El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

lunes, 22 de marzo de 2010

 Blog de Marcelo Figueras

Re: Salinger (Postscriptum)

Revisando la edición online del New Yorker, que a lo largo de su historia publicó algunos de los relatos más memorables de Salinger (desde A Perfect Day for Bananafish hasta For Esmé –with Love and Squalor, aunque –también memorablemente- los editores se negaron en su momento a publicar allí un extracto de The Catcher in the Rye), me encontré con algunos tributos que vale la pena mencionar.

Louis Menand analiza el legado de Catcher, no tanto como libro en sí mismo sino como artefacto cultural, y no tarda mucho en asociar la sombra que Holden Caulfield sigue proyectando sobre nosotros con su antecesora, la sombra de Hamlet. (¿O acaso no es Holden una versión teenager del Príncipe de Dinamarca, igualmente marcada por una pérdida traumática?)

A. M. Homes arranca diciendo: “Siento como si se hubiese muerto mi papá”. Y a continuación detalla las circunstancias en que leyó algunos de los relatos de Salinger, porque eso es lo que generan: como sólo ocurre en contadísimos casos, uno no olvida la circunstancia en que los leyó y el extraño estado de ánimo que nos indujeron. Sobre el final, confluye con mi propio estupor ante la noticia y sostiene que las palabras de Salinger forman ya parte de “nuestro ADN –todos somos sus personajes, somos todos Holden Caulfield, Seymour Glass, y la familia Glass completa”.

         Joshua Ferris recuerda la taxonomía que Nabokov creó para describir todo aquello que un gran escritor debe ser: “Storyteller, teacher, enchanter”. Narrador, maestro, hechicero. Salinger, por supuesto, reunía las tres características con la mayor de las naturalidades.

         Quizás el más entrañable de los tributos sea aquel del cineasta Wes Anderson, cuya obra (nunca de modo más manifiesto que en The Royal Tenenbaums) le debe tanto a Salinger. Todo lo que Anderson hace es citar un relato de F. Scott Fitzgerald llamado The Freshest Boy. Traduzco atolondradamente: “El contribuyó con los hechos que terminaron salvando a otro muchacho del ejército de los amargados, los egoístas, los neurasténicos y los infelices…”

         Yo querría volver a citar aquí unas frases que Seymour Glass le escribe a su hermano Buddy, presentándole los parámetros a que debe atenerse si quiere ser un escritor de verdad: “¿Habían salido la mayoría de tus estrellas? ¿Te ocupaste de escribir con todo tu corazón?” Se me ocurre que no puede decirse nada mejor de un artista que lo siguiente: estuvo a la altura de lo que pretendía de sí mismo. Y este, sin ir más lejos, es el caso.

         Aprovecho aquí para agradecerle a Christian Rodríguez. Yo me enteré ayer de la muerte de Salinger mediante Karina Micheletto de Página 12, que llamó para pedirme el texto que publicaron hoy e hizo de heraldo negro sin quererlo. Esta mañana encontré un mail de Christian que había ido a parar al buzón de spam. Todo lo que el texto decía era lo siguiente: “Murió Salinger”. Imagino que entendió que no había más que agregar, más allá del abrazo con que cerraba el mensaje; un gesto físico de esos que producimos en la certeza de que el abrazado perdió a alguien muy querido.

         Para qué engañarse: yo me siento un poco como A. M. Homes.

[Publicado el 29/1/2010 a las 21:58]

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Comentarios (9)

  • El guardián entre el centeno...una profesora tuvo la lucidez de hacernoslo leer en tercer año, todos nos sentimos identificados con Caufield. Este año lo releí (a mis 33) y aún así lo disfruté y entendí desde una perspectiva diferente. No leí más de Salinger, siempre me topo únicamente con "el guardían..." en las librerías, no creo que sus textos sean fáciles de conseguir, aunque ahora que falleció quizás si...(porque hacen eso las editoriales?? y porque la gente lee a un escritor recién cuando se entera que éste muere??? no es triste esa morbosidad??). Saludos a todos.

