentan los cronistas, y no es una novedad, que el profesor Berman odiaba las Torres Gemelas. Él divagaba sobre la ciudad y estos iconos que irrumpían violentamente la city como dos sólidas promesas, pero jamás eternas, como todo lo humano, y más cuando se sostiene en el cemento, hierro y cristal. Para Berman las Torres se apartaban de la ciudad, no por su imponente altura, sino frialdad, y en especial el celo de sus administradores por separar a la gente del sitio. Nueva York que camina informalmente, despreocupada, sin más sentido que no proponerse ningún sentido, ser el sueño informal del futuro, el insomnio de cada día. Él las lloró cuando vio que las Torres eran personas porque estaban habitadas y gracias a CNN, el mundo se detuvo a ver una y otra vez las imágenes de las personas que se lanzaban como muñequitos desde el cielo al infierno.
    El profesor es un soldado vivo en el Bronx
    Lo único que recuerdo de la imagen de Berman son sus ojeras que rastrean su propio yo, la mirada hacia sí mismo, encandilado en el olvido o en lo que aún está en proceso, porque la distracción es atención por otra cosa. El profesor es un soldado vivo en el Bronx/naufraga, se disuelve en el sólido atardecer de Nueva York/ pero permanece bajo una que otra estrella del fugaz verano/ En Manhattan alto o bajo, todos quieren alcanzar las estrellas/quizás un blue no tan lento es el futuro que le conviene a la ciudad/Escribe Marshall Berman que la luz no es más oscura que el día/la ciudad le rebota su espanto/¿Nada existió en la sombra?No hay más símbolo que una calle vacía/imposible de encontrar un pájaro picoteando la mañana/Naturaleza muerta, profesor Marshall/el hombre sigue caminando en dos pies/bestia bípeda banal/cavernícola carnívoro camaleón/Maravilloso erectus, decía una vecina/suspiraba la ventana, la recámara, las sábanas/Profesor no deje que las cucarachas se queden con la ciudad/sus alas negras son el cielo/la noche/los pasos que vuelan por cada calle/son el sistema, Marshall, lo viven.
    ¿La modernidad es un sólido banquete de la nada? Tomo nota desde que tengo uso de razón y nada es igual al día anterior ni mañana. Alguien está corriendo el rollo demasiado rápido. Pienso, la memoria me viene con ese calendario del día a día de mi Editor, marcado en rojo, detallado con el pulso obsesivo de un relojero: 3683 soldados muertos en Irak y 35.600 heridos, según cifras oficiales. La muerte en guerra no entiende de modernidad, es parte de ella, la caracteriza con su presencia vital y real. ¿La modernidad es la destrucción del otro, profesor Marshall Berman? ¿Antropofagia petrolera? ¿O la muerte es nuestro verdadero icono, profesor? ¿Lo moderno tiene techo de vidrio? ¿La modernidad toma agua con la mano? ¿Lo torcido se endereza? El horizonte no es azul, negro, ni es una línea horizontal, está en los ojos de cada cual.
    El profesor Marshall, hijo del Bronx, es un sobreviviente de esa magnífica autopista que devoró el sueño de su infancia y puso en el borrador de la memoria esa zona urbana donde había nacido. Pero también es hijo de Harvard, Columbia y Oxford, donde ha reciclado los puntos y comas de la modernidad, época donde las respuestas son unas ilustres desconocidas, voyeristas de ombligos suburbanos que se miran así mismas extrañadas por su incompetencia o porque la realidad escapa ante sus ojos. La “guerra” contra Manhattan, el ataque a las Torres Gemelas, era contra la Casa Blanca, y los suicidas no encontraron un mejor símbolo, icono, objetivo que representara el corazón financiero de Estados Unidos, el orgullo de su ciudad emblemática, el espacio más universal que conversa con el cielo. La modernidad más desconocida en su guiño infernal le estremeció a Berman desde la suela de sus zapatos y no estaba preparado para el estallido de esa vidriera financiera, su desplome y el llanto incontenible que le trajo el atentado, no contra esas “odiosas”, impersonales estructuras de acero, sino contra la vida de las personas que allí trabajaban. Ciertamente la modernidad se ha arrodillado ante su propia trampa de prepararse para la guerra, la muerte, la divina soberbia sobre el control, avasallamiento, olvido de los demás, del Otro, que pareciera no contar. ¿Gaje de la modernidad es la auto destrucción del hombre y su entorno natural?
    Verbo oscuro, vitriólico
    El fundamentalismo, de uno y otro lado, Oriente y Occidente acorrala la libertad en unas cuantas paredes y consignas, actos arbitrarios, lugares comunes, fundamentalismo medieval, Verbo oscuro, vitriólico.
    Berman es el barman de Nueva York/ Profesor, ¿somos hijos del Big Bang, bang, bang o de la caverna infernal?/¿de la neurosis o del diván?/ Modernidad, modernidad, divino tesoro/ Conoce a fondo buen pastor/ el sabor de cada trago amargo/dulce del aire de la city/lo que en la calle se respira/vive y los malos buenos días se confabulan en su bandeja/sólidos y se desvanecen en la palma del olvido/historias sin fin de una calle a otra/La realidad es una sombra, profesor/bajo los rascacielos Maniatan a Manhattan/ Babel, Babe/ el día 11 es un perro apaleado/ en la modernidad del terror/cae el telón profesor/otro 11 y me voy.
    El profesor sigue circulando con sus ideas, allá en Nueva York, donde el tiempo sucede de otra manera y pareciera no descansar. Un perro sin orejas da vuelta la cara del mundo, por una calle de Nueva York se llega a otra calle. En algún lugar se cae un tarro de pintura de un andamio y el silencio amarillo queda mudo. Una mujer, en cambio, que no dejará de ser mujer, se paraliza al ver un cangrejo. La noche se sigue sosteniendo con unas pocas estrellas titilantes a la espera quizás de las fugaces perseidas. Las estrellas pueden permanecer en lo alto, alumbrar casi por una eternidad, pero terminan siendo fugaces. La noche se recupera en 24 horas y termina siendo lo brillantemente oscura que nunca dejar de ser .
    ¿Profesor, la modernidad son estos paisajes de horror, los muertos que caen del cielo, los que no tienen nombre? ¿De dónde vienen los barítonos de la muerte? ¿La muerte es un deber patriótico, un lujo, un mandato, una satisfacción personal o simplemente un acto de humildad, recogimiento callado absolutamente silencioso? Postmodernidad post/después que vendrá detrás/¿delante del post nada? La modernidad como está/ya es inmanejable, burbujasl./los peces se resbalarán/el mar quedará sin sal/la rueda dejará de girar/Es mejor ir a un parque profesor/a respirar/caminar bajo el tiempo del olvido. El balance es sorprendentemente repetitivo, demoledoramente desolador, sinceramente catastrófico, absolutamente letal, una pesadilla sin duda porque los resultados están a la vista y lo único que se oculta al atardecer de manera natural, es el sol.

