El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
sábado, 22 de noviembre de 2008
La cuestión de la bondad (5)
Si educásemos a nuestros hijos para ser crueles y despiadados, les iría mejor en este mundo que si emulasen a Gandhi. La cuestión, mis queridos Hamlets, debería entonces plantearse así: ¿vamos a ser lo que esta sociedad pretende que seamos, o más bien a no ser dóciles, presentándole en cambio nuestros propios términos? Porque, seamos sinceros, la mejor manera de formar a nuestros hijos para que ‘triunfen' en este sistema -adicto al lucro, fóbico al dolor- sería mandarlos a una escuela de mercenarios. De ese modo aprenderían a administrar la violencia que de otra forma recibirían (este es un mundo que enseña a pegar para que no te peguen, y a explotar para no ser explotado), y además a hacerlo por dinero, con lo cual satisfarían las columnas vertebrales de lo que hoy demanda vivir: hacerles a los demás lo que no quiero que me hagan, y forrarme en el proceso.
Más allá de las dificultades que entraña practicar la bondad en un mundo que ya no sabe leer un gesto desinteresado, ser bueno presenta sus propias trampas. Quiero decir: ser bueno no es fácil, o al menos no estamos del todo preparados para ello. ¿Quién no ha tolerado infinitas afrentas, preguntándose si no sería más conveniente y justo reaccionar, devolviendo la misma moneda con que le han pagado? (Y a menudo devolviéndola, para arrepentirse de inmediato por haber caido en la trampa.) ¿Cuántas veces, pretendiendo hacer un bien, terminamos produciendo un hecho indeseado, o lastimando a alguien que no se lo merecía? Me refiero a aquella verdad a la que alude la célebre frase sobre las buenas intenciones y el camino al infierno. O sea que no basta con desear hacer el bien, y ni siquiera con hacerlo: al bien, ay, además habría que hacerlo bien.
Esa es la tentación. Pensar en el bien a partir de sus resultados. Porque si el bien que querríamos hacer no engendra la paga soñada -siendo recibido positivamente, transformando la realidad, granjeándonos gratitud o al menos buena voluntad-, la iniciativa quedaría viciada de nulidad. ¿Para qué ser bueno si no puedo hacer el bien, o si ni siquiera obtendré felicitaciones a cambio?
La única respuesta que tengo desafía la lógica utilitarista de este mundo. ¿Por qué ser buena gente? Porque sí. Porque puedo.
He ahí el quid. ‘La bondad, como la maldad, implica libertad', escribió aquí mismo Moneda. Mayté también subrayó la médula del asunto: se trata de la posibilidad de elegir. Puedo elegir el camino de la maldad y de la autosatisfacción, que sin dudas estará lleno de recompensas. Puedo elegir un camino intermedio, más bien neutro: ser bueno mientras las circunstancias lo permiten, y ser mezquino -como la gran mayoría- cuando sentimos que no nos queda otra, a riesgo de enajenarnos del mundo. El problema con esta vía es que produce el mismo efecto que la abstención en las elecciones, o de los votos en blanco: termina favoreciendo precisamente a aquellos a quienes no queríamos apoyar, y dejando a los que al menos nos caían simpáticos en la peor de las orfandades.
Y por supuesto, está el camino que entraña tratar de ser -porque nadie lo es naturalmente, porque serlo supone esfuerzo-, tratar de ser, insisto, buena gente. Este es el camino más escarpado, sin dudas. Y el más solitario. Yo creo, como Sara Franklin, que todo lo que necesito saber para ser buena gente está inscripto de una forma u otra en el mundo natural del que alguna vez salimos, y en el universo del que formamos parte aunque vivamos ignorándolo. Pero a diferencia de ella, no creo que podamos ‘programarnos' para ser buenos. Sí es posible programarse para el mal, o al menos para el egoísmo: para responder a esa ‘programación' que mamamos desde la cuna, todo lo que tenemos que hacer es dejarnos llevar por la corriente. En cambio ser buena gente implica lo contrario de dejarse llevar. Para ser buena gente hay que pensar, y calibrar cada acto, y finalmente -porque de eso se trata- elegir. Sin pensar en el resultado. Hacer lo que sentimos que debemos hacer, porque sí. Porque podemos. ¡Porque queremos!
