El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
sábado, 30 de agosto de 2008
Elizabeth Fritzl / Argentina
Entonces: ¿qué ocurrió en mi país mientras yo estaba de viaje, y también después, durante mi -demasiado larga, ya lo sé- estadía en Piglialandia? (Dicho sea de paso, esperaba un eco mayor. Más allá del feedback de Rolando Gabrielli, de los comentarios alentadores -Alba, Morajú, Unamuno, Xtian, Roxie Deluxe- y de la promesa de Serpiente Suya de tomárselo en serio próximamente, imaginé que alguien más recogería el guante. ¿Seré el único a quien lo desvela que nuestros narradores no nos narren, ni nos produzcan alucinación alguna mediante su enfermiza imaginación?)
Volví a Argentina en medio de un mar de humo, que convertía a Buenos Aires y aledaños en una remake de un film de John Carpenter. Mi mujer, con casi seis meses de embarazo, sufría broncoespasmos. De repente, todo el mundo a mi alrededor padecía algún tipo de enfermedad. Mi padre operándose de cataratas. La mujer de mi padre yendo al quirófano a cuenta de un bulto en el pecho. Uno de los mejores amigos de la familia, el Turco Silva, perdiendo parte de un riñón a causa de un tumor. Me pregunté insistentemente qué estaba ocurriendo, si no había regresado a mi país sino a una pesadilla organizada como caja china.
Un día se acabó la nafta. (Que es como le decimos aquí a la gasolina, sabrá Dios por qué.) Los surtidores estaban vacíos, o vendían de a módicos cupos: veinte pesos por auto privado, que equivalen a poco más de dos horas de viaje. Busqué con ansias una explicación racional, pero no la encontré por ninguna parte. Tan sólo hallé excusas, y la terrible sensación de que alguien está dificultando el suministro -como antes el de la carne, la leche, las verduras- para impulsar un aumento de los precios. (Que una vez concretado, por cierto, impulsará a su vez otro aumento en carnes, en leche, en verduras...) La situación daba lugar a escenas que me produjeron la inquietud del deja vu -largas filas de conductores atiborrando sus autos de nafta para no sufrir carencia inmediata, y contribuyendo con su ansiedad a acelerar el desabastecimento-, pero también a pequeños diálogos surrealistas, del siguiente tenor.
PADRE: ‘¿Me podrás llevar el lunes al oftalmólogo?'
YO: ‘Encantado. Siempre y cuando pueda cargar el tanque del auto'.
Mientras tanto los medios alientan la sensación de espada de Damocles en espera de que hoy, martes 6, las cuatro agrupaciones que dicen representar al campo -cada vez más parecidas a los Cuatro del Apocalipsis- digan si aceptan las propuestas del Gobierno o si patean el tablero y vuelven a cortar rutas. Y a desabastecer de carne, de leche y de verduras al pueblo del que aseguran formar parte.
Lo que ocurre es simple. El colapso de las políticas neoliberales en toda Latinoamérica produjo cambios que en algún sitio fueron relativamente incruentos (Chile, Brasil) y que en otros -por ejemplo Argentina, con su corralito, con los muertos con los que se despidió De la Rúa, con su crisis institucional de seis Presidentes en pocos días- fueron muy traumáticos. Tan grave fue el asunto aquí, que los chacales de siempre sintieron que no tenían otra salida que moderar su rapiña durante algún tiempo.
Ese tiempo acabó. Hoy los chacales han vuelto a la carga, con su hambre de años acumulada, con los modales destemplados de quien ha debido contenerse hasta casi estallar. Lo quieren todo -porque a eso estaban habituados: a tenerlo todo sin dar cuenta ni explicaciones-, y lo quieren ya.
La Argentina de hoy se parece mucho a Elizabeth Fritzl, la pobre chica a quien su padre encerró y de la que abusó durante 24 años. Hoy, mientras todo el mundo se rasga las vestiduras ante el horror, sus vecinos juran que nunca advirtieron nada. ¡Todos inocentes: sordos, ciegos, mudos! Durante algún tiempo, seguramente breve, la tratarán con piedad, a ella y a sus hijos-hermanos de sangre condenada. Pero apenas puedan intentarán devorársela: primero los medios que acosarán en busca del detalle morboso, después la sociedad que empezará a cuestionarse la responsabilidad de Elizabeth en el asunto. Dirán: algo habrá hecho para permanecer en ese hueco sin haber fugado nunca. Y aunque se pretenda distinta del monstruo que torturó a Elizabeth, la sociedad terminará haciendo con ella lo mismo que su padre, que es lo mismo que los poderosos y parte de la clase media hacen hoy con la Argentina: usarla para satisfacer sus necesidades más bajas, con la más perfecta desaprensión respecto de su destino último.
Y mientras tanto, buena parte de los escritores de mi país sólo acude a los diarios para saber cuándo firmará ejemplares en la Feria del Libro.
[Publicado el 06/5/2008 a las 11:00]
Marcelo: ¿Hasta cuando vamos a seguir con el reflejo inmaduro de echarle la culpa de nuestros padecimientos a los "chacales de siempre"? ¿Porque siempre pensamos que hay unos "malos" aqui y afuera que quieren destruir al inocente pueblo argentino"? ¿No será que todas nuestras tragedias recientes tan particulares -la violencia política de los setentas, la dictadura, el delirio de Malvinas, la hiperinflación, la corrupción menemista, el aumento de la desigualdad- son básicamente un producto nuestro, un resultado de nuestro fracaso como sociedad? No niego que haya intereses poderosos en el mundo, y que internamente las responsabilidades son distintas. Pero todos los países conviven con esa realidad, y a algunos les va mejor que a nosotros. Como suele suceder con las personas, creo que hasta que no dejemos de poner las culpas afuera, en "los malos" (que automaticamente nos convierten en "víctimas buenas") y asumamos nuestra responsabilidad colectiva como sociedad, no vamos a cambiar.
