El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
miércoles, 20 de agosto de 2008
Gritos y cascotazos
¿De qué va la novela Mi nombre es Rufus, de Juan Terranova? No, ya sé que cuenta la historia de una banda ficticia de punk argentino llamada Birmania, y que Mi nombre es Rufus viene a ser el título de una canción de su único disco, pero la pregunta sigue siendo válida: ¿de qué va? Porque no va sobre el punk, eso está claro. Su narrador innominado, guitarrista de la banda ya disuelta, ni siquiera es un punk hecho y derecho. Los punks no aprecian la bossa nova ni el método Carlevaro para aprender guitarra, el mismo hecho de aprender a tocar el instrumento va en contra de su ideología. Tampoco es la historia política del punk local, esa ‘historia social y llena de miseria y de energía' que tal vez haría falta escribir. Por algo el narrador se niega de plano a esa lectura. ‘Yo no la voy a escribir', dice con todas las letras, para a continuación desafiar al lector a dejar de serlo: ‘Escribila vos, si tanto te gusta la idea'.
Quizás haya que hacerle caso a Mick Jagger, cuya opinión transcripta por Don Was aparece en el texto. ‘La música no es sólo acerca de la música', dice el libro que Jagger dijo en 1994: ‘Es acerca de un montón de otras cosas... qué otras cosas estaban pasando ese año, cuáles eran los cortes de pelo, las modas las actitudes'. En ese caso, Mi nombre es Rufus tampoco sería sólo acerca de su materia novelística: la historia que presumiblemente contaría, los personajes, esos elementos propios de la forma narrativa escogida. Ni siquiera trataría sobre las cosas que ocurrieron en la Argentina -muchas, casi todas terribles- durante el tiempo que Birmania existió como banda. La novela alude a esos hechos para que quede claro que elige no narrarlos (si tan importantes te parecen, narralos vos), o mejor: los articula en el texto en el mismo plano que dedica a los gemelos birmanos Htoo, el disco Good de Morphine y las virtudes de Internet. Distintas vistas del mismo paisaje mental, las piezas del rompecabezas que hay que componer -como se compone un tema musical, por cierto.
Vaya a saber por qué (la cabeza funciona como quiere, espero que Terranova no se ofenda), después de terminar Rufus pensé en The Curious Incident of the Dog in the Night-Time, la tan popular novela de Mark Haddon. No existen similitudes evidentes entre ambos libros, pero se me ocurrió que había una sintonía en el procedimiento. En The Curious Incident, el narrador -otra vez en primera persona- es un niño que sufre del síndrome de Asperger, una variante del autismo. En consecuencia, piensa el mundo y describe los hechos de acuerdo a las mínimas nociones de que dispone, y a su escasa experiencia. (Todos los narradores hacemos lo mismo, pero The Curious Incident subraya el mecanismo por la vía del absurdo.) La voz que cuenta Rufus funciona de igual modo: habla a partir de lo que sabe -ante todo la música, pero también de algún hecho real, de libros, de conocimientos obtenidos por vía googlesca- pero con conciencia de estar hablando además de otra cosa, del mismo modo en que la música de Birmania era punk y algo más en simultáneo. ‘Ya en ‘Mi nombre es Rufus' había progresiones armónicas que excedían el lenguaje original del punk', dice el narrador hablando de la canción y de la novela a la vez.
Entre otras cosas, es posible que Rufus trate del enojo de los narradores argentinos de hoy con los narradores argentinos del ayer interminable; del deseo de construir algo parecido a un punk narrativo, para oponer a los Rick Wakeman y los Keith Emerson de nuestra literatura. El narrador cita a Clapton, que habría dicho alguna vez: ‘El asunto con los Sex Pistols fue que ellos estaban realmente enojados con toda nuestra indulgencia'. La palabra no puede ser más precisa: si algo define la literatura argentina de las últimas décadas es su autoindulgencia. Quizás no sea casual que, al presentar Rufus en Buenos Aires, el escritor Hernán Vanoli haya hablado de ‘pegar cascotazos' y también de ‘pegar algunos gritos'. Por fortuna Rufus hace mucho más que eso. Pegar cascotazos supone la existencia de un muro o de una ventana, pegar gritos supone la existencia de un oído. Y en este caso no hay nada ni nadie a quien voltear, y nada ni nadie a quien ensordecer. El narrador sabe bien que el paisaje que habita es el del ‘silencio de la noche'. Si lo escucha lo suficiente, encontrará su música.
A diferencia de sus predecesores, Terranova no está buscando un clavo en la pared del canon para colgar su chaqueta. Lo que lo mueve es algo más primal, y por ende más puro: una ansiedad que entiende como potencia. ‘Uno siempre quiere más. Más sonido, más fuerte, más rápido, más lejos...'
Préstenle atención a Terranova. Siempre quiere más.
[Publicado el 04/7/2008 a las 11:30]
El curioso incidente es una maravilla y me la banco. Sí, es fácil de leer, es entretenido y lo puede leer mi vieja (le encantó). ¿Y qué? Esa voz narradora es entrañable y es un libro de inmersión completa, uno se mete en el mundo del protagonista en la primera página y recién sale en la última. El esnobismo es una pavada, pero bueh, ellos se pierden de leer este libro, que es buenísimo.
Comentado por: Xtian el 16/7/2008 a las 23:34
Buscando en el google novelas que tengan que ver con el punk di con este texto. En Perú hay una novela de la historia política del punk local, esa ‘historia social y llena de miseria y de energía'. Aca se llamo rock subterraneo. La novela se llama Generacion Coche bomba la escribio Martin Roldan. para conocerla vean www.generacioncochebomba.com
saludos
Comentado por: Desde Perú el 11/7/2008 a las 21:33
Comentado por: Muchacho Lobo el 08/7/2008 a las 15:45
>>>Uno siempre quiere más. Más sonido, más fuerte, más rápido, más lejos...<<<
"Nada le bastará a aquel que no tiene suficiente con poco"
Marcelo disculpáme la mala onda, pero justo leía esta frase de Epicuro y me pareció que venía al pelo!
Comentado por: amalia el 07/7/2008 a las 08:41
Dear Lilith,
nada más lejos de mi intención que hacerte sentir bruta... ¡Sólo quería entender lo que me estabas diciendo!
Besos.
Comentado por: figueras el 06/7/2008 a las 20:06
Sorry , no te quize ofender, y tienes toda la razon : a veces la comunicacion por correo electronico se toma muy en serio , era solo una broma, by the way , que gusto que te dirijas a mi personalmente aunque sea para hacerme sentir una bruta.
mua, mua, mua
Comentado por: lilith el 05/7/2008 a las 18:40
Dear Lilith,
sinceramente no entiendo tu comentario. Dije que esperaba que Terranova no se ofendiese porque estaba comparando su novela con otra a la que muchos consideran tan sólo comercial, a partir de su enorme éxito. Pero al menos a mí, The Curious Incident me parece un muy buen libro. Si alguien lo relacionase con alguno de los míos yo me sentiría honrado...
Besos
Comentado por: figueras el 05/7/2008 a las 14:17
Todavia no termino de leer esto pero, de verdad esperas que Terranova no se ofenda? hasta donde voy ya te lo acabaste........
Comentado por: Lilith el 05/7/2008 a las 00:24
Marcelo Figueras (Buenos Aires, 1962) ha publicado cuatro novelas: La batalla del calentamiento, El muchacho peronista, El espía del tiempo (traducida al francés) y Kamchatka (traducida al ruso, polaco y alemán y en 2006 al francés y al holandés). Algunos de sus relatos fueron publicados en antologías como La selección argentina. Este año ha sido su debut en la narrativa infantil, Gus Weller rompe el molde.
Ha escrito, junto con Marcelo Piñeyro, el guión de Plata quemada, premio Goya a la mejor película de habla hispana y considerada por Los Angeles Times como una de las diez mejores películas de 2000. También escribió el guión de Kamchatka (elegida por Argentina para representarla en el Oscar y una de las favoritas del público durante el Festival de Berlín); de Peligrosa obsesión, una de las más taquilleras de 2004 en Argentina; y de Rosario tijeras, basada en la novela de Jorge Franco (la película colombiana más vista de la historia, candidata al Goya a la mejor película de habla hispana).
Trabajó en el diario Clarín y en revistas como El Periodista y Humor, y el mensuario Caín, del que fue director. También ha escrito para la revista española Planeta Humano y colaborado con el diario El País.
Actualmente prepara su primer filme como director, una historia llamada Superhéroe.
La batalla del calentamiento (2006). Ediciones Alfaguara
Gus Weller rompe el molde (2006). Ediciones Alfaguara Infantil y Juvenil
Kamchatka (2003). Ediciones Alfaguara
El espía del tiempo (2002). Ediciones Alfaguara
Plata quemada. La película (2000). (En colaboración con Marcelo Piñeyro) Grupo Editorial Norma Literatura
El muchacho peronista (1992). Planeta
Filmografía
Rosario Tijeras (2005)
Fecha de Estreno: 26 mayo 2006
Dirección: Emilio Maillé
Guión: Marcelo Figueras; basado en la novela de Jorge Franco Ramos
Peligrosa obsesión (2004)
Fecha de Estreno: 16 de septiembre de 2004
Dirección: Raúl Rodríguez Peila
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Carlos Luis Mentasti y Daniel Botti
Kamchatka (2002)
Fecha de Estreno: 17 de octubre de 2002
Coproducción con: España
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras
Plata quemada (2000)
Fecha de Estreno: 11 de mayo de 2000
Coproducción con: España, Uruguay y Francia
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras según la novela homónima de Ricardo
19/8/2008 23:02
Coincido con Alba. A veces esas...
Publicado por: Mayte
19/8/2008 22:57
Publicado por: Dagar
19/8/2008 13:16
hace pocas semanas ley un texto...
Publicado por: Alba
18/8/2008 22:44
Publicado por: Dagar
18/8/2008 19:12
Pude morir tranquilo sin conocer...
Publicado por: Ludo
18/8/2008 18:17
Es todo un tema el que traes...
Publicado por: Daniel
18/8/2008 17:14
Y Barney... mira... ese bicho...
Publicado por: Mayte
18/8/2008 17:13
Coincido totalmente con Arjona,...
Publicado por: Mayte
18/8/2008 15:42
Publicado por: figueras
18/8/2008 11:34
Publicado por: amalia
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