    Comentado por: silvia banfield el 08/9/2007 a las 18:01

  • Qué poco ha motimado NY, con tantos atributos..


    El secreto mío que nadie conoce
    Hay que hacer las cosas a tiempo en el tiempo. Todo se recicla en presente, Heráclito. Un río puede ir de la mano y ser la ciudad adivinada en el sueño que borra la noche. ¿La mariposa hace contacto con el aire o con el color de sus alas? ¿Dónde ven primero los ojos: hacia dentro o hacia el paisaje? Se recicla la palabra, la chatarra, la naturaleza recicla en el ciclo la vida que respiramos.

    Es tal apetito por retener lo que podría fugarse o dejar de ser, que un alemán se comió una persona, invitado por la misma víctima a través de Internet. La antropofagia comienza casi en el sueño. Gumaro de Dios Arias, oriundo de Tabasco, México, homosexual, drogadicto, se comió parte de su pareja y durmió con ella durante la noche. ¿Velando la muerte, el crimen de la vida? ¿La muerte lo recicla todo?

    La vida tiende la mano detrás del río, entre la niebla espesa del camino, la esquina que abandona la espalda como último sustento del cuerpo en el adiós. El agua se recicla, Heráclito, todo, absolutamente, y nada escapa de esta esfera azul que bufa, resopla, carraspea, traga, devora, y nos permite que construyamos calles, casas, caminos, ciudades, puentes, talemos árboles, incendiemos bosques, disparemos gases mortales por la atmósfera, y nos suicidemos finalmente con algo más delgado que una soga. ¿Algo le sobra o le falta al planeta que todo lo recicla?

    Acertijos de fuego
    Quizás el hombre que se cuelga de una cruz frente al precipicio y asciende en una escalera sobre el hombro de la muerte. Inventa historias, como el Canto del Cisne, o del Ave Fénix, Romeo y Julieta, Tristán e Isolda, y en su pequeña esfera personal todo lo hace girar entre la vida y la muerte, y el amor, que muchas veces necesita un traductor para entender que sucede alrededor.

