El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
viernes, 29 de agosto de 2008
El último espectador (3)
En una entrevista concedida a Roberto Guareschi y Jorge Halperín, Piglia cita a Paul Valéry: "La era del orden es el imperio de las ficciones, pues no hay poder capaz de fundar el orden con la sola represión de los cuerpos con los cuerpos. Se necesitan fuerzas ficticias". Lo que Piglia sugiere es que la sociedad debe ser vista como una trama de relatos. Dice: el Estado narra. También narran las religiones. Y por supuesto el capital, el poder del dinero. Esas narraciones se cuidan de perturbar sus respectivas conveniencias, de ahí que el sistema funcione casi sin chirridos. A veces surgen relatos contrapuestos, que ponen la trama en movimiento: el socialismo, por ejemplo. Pero lo más frecuente es que el sistema eche a circular relatos que justifican su accionar, ficciones concebidas como mecanismos de control: la narrativa del terrorismo escatológico es la más popular en estos días.
¿Cuál es el rol del cine y de la literatura en este mundo saturado de relatos? Difícil hacerse oír en un panorama tan lleno de ruido. La atención que el escritor, que el cineasta, concitan se ha vuelto mínima, las luces iluminan en otra dirección. Cito al Piglia de Crítica y ficción, en diálogo con Graciela Speranza: "Hay una narración social muy fuerte, que viene del Estado, de la cultura de masas, y después una suerte de ejército en retirada que sería la narración literaria, con un pelotón de vanguardia que realiza acciones de hostigamiento. La gente busca la narración en otro lugar, no porque la narración vaya a desaparecer, sino porque la novela ha perdido el lugar que tuvo en el siglo XIX, cuando la gente leía libros de Dickens como hoy mira televisión". Asimismo existe un ejército en retirada de la narración cinematográfica, porque el cine también perdió el lugar que tenía en el siglo XX, cuando la gente miraba películas como hoy mira televisión, o materiales fragmentarios en la pantalla de su ordenador.
Haber quedado en minoría, al borde de la clandestinidad, resulta seductor: lo convence a uno a ocupar el rol del rebelde. Mi duda es la siguiente. En un mundo atravesado por relatos, el hecho de que los hombres y mujeres que consagran su vida al arte de narrar sean desplazados al límite entre la marginalidad y la intrascendencia, ¿es lo que corresponde que ocurra -o se trata más bien de un error del que artistas y críticos somos cómplices?
La narración no va a desaparecer, dice Piglia. Eso lo entendemos sin problemas, la especie humana necesita narrarse tanto como respirar. No conocemos mejor forma de pensar que mediante narraciones, por algo comprendemos mejor una historia que un silogismo. Respiración artificial, sin ir más lejos, apila citas, argumentos, datos, pero el corazón de su reflexión procede mediante la ficción: lo que explicaría la Historia con mayúsculas es un encuentro posible, pero imaginario, entre Kafka y Hitler.
La frase clave es aquí la siguiente: La gente busca la narración en otro lugar. ¿Por qué hace semejante cosa? ¿Porque la narración está en otro lugar por definición, o porque ya no la encuentra donde solía estar, esto es en la obra de los narradores, por así decirlo, vocacionales? Responder esta pregunta es clave, porque no tengo otro modo de determinar si las acciones de hostigamiento que estaríamos realizando transforman nuestra realidad, o si se trata más bien de esos gestos pour la gallerie que abundan en la práctica política: gritar cambio para que nada cambie, reacciones concebidas para producir prestigio en el mundo endogámico de los narradores.
(Continuará.)
