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Editado por La Oficina del Autor

sábado, 22 de noviembre de 2008

Blog de Marcelo Figueras

Palabras profanas

Aquellos que otorgamos a la palabra un valor sagrado como instrumento de verdad y belleza, deberíamos ser los primeros en indignarnos cuando se la usa para engañar, para confundir o simplemente para mentir. En un artículo publicado ayer por Página 12, Ricardo Forster alertaba sobre el empleo avieso del término ‘anacronismo', tan frecuente en labios de cierto periodismo de este país. ‘Anacrónico' (‘en desacuerdo con la época presente', asegura mi María Moliner) es como se define hoy aquí a todo hecho político tendiente a beneficiar a las masas menos favorecidas, y a los intentos de devolverle al Estado la fuerza que otrora tuvo, como actor principal en la persecución del bienestar de las mayorías. /upload/fotos/blogs_entradas/evo_morales_tras_ganar_el_referndum_med.jpgTambién suele tildarse de ‘anacrónica' la actuación de la Justicia en materia de derechos humanos. ¡Evo Morales es para ellos un anacronismo vivo! Y del mismo modo consideran ‘anacrónica' toda defensa de las ideologías -así, en un plural tan preciso como maravilloso-, en tanto datarían de un tiempo en que todavía eran útiles, o sea de los momentos postreros de la Historia, previos al triunfo ¿indiscutido? del sistema capitalista y la consagración del Discurso Único. Si de algo sirven los diarios de estos días (¡Beijing! ¡Osetia!) es para demostrarnos no sólo que la Historia prosigue, mal que le pese a Fukuyama, sino también que está muy pero muy lejos de convertirse en un monólogo.

Nada me haría más feliz que descubrir que la justicia social y la defensa de los derechos humanos se han vuelto anacrónicas, como conceptos y también como inspiradoras de políticas. Eso significaría que ya han sido obtenidas y se han vuelto parte del sistema, lo que tornaría innecesaria su mención y por lo tanto toda retórica en torno del tema. Pero hasta donde alcanzo a ver los pobres son cada vez más, y en consecuencia la violación de sus derechos se multiplica también, aunque más no fuere por obra y gracia de las demoníacas matemáticas. Y si mi juicio no me falla, la idealización del mercado como gran regulador reveló hace ya tiempo sus pies de barro: queda claro que las sociedades no pueden ser gobernadas como empresas, porque en las empresas existe siempre la posibilidad de un despido justo pero las sociedades no pueden despedir a los que sobran, a los que no resultan funcionales a su sistema de creciente exclusión.

Muchos comunicadores utilizan la palabra ‘anacronismo' tratando de descalificar a los que todavía soñamos y trabajamos por una sociedad más justa. Pero en sus labios suena más bien a admisión de la propia derrota. Sangran por no haber podido confinar el reclamo al desván de las cosas tan viejas como inútiles: les tranquilizaría saber que la justicia social y las ideologías se cubren de polvo entre radios de galena y lámparas a gas. Pero aunque les pese, el deseo de mejorar al mundo sigue actuante entre nosotros.

Parafraseando a Cortázar: este anacronismo está sonando mañana.

[Publicado el 13/8/2008 a las 09:31]

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Comentarios (1)

  • qué "contra-tiempo"; continúan hablando de justicia social, igualdad, libertad, derechos...Y justo ahora que todo se tambalea. Ay, qué torpes; sacad inmediatamente los discursos, palabras y parafernalias del desván, para aturdirlos. Ah, y cuando se queden inmóviles, azuzadles a los anacrónicos, que esos si que asustan en estos tiempos que corren, en que la ciencia avanza que es una barbaridad.

    Comentado por: Alba el 13/8/2008 a las 14:08

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Biografía

Marcelo Figueras (Buenos Aires, 1962) ha publicado cuatro novelas: La batalla del calentamiento, El muchacho peronista, El espía del tiempo (traducida al francés) y Kamchatka (traducida al ruso, polaco y alemán y en 2006 al francés y al holandés). Algunos de sus relatos fueron publicados en antologías como La selección argentina. Este año ha sido su debut en la narrativa infantil, Gus Weller rompe el molde.

 

Ha escrito, junto con Marcelo Piñeyro, el guión de Plata quemada, premio Goya a la mejor película de habla hispana y considerada por Los Angeles Times como una de las diez mejores películas de 2000. También escribió el guión de Kamchatka (elegida por Argentina para representarla en el Oscar y una de las favoritas del público durante el Festival de Berlín); de Peligrosa obsesión, una de las más taquilleras de 2004 en Argentina; y de Rosario tijeras, basada en la novela de Jorge Franco (la película colombiana más vista de la historia, candidata al Goya a la mejor película de habla hispana).

 

Trabajó en el diario Clarín y en revistas como El Periodista y Humor, y el mensuario Caín, del que fue director. También ha escrito para la revista española Planeta Humano y colaborado con el diario El País.

 

Actualmente prepara su primer filme como director, una historia llamada Superhéroe.

Bibliografía

La batalla del calentamiento (2006). Ediciones Alfaguara

Gus Weller rompe el molde (2006). Ediciones Alfaguara Infantil y Juvenil

Kamchatka (2003). Ediciones Alfaguara

El espía del tiempo (2002). Ediciones Alfaguara

Plata quemada. La película (2000). (En colaboración con Marcelo Piñeyro) Grupo Editorial Norma Literatura

El muchacho peronista (1992). Planeta

 

Filmografía

Rosario Tijeras (2005)
Fecha de Estreno: 26 mayo 2006
Dirección: Emilio Maillé
Guión: Marcelo Figueras; basado en la novela de Jorge Franco Ramos

Peligrosa obsesión (2004)
Fecha de Estreno: 16 de septiembre de 2004
Dirección: Raúl Rodríguez Peila
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Carlos Luis Mentasti y Daniel Botti

Kamchatka (2002)
Fecha de Estreno: 17 de octubre de 2002
Coproducción con: España
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras

Plata quemada (2000)
Fecha de Estreno: 11 de mayo de 2000
Coproducción con: España, Uruguay y Francia
Dirección: Marcelo Piñeyro
Guión: Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras según la novela homónima de Ricardo

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