    En una esquina se vende el alma y en la otra se ofrece su rescate, su salvación. ¿Se intenta reciclar el destino? Hay urgencia de todo. La combinación del instante con la velocidad, que se deshace en el abuso solemne del silencio, la pequeña dimensión desconocida taquigrafiada de la realidad, donde la palabra no afloja su lengua. El bolo alimenticio nos rumia el de sierto que atravesaremos. Nos permite ver el espejismo y conocer nuestro pasado. La gracia no está en robarle el fuego a los dioses, sino al Diablo, a cuya llama todos acudimos al chasquear de sus dedos de cerillo.

    Una frase de calurosa acogida a nivel global, reciclada en el mismo infierno, claro está: la fiesta está que arde. ¿Monólogo de un mismo fuego, todos los fuegos? La Historia que nos pone en el camino de los acertijos: ¿Qué ardió más: Roma o el corazón de Romeo y Julieta? El fuego es casi un misterio. Sin él, la vida sería aún más cruda. Entre dos fuegos, tu fuego. Algo se cuece a fuego lento sin que lo veamos. El fuego enemigo es el bumerang de nuestro fuego. Jugar con fuego, es el altar del peligro, el escalofrío que el fuego azuza. ¿El fuego es sacrificio o esperanza? Un inmigrante se seguirá sosteniendo; a un clavo ardiente cuando atraviesa su frontera, aunque haya dejado atrás la hoguera de su propio camino.

    En el país de la Tierra del Fuego, llegan las noticias que la democracia y la dignidad apagó la mal llamada Llama de la Libertad, un símbolo de quienes abolieron todas las libertades en Chile y mataron a la muerte. Yo me conformaría con el fuego de los ojos del poeta. No más fuego que la pasión. Tantas propiedades y matices tiene el fuego, como una crónica bien escrita, y está lejos de ser una frase mía. Una lectora de Alaska me dijo que teñía mucho de amarillo una de mis crónicas, una gran mancha de yellow sobre una página amarilla, algo así me comentó. Yo le contesté, que el éxito de una nota son sus matices y es lo que intentaba, porque sólo un ciego podía ver el amaril lo, o era lo único que en verdad lograba distinguir en la bruma de su paisaje.

    Me imagino que para ella, el blanco es el color más transparente, perfecto, y aún así, necesita del negro para contrastar y sentirse blanco. En algún momento se reciclan y dan el gris. La nieve sabe que tiene sólo un tiempo para ser blanca absoluta y es durante el día. La noche no admite matices visibles, aunque la luz trabaja en el esplendor del artificio y es también umbral de un nuevo comienzo. Crea una nueva mirada, un lenguaje visual, aunque la razón del espacio es la noche que recicla su propia oscuridad. Toda la poesía del siglo XXI se recicla en el telar de la primera poesía que irrumpió con la primera palabra y aún, en el gesto, el verbo sólo pronunciado al amanecer antes del alba-alba.

    ¿The war on terror?
    La calle pareciera haberlo reciclado todo. Dejo que el ventanal corra el paisaje. La memoria puede ser Bombay, París o Nueva York, como El New York Time que tengo frente a mí, como un fardo noticioso que recrea el mundo en la esponja del tiempo y la palabra. Dirty Found Number 1, se llama la publicación citada por el NYT, que recupera el abandono, lo que fue, una especie de documentación del instante vivido, de la acción que fue ejecutada, cuya característica es que la prueba escrita o el objeto de la intermediación, fue tirado a la basura, descuidado, o recorre una suerte alejada del emisor y el destinatario. Alguien lo recoge y pone ad valoren para Dirty Found Numer, que lo circula en sus páginas.

    Puede ser un simple mensaje en un papel amarillo: I Love, una frase que se encuentra en los baños, o una foto sugerente, erótica, no porno - aunque hay quienes hacen sexo - mensajes que cumplieron un objetivo y tuvieron un propósito. Si bien los textos son simples, son también curiosos, inclusive en su espontánea confección. Lo que más podría importarle a un lector avisado, es que hay detrás de ellos. La motivación del texto en el contexto, intertexto que ronda, se pone a circular, en camino de un reciclaje ante nuevos ojos, totalmente alejados del hecho. El primer lector lo descubre para sí y le interpreta. Le conduce a sus editores con los elementos que considera apropiados y ya tiene un valor agregado el texto original.