[Publicado el 18/4/2008 a las 07:00]
“La sociedad debe ser vista como una trama de relatos”. La publicidad es la que mejor ha comprendido la idea. No es necesario mostrar las bondades del producto, lo importante es que se queden con tu anuncio. Algunos son auténticos microrelatos. Narraciones de veinte segundos que a través de la imagen y la idea nos dicen cómo debería ser nuestra vida. Valores reales o ficticios lanzados constantemente al exterior. La compañía del gas me “narra” el nivel de confort que debe tener mi vida cuando tengo bebes en casa o bailo un tango con mi esposo-a. Cillit Bang –la suciedad se va en un bang- me dice que hay gente que parece muy normal pero que tiene la cocina hecha una auténtica cuadra, como las de antes. Y después están los profundos, los que pretenden remover llegar al fondo del alma humana –y dicho sea de paso, de los bolsillos también- osea sé, los que anuncian compañías de seguros y entidades bancarias.
¡Con la iglesia hemos topado!
Comentado por: Mariflores el 19/4/2008 a las 23:53
Hablemos de Piglia y La feria de Baires?
El F A N T A S M A de Bolaño en Buenos Aires
Rolando Gabriell
Buenos Aires, mi muñeca
de acero y piel,
río fiel a tus palabras,
Babel, este cristal nos mira
repite y borra en tu memoria.(R.G.)
El libro está de fiesta en Buenos Aires, capital de los ayeres, presentes y futuros. Así la nombro y refundo en mis palabras. La 34 Feria Internacional de libro de Buenos Aires, tiene nombre: El espacio del Lector. Día y lugar: del 24 de abril al 12 de mayo en La Rural, Predio Federal de Buenos Aires. Arranca un día después de la conmemoración de la muerte de Cervantes y Shakespeare, iconos del idioma castellano e inglés, que cada año se recuerdan con la celebración del Día Mundial del Libro. Ricardo Piglia, autor de Plata quemada, reconocido narrador, crítico y profesor universitario argentino en Estados Unidos, abrirá el magno evento, con un diálogo sobre el libro como espacio del lector. Confía en que su discurso tendrá una lectura y audiencia crítica, más bien polémica, dijo, y antes de abrir fuego, se mostró partidario de rescatar el foro latinoamericano como un espacio nuestro y no depender de España. Denunció además que la Academia Norteamericana ha creado una unificación latinoamericana que no es real.
El libro, la literatura serán noticia en Buenos Aires, y ambos estarán en el centro del debate. El espacio del lector, tendrá conferencias internacionales durante cinco días, (30 abril, 1, 8, 9, 10 de mayo), con autores argentinos, de Grecia y Colombia.
Las Ferias siempre tienen estrellas invitadas, en este caso: el norteamericano Paul Auster, el cantautor catalán Joan Manuel Serrat, el ensayista mexicano Carlos Monsivais y la escritora china, prohibida en su país, Wei Fui, encabezan el listado de "famosos".
Chile invitó a Roberto Bolaño. Ya hablaremos de eso.
Buenos Aires es una ciudad novelada, poetizada, visitada, un marco excepcional para el diálogo y la palabra, el encuentro tiene cuerpo y ángel, los pasos de Borges y Cortázar aún resuenan en la memoria. La Reina del Plata, siempre ha tenido quien le escriba. Adàn Buenos Aires, dirìa, etc., la ciudad que se ha dejado , dejó y aùn, todavía, como dijera César Vallejo en cholo.
¿Qué dirá Piglia? ¿Què el libro se reinventa en el lector? ¿Què el mercado es una aspiradora de sueños? ¿Qué el espacio del lector está ocupado por el fantasma del mercado real que se ficciona en los best seller de turno? ¿El lector tiene espacio o vive en una jaula sin libros?¿ El lector se siente asaltado por la imagen, desde la primitiva TV hasta los juegos electrónicos y el menú infinito de Internet? ¿El espacio del lector no estará dentro del lector mismo? ¿El espacio del lector está ocupado por el basurero del mercado? ¿Qué nos dirà Piglia para espantar el espanto?
Siempre ha habido un público secreto para grandes autores "olvidados", de culto, alejados de la primicia del día a día, como Arlt, Marechal, Borges, Macedonio Fernández, Juan Carlos Onetti y ahora Roberto Bolaño.