Comentado por: pedro el 07/5/2008 a las 15:04
Todos esperábamos más, mi estimado Fernando Figueras, de un tema interesante, sobre un autor como Piglia y con un tratamiento acucioso, esmerado, informado y conocimiento. Tal vez el tema especializado, asuste,pero se lee más en internet de lo que se escribe en los blogs. El vouyerismo es real.
Sobre el colapso del neoliberalismo en Chile, debo pronunciarme. Chile es uno de los países con economía neoliberal, más abierta del mundo, superado por un pelo por Estados Unidos, creo.El neoliberalismo produjo un shock en Chile en la època de Pinochet grado 11 de septiembre y el modelo se ha ido ajustanndo, maquillando suavemente, pero está vivito y coleando y es el modelo del modelo. Chile y Argentina, vecinos muy vecinos, son más distintos de lo que parecen, aunque se complementan o debieran.En la época Pinocchio Chile vivió su waterloo y los datos son colosales en desempleo abierto, pobreza y shocks sobre el shock.
Esa perdida de la memoria con sordera y mirar al lado o presentarse como avestruz, no es propia de los argentinos, todo el Cono Sur vivió una terrible amnesia, por eso debemos aplaudir el premio Cervantes a Gelman.
El tema de Nuestra América es ancho y ajeno, no tiene fronteras, está comenzando, y es muy prometedor que un joven escritor argentino se atreva a subirlo a un blog de profesionales de la escritura enclavado en Europa con vista al mar.
vivimos tiempos de excepción, no sólo para la literatura o la poesía, cuya muerte se anuncia de tanto en tanto, sino para el hombre y las sociedades. El ciclón asiático con sus 22 mil muertos y 40 mil desaparecidos, debiera decirnos algo. En Chile, el generoso volcán Cahitén solo ha lanzado cenizas por esta vez.La tierra está viva y también existe, reclama un espacio para poder respirar y vivir en paz.
Comentado por: rolando gabrielli el 06/5/2008 a las 16:52
el deseo de dominación; la necesidad de poseer, son la respuesta al terror a la nada, al fin de la propia existencia; tengo luego existo. Unica motivación que arrasa con todo vestigio de código ético, que pone en libertad los instintos atávicos, latentes bajo las costumbres civilizadas; y cuando busca eternidad solo destruye. Hacen falta más voces que denuncien, pero como dices sólo bien intencionados lectores, por lo que se ve, respondemos. De todas formas la denuncia siempre comienza muy pequeñita, pero sus caminos son inescrutables.
Comentado por: Alba el 06/5/2008 a las 12:26
Marcelo Figueras (Buenos Aires, 1962) ha publicado cuatro novelas: La batalla del calentamiento, El muchacho peronista, El espía del tiempo (traducida al francés) y Kamchatka (traducida al ruso, polaco y alemán y en 2006 al francés y al holandés). Algunos de sus relatos fueron publicados en antologías como La selección argentina. Este año ha sido su debut en la narrativa infantil, Gus Weller rompe el molde.
Ha escrito, junto con Marcelo Piñeyro, el guión de Plata quemada, premio Goya a la mejor película de habla hispana y considerada por Los Angeles Times como una de las diez mejores películas de 2000. También escribió el guión de Kamchatka (elegida por Argentina para representarla en el Oscar y una de las favoritas del público durante el Festival de Berlín); de Peligrosa obsesión, una de las más taquilleras de 2004 en Argentina; y de Rosario tijeras, basada en la novela de Jorge Franco (la película colombiana más vista de la historia, candidata al Goya a la mejor película de habla hispana).
Trabajó en el diario Clarín y en revistas como El Periodista y Humor, y el mensuario Caín, del que fue director. También ha escrito para la revista española Planeta Humano y colaborado con el diario El País.
Actualmente prepara su primer filme como director, una historia llamada Superhéroe.
La batalla del calentamiento (2006). Ediciones Alfaguara
Gus Weller rompe el molde (2006). Ediciones Alfaguara Infantil y Juvenil
Kamchatka (2003). Ediciones Alfaguara
El espía del tiempo (2002). Ediciones Alfaguara
Plata quemada. La película (2000). (En colaboración con Marcelo Piñeyro) Grupo Editorial Norma Literatura
El muchacho peronista (1992). Planeta
Filmografía
Rosario Tijeras (2005)
Fecha de Estreno: 26 mayo 2006
Dirección: Emilio Maillé
Guión: Marcelo Figueras; basado en la novela de Jorge Franco Ramos
Peligrosa obsesión (2004)
Fecha de Estreno: 16 de septiembre de 2004
Dirección: Raúl Rodríguez Peila
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Carlos Luis Mentasti y Daniel Botti
Kamchatka (2002)
Fecha de Estreno: 17 de octubre de 2002
Coproducción con: España
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras
Plata quemada (2000)
Fecha de Estreno: 11 de mayo de 2000
Coproducción con: España, Uruguay y Francia
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras según la novela homónima de Ricardo
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