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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

viernes, 22 de agosto de 2008

Blog de Marcelo Figueras

El último espectador (finis)

Ricardo Piglia

Ricardo Piglia.

¿A qué me llama Piglia, desde este plan revolucionario de operaciones que creo leer en la entrelínea de sus textos, pero ante todo en la praxis de sus películas? En primer lugar, a jugar. Piglia quiso escribir cine desde siempre. La literatura se le convirtió en el lugar del deber, pero el cine sigue siendo el lugar del deseo. ¿Por qué será que existe tanta gente en el mundillo de la cultura -que por cierto dista del mundo de los que pican piedras- tan dispuesta a renegar de sus deseos infantiles? Para Piglia niño el cine era el horizonte de lo imposible (escribir en un cuaderno escribe cualquiera, crear esos universos de la pantalla gigante tan sólo lo hacen algunos elegidos), sus incursiones en este arte pertenecen al dominio de lo lúdico.

En segundo lugar me impulsa a narrar sin complejos. Ni la tradición ni las fórmulas ni la presión editorial nos despojarán del derecho a contar las historias que deberían expresarnos, del modo que estimemos más apropiado: ningún recurso será demasiado vanguardista o demasiado anacrónico.

En tercer lugar me llama a crear alternativas a las ficciones oficiales: aquellas concebidas desde el poder -político y el económico, con los medios como voceros-, pero también a aquellas que el mundo académico blande como mecanismos de control. ¿Cuántos artistas fueron rescatados del ostracismo, del vacío que los medios generaron en derredor suyo, por un público que recomienda lo que le conmueve de boca en boca? Parafraseando a Válery: necesitamos fuerzas ficticias que oponer a las otras fuerzas ficticias. ¿No es evidente que los sueños de unos pocos -sueños mezquinos, de poder irrestricto- se están imponiendo a nuestros sueños?

En cuarto lugar me insta a romper con la pureza del artista de laboratorio e intervenir en el mundo. Siguiendo a Brecht, y al Arlt que invita a pensar la creación en términos de robo, de estafa, de violencia retaliatoria, Piglia subraya la justicia poética de lograr que los banqueros del cine le paguen para hacer lo que le da la gana. ¿No será más delito producir una película que escribirla? Por lo demás, el narrador de hoy no debe tener preferencias en lo que hace a los soportes narrativos. ¿Qué la televisión desempeña hoy el rol de la novela en tiempos dickensianos? Pues vayamos al asalto de la televisión.

Y en quinto y último lugar, siento que nos llama a dialogar en pie de igualdad con los grandes narradores de hoy y de siempre, en lugar de agotarnos en polémicas provincianas o en tareas más propias de un bibliotecario o de un archivista que de un imaginador. ¿Dónde figura que hoy es imposible escribir tan bien como Cervantes o como Joyce? ¿Por qué aceptamos como verdad revelada la idea de que nadie puede competir en poder imaginativo con Shakespeare o con Dante? ¿Por qué no discutimos este sitial de inferioridad donde nos encajaron por decreto?

Despreciar los elementos que la vida en Latinoamérica nos proporciona en materia de historias, de culturas, de variaciones de la lengua, sería tan criminal como derramar leche en el suelo de un país con hambre; y si aun así lo hacemos, seremos juzgados en consecuencia. Además del precio que ya pagamos en lo económico y en lo político, además de las violencias a que se nos somete a diario, ¿debemos tolerar sumisamente la violencia extra de que se nos prohiba escribir a lo grande, y leer a lo grande, por el hecho de haber nacido tarde en la Historia -y en el lugar presuntamente equivocado?

A fin de cuentas, ¿qué es más conservador, más seguro en el mundo de hoy? ¿Escribir ‘raro' y asegurarse la publicación internacional, los premios, las exégesis de los suplementos culturales, o reclamar nuestro derecho a reinventar los grandes relatos? ‘Nada de transacciones, la única verdad no es la realidad', dice Piglia en Crítica y ficción.

No nos prohiban la noción del argumento, porque todavía necesitamos contarnos a nosotros mismos. No proscriban la intriga, porque todavía necesitamos preguntarnos cómo terminará nuestra película. Déjennos escribir mal en el sentido en que Feiling usa la expresión, esto es, escribir a contrapelo de la versión dominante. No desalienten la creación de personajes fuertes, porque necesitamos no sentirnos solos cuando los libros vuelven a la biblioteca: ¿quién nos acompañará, con quién nos compararemos, quién nos instará a vivir, si los narradores no nos proporcionan criaturas inolvidables?

¿Qué la tarea es tan intrincada, tan inabordable como un nudo gordiano? Siempre está la posibilidad de cortarlo. Eso ha sido el cine para Piglia: el tajo con que se liberó de los lazos que lo ahogaban.

No sé ustedes, no sé que pasa con los demás escritores, guionistas, directores. Pero yo no quiero quedarme en casa muerto de miedo, ni someterme en silencio a lo que me sugieren que haga para obtener reconocimiento.

Yo quiero despertar de la pesadilla de una vez por todas.

[Publicado el 01/5/2008 a las 07:00]

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Comentarios (3)

  • Creo que el mayor movil que tenemos algunos a la hora de escribir es la libertad de la que nos dota esta forma de expresarnos, el hecho de poder construír una nueva realidad, de dar nacimiento a "otros yo", de tener las riendas de un mundo en el que nada ni nadie nos condiciona; el papel, el lápiz, y las ideas bailando de lado a lado de la hoja como con en el devenir del hielo en agua.

    Sentir esto al escribir significa sentirlo al leer, significa saber que allá afuera en cada manojo de páginas que encontremos hay un mundo y un sinfín de personajes y situaciones alternativas a nosotros, alternativas a los medios, alter - nativas todas.

    ¿Cómo pensar así que una es mejor que la otra?, ¿cómo pensar así que una es igual a la otra?, ¿cómo pensar así en estandarizar los medios de expresión?...

    Comentado por: Rodrigo el 05/5/2008 a las 01:37

  • ¡¡¡Ultimas noticias desde Serpentilunya!!!

    Estoy imprimiendo los “once y finis” escritos acerca de R.Piglia que me han tenido como muda durante estos días. Quiero leerlos seguido y con detenimiento pues ha puesto usted mucha carne en el asador. Lo mío no es exactamente la teoría, pero pensar de vez en cuando algo más allá del siguiente ratoncillo que sacar de la despensa no le puede hacer daño a nadie. Pero ha sucedido algo que me gustaría contar, y que sin tener que ver con todo lo hablado estos días sí que tiene que ver con el hecho de la narración.
    Mi culebrilla número dos –las serpientes ponemos tantos huevos que utilizamos números en lugar de nombres para no confundirnos y además así no hay preferencias entre unos y otros ya que se basa todo en un estricto y matemático orden de llegada-, como iba diciendo, mi culebrilla número dos ha escrito un cuento que va sobre libros y sobre el placer que le produce leer.
    Esa, mi culebrilla número dos, la que jura y perjura que nunca leerá Gus Weller, tan sólo por chincharme, dice en su final…: “Llavors, vaig tancar el llibre i em vaig trovar una altra vegada en la meva habitació. No podía entrendre com a la gent no li agradava llegir, si era una aventura mágica…”

    ¡Ay! ¡perdón! es que tiene la lengua bífida también, les traduzco, más o menos, por si acaso…

    “Entonces, cerré el libro y me encontré otra vez en mi habitación. No podía entender como a la gente no le gustaba leer, si era una aventura mágica…”
    Escrito por “mi serpiente”.

    Estoy muy contenta, alguna cosa habré hecho bien -aunque exactamente no sé cual-.

    A sus pies.

    Comentado por: Serpiente Suya el 03/5/2008 a las 21:54

  • ...hay quienes pierden la mente para ser alma:locos
    hay quienes pierden el alma para ser mente: intelectuales.
    hay quienes pierden ambos para ser: aceptados.Recuerdo estas palabras de Bukowski, tras leerle hoy.
    Vamos, despertad.., por favor. Necesitamos sus voces, sus filmografías; palabras e imágenes que nos despierten a todos de este abotargamiento con que la comodidad nos vendió.

    Comentado por: Alba el 01/5/2008 a las 15:00

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Biografía

Marcelo Figueras (Buenos Aires, 1962) ha publicado cuatro novelas: La batalla del calentamiento, El muchacho peronista, El espía del tiempo (traducida al francés) y Kamchatka (traducida al ruso, polaco y alemán y en 2006 al francés y al holandés). Algunos de sus relatos fueron publicados en antologías como La selección argentina. Este año ha sido su debut en la narrativa infantil, Gus Weller rompe el molde.

 

Ha escrito, junto con Marcelo Piñeyro, el guión de Plata quemada, premio Goya a la mejor película de habla hispana y considerada por Los Angeles Times como una de las diez mejores películas de 2000. También escribió el guión de Kamchatka (elegida por Argentina para representarla en el Oscar y una de las favoritas del público durante el Festival de Berlín); de Peligrosa obsesión, una de las más taquilleras de 2004 en Argentina; y de Rosario tijeras, basada en la novela de Jorge Franco (la película colombiana más vista de la historia, candidata al Goya a la mejor película de habla hispana).

 

Trabajó en el diario Clarín y en revistas como El Periodista y Humor, y el mensuario Caín, del que fue director. También ha escrito para la revista española Planeta Humano y colaborado con el diario El País.

 

Actualmente prepara su primer filme como director, una historia llamada Superhéroe.

Bibliografía

La batalla del calentamiento (2006). Ediciones Alfaguara

Gus Weller rompe el molde (2006). Ediciones Alfaguara Infantil y Juvenil

Kamchatka (2003). Ediciones Alfaguara

El espía del tiempo (2002). Ediciones Alfaguara

Plata quemada. La película (2000). (En colaboración con Marcelo Piñeyro) Grupo Editorial Norma Literatura

El muchacho peronista (1992). Planeta

 

Filmografía

Rosario Tijeras (2005)
Fecha de Estreno: 26 mayo 2006
Dirección: Emilio Maillé
Guión: Marcelo Figueras; basado en la novela de Jorge Franco Ramos

Peligrosa obsesión (2004)
Fecha de Estreno: 16 de septiembre de 2004
Dirección: Raúl Rodríguez Peila
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Carlos Luis Mentasti y Daniel Botti

Kamchatka (2002)
Fecha de Estreno: 17 de octubre de 2002
Coproducción con: España
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras

Plata quemada (2000)
Fecha de Estreno: 11 de mayo de 2000
Coproducción con: España, Uruguay y Francia
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras según la novela homónima de Ricardo

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