    Comentado por: Jane el 31/1/2010 a las 23:34

  • Marcelo: me gustó mucho lo que escribís sobre la muerte lamentable de este escritor tan maravilloso que no leí todavía. Un beso húmedo...

    Comentado por: Paula el 30/1/2010 a las 21:56

  • ¡Muchas gracias, Eva!

    Comentado por: figueras el 30/1/2010 a las 14:07

  • el guardián en el centeno
    la referencia es biblíca
    ¡qué autor más apartado!, su vida era la creación, diríamos de los que se entregan en cuerpo y alma, ¿no?
    a los acuarios como usted le encantan

    Aún no he leído el último Murakami. Es un autor que me sigue interesando.

    Comentado por: Natalia Evans el 30/1/2010 a las 10:56

  • ¡Felicidades, Marcelo!

    Comentado por: Eva el 30/1/2010 a las 09:59

  • "Al pensar ahora en ello, se dió cuenta de que toda su vida había buscado la unidad de las cosas, el secreto que conecta los fenómenos de la existencia"

    Isak Dinesen

    Comentado por: Serpiente Suya el 30/1/2010 a las 03:12

  • Salinger seguirà siendo Salinger, a pesar que se firmaba JD y se hacìa llamar Jerry...
    Todos los homenajes son pocos...
    Veamos algo de la Novela....y este es un buen lugar, Mercelo...



    Los eternos adioses de la novela
    rolando gabrielli

    La novela en Amèrica latina ha sido una gran protagonista, por su ausencia y continuas lamentaciones sobre el boom y el anuncio de lo que no llega: una gran novela. "Realista, ficcional, urbana, un texto hìbirido con algo de aquì y allà", no importa su definiciòn, sino que se escriba.


    Màs viajados que la imaginaciòn de Julio Verne, pontificadores a destajo de lo que fue y viene, es y no es la novela, "los nuevos", le asignan un reloj especial al tiempo que le queda y un espacio donde debiera ocurrir. La novela latinoamericana no tiene, en opiniòn de quienes dicen representarla o al menos encuentran el espacio para ser su vocero, una geografìa propia, un lugar de origen, un punto de partida dentro de los lìmites del subcontinente, porque las fronteras se desmoronaron y quienes realizan este oficio, sòlo nacieron y residenciaron por estos lados, pero ya no pertenecen, son ciudadanos del mundo.
    La novela, un gènero fantàstico y realista, se presta para todo tipo de especulaciòn. Sobre todo, las que dicta el mercado de manera autoritaria, discrecional y cìnica, desde luego, que dice proteger en los bestseller como colchòn a la verdadera literatura cada dìa màs arrinconada. Ha sido un año de diversas y reiteradas declaraciones sobre el abandono del realismo màgico, del distanciamiento del boom, el surgimiento de una novela escrita por "escritores cosmopolitas". Me pregunto què dirìa JLB, Borges, quien ignorò la novela como gènero. Juan Rulfo que no hablaba, porque lo habìa dicho todo en Pedro Pàramo. Juan Carlos Onetti, ignorado pràcticamente en el boom y ahora podrìamos hablar del año de Onetti, a 15 años de su muerte. Todos los escritores del boom o no reconocidos en èl, como Augusto Roa Bastos, Alejo Carpentier, Julio Cortàzar, Mario Vargas Llosa, Gabriel García Màrquez, Carlos Fuentes, Josè Donoso y Cabrera Infante, Ernesto Sàbato, escribieron grandes novelas y dijeron cosas importantes relacionadas con la vida, la literatura y algunos, la polìtica. ¿Otra època? Sin duda. ¿El mundo ha cambiado? Sì y mucho, pero los problemas esenciales del hombre permanecen intactos, sòlo varìan de color. Mientras algunos novelistas continùen con su òptica del reduccionismo de la gran novelìstica latinoamericana, como Cien años de Soledad, Rayuela, Pedro Páramo, La Vida Breve, Los Pasos perdidos, Los Jefes, Tres Tristes Tigres, entre otros, continuarà este especie de limbo de la novela, que encuentra un gran momento renovador en Roberto Bolaño. Y èste tambièn fue un año para Bolaño y hablamos de dos escritores desaparecidos que ocupan la atenciòn de los verdaderos lectores. Hay quien cree que Onetti pasò toda su vida en cama con una botella de whisky y olvidan que llegò exiliado a España y que ya contaba con una obra sòlida construida entre Montevideo y Buenos Aires. Y estas pendejadas, como dirìa un personaje caribeño de cualquier novelista de este lado del mar caliente y transparente, tienen grandes tribunas y se asolean por sobre la realidad y la historia.


