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El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

domingo, 20 de julio de 2008

Blog de Marcelo Figueras

Conversar a mi manera

Manuel Vicent y Juan Cruz, durante su participación en la Feria del Libro de Buenos Aires

Manuel Vicent y Juan Cruz, durante su participación en la Feria del Libro de Buenos Aires.

La charla entre Juan Cruz y Manuel Vicent en la Feria del Libro fue -más literalmente que nunca- deliciosa. La excusa era que presentasen sus nuevos libros: Ojalá octubre en el caso de Juan Cruz, Comer y beber a mi manera en el caso de Vicent. Lo cierto es que la conversación cobró vida propia y fue por donde quiso, cuanto más caprichoso el derrotero, mejor.

Tanto Vicent como el responsable de Alfaguara Argentina, Augusto Di Marco, bromearon con la hiperkinesia de Juan Cruz, que suele traducirse en una extraña sensación de ubicuidad: el hombre tiene una energía tan grande, que parece estar en muchas partes a la vez. Además de lo que le debemos como escritor, creo que Juan Cruz merecería un monumento a uno de los más grandes ‘facilitadores' de nuestra cultura. Infatigable, no cesa de producir conexiones entre gente que de otra forma habría tardado años en juntarse, o quizás no lo hubiese hecho nunca por las suyas. Yo le debo el hecho de haber conocido a Rafael Azcona, cosa que hoy, a tan poco tiempo de su muerte, valoro más que nunca. Siempre cuento esta anécdota que el patriarca de los guionistas en español me contó aquella vez, en una de las mesas al aire libre -cuándo no- del Café Gijón. Azcona contaba que al principio sus guiones incluían precisiones sobre los personajes: la protagonista femenina, por ejemplo, podía ser morena, alta y dueña de pestañas como abanicos. Pero con el tiempo, confesó, se limitó a ponerle nombre al personaje y señalar no más que su sexo. ‘Total", dijo Azcona, ‘¿para qué decir que la heroína era de esta manera o de la otra, cuando de todos modos iba a terminar siendo interpretada por la amante del productor?'

Vicent fue un show aparte. Habló de su opción por la cocina de antaño, aquella que redimía la escasez por la vía de la imaginación (esto es, lograrlo todo con casi nada), en oposición a la ‘cocina de autor' actual, que más bien tiende a tomarlo todo convirtiéndolo en casi nada. Mencionó las características místicas de ese acto en apariencia tan simple que es comer, una de las pocas formas en que los seres humanos todavía comulgamos con (todo aquello que sale de) la tierra. Contó una anécdota hilarante sobre la oportunidad en que, en plena Guerra Civil, una esquirla de obús acabó con el puchero de su abuela. (‘En medio de una familia de devotos al régimen, mi abuela era la única opositora -pero no por cuestiones políticas: tan sólo porque le habían jodido el potaje'.) Y me dejó pensando con su descripción de los tres cerebros que se superponen en el humano. Según Vicent, el cerebro más viejo es el reptil, aquel donde se concentran nuestros deseos más atávicos: por ejemplo el sexo, o la territorialidad. Me iluminó sinceramente cuando dijo -no grabé la ocasión, lo reproduzco con la mayor fidelidad que puedo- que ‘cada vez que somos patriotas, lo somos en tanto serpientes'. Y me conmovió con su defensa del segundo cerebro, el límbico, aquel que concentra lo emocional -empezando por la memoria del tarro de mermelada de la abuela.

A veces olvido este arte que muchos españoles practican tan bien, aunque brille menos que su comida, su literatura o su música. ¡Qué maravillosos conversadores son! Y entre ellos, de manera destacadísima, Manuel Vicent y Juan Cruz.

Si en algún lado me quedará grabada la charla del martes, será sin dudas en mi cerebro límbico.

[Publicado el 08/5/2008 a las 09:54]

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Comentarios (6)

  • Lo del cerebro de reptil no es de Vincent. Muchos sostienen la misma idea, y entre ellos el más célebre fue Carl Sagan, en el libro Cosmos y en la serie televisiva homónima.

    El último capítulo de Cosmos (en el libro y en la serie), se llama "¿Quién habla en nombre de la Tierra?" y habla de este tema. Cito sólo un párrafo, para que se vea que Vincent está citando a Sagan casi literalmente:

    "Tenemos aquí un conflicto entre nuestras pasiones y entre lo que a veces se llama nuestra mejor naturaleza; entre la parte antigua repitiliana y profunda de nuestro cerebro, el complejo “R” encargado de la rabia asesina y las partes del cerebro mamíferas y humanas, evolucionadas mas recientemente, el sistema límbico y la corteza cerebral."

    Ese capítulo, aunque escrito en el contexto de la Guerra Fría, debería ser, todavía hoy, de lectura obligatoria. Es un buen momento para reveer el libro y la serie, una obra maestra de la divulgación de todos los tiempos. Toda una generación se enamoró de los planetas, de las estrellas, de los radiotelescopios, de la espiral del ADN y de la ciencia y la vida mirando esa serie. Y a muchos el enamoramiento todavía nos dura.