    El lector tiene la oportunidad de ensamblar su propia figura en al imaginación, recrear la escena previa. No siempre un dato conduce a otro, pero en el paréntesis, puede surgir lo nuevo. Son pruebas contaminadas de amor, un verdadero collage, detalles sobre la sexualidad, y el lector se engancha con un pasado desconocido, reflotado en el azar y en el juego. Alguien arroja una escena de sus días(14th street subway station stop in New York), la tira un mediodía en un basurero, u olvida en Brooklyn, Boulder, Colorado, Boston o en Chicago, como si las piernas colgaran del trapecio, queda el deseo en un viejo, desahuciado refrigerador, detrás de la puerta de un apartamento, y otro, la recoge y envía a Jason Bitner y Daby Rothbar, fundadores de la revista Found Magazine. Textos basura también en el basurero público, leamos: Hola, tuve cibersexo con un chico llamado Eric. Amo el sexo y ahora tengo un palo. Es un anónimo, que al final de la nota dice: Memo (Hi, Y had a Cyber Sex!! a guy named Eric. Y love sex. Y have stick

    Son textos escritos más bien bajo la óptica de lo que comúnmente se le llama en inglés slangs, en el vicio de un idioma dudoso, surge el código de la urgencia, el acto personal. Se parte en dos la naranja en medio de los afectos: la vigencia de lo corporal y la palabra. Asimismo, como el amor arrastra sus aguas en las cañerías de la ciudad, surge el tema de lo actual, la vigencia de la guerra, el monopolio del miedo y terror. La náusea compartida en el closet de la democracia con libertades restringidas. Un ataúd anda suelto en diciembre en medio de la nati-vidad, premio negro, de doloroso luto para alguna familia. Azar desposeído de suerte. Otro mensaje de Dirty Found, dice: The war on terror---La guerra contra el terror

    The wore on tear - usando harapos
    The tore n' ware - destrozado por un propósito
    The tour n' wares - viaje de propósitos
    Detour answers - respuesta desviada
    Deter askers - descorazonados pidientes
    Disasters - desastres
    Ha' a murder bad fukin day - two flat tires -Ah, "chingado" asesino dia. Dos cauchos pinchados


    El secreto mío que nadie conoce
    Muchos de los objetos y textos enviados, superaron las expectativas y la filosofía de Found Magazine, lo que dio origen a Dirty Found Number 1. El Diario de una joven artista neoyorquina, titulado: “ El secreto mío que nadie conoce”, abandonado en un basurero, con un total de 120 páginas, influyó en la nueva edición. Uno no se explica como la mujer lanzó su intimidad a la basura.

    Es una crónica pornográfica y erótica, ilustrada por la autora, sostiene el NYT. ¿Qué le habrá impulsado abandonar la documentación de sus confesiones y sudores? Las 120 páginas no fueron enviadas a Bitner, sino sólo 9 de ellas, arrancadas después de ser leídas, como si fuera un carnicero sobre las costillas del animal indefenso.

    Un texto, arrojado por su autor(a) en el anónimo desprendimiento de un pedazo personal de la vida, es el camino a la convicción de un futuro suicidio. Refleja una extrema orfandad, una cierta insalubridad mental, la ci catriz del inmolado que no muere. Síntoma de animal urbano peligrosamente herido. ¿Qué rostro dejó la artista al borde del basurero y qué dolor la empujó hasta allí? Las nueve páginas enviadas por alguien anónimo con una nota explicatoria, fueron a parar a un cajón en Chicago.

    La suerte del desprecio siguió su ruta hasta que surgió Dirty Found. La autora, de seguro ignora este ascensor de la palabra y que una extremidad del cuerpo de sus confesiones, circula mutilada tal vez ala altura del ceno derecho, en una publicación impresa. Antropofagia sobre un verbo abandonado, quizás sea un delito menor ante el gesto de la propia autora. ¿Recolectores de fetiches, audaces pornógrafos del pequeño mundo de las grandes ciudades, lascivos duendes del recicla je amoroso, poetas del cotidiano vivir? No lo sé.

    Es una nueva actividad editorial. Retazos de la alcoba para nuevos lectores fetichistas. (La pornografía impresa es antigua en el mundo, pero mucho menos que el sexo. Sodoma, escrita a mediados de la década de 1670, atribuida a John Wilmot, segundo conde de Rochester, deja pálido 300 años después, a estos amantes del frenesí circunstancial).Me hubiese gustado que hubieran encontrado un mensaje escrito por mí y que fue abandonado una y otra vez en el ciclo del desprecio por los Editores. Nueva Jersey, Nueva York, Utah, Las Vegas, en el mismo basurero del desierto jugado o en el Cañón profundo del Colorado, donde la voz es inútil y los ojos vuelven a ver.

    Fueron muchos los ejercicios en las cafeterías: Busco Editor que sepa leer, no escribir. Editor aburrido del éxito fácil, amigo fiel del fracaso, que entienda que la literatura no es como depilarse los sobacos. Se Busca una a guja en el pajar: Editor sin pretensiones de éxito ni de lujos. Para estas Navidades, cambio Editor por abecedario quechua. Busco Editor/a, dispuestos a una lectura virgen, desnuda, epidérmica. (Se ruega no llevar anteojeras. Se necesita Editor de libros de autoayuda, para hacer ídem con un autor. Se Busca Editor convencido que el libro se extinguirá por ser un artefacto inútil, sospechoso, peligroso, riesgoso, y letalmente eficaz. Se Edita Editor, tratar con Tiempo y Paciencia...Callejón sin fin N.111... firmado: Gurú de Red Rocks.

    Homo, bípedo, agresivo
    ¿La vida nos da sorpresas, parodiando a Rubén Blades? Y la tecnología también. La portátil, veloz, indispensablemente ubicua Laptop, no es tan inocente para el género masculino, especie agresiva en constante guerra entre sí, contra el medio ambiente y otros no semejantes al bípedo agresivo homo, pero que también viven en el patio Tierra. El pequeñ o cerebro comunicacional portátil, aumenta la temperatura del escroto en los usuarios, de acuerdo con unas revelaciones recientes de un grupo de investigadores en la publicación Human Reproduction.

    Los científicos llegaron a la conclusión, que la combinación del calor generado por las computadoras y la posición de los muslos necesaria para sostener las máquinas hace que se genere una mayor temperatura alrededor de los genitales de los hombres. Gajes de la fricción hombre-máquina, un oficio demoledor para la especie que busca perpetuarse en dos pies contra viento y marea. En la Universidad Estatal de Nueva York, Yefim Sheynkin, constató que es posible en años de uso constante, la laptop pueda afectar el aparato reproductivo masculino. Recomendó que los adolescentes disminuyan su uso, hasta tanto los estudios no sean más definitivos.

    Los pesticidas, el cigarrillo, la obesidad, manejar durante períodos prolongados y los pantalones apretados, son también responsables de disminuir la potencia masculina. Los húngaros consideran que en esa zona también actúa negativamente el uso del teléfono celular. Tecnología indirecta para controlar la especie. La Laptop debiera ser distribuida por el gobierno chino, como una manera de controlar la expansiva natalidad en el gigante asiático. Así las empresas de tecnología occidental tendrían asegurado el más formidable mercado global. Los huevos humanos, me dijo, una amiga con algo de sorna, se cocinan a su propia temperatura tecnológica.

    Recuerdo la época de los ardientes veranos, con rayos verticales, en la adolescencia, cuando lanzába mos a freír los huevos cobre el motor del automóvil en pleno desierto. Viajaba una época en el sueño de la libertad. Te echo de menos poeta, y sin embargo cayo. ¿Es mi paréntesis? Ahora, la sensual Laptop entre las piernas, resulta ser una depredadora del género masculino. Puede alcanzar una temperatura de 70 grados y la del escroto se intensifica drásticamente en pocos minutos. Lo más probable y aconsejable, para los científicos sería el uso de un protector externo. Un mundo lleno de prótesis, mutilador, castrante literalmente en este caso, que le instala al hombre la joroba del camello y donde no hay un desierto, lo construye a imagen y semejanza de su devastadora desolación.

    El hilo tejido de la depredación desde las cavernas. Un hilván en cada época, la atroz red que va enredando los sueños, el falso paso que resuena en la memoria, un juego de dados pareciera imponerse sobre un tablero de ajedrez. ¿Piezas blancas y negras asaltadas por un Dios cruel? ¿La noche tiene cara de mujer, es aterciopelada o finge el sueño como una prostituta sin paradero? Todo es un cliché balanceado por unos elefantes sobre una telaraña. No la rompen ni se caerán. Así, el mundo seguirá en combate contra sus sombras. Los “dioses” hablan a uno y otro lado de la orilla, en el camino, hacia un cielo empedrado de buenas intenciones, envuelto en nubes de realidades muy distintas a la realidad.

    Los hechos no dejan escalar, pujar por ascender a los cielos con cualquier tipo de licencia, a no ser que se use alguna puerta falsa, de escape, y aún así existe el riesgo de permanecer en las afueras de la bóveda celestial, en penitencia, en un sitio llamado limbo, donde la máscara es la indefinición de los rostros que se pasean gaseosos sobre un tiempo que va y vie ne, pero permanece estancado como un charco inmóvil de humo. Es realmente un motel de carretera, impersonal, un paradero casi desprevenido, de paredes alzadas por una memoria que las borra. Son perfectamente monótonas, con un paisaje de naturaleza muerta, el retrato plástico de un paisaje de la zona, lo más brillante en montañas del país, nevadas, paredes calculadas para ser frecuentadas por el olvido. Socorren lo que allí encierra la noche, cuando apagas la luz, y queda nada más que la imaginación que opera en tiempo presente.