    En èpocas de faràndula literaria ocurren y se diseminan todo tipo de anècdotas. El escritor està màs preocupado de la imagen, el mercado, ni siquiera del lector, que de realizar una obra contundente sin concesiones. Los "clàsicos" escribieron algunas de sus grandes novelas no precisamente en sus paìses de origen y no tenìan el olor a pòlvora en sus narices para retratar aquellos dìas, porque, en buenas cuentas, toda literatura verdadera se nutre de la convicciòn y fuerza de sus personajes, del lenguaje, de las lecturas y memoria del autor, sus visiones, emociones, verdades y mentiras, de lo que la ficciòn es capaz de rescatar de un mundo a veces borrado, perdido o por nacer para ser construido.


    Cuando divisè Aracataca y vi sus calles polvorientas, como cualquier pueblo bananero perdido en el Caribe, me preguntè còmo Gabriel García Màrquèz habìa construido tamaña historia y novela con sòlo la memoria familiar, historia del pueblo, de la Casa de sus abuelos y de una Colombia siempre en guerra, desgarrada por las sombras humanas que la habitan como fantasmas hace dos siglos. Por eso me regalè para Navidad la biografìa del inglès Gerald Martin: Gabriel García Màrquez, Una vida, aunque he leìdo mucho acerca del nieto del Coronel Màrquez, quien le llevò a conocer el hielo, esa magia que sòlo disfrutan a plenitud quienes vivimos en tierra caliente. Una novela nace del lugar menos pensado, arranca de una mirada desde el corazòn, las vìsceras, el olfato, del tacto de los cinco sentidos, porque es toda la piel que poseemos en ese instante la que se transforma en palabras, diàlogos, situaciones, dìas clavados como en un insectario. La novela se vive asimisma, todo intento por diseccionarla es inùtil, porque ella naciò de las entrañas y es irrepetible intentar rehacerla, a no ser que la leamos como un viaje personal. La novela se alimenta asimisma, su escenario es tambièn su propio cuerpo.


    Los entendidos siguen explicando el "nuevo panorama, escenario, manera de hacer novela", como si no vastarà desarmar y armar un gran sueño, correr el velo y seguir mirando adentro de la ventana de uno mismo. "Realidad postradicional", dice el venezolano Gustavo Guerrero, y de algo se tiene que vivir y ganar la vida, imagino. Los crìticos de prestigio obtienen los premios de las casas editoriales que venden el producto ya prestigiado. En este solemne mundo, donde la idiotez cava su propia fosa comùn y sonrìe al despertar desnuda y en huesos, luego se arrepiente de anunciar su propia defunciòn. Asì sucediò con quien dijo lo que no dijo, que la literatura latinoamericana yacìa amortajada, ya no amordazada como en tiempos de las tiranìas.


