El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
lunes, 8 de septiembre de 2008
La muerte y los trenes
Hace muchos, pero muchos años que no viajaba en tren por Buenos Aires. Al hacerlo recordé que el transporte público no está pensado para la especie humana, por lo menos tal como se lo concibe aquí. Tuve que dejar pasar quince trenes subterráneos, que conté diligentemente, antes de poder apretujarme en un vagón.
Y más tarde, cuando me subí al servicio del Ferrocarril San Martín que parte de Retiro rumbo al Gran Buenos Aires, me pareció haberme trepado a un tren que viajaba en el tiempo. Parte de la culpa la tuvo, supongo, el hecho de que estaba releyendo Earthly Powers, de Anthony Burguess. Su narrador también va hacia atrás, para más datos al mundo de la Primera Guerra, que recuerda ante todo por memoria olfativa: ‘Todo 1916 tenía el aroma entremezclado de habitaciones sin airear, medias sucias, khaki sangriento... las axilas podridas de los vestidos de las mujeres, margarina...' No hace falta que diga a qué huele el año 2008 en un vagón del San Martín, no sería justo. Pero puedo decir a qué suena: a máquina, a conversación banal, a ringtone, al agua de los besos furtivos, a hombre que pide dinero repitiendo el mismo, preciso texto en cada vagón, con convicción del actor shakespiriano; al silencio de los vencidos. Y puedo decir qué se ve: nada, o poco más que nada, bajo una la luz mortecina que para peor se agota cada vez que el tren aminora su marcha.
Todos los escritores, y en particular aquellos que tienen éxito o que han conseguido labrarse un lugar, deberíamos hacer algo parecido a labor comunitaria dos veces al año. Para no olvidar de dónde venimos, para no olvidar para quién escribimos. Ya sé, hay muchos que no han subido jamás al tren del San Martín o equivalentes, y que a conciencia escriben para otro público. Alguno pensará, creyéndose realista y rozando el cinismo: ¿para qué escribir para gente que no puede comprar libros, o que a lo sumo compra dos al año, el Código Da Vinci de turno y el manual de autoayuda du jour? No se trata de una consideración de mercado, y ni siquiera estética. Se trata de recordar que, aunque nuestras ínfulas hagan lo indecible para persuadirnos de lo contrario, seguimos perteneciendo a la especie humana.
Recuerdo perfectamente la última oportunidad que viajé en tren. Fue hace doce años. Acababa de separarme por segunda vez, lo cual significaba, ante todo, perder nuevamente el contacto cotidiano con otra de mis hijas, en este caso la más pequeña. Después del padecimiento de la primera vez, me había prometido no reincidir en el calvario. Sin embargo la voluntad no lo es todo, y menos en una relación de pareja. Creo que esa relación duró lo que duró porque yo no quería estar lejos de mi niña. Pero al fin llegó el momento en que prolongarla hubiese sido más dañino que poner distancia. Yo no quería que ninguna de mis hijas creciese en un ambiente de desamor.
La mudanza fue incruenta, en tanto la hice con las niñas, que la veían como un juego. Pero el día voló, y también la noche, y llegó la hora de regresar a la ‘normalidad'. La más grande se fue a su escuela. De algún modo me había habituado ya a perderla cada semana, cuando regresaba a su ‘otro' mundo, para mí invisible. Dejé a la más pequeña en su jardín de infantes y regresé a la estación de Devoto. Boleto en mano me fui hasta el extremo del andén, donde no había nadie. Allí me atrapó la realidad: ya no vería a la niña cuando saliese del jardín, ni tampoco esa noche, ni al día siguiente. Me faltaría su voz, la agilidad de mono que le permitía llegar siempre a mis brazos. Yo ya no estaría allí si invocaba mi nombre. Entonces me puse a llorar, con una congoja que no he revisitado desde entonces. Todavía muero un poco cada semana, cuando se van de mi lado.
Quizás sean esas muertes lo que me preserva humano, próximo a la experiencia del dolor que a todos visita y del que todos pretendemos, inútilmente, escapar. Esas muertes y también -como queda claro- los trenes.
[Publicado el 03/7/2008 a las 11:15]
Voy por la segunda lectura de Kamchatka... la vida es como hacer una historia para que otro la cuente y resalte aquello que no se debe olvidar...