    Unas cuantas latas de cerveza vacías suelen recibir el alba, donde el día despunta de alguna manera, aunque la nieve haya comenzado a cambiar o a borrar el viejo paisaje del verano, y sólo pareciera quedar el reflejo del gesto taciturno de la noche. La literatura, la crónica que pasa el dedo por la orilla del ombligo como si fuera un vasto y profundo escenario, tienen mucho de ese abandono y hallazgo. La periferia le da vida al centro, que aguarda en el secreto silencio, y sólo espera en su lenta respiración que el tiempo anille un nuevo día.


    Comentado por: silvia banfield el 08/9/2007 a las 14:07

  • Nueva York tiene el encanto del siglo XX, la población abrumadora, la arquitectura que vio llegar las guerras mundiales desde el otro lado, la velocidad que se anticipó a la era mediática y rápida de internet. Aún así, queda la acera, el parque, el color del pavimento. Nueva York es en sí mismo un país dentro del país-difícilmente creeríamos que Nueva York y Savannah pertenecer al mismo país, o incluso Miami. Sin proponérnoslo, hemos consagrado a Nueva York como la "capital del siglo XX", con sus vaivenes y cultos de adoración, de una manera distinta: en recuerdo intacto queda París, Viena o Berlín, incluso Barcelona. Ya lo dijo Sinatra: "The city that never sleeps".
    (rastreandoadedalo.blogspot.com)

    Comentado por: CHG el 08/9/2007 a las 09:37

  • Marcelo, comparto con usted estas lineas abajo, de un texto que escribi despues de vivir un tiempo en NY. Saludos de su lector.

    NEW YORK, CONJETURA Y DILIGENCIA
    El viento afila sus cuchillos en las manos. El frío como una hiedra en su pared nos roba las ropas y se hospeda en los huesos, entonces el paraíso puede ser una cabina telefónica en Lexington Avenue. El tiempo deja caer sus doradas manecillas en la tierra negra,la luz b ebe luz en las hojas del otoño, sólo hay verde sobre las viejas tumbas de St. Paul Chapel, el viento y la lluvia cegaron los nombres de las piedras.
    Los ciegos, con algo de planta en la mirada, sacan luz golpeando sus bastones en las calles. Mujeres y hombres cambian sus zapatos en los rincones de Grand Central Station; parecen ángeles preparando el vuelo. Las cuatro caras del reloj de la estación no presienten un tiempo que no es aquí y ahora, que no miden los anillos de los árboles.
    Altas ventanas se beben la luna, bajo el puente Brooklyn el agua parece una larga trenza decorada con diamantes, tejida por los dedos de Hart Crane.
    Flechas de extraños cupidos me enamoran de estas calles de peces escurridizos, esquinas anudando vidas y desatando fidelidades; provincias del azar, evangelios de luz en las paredes de Times Square. Muchacha de ojos florentinos en el Subway número siete, frente a frente nuestro silencio como una piedra por tallar, muchacha promesa de otra parte, mar del que nunca había escuchado, tras tus ojos mi mano me dice adiós.
    Volveré a esta esquina otro noviembre, habrá más desaparecidos en las cajas de leche,
    más miradas de ojal sin botón, y ya no seré este caballo a la deriva en la agónica tarde,
    este sujeto que me mira duro desde la vitrina de Blomingdale's.
    Con las plumas de mi ángel de la guarda habré hecho flechas para defenderme, se acuñará en mí la dura moneda del silencio, y saldré a la calle, como una mano buscando
    una canción en la radio, a preguntar mi origen, a leer el horóscopo que trae la brisa entre los edificios.
    Entonces la vida, como un relámpago, y de pronto truena.

    http://johnjairojunieles.blogspot.com/


    Comentado por: John Jairo Junieles el 08/9/2007 a las 04:25

  • "New York es tan bella, que la noción de integrarme al rebaño de sus adoradores me tiene sin cuidado."
    gracias!!! palabra por palabra, lo mismo opino y siento yo. (aunque mi última visita, diciembre 2006, fue una inesperada ráfaga de apenas dos horas!(
    siempre se agradece volver por una ciudad inaprensible como esa ;).

    Comentado por: lolichka el 08/9/2007 a las 00:22

  • Estas historias de Nueva York....

    La historia de Steve Crohn
    El neoyorkino inmune al SIDA
    Nueva York es una invención que no se repite así misma, una ciudad que goza de buena salud por su inventiva, la más formidable Caja de Pandora humana que se revitaliza con sólo poner dos pies a caminar sobre sus calles, porque la vitalidad está en los sueños que generan sus infinitas posibilidades. Franz Kafka, quien soñó y tuvo pesadillas por todos nosotros, pensó en ir a vivir a Nueva York. No le fue posible, pero soñó con una ciudad rodeada de naves de guerra.