No debería ser tan difícil, a fin de cuentas. Pasa por tratar de ser honestos con nosotros mismos, y manejar la verdad con la mayor delicadeza posible. Del mismo modo en que el universo debería sernos un libro abierto, todo lo que urge saber al respecto ya ha sido expresado. Amarás a tu prójimo como a ti mismo, dicen que dijo alguien alguna vez. O para ponerlo de un modo más práctico y menos pasible de ser acusado de lirismo: no hagas a otro lo que no te gustarían que te hicieran. O si prefieren, por la positiva: tratá de hacer a los demás lo que te gustaría que te hicieran. Más claro, imposible.
Aunque no se perciba de inmediato, aunque no parezca hacer mella en la trama del universo, ser buena gente marca la diferencia. Quizás no veamos los resultados, pero ni falta que hace. Imagino que el ingeniero que diseñó al robot en la ficción de Wall-E no pensó en todas las implicancias de ese acto. Sin embargo Wall-E, cuya función estricta era la de recoger y compactar basura, descubre que puede hacer algo distinto de aquello para que lo habían programado: por ejemplo -nada más y nada menos- defender la vida, encarnada por ese brote verde que surgió en medio de una Tierra devastada. Y un dato insoslayable: sólo se da cuenta de la importancia de defender la vida una vez que lo inspira el amor de Eve.
Ser mala gente no cuesta nada, sólo hace falta imitar al resto. La imitación repetida ad infinitum no inspira a nadie. Pero ser buena gente inspira, como sólo lo hacen las decisiones tomadas con absoluta libertad.
Tarde o temprano, nuestras obras hablarán por nosotros.
Gracias a todos por ayudarme a pensar. A Serpiente Suya, a Valeria, a Eduardo Varas, a Armstrongfl, a Sara Franklin y a Moneda. Gracias a Patto, a Marciano, a Alba, a Dagar y a Majo. Gracias a Aspasia, a Daniel, a Amalia, a Mayté. ¿Dieciséis personas, cada una en su país y en su circunstancia, dedicadas durante una semana a pensar sobre la posibilidad de la bondad? Hay milagros que se obran con menos energía.
¿Qué trataba de decirte, hija mía? Empecé diciéndote que es difícil ser buena gente en este mundo. Termino diciéndote que es coherente que así sea, porque no hay nada bueno en este mundo -desde el David de Miguel Ángel a la justicia verdadera- que se obtenga sin esfuerzo.
[Publicado el 28/7/2008 a las 11:09]
Hola Marcelo,
Es cierto que la bondad no es un tema muy popular, pero precisamente gracias a ese término he encontrado tu blog mientras andaba curioseando un poco para preparar un post en el mío.
(http://arati2006.spaces.live.com)
Te felicito por esta serie de reflexiones sobre si debemos y podemos intentar actuar bondadosamente y por el resto del espacio, que iré descubriendo a partir de ahora.
Me alegro de haber llegado hasta aquí.
Comentado por: arati el 23/8/2008 a las 13:33
senhor Marcelo, bondade é um tma aparentemente facil de se tratar, porem se pensarmos bem, com sensates e apuro fica muito dificil, mormente neste mundo em que vivemos. Mas tratado da maneira sensata e isenta como o tratou, ficamos com a sensação que apezar de tudo, a bondade, ensiste, resiste e fica...
Obrigado pelo seu talento
Luiz Fernando
Comentado por: luiz fernando de lellis el 30/7/2008 a las 03:13
Comentado por: armstrongfl el 29/7/2008 a las 07:31
Pensar, calibrar, elegir... y actuar, porque cada instante, cada ahora, aqui y ya... es para siempre.
Pensar, calibrar, elegir... y actuar en consecuencia.
Elijo la vida y por hacerlo seguro que renuncio a algo, te cedo algo, poder quizá, lo que fuere... Pero seguro que renunciando algo me llevo. Y algo te dejo.
El cosmos late ahí.
Escuchaba hoy un tema de Ricardo Vilca, el folclorista fallecido el año pasado en Jujuy, Argentina, "Guanuqueando", que dedicó a un amigo, en la versión de la banda Divididos.
Esa melodía y ese texto luminoso me hablaban de alguna manera de todo esto y no podría explicar cómo.
Me encantó participar de un tema que no se agotará nunca, espero. Y mando un abrazo a quienes comparten este viaje, de la forma que sea, el derrotero del pensamiento.
Y gracias.
Daniel, desde Mataderos, Argentina.
Comentado por: Daniel el 29/7/2008 a las 01:46
Lo único que no me gusta de esa visión tan cristiana de la bondad es que implica martirio y sacrificio, y el martirio necesita de la maldad para funcionar, ya que solo resalta por contraste. Lo ideal sería que todos pudieramos practicar el bien, bien hecho como citas, y por consiguiente sin causarnos ningun sufrimiento a nosotros mismos ni a nadie más.