Asocio el diario de Ana Frank, esa voz que contò la cotidianeidad, la imaginaciòn que no deja morir..."la vida es bella", hay que salvarse, y no solo el pellejo, el sentido de la vida... ese manejo del tiempo fusionado a la voz narrante, a la "lealtad con q1uièn me es leal"...me encanta ese ojo con sentido hablante, sin tropezarse con la ortografìa y la sintaxis, no se mutila el deseo de decir....sigo leyendo, resistir con el verbo "con ese lugar que se parece mucho a la felicidad"
Comentado por: carmela el 29/8/2008 a las 18:19
Comentado por: Muchacho Lobo el 08/7/2008 a las 15:46
pusiste a bailar las palabras y se marcaron un tango, mezclado con algo de jazz a lo Art Blakey. Creando las imagenes que quieres sin necesitar la cámara, te permitiste llevarnos a visitar sentimientos y cómo la marea arrastraste a momentos y reflexiones similares. Imagino a muchos lectores pareciéndose al W. Allen de Sueños de un seductor, donde, por supuesto,el Sr. Figueras tiene el papel de Bogart.
Comentado por: Alba el 04/7/2008 a las 12:27
Comentado por: valeria el 04/7/2008 a las 10:37
Marcelo:
Ante todo, un saludo argentino desde Mataderos, Ciudad Autónoma (dicen) de Buenos Aires.
Tengo la experiencia de haber viajado 25 años en trenes desde el sur del conurbano bonaerense a mi trabajo en San Telmo, la de haber experimentado todo tipo de pérdida (incluidas las que mencionás) y me genera admiración enorme que discurras de esa forma y te llames a la reflexión sobre esos ítems, que establezcas un vínculo con lo que estas leyendo y, sobre todo, que utilices las palabras justas para provocar una identificación inmediata (será que uno está con un tren permanente en la cabeza en este pais, la Argentina...) con tus vivencias.
Por otro lado, trato de servirme de estos estímulos para sentarme a escribir, buscando calma, en pro de cura, quén sabe...
Buenísimo to blog!
Daniel Goñi
Comentado por: Daniel el 03/7/2008 a las 23:55
Marcelo Figueras (Buenos Aires, 1962) ha publicado cuatro novelas: La batalla del calentamiento, El muchacho peronista, El espía del tiempo (traducida al francés) y Kamchatka (traducida al ruso, polaco y alemán y en 2006 al francés y al holandés). Algunos de sus relatos fueron publicados en antologías como La selección argentina. Este año ha sido su debut en la narrativa infantil, Gus Weller rompe el molde.
Ha escrito, junto con Marcelo Piñeyro, el guión de Plata quemada, premio Goya a la mejor película de habla hispana y considerada por Los Angeles Times como una de las diez mejores películas de 2000. También escribió el guión de Kamchatka (elegida por Argentina para representarla en el Oscar y una de las favoritas del público durante el Festival de Berlín); de Peligrosa obsesión, una de las más taquilleras de 2004 en Argentina; y de Rosario tijeras, basada en la novela de Jorge Franco (la película colombiana más vista de la historia, candidata al Goya a la mejor película de habla hispana).
Trabajó en el diario Clarín y en revistas como El Periodista y Humor, y el mensuario Caín, del que fue director. También ha escrito para la revista española Planeta Humano y colaborado con el diario El País.
Actualmente prepara su primer filme como director, una historia llamada Superhéroe.
La batalla del calentamiento (2006). Ediciones Alfaguara
Gus Weller rompe el molde (2006). Ediciones Alfaguara Infantil y Juvenil
Kamchatka (2003). Ediciones Alfaguara
El espía del tiempo (2002). Ediciones Alfaguara
Plata quemada. La película (2000). (En colaboración con Marcelo Piñeyro) Grupo Editorial Norma Literatura
El muchacho peronista (1992). Planeta
Filmografía
Rosario Tijeras (2005)
Fecha de Estreno: 26 mayo 2006
Dirección: Emilio Maillé
Guión: Marcelo Figueras; basado en la novela de Jorge Franco Ramos
Peligrosa obsesión (2004)
Fecha de Estreno: 16 de septiembre de 2004
Dirección: Raúl Rodríguez Peila
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Carlos Luis Mentasti y Daniel Botti
Kamchatka (2002)
Fecha de Estreno: 17 de octubre de 2002
Coproducción con: España
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras
Plata quemada (2000)
Fecha de Estreno: 11 de mayo de 2000
Coproducción con: España, Uruguay y Francia
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras según la novela homónima de Ricardo
07/9/2008 20:59
Publicado por: richard
07/9/2008 20:03
Publicado por: camila
07/9/2008 08:46
Publicado por: manonegra
06/9/2008 20:03
Marcelo!! espero que leas esto...
Publicado por: Guido Cuadros
06/9/2008 19:56
Carnivale me gusto bastante, vi...
Publicado por: Guido
05/9/2008 17:20
Marcelo , porque no estas en...
Publicado por: Lilith
05/9/2008 15:33
Uy, Marcelo, tanto por leer, tan...
Publicado por: Mayte
05/9/2008 14:14
Publicado por: Alex Martín Alvarez
04/9/2008 17:32
Publicado por: richard
04/9/2008 04:31
Publicado por: Eduardo Varas
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