    Federico García Lorca, vivió y sufrió la ciudad rascacielos. Escribió su libro más enigmático: Poeta en Nueva York, cuyos originales fueron subastados el pasado año. Si no son los pájaros/ cubiertos de ceniza/ si no son los gemidos que agolpan las ventanas de la boda/ serán las delicadas criaturas del aire/ que mana la sangre nueva por la oscuridad inextinguible, dijo premonitoriamente en su poema Panorama ciego en Nueva York.

    Una ciudad gigante, extraordinaria, con todas las razas está destinada a ser cantada, poetizada, pintada, inmortalizada. Eso hizo Lorca, el duende de España: Por el East River y el Bronx /los muchachos cantaban enseñando su cinturas /con la rueda, el aceite, el cuero y el martillo.

    Ahí está la fascinante Gran Manzana, el imán humano más grande del planeta, adueñada del futuro, aferrada a la rueda que no cesa de girar, la ciudad sin principio ni fin. Matan parece ser la isla paraíso de las ideas, fijaciones, no sólo de Woody Allen, el rey inobjetable de sus paisajes físicos y psíquicos, del clarinete de su arte. A partir de Manhattan, es un libro que escribió el poeta Chileno, Enrique Lihn, becado por una universidad germana, y los hizo desde las entrañas de la ciudad.

    La ciudad pareciera, se deja amar y odiar, por partes iguales, pero no olvidar Ventanas de Manhattan del español Antonio Muñoz Molina es la más reciente aproximación verbal a ese mito de hierro, cristal. Una ciudad que enseña a ser extranjero, apunta Muñoz. En Manhattan se siente un don nadie, aseguró Muñoz, y Nueva York es una ciudad que se reinventa cada día.

    Pero nada de todas estas historias verbales, lorquianas, lihnianas o muñozianas son comparables a las de Steve Crohn, un neoyorkino real, habitante de Manhattan, el imán de la Gran Manzana. Crohn es editor freelance y gay. Confiesa públicamente que no practica sexo seguro. Sabe que está expuesto al virus del SIDA, el mortal VHS, que se traga África y asola la humanidad con millones de víctimas. El SIDA no tiene sexo, edad, ni tiempo. Una pandemia detrás de la puerta, acechando a la víctima. Los amigos gay de Crohn han caído como moscas. Todos sepultados bajo siete llaves y lápidas. Su pareja falleció en 1982 de SIDA. Crohn, es una especie de rara, como el último de los mohicanos, resiste. Él mismo no se lo explicaba, por qué el se mantenía inmune a la pandemia más feroz del siglo XX.

    Semejante hecho inexplicable, lo llevó en 1996 al famoso instituto Aarón Diamond, de los más especializados de Nueva York, con el propósito de saber que ocurría con su organismo de Superman. Y se hizo unos estudios para encontrar una explicación científica a su suerte. La respuesta de la ciencia fue que el editor freelance de Nueva York tiene una resistencia natural al virus.

    Crohn es un individuo raro no sólo en Estados Unidos, excepcional, aunque en ese país forma parte del 1 por ciento que que llevan una mutación genética denominada Delta 32, que los hace invulnerables al virus humano de la inmunodeficiencia. El VIH necesita penetrar en la célula que infecta para poder replicarse en su interior y generar nuevos virus. Los exámenes a Crohn han dejado claramente establecido que él no es capaz de producir el CCR-5, que es una de los dos receptores- ya identificados- a la célula huésped que hace posible el virus, ya identificadas.

    Crohn definitivamente es resistente, “inexpugnable” a la enfermedad que le quita el sueño al hombre en la tierra, a la especie humana, a la familia y expone la vida segundo a segundo, verdaderamente la aniquila sin contemplación a un elevado costo. El doctor Bill Paxton, reconocido virólogo en el Diamond Aarón, fue quien tomó una muestra de glóbulos blancos del Crohn (linfoncitos CD4), el blanco particular del virus, y los expuso a tres mil veces la cantidad de VIH que se necesita normalmente para infectar una célula. La sangre de Crohn nunca se infectó. El clínico hizo un estudio de su ADN y concluyó que había un “bloqueador”. Con otro examen demostró que el mecanismo que impedía la propagación era el Delta 32.

    A los investigadores les preocupa que el virus del SIDA tiene una extraordinaria capacidad de mutación y verdaderamente se camufla.

    Casos como el de Crohn, para los expertos del Aarón Diamond, dan nuevas luces a al ciencia, específicamente ante las incógnitas del SIDA, ya que prostitutas africanas y tailandesas, expuestas por años a al enfermedad no la han desarrollado.

    Hay quienes sostienen que el extraño y apasionante caso del editor freelance de Manhattan, puede ser un paso decisivo para encontrar un medicamento que “simule la anomalía genética y bloquee definitivamente la enfermedad”. Es una posibilidad, porque el virus, como se ha comprobado se disfraza y muta, según Paxton.

    Crohn ha resultado ser un mutante Delta 32 homozygous, herencia materna y paterna, la más resistente al virus. El editor goza de plena y absoluta salud junto a sus familiares, y es inmune además las alergias, lupus y asma.

    Crohn piensa que dentro de su cuerpo está la respuesta una especie de llave para abrir los secretos de este feroz fantasma real que asola la humanidad donde quiera que el hombre realice un contacto sexual directo. Dice, el editor neoyorkino, que esa sensación no le deja dormir.



    Rolando Gabrielli

    Comentado por: rolando gabrielli el 07/9/2007 a las 19:31

  • hola marcelo me ha parecido un articulo muy bello, la verdad que un libro es como un buen amigo que le sigue a uno a todos los sitios donde viajamos....a libros maravillosos y libros que no se pueden decir lo mismo..el libro que has mencionado a mi tambien me encanto....tengo que decirle ahora que tengo la oportunidad que soy una forofa de su libro kanchatka me encanto y soy de esas lectoras que a mis amigas se le he recomendado más de una vez..

    Besos desde España (Santander)

    Comentado por: rocio maria el 07/9/2007 a las 17:31

  • Sr. Figueras,
    le sugiero que se asome al blog del famoso trompetista de jazz. Me preocupa el tema del doble. Usted y armstrongfl tienen un físico realmente parecido, y además el año 62 fue el inicio de muchas cosas para usted y para él.
    Un saludo gemelo,
    armstrongfl

    Comentado por: armstrongfl el 07/9/2007 a las 15:57

  • Debería estar prohibido decir "un libro que funciona como un Aleph", don't you think so, Mr. Figueras?
    Más allá de eso, un gran libro. Lea Historias de Londres de González, acaban de reeditarlo. No tiene pierde.

    Comentado por: Young Blair el 07/9/2007 a las 15:40

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Biografía

Marcelo Figueras (Buenos Aires, 1962) ha publicado cuatro novelas: La batalla del calentamiento, El muchacho peronista, El espía del tiempo (traducida al francés) y Kamchatka (traducida al ruso, polaco y alemán y en 2006 al francés y al holandés). Algunos de sus relatos fueron publicados en antologías como La selección argentina. Este año ha sido su debut en la narrativa infantil, Gus Weller rompe el molde.

 

Ha escrito, junto con Marcelo Piñeyro, el guión de Plata quemada, premio Goya a la mejor película de habla hispana y considerada por Los Angeles Times como una de las diez mejores películas de 2000. También escribió el guión de Kamchatka (elegida por Argentina para representarla en el Oscar y una de las favoritas del público durante el Festival de Berlín); de Peligrosa obsesión, una de las más taquilleras de 2004 en Argentina; y de Rosario tijeras, basada en la novela de Jorge Franco (la película colombiana más vista de la historia, candidata al Goya a la mejor película de habla hispana).

 

Trabajó en el diario Clarín y en revistas como El Periodista y Humor, y el mensuario Caín, del que fue director. También ha escrito para la revista española Planeta Humano y colaborado con el diario El País.

 

Actualmente prepara su primer filme como director, una historia llamada Superhéroe.

Bibliografía

La batalla del calentamiento (2006). Ediciones Alfaguara

Gus Weller rompe el molde (2006). Ediciones Alfaguara Infantil y Juvenil

Kamchatka (2003). Ediciones Alfaguara

El espía del tiempo (2002). Ediciones Alfaguara

Plata quemada. La película (2000). (En colaboración con Marcelo Piñeyro) Grupo Editorial Norma Literatura

El muchacho peronista (1992). Planeta

 

Filmografía

Rosario Tijeras (2005)
Fecha de Estreno: 26 mayo 2006
Dirección: Emilio Maillé
Guión: Marcelo Figueras; basado en la novela de Jorge Franco Ramos

Peligrosa obsesión (2004)
Fecha de Estreno: 16 de septiembre de 2004
Dirección: Raúl Rodríguez Peila
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Carlos Luis Mentasti y Daniel Botti

Kamchatka (2002)
Fecha de Estreno: 17 de octubre de 2002
Coproducción con: España
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras

Plata quemada (2000)
Fecha de Estreno: 11 de mayo de 2000
Coproducción con: España, Uruguay y Francia
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras según la novela homónima de Ricardo

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