¿Que papel le asignará Piglia en su partitura a la poesía? Él, un admirador de Neruda y Parra. (Neruda ha hecho estragos entre muchos narradores latinoamericanos y Parra es esencial para pensar una poética de la prosa en lengua española. Piglia)
Los lectores, algunos, van por su propio carril, son los verdaderos detectives de la novela, siguen pistas, se adentran en sus laberintos y hurgan con la yema de sus dedos. Algo dice en algún sentido Piglia, que los críticos son los ficcionadores y detectives, en estas pesquizas de averiguar que nos dice el texto y que muchas veces ven lo que otros no ven o ven demasiado, más allá de lo que el autor dijo o quizo decir. El novelista norteamericano Philip Roth, ha señalado recientemente que las pantallas ganaron la batalla. Aún quedan buenos lectores, advirtió, pero en Estados Unidos, no. Rotundo, claro, preciso.
Buenos Aires tiene la oportunidad de devolver el espacio al lector, oxigenarlo, rescatarlo, estremecerlo con obras verdaderas, un nuevo lenguaje que lo incorpore y vuelva a acercar a la orilla profunda, el corazón del libro. La ciudad como una gran pista para un lector con olfato, alejado de las guías banales de críticos, libreros, televisoras, editoriales, padrinos del negocio, la cosa nostra de la palabra. Cosa nuestra es la literatura, la poesía profunda como un río que recorre la capital porteña, sin fin, por ese camino de compromiso propio de la literatura con la vida. Buenos Aires no necesita un Piglia Batman, ni Wason, menos Superman, un professor más bien distraído que pierde sus gafas en la Biblioteca donde trabajó Borges para mirar ciegamente la palabra, re-vivirla desde las cenizas, con el autor del Aleph. ¿Un Pliglia como Sherlock Holmes, Hercule Poirot, Maigret, Phillip Marlowe o Maqroll el gaviero? ¿O un verdadero Detective Salvaje? James Bond nunca, porque nada sabe de libros. Dejemos que el professor Piglia arme sus papeles con la paciencia de un monje medieval, pero sin su oscuridad. Ver donde vio Borges.
¿Leer o no leer, esa no es la cuestión? El libro tiene un espacio propio, que es el propio lector. El libro queda indefenso después de ser escrito. Está a merced de una larga cadena casi autista, cuyo interés esencial es el mercado y no necesariamente el lector. Una paradoja, porque el libro vive del lector, y el lector debiera vivir con el libro. El espacio del libro es palpable (papel real), tocable, se puede trasladar a cualquier otro espacio, dejar pendiente, permite acercarlo físicamente una, un millón de veces, recorrerlo de atrás hacia adelante y viceversa con mucha facilidad (familiaridad) consultarlo entre varios en una mesa de lectura.
El gran espacio de la Red Internet, es otra cosa, y aún muy discutible desde el punto de vista de la calidad de los textos, certeza de las orientaciones, hallazgos de literatura o poesía nueva. Más bien se trata, sin negar su importancia, de un remolcador de información, una gran vitrina movilizadora de opiniones de paso, una fuente del deseo, un aparato para interactuar, un gran correo global, instantáneo, irremplazable, el más vasto monólogo digital, el paraíso del spam, un gigantesco libro digital de autoayuda. El tejido de la Red no tiene punta, inicio ni fin, porque a cada segundo surgen millones de apuestas en distintas direcciones. La Red no es selectiva, atrapa peces grandes, sardinas, desechos, latas, botellas de plástico, pequeñas flores, gestos, guiños, señales, latidos, palpitaciones y mucha basura, spam, spam, spam, un 71 por ciento del los mensajes, de acuerdo con Symantec (Norton). La eclosión tecnológica no es un fantasma, es una realidad que ha puesto la lengua, el idioma "patas p`arriba". Es innegable la fuerza de la tecnología en los jóvenes conectados a la venoclisis de los chats y uso intermitente de los celulares con pequeños textos. Es una comunicación bastante visceral, sin urgencia, pero fundamental para quien la ejerse aunque sea a la velocidad del guiño o del gesto. Las palabras respiran como pueden. Es el nuevo estatus de la banalidad.