    Comentado por: Xtian el 08/5/2008 a las 23:23

  • Lindo articulo de Juan Cruz en El Pais de hoy : Los autonautas de la cosmopista. Esta vez un espanol elogia a los argentinos por ser muy buenos conversadores.

    Comentado por: valeria el 08/5/2008 a las 21:40

  • Querida Mayte...
    preferiría hablar de lo del sexo..., pero en fin... es que no tengo tiempo, ando encaramada en una silla...intentando abrir la tapa del bote de galletas que mi abuela guardaba en la última repisa de la despensa, allí, justo al lado de la leche condensada...¡uhm!

    Comentado por: Serpiente Suya el 08/5/2008 a las 18:45

  • Comer y conversar es la conjunción de dos placeres sublimes para crear un tercero llamado sobremesa...

    Me siento, sin embargo, ante esta mesa para esperar la reflexión de serpientesuya acerca de eso de "patriotas en cuanto serpientes"...

    Comentado por: Mayté el 08/5/2008 a las 16:26

  • el origen del lenguaje, imagino, estuvo en un "alarido" que intercambiaría la gestualidad facial, según en qué situación se empleara: de terror o de placer, y en esta última estaría el saludo, con un grito como interjección alegre, al identificar al interlocutor que por fin se había encontrado; que entendía , y con su respuesta provocaba otra, que con ligeros puntos de desacuerdo, estimulaba la continuidad de esa reciprocidad expresiva. Por estar en uso del mismo código, haría sentir que se comprendía lo que se intentaba expresar, y que hilaría "la conversación".
    Supongo que el origen de la conversación estuvo en los momentos de descanso merecido tras el agotador trabajo de sobrevivir diario. Placer que hoy nos es tan difícil disfrutar por el ritmo acelerado que nos dirige: "...trabajo si no me matan, y si trabajo me matan". Encontrar al interlocutor sigue siendo un placer, que estimula ingenio y sentido del humor.

    Comentado por: Alba el 08/5/2008 a las 13:03

  • Ultimamente mi celebro límbico se duerme cuando menos lo espero, será que paso tentas horas en mi trabajo que estoy un poco alienada.
    Se que no tiene mucho que ver con el tema de su blog, pero necesitaba contarlo, una de las pocas cosas que despiertan la zona límbica de mi sesera es la lectura de su blog.

    Comentado por: Angela el 08/5/2008 a las 11:38

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Biografía

Marcelo Figueras (Buenos Aires, 1962) ha publicado cuatro novelas: La batalla del calentamiento, El muchacho peronista, El espía del tiempo (traducida al francés) y Kamchatka (traducida al ruso, polaco y alemán y en 2006 al francés y al holandés). Algunos de sus relatos fueron publicados en antologías como La selección argentina. Este año ha sido su debut en la narrativa infantil, Gus Weller rompe el molde.

 

Ha escrito, junto con Marcelo Piñeyro, el guión de Plata quemada, premio Goya a la mejor película de habla hispana y considerada por Los Angeles Times como una de las diez mejores películas de 2000. También escribió el guión de Kamchatka (elegida por Argentina para representarla en el Oscar y una de las favoritas del público durante el Festival de Berlín); de Peligrosa obsesión, una de las más taquilleras de 2004 en Argentina; y de Rosario tijeras, basada en la novela de Jorge Franco (la película colombiana más vista de la historia, candidata al Goya a la mejor película de habla hispana).

 

Trabajó en el diario Clarín y en revistas como El Periodista y Humor, y el mensuario Caín, del que fue director. También ha escrito para la revista española Planeta Humano y colaborado con el diario El País.

 

Actualmente prepara su primer filme como director, una historia llamada Superhéroe.

Bibliografía

La batalla del calentamiento (2006). Ediciones Alfaguara

Gus Weller rompe el molde (2006). Ediciones Alfaguara Infantil y Juvenil

Kamchatka (2003). Ediciones Alfaguara

El espía del tiempo (2002). Ediciones Alfaguara

Plata quemada. La película (2000). (En colaboración con Marcelo Piñeyro) Grupo Editorial Norma Literatura

El muchacho peronista (1992). Planeta

 

Filmografía

Rosario Tijeras (2005)
Fecha de Estreno: 26 mayo 2006
Dirección: Emilio Maillé
Guión: Marcelo Figueras; basado en la novela de Jorge Franco Ramos

Peligrosa obsesión (2004)
Fecha de Estreno: 16 de septiembre de 2004
Dirección: Raúl Rodríguez Peila
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Carlos Luis Mentasti y Daniel Botti

Kamchatka (2002)
Fecha de Estreno: 17 de octubre de 2002
Coproducción con: España
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras

Plata quemada (2000)
Fecha de Estreno: 11 de mayo de 2000
Coproducción con: España, Uruguay y Francia
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras según la novela homónima de Ricardo

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