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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

sábado, 30 de agosto de 2008

Blog de Marcelo Figueras

El último espectador (8)

Piglia se angustia ante la biblioteca infinita, por eso verbaliza esta ‘dificultad para narrar'. Pero en el mundo del cine funciona como outsider. Un clandestino, un hostigador más en la banda de los rebeldes. A diferencia de la biblioteca infinita, la cinemateca no lo ahoga. En el territorio extranjero del cine se permite avanzar sin mapas, defendiendo su derecho a cagarse en los condicionamientos de la policía cultural a la que muchos creen que pertenece. (Yo sospecho, más bien, que está interpretando el Tema del traidor y del héroe, que en realidad es un agente infiltrado.)

Le consta que la tradición del cine existe, y que a los escritores no suele irles bien en su seno. Pero en una entrevista con Andrés Di Tella, confiesa lo que le ocurre cuando narra en ese registro. Hablando de una experiencia con Nicolás Sarquís que nunca llegó a filmarse, dice: "Trabajé con gran libertad, sin ninguna limitación externa a la historia que estaba narrando". ¿Qué es lo que Piglia señala como valor supremo? La ausencia de limitaciones externas al hecho de narrar. Escribir una novela es difícil cuando uno se siente obligado a estar a la altura de su leyenda, cuando se desconfía de los críticos, cuando nos desvela el eco que obtendrá en la universidad. Productores y directores no piensan en los suplementos ni en las universidades, y cada vez menos en los críticos. Lo único que le reclaman al guionista es lo esencial: que la narración funcione.

El primer guión de Piglia que llegó al cine fue Comodines, un golpe al plexo de la policía cultural. ¿Qué es Comodines? Una comedia, lo que suele llamarse buddy movie, concebida por el más comercial de los productores de la TV argentina. Comodines procede como si la serie de Lethal Weapon dirigida por Richard Donner no hubiese existido nunca. Piglia hace funcionar la máquina narrativa sin emitir guiños de complicidad al espectador. No hay tarantineada alguna en Comodines. La película narra como si inventase la forma en el camino.

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La sonámbula practica la ciencia ficción como si fuese el registro más natural del cine argentino. Corazón iluminado es un drama intimista, más preocupado por contar una historia que a Piglia lo conmueve que por cuestionar formas narrativas. En el bosque de Sherwood del cine -donde en vez de asfixiarse puede complotar contra el sistema, donde cuenta con cómplices (otro guionista, el director)-, Piglia hace lo que tanto le cuesta en el seno del canon literario. Narrar libremente. Respirar por medios naturales.

Lo que confirma mi tesis es Plata quemada. Piglia escribe la novela haciéndole eco a Sergei Tretyakov, inventor de la teoría de la literatura fakta. Tretyakov sostiene que la ficción debe trabajar con el documento crudo, con el montaje de textos, con el testimonio directo, con la técnica del reportaje. Plata quemada la novela procede así, narrando la historia central de modo indirecto, mediante registros como la crónica de los diarios y el informe psiquiátrico.

Cuando le compran los derechos, Piglia declina la opción de escribir el guión. ¿Por qué? Porque de haber aceptado habría sufrido la tentación de ser fiel a la novela. Esto habría redundado en un film cuya historia sólo se vería de lejos, borrosa e incompleta, algo que habría entusiasmado al Godard que Piglia admira... y propiciado el suicidio de sus productores. Esa película habría llamado la atención sobre su mecanismo narrativo, perdiéndose la oportunidad de ser revulsiva en el sentido del acápite de Brecht que Piglia puso a la novela. ¿Qué es más delito: fundar un banco o robarlo?

/upload/fotos/blogs_entradas/plata_quemada_1_med.jpgSi hubiese respetado las formas de la novela, Plata quemada se habría convertido en una película ‘rara', en el mismo sentido de la literatura ‘rara' que nos conminan a escribir. Parafraseando a Brecht, ¿qué hubiese sido más delito: suscribir una película ‘rara', políticamente correcta en el sentido alentado por la policía cultural, o una película que narra sin complejos una historia en la que todo el mundo carece de integridad -los funcionarios, la policía, los periodistas, los psiquiatras, la turba ávida de sangre- salvo sus protagonistas, que para mayor dato son ladrones, asesinos, drogadictos, homosexuales -y están enamorados?

La única opción que le quedaba, de aceptar, era traicionarse a sí mismo. De hacerlo se habría revelado como un conjurado. Y por eso prefirió que lo traicionasen otros, en este caso el director Marcelo Piñeyro y yo. Porque a diferencia de Comodines, de La sonámbula y de Corazón iluminado, Piglia no habría sido libre para narrar Plata quemada en el cine. El peso de la obra literaria habría acotado su capacidad de maniobra.

Y si hay algo que Piglia disfruta del cine es la libertad que le otorga. 

                                                      (Continuará.) 

[Publicado el 25/4/2008 a las 07:00]

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Comentarios (4)

  • Recien vuelta de un viajecito por Espana he venido a curiosear y me divierte la coincidencia. Entre alguna que otra cosa que traje de alli, vino conmigo el dvd de Plata quemada, que todavia no habia podido ver.

    Comentado por: valeria el 28/4/2008 a las 11:48

  • PROFESSOR, la P o e sí a...!!!!!!!!!!!!!!!!


    Ahí está Ricardo Piglia mirando detrás del cristal el color de la poesía y de la literatura, mientras un parroquiano prefiere el diario a un libro. La 34a Feria del libro de Buenos Aires, soltó amarras hace 24 horas en la city porteña y como en una feria, hubo discursos de todos los tamaños y sabores. El esperado era el del narrador, ensayista, critico y profesor universitario en Estados Unidos, Ricardo Piglia, porque hablaría del eje del evento: El espacio del lector. Aunque ese es el más vasto espacio que puede tener un lector, el verdadero, lee en sitios más reducidos, íntimos, personales, privados, aunque las bibliotecas cumplen un rol indispensable. Sin duda, el espacio del lector cada día es más limitado, porque la lectura en la actualidad es un vicio menor que requiere de un esfuerzo muy superior al del ejercicio visual de la imagen, ese pantallazo al ojo ocioso.
    La segunda foto, muestra a Piglia en el escenario ferial inaugurando la cita literaria, con un aspecto de tanguista dramático, pero yo diría en un estilo clásico, no arrabalero, más bien en el ritmo y frecuencia de Piazzola. Él hablaría de las necesarias pausas en la lectura, como suele hacerlo en la media cancha, el astro de Boca, Román Riquelme, quien entiende que no todo es velocidad en este juego de la pelota y la vida. El poeta, de acuerdo con Piglia, es quien se toma su tiempo en estos tiempos, más bien la poesía, mira el reflejo de las olas en la sombra que deja la luna.
    (Este es un comentario muy fragmentario de las palabras de Piglia, cuyo discurso no ha sido editado por la cicatería y miopía de los medios digitales. El País de España no se dio por enterado de la Feria Argentina. etc.)
    Piglia puso picas en Flandes, cuando dijo: "Solamente la poesía ha logrado establecer ritmos lentísimos y también rápidos, tiene una relación con la velocidad que es única: la poesía está en el límite" En este espacio escribí un artículo sobre la Feria intitulado: "El Fantasma de Bolaño en Buenos Aires", el pasado seis de abril, el cual se replicó en Argentina, España, Venezuela, Chile, Perú y Estados Unidos, y yo me hacía esta pregunta: "¿Que papel le asignará Piglia en su partitura a la poesía? Él, un admirador de Neruda y Parra. (Neruda ha hecho estragos entre muchos narradores latinoamericanos y Parra es esencial para pensar una poética de la prosa en lengua española. Piglia)"
    El autor de Respiración artificial, dijo Poesía, "porque permite a los lectores captar inmediatamente los amaneramientos de los discursos sociales y porque aquel que lee poesía está disponible a la significiación". El espacio del lector , lo definió Piglia en sus palabras,como un espacio que bien puede ser público, o bien, como lo prefería Kafka, un aislado sótano. Hoy, sin embargo, agregó, "ya no tiene nada de rito sagrado" Kafka, Borges, Bolaño, es una nueva ruta y pudo explosioanr en Buenos Aires, ahora ciudad hermana de Praga. Borges dijo en su momento y dijo muchas cosas: "creo que los buenos lectores son cisnes aun más tenebrosos y singulares que los buenos autores".
    Piglia destacó en su conferencia magistral, y elogiò, el papel de las nuevas tecnologías, pero advirtió que el tiempo de la lectura es otro, su velocidad "tiene que ver con lo corporal, con la postura y con el lenguaje. Pese a todo seguimos leyendo de la misma manera que en los tiempos de Aristóteles, porque la lectura no se puede acelerar". ¿Ahí es donde entra, professor, el jugador de Boca en un lleno total en la Bombonera?
    Posdata: Las palabras de Piglia, están expuestas sobre este Blog con apoyo en las muletas de los fragmentos avaros de los diarios argentinos: El Clarín y La Nación .

    Comentado por: rolando gabrielli el 26/4/2008 a las 17:26

  • Bueno, acá estoy de visita, tras un largo tiempo en el que no dejé comentarios, pero nunca dejé de entrar.
    Te mandé por correo la entrevista del diario y prometo no dejar pasar tanto tiempo. Este blog tiene algo de café. Uno se encuentra con amigos y amigas a los que poco a poco ha ido conociendo y sabe como tratar.
    Simón
    http://fotolog.terra.com.ar/ernestosimon

    Comentado por: Simón el 25/4/2008 a las 17:01

  • Me gusta lo de policía cultural, sirve para entender de qué estamos hablando

    Comentado por: morajú el 25/4/2008 a las 13:53

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Biografía

Marcelo Figueras (Buenos Aires, 1962) ha publicado cuatro novelas: La batalla del calentamiento, El muchacho peronista, El espía del tiempo (traducida al francés) y Kamchatka (traducida al ruso, polaco y alemán y en 2006 al francés y al holandés). Algunos de sus relatos fueron publicados en antologías como La selección argentina. Este año ha sido su debut en la narrativa infantil, Gus Weller rompe el molde.

 

Ha escrito, junto con Marcelo Piñeyro, el guión de Plata quemada, premio Goya a la mejor película de habla hispana y considerada por Los Angeles Times como una de las diez mejores películas de 2000. También escribió el guión de Kamchatka (elegida por Argentina para representarla en el Oscar y una de las favoritas del público durante el Festival de Berlín); de Peligrosa obsesión, una de las más taquilleras de 2004 en Argentina; y de Rosario tijeras, basada en la novela de Jorge Franco (la película colombiana más vista de la historia, candidata al Goya a la mejor película de habla hispana).

 

Trabajó en el diario Clarín y en revistas como El Periodista y Humor, y el mensuario Caín, del que fue director. También ha escrito para la revista española Planeta Humano y colaborado con el diario El País.

 

Actualmente prepara su primer filme como director, una historia llamada Superhéroe.

Bibliografía

La batalla del calentamiento (2006). Ediciones Alfaguara

Gus Weller rompe el molde (2006). Ediciones Alfaguara Infantil y Juvenil

Kamchatka (2003). Ediciones Alfaguara

El espía del tiempo (2002). Ediciones Alfaguara

Plata quemada. La película (2000). (En colaboración con Marcelo Piñeyro) Grupo Editorial Norma Literatura

El muchacho peronista (1992). Planeta

 

Filmografía

Rosario Tijeras (2005)
Fecha de Estreno: 26 mayo 2006
Dirección: Emilio Maillé
Guión: Marcelo Figueras; basado en la novela de Jorge Franco Ramos

Peligrosa obsesión (2004)
Fecha de Estreno: 16 de septiembre de 2004
Dirección: Raúl Rodríguez Peila
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Carlos Luis Mentasti y Daniel Botti

Kamchatka (2002)
Fecha de Estreno: 17 de octubre de 2002
Coproducción con: España
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras

Plata quemada (2000)
Fecha de Estreno: 11 de mayo de 2000
Coproducción con: España, Uruguay y Francia
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras según la novela homónima de Ricardo

Obras asociadas

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