80 por ciento del spam se redacta en inglés y un 42 por ciento proviene de Estados Unidos. ¿Cuánto tiempo se invierte cubriéndose de un spam, que podría dedicarse a la lectura de un libro?.
El libro se convierte en un spam cuando la recomendación del crítico, de la editorial, va por el camino equivocado. El spam surge en el momento en que la editorial publica un libro spam. Hay spam de todos los tamaños y para todos los gustos. Existe el spam best seller, muy aceptado y bien recomendado. Es como comprarse el automóvil de moda. Lucirlo es indispensable. Lo importante es poseerlo.
Las interrogantes son muchas: ¿Existe el lector como lo concebíamos hace cinco o 10 años atrás? ¿Debemos ir en búsqueda el lector perdido o de un nuevo lector? ¿Cuál es la lectura de la nueva realidad? ¿La TV y los juegos digitales, ganaron la mente de un potencial lector? ¿Qué puede a traer a un lector en un montón de papel relleno de letras? ¿La lectura es aventura, pasatiempo, educación, reflexión? Placer, professor, pregúntele a Borges acariciando los lomos en sueños, levitando por Buenos Aires abrazo a la Enciclopedia Británica. Borges se reescribe y Buenos Aires se refunda. Dos gotas de un mismo río. ¿Heráclito volverá a bañar la ciudad con las nuevas lecturas, una y mil veces?
No se interrogará esta vez en la city porteña si la novela ha muerto, sino, si el Lector murió por ausencia de si mismo o fue digitalizado su espíritu de aventurero. Son otros tiempos, la lectura básica actual es el celular. Cualquier pantalla donde algo se mueva. ¿Por ahí se disparará la nueva literatura? Hay quienes sostienen que ya la novela como se concebía en el siglo XIX e inclusive de mediados del XX, o antes, simplemente, no existe. ¿Cervantes, Joyce, Dovstoievsky, Stendhal, Tolstoi, Proust, Faulkner? ¿La gran novela es un cadáver exquisito? Borges, no escribió novela alguna y detestaba el género, lo consideraba inferior. Prefiriò caminar a tientas desde la orilla empujado por su bastón ciego que le dio tantas satisfacciones y le condujo a la gloria definitivamente, que decía detestar. El Borges que conocemos y amamos, afortunadamente está en Buenos Aires, y lo de sus dos fechas en Ginebra, es meramente geográfico, referencial, un dato al final de su vida, un paso triunfal hacia la retórica borgeana.
Lectores del mundo: Uníos: ¿Un lema de Piglia?. No sabemos. Ya no se siembran libros, se talan árboles.
Chile presentará en un foro en el marco de la Feria porteña a Roberto Bolaño, estrella distante, para sorpresa de quien escribe esta nota. La fotografìa, donde estoy retratado pertenece al stand de Chile, país invitado de la Feria Colombiana del Libro 2007 y la imagen de Bolaño brillò por su ausencia en ese espacio. El pago de Chile, país de chaqueteros (tirar para abajo) dijo el cineasta Raúl Ruiz, citando al poeta Waldo Rojas. Hubo, por esos días, una charla velocìsima de un colombiano sobre la obra de Bolaño, mientras sus libros se vendían y eran buscados en la Feria. Bolaño, que era un escritor "duro", no daba ni pedía cuartel, se fue un 15 de julio hace casi cinco años, y en medio de una leyenda, el polvo de su cadàver se diseminò por el Mar Mediterráneo en una ceremonia vikinga, su ùltima morada. Siempre dijo que su patria era la lengua. Lo consideraban español en Chile, solía recordar, no mexicano en Mèxico y tampoco español en España. La literatura universal es apátrida, he terminado por convencerme, un buen libro no tiene casi derecho de autor. Poco antes de morir, fue postulado al Premio Nacional de Literatura de Chile, pero el autor de 2666, no estaba en carrera. Lo que importa de Bolaño es su actitud frente a la vida, su obra, la visión crítica de país, su infatigable capacidad de lector alerta, su condición de latinoamericano, su irrupción en el escenario literario con una nueva mirada y propuesta. Bolaño, Trotskista-anarquista, hijo de un camionero boxeador, sin disimulo tira de la madeja literaria de Joyce, Borges, Kafka, Cortázar, Parra, y arma su propio camino. "Exige" un lector atento, interesado, comprometido, cómplice, y en eso se parece a Julio Cortázar. (La Feria de Buenos Aires y Piglia deberían apostar por un lector cómplice) Nadie puede negar que Bolaño dejó su hígado en la literatura, se la jugó. En ese sentido, un escritor de otro siglo. Sería interesante que Piglia, quien lo conoció por correspondencia y ha dado conferencias sobre su obra en Chile, lo invite a participar en su conferencia apertura de la Feria porteña. Es el escritor chileno más próximo a su pares argentinos: Borges, Cortázar, Marechal, Arlt, Piglia etc. Bolaño ficcionó su vida y transformó su literatura en universal
Comentado por: rolando gabrielli el 19/4/2008 a las 15:44
De alguna manera existen millones de nuevos microrrelatos personales, la gente se narra asímisma. Abandona el gran relato de alguna manera, la narración sábana... El tiempo de las personas está en otro lugar y ocupa un un largo período la palabra entretenimiento. Los aparatos que permiten esa diversión-comunicación, son numerosos, avriados, crecientes, monstruosamente atractivos para los jóvenes que reciben una educación "Aparatosa". Se alinean y alienan con sus venoclisis banales digitales...
Comentado por: rolando gabrielli el 19/4/2008 a las 15:34
El Poder ya no necesita transmitir su relato en formas estables y permanentes: la constante revolución económica del consumismo propicia que este relato se reabsorba en formas pasajeras, efímeras. El gran relato oficial se ha disgregado en formas fragmentarias, que en el fondo sirven a una centralización global del Poder sin precedentes en la Historia. Los grandes relatos oficiales servían, paradójicamente, a pequeños poderes "nacionales" que no abarcaban (ni en su forma de imperios) la totalidad planetaria, como sí sucede en la actualidad.
Comentado por: José Luis el 18/4/2008 a las 19:30
la marginación sigue siendo el lugar más fértil, pero, efectivamente, porqué la intrascendencia actual para los narradores. Producimos y destruímos a una velocidad de vértigo, y alcanzado el" punto límite cero", absolutamente nada tiene valor. Es aquí, donde los humanos necesitamos desandar, rastrear; nostalgia y éxito de vintages. Todos tenemos la sensación de que "la unidad de tiempo arbitraria", es más corta...pasa mucho más deprisa: no hay tiempo para trascendencias. El Poder vuelve a ganar. Sin embargo, en "la selva de los símbolos" y aunque el ruído sea ensordecedor, seguímos seleccionando. Todo huye, pero también es posible que, por ejemplo yo diga lo que pienso y desconocidos como vosotros me escucheis.
Comentado por: Alba el 18/4/2008 a las 19:23
el relato maestro de la Historia a través de la ficción y la narración, no ha quedado marginado, sino más bien, y como tú mismo apuntas, ha quedado relegado a la intrascendencia. La sociedad de consumo transcurre en la espiral de una permanente autofagia, en ciclos constantes e ininterrumpidos de generación y destrucción, todo ello en aras de la permanente renovación de los ciclos de reproducción económica. En el momento en que la cultura se convierte en un subproducto de usar y tirar pierde, como si dijéramos, el carácter estable y permanente que tenía el relato tradicional, por ejemplo a través de las artes escénicas o la novela. El problema de la cultura actual, es la intrascendencia temporal: todo lo que no esté en el ojo del huracán de un momento fugaz,está en la periferia de una marginalidad difusa, tenebrosa. Véanse, si no, los spots publicitarios o los vídeos del youtube, paradigma de esta cultura de dos días de vigencia.
Comentado por: José Luis el 18/4/2008 a las 18:31
eres el escritor más guapo del mundo mundial, no sólo por tu aspecto -que también- sino sobre todo por tu interior
Comentado por: juana el 18/4/2008 a las 13:35
Marcelo Figueras (Buenos Aires, 1962) ha publicado cuatro novelas: La batalla del calentamiento, El muchacho peronista, El espía del tiempo (traducida al francés) y Kamchatka (traducida al ruso, polaco y alemán y en 2006 al francés y al holandés). Algunos de sus relatos fueron publicados en antologías como La selección argentina. Este año ha sido su debut en la narrativa infantil, Gus Weller rompe el molde.
Ha escrito, junto con Marcelo Piñeyro, el guión de Plata quemada, premio Goya a la mejor película de habla hispana y considerada por Los Angeles Times como una de las diez mejores películas de 2000. También escribió el guión de Kamchatka (elegida por Argentina para representarla en el Oscar y una de las favoritas del público durante el Festival de Berlín); de Peligrosa obsesión, una de las más taquilleras de 2004 en Argentina; y de Rosario tijeras, basada en la novela de Jorge Franco (la película colombiana más vista de la historia, candidata al Goya a la mejor película de habla hispana).
Trabajó en el diario Clarín y en revistas como El Periodista y Humor, y el mensuario Caín, del que fue director. También ha escrito para la revista española Planeta Humano y colaborado con el diario El País.
Actualmente prepara su primer filme como director, una historia llamada Superhéroe.
La batalla del calentamiento (2006). Ediciones Alfaguara
Gus Weller rompe el molde (2006). Ediciones Alfaguara Infantil y Juvenil
Kamchatka (2003). Ediciones Alfaguara
El espía del tiempo (2002). Ediciones Alfaguara
Plata quemada. La película (2000). (En colaboración con Marcelo Piñeyro) Grupo Editorial Norma Literatura
El muchacho peronista (1992). Planeta
Filmografía
Rosario Tijeras (2005)
Fecha de Estreno: 26 mayo 2006
Dirección: Emilio Maillé
Guión: Marcelo Figueras; basado en la novela de Jorge Franco Ramos
Peligrosa obsesión (2004)
Fecha de Estreno: 16 de septiembre de 2004
Dirección: Raúl Rodríguez Peila
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Carlos Luis Mentasti y Daniel Botti
Kamchatka (2002)
Fecha de Estreno: 17 de octubre de 2002
Coproducción con: España
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras
Plata quemada (2000)
Fecha de Estreno: 11 de mayo de 2000
Coproducción con: España, Uruguay y Francia
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras según la novela homónima de Ricardo
28/8/2008 22:35
Ojala a todos nos doliera el...
Publicado por: Ludo
28/8/2008 15:00
Todas esas caracteristicas que...
Publicado por: Mayte
28/8/2008 12:46
Publicado por: alba
27/8/2008 22:47
Pues en Argentina sorprende pero...
Publicado por: Dagar
27/8/2008 12:09
Publicado por: alba
27/8/2008 08:39
Publicado por: amalia
26/8/2008 19:09
Es curioso cuando la gente no...
Publicado por: Mayte
26/8/2008 05:44
Publicado por: Mayte
25/8/2008 23:08
El otro programa muy bueno que...
Publicado por: Xtian
25/8/2008 22:48
En la Argentina, el Planeta...
Publicado por: DANIEL
© 2005 La Oficina del Autor (Grupo PRISA) | Gran Vía, 32 6ª planta - 28013 Madrid | | Aviso Legal | RSS
Página desarrollada por Tres Tristes Tigres