También veo ese problema que señalas para identificar la bondad, que muchas veces se puede confundir con obligación ó interes y perder valor. Las acciones no vienen con etiqueta de bueno o malo, y en ocasiones no existe el criterio para identificar las buenas acciones, (ni uno vá a andarlo pregonando) y los beneficiados somos cada vez menos agradecidos con la gente generosa.
Quizá sea cuestión de recalibrar nuestra percepcion, educación y valores.
Te agradezco esta serie de "buenas" reflexiones.
Saludos.
Comentado por: Dagar el 28/7/2008 a las 23:45
Esfuerzo, completo y firme esfuerzo, de intentarlo una vez más, si falló ante, de saber que no se va a ser completamente popular... el esfuerzo va por ese lado.
Gran tema y grandes reflexiones.
Un saludo
Comentado por: Eduardo Varas el 28/7/2008 a las 21:01
Coincido en todo con Armstrongfl (abrazo incluido).
Me gusta esa idea de "comunion" entre un grupo de (buena?) gente que, sin conocerse y sin tener nada de boys scouts, dedican durante unos dias algo de su tiempo a pensar en un tema como éste. Y también me gusta mucho la conclusion del "porque si". Porqué me gusta? pues porque si !
Me acordé de que el verano pasado, de vuelta de las vacaciones, hubo un libro que me inspiro las ganas de ser buena. Espero no resultarles pendante (o chupamedias...) copiandoles el comentario que hice entonces sobre mis lecturas de verano :
"Unos cuantos policiales y sobre todo, la famosa batalla del calentamiento que no sé bien porqué venia posponiendo y que he disfrutado tanto, tantisimo. Tal vez les sorprenda, pero cuando terminé el libro me dieron ganas de ser mas buena (si, si !), menos quejosa. Y lo mas increible, pareciera que lo estoy logrando."
O sea Marcelo que una vez por ano me estas llevando/acompanando por este escarpado camino, que mas de una vez, claro, se me olvida o se me pierde de vista (ademas de ser capaz de despistarme con el dia de una cita también soy muy miope y tengo un pésimo sentido de la orientacion...). Si, se trata de tratar de...(sin musica de Pablo Milanés).
Con lo que estoy menos de acuerdo es con eso de que todo lo que necesitamos para ser buenos esté inscrito en el universo. O en todo caso, todo lo que necesitamos para ser malos esta también presente.
Otro desacuerdo, con Mayte este vez: entiendo lo que quieres decir pero el otro es el otro, por eso a veces es tan dificil, aun con los muy cercanos.
Comentado por: valeria el 28/7/2008 a las 19:35
Que buen artículo.. Mejorar, diría yo, perfeccionar nuestras conductas es el reto moderno y no ceder a las corrientes mundiales que optan por la mediocridad y sus basuras... No estamos solos nada... Que bueno...
Don Marcelo de paso le envió un proyecto que desarrollamos en Panamá, disculpe el atrevimiento. www.elguayacan.com.pa
Comentado por: Alejandro el 28/7/2008 a las 18:39
Marcelo también a modo de conclusión del tema, de este lado del blog, mando este poema de nuestro Borges:
Los justos
Un hombre que cultiva un jardín, como quería Voltaire.
El que agradece que en la tierra haya música.
El que descubre con placer una etimología.
Dos empleados que en un café del Sur juegan un silencioso ajedrez.
El ceramista que premedita un color y una forma.
Un tipógrafo que compone bien esta página, que tal vez no le agrada
Una mujer y un hombre que leen los tercetos finales de cierto canto.
El que acaricia a un animal dormido.
El que justifica o quiere justificar un mal que le han hecho.
El que agradece que en la tierra haya Stevenson.
El que prefiere que los otros tengan razón.
Esas personas, que se ignoran, están salvando el mundo.
Cuando quieras, bis repetita placent.Nunca sobra hablar de este tema...
Comentado por: amalia el 28/7/2008 a las 17:50
el experimento fué un exito. Sin duda el software libre es agradecido. Aunque la spider funcione con tanta asepsia que corre el riesto de quedar sosa. Siempre que no resulte sonsa, es aceptable.
Saludos,
una Hamlet sonriente
Comentado por: Alba el 28/7/2008 a las 17:23
Pues sí Mayte, eso es algo que en ocasiones hay que aprender, no permitir que te hagan lo que tú no harías a nadie.
Marecelo, este enlace es sobre todo para ti y para tu hij. Supongo que conoces la peli. Creo que viene bien al tema y para hoy me gusta la escena en la que el padre le explica a su hija que al vecino no le gusta que él le de las gracias, pero no la he encontrado
http://es.youtube.com/watch?v=kAJz5ea2lMM&feature=related
Comentado por: Moneda el 28/7/2008 a las 15:47
Me gusta, me gusta! Esta conclusion ha resumido todo lo pensado y comentado.
Aquello de no hacer a los demas... tambien pasa porque el otro, somos nosotros mismos.
Comentado por: Mayte el 28/7/2008 a las 15:16
Antes que nada, Marcelo, muchas gracias por la deferencia, el corazón me ha dado un saltito.
Como has dicho: Bondad ¿Por qué? Porque queremos que el mundo sea como queremos.
Es verdad que no siempre que se pretende hacer el bien se consigue, como tampoco se consigue en todas las ocasiones hacer daño aunque pongamos esmero en conseguirlo. Y es que para alcanzar el efecto que perseguimos, además, hay que entrenar, observar al otro, preocuparse antes de ocuparse. Y, como no, los genes también tienen algo que decir, cuanto más clara sea nuestra inteligencia mejores resultados obtendremos.
Comentado por: Moneda el 28/7/2008 a las 13:56
Comentado por: armstrongfl el 28/7/2008 a las 11:59
Marcelo Figueras (Buenos Aires, 1962) ha publicado cuatro novelas: La batalla del calentamiento, El muchacho peronista, El espía del tiempo (traducida al francés) y Kamchatka (traducida al ruso, polaco y alemán y en 2006 al francés y al holandés). Algunos de sus relatos fueron publicados en antologías como La selección argentina. Este año ha sido su debut en la narrativa infantil, Gus Weller rompe el molde.
Ha escrito, junto con Marcelo Piñeyro, el guión de Plata quemada, premio Goya a la mejor película de habla hispana y considerada por Los Angeles Times como una de las diez mejores películas de 2000. También escribió el guión de Kamchatka (elegida por Argentina para representarla en el Oscar y una de las favoritas del público durante el Festival de Berlín); de Peligrosa obsesión, una de las más taquilleras de 2004 en Argentina; y de Rosario tijeras, basada en la novela de Jorge Franco (la película colombiana más vista de la historia, candidata al Goya a la mejor película de habla hispana).
Trabajó en el diario Clarín y en revistas como El Periodista y Humor, y el mensuario Caín, del que fue director. También ha escrito para la revista española Planeta Humano y colaborado con el diario El País.
Actualmente prepara su primer filme como director, una historia llamada Superhéroe.
La batalla del calentamiento (2006). Ediciones Alfaguara
Gus Weller rompe el molde (2006). Ediciones Alfaguara Infantil y Juvenil
Kamchatka (2003). Ediciones Alfaguara
El espía del tiempo (2002). Ediciones Alfaguara
Plata quemada. La película (2000). (En colaboración con Marcelo Piñeyro) Grupo Editorial Norma Literatura
El muchacho peronista (1992). Planeta
Filmografía
Rosario Tijeras (2005)
Fecha de Estreno: 26 mayo 2006
Dirección: Emilio Maillé
Guión: Marcelo Figueras; basado en la novela de Jorge Franco Ramos
Peligrosa obsesión (2004)
Fecha de Estreno: 16 de septiembre de 2004
Dirección: Raúl Rodríguez Peila
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Carlos Luis Mentasti y Daniel Botti
Kamchatka (2002)
Fecha de Estreno: 17 de octubre de 2002
Coproducción con: España
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras
Plata quemada (2000)
Fecha de Estreno: 11 de mayo de 2000
Coproducción con: España, Uruguay y Francia
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras según la novela homónima de Ricardo
21/11/2008 17:47
Publicado por: Fátima
21/11/2008 01:19
Para mi , john cusack es un...
Publicado por: Michael
21/11/2008 00:39
soy daniela de la que dice que...
Publicado por: daniela
21/11/2008 00:32
soy daniela tengo los ojos cafes...
Publicado por: Daniela
20/11/2008 18:36
Publicado por: Mayté
20/11/2008 15:50
Publicado por: http://hjorgev.wordpress.com/
18/11/2008 16:39
Debo corregir una apellido mal...
Publicado por: Sonia
18/11/2008 16:10
wuena est6a super bien en cual...
Publicado por: daniela
18/11/2008 15:06
Publicado por: Eliane
17/11/2008 23:12
...Y si alguien no tiene espada,...
Publicado por: trybal
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