    Se habla de un boom de los años 60, si entendemos bien la fecha, ha transcurrido medio siglo, y uno piensa que en ese lapso debiò haber sucedido algo. Se sitùa La Habana como "capital del boom", como si la literatura respirara por una sòla agua y tuviera una sòla cabeza. Los padres del boom, son hijos de Faulkner, Joyce, de lo mejor de la novela y ficciòn norteamericana e inglesa, como tècnica, y sobre todo de su propia, rica y compleja imaginaciòn. Proust, Flaubert, dieron pasos de animal grande con la novela latinoamericana, que tambièn tuvo la influencia de la poesìa de Pablo Neruda.


    Nada queda màs atràs que el tiempo. Durante una època la narrativa girò entorno a no màs de cinco escogidos, es cierto, a pesar que aùn no vivìamos la furia del marketing y la globalizaciòn no se manifestaba como la varita màgica del mercado y progreso. Los novelistas tenìan presencia y palabra, voz, opinaban, viajaban, y hacìan opiniòn pùblica porque se pronunciaban frente a la realidad y escenario internacional. No dejaban de escribir buenas novelas. Borges, fue siempre la excepciòn, distante de la novela, era el maestro y ficcionador por naturaleza. Su narrativa y y ensayìstica, como su poesìa, contaba con otros apoyos para trazar su propio laberinto. JLB descendìa de otros autores, aunque era un lector universal: Stevenson, Kiplin, Shopenhauer, Spinoza, Berkeley, las sagas nòrdicas, y desde Macedonio Fernàndez a Las Mil una noche(s). Aunque Borges, hacìa su propia excepciòn, cuando se reescribìa y leìa asimismo. Y en el plano de las ideas, Borges no dejò de disparar, con su clàsica ironìa, desde la derecha conservadora.
    A pesar de su ceguera, no escondìa la cabeza como las avestruces actuales de una literatura que pretende ser màs avanzada que El Quijote de la Mancha. Las èpocas cambian, el hombre, los gèneros literarios se enriquecen, mezclan, sucumben a un nuevo asombro, la palabra puede llegar a ser nueva (es una condiciòn del cambio), el tratamiento de las obras se renueva, puede un libro tener otro espìritu y forma, sin duda, porque es la esencia de lo nuevo y la literatura tambièn "progresa", la novela se camalonea. La literatura es todo el pasado, un presente perpetuo, pero tambièn lo nuevo, lo que viene y de lo que sospechamos que alguien escribirà. Es la confirmaciòn de una vieja huella que siempre exploraremos. La novela es la invenciòn de todo y nada, y de nada servirà expulsarla de Amèrica latina, ambientarla en otros lugares, porque novelar es un bumeran en nuestras propias vidas. A veces pienso que la novela es virgen, siempre nos espera para inaugurarla. Esa es su gracia oculta, no ser lo que parece y tener un destino errante de estrella con brillo propio. Què puedo decir, los grandes novelistas me han puesto a soñar sin lìmites, a amar la aventura y a creer que todo es posible mientras vivimos sin lìmites. La literatura es libertad, ¿por què debièramos de preocuparnos, entonces, por las fronteras, o el lugar donde se escribe y recrean los personajes? Màs bien agradezcamos que ningùn camino es seguro y que continuaremos tanteando como si estuvièramos dentro de un pozo oscuro, porque la luz nunca desaparece del todo.


    Rolando Gabrielli©2010

    Comentado por: rolando gabrielli el 30/1/2010 a las 01:03

  • Rendido homenaje a Salinger.Lo has hecho genial.¿qué más se puede decir?.
    Él vivió como queria los treinta y cinco años últimos de su vida.Y escribia para sí mismo.Para al resto del mundo no tenia más que contar.Tenia razón,hay demasiado hijo de puta suelto.¿Algún esfuerzo?,anda y que les dén...

    SALUDOS.

    Comentado por: ANGEL el 29/1/2010 a las 23:58

  • muy bueno tu homenaje,
    necesito comunicarme con vos, me mandás un mail a jgorodischer@yahoo.com.ar?
    abrazo

    Comentado por: Julián el 29/1/2010 a las 22:07

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Biografía

Marcelo Figueras (Buenos Aires, 1962) ha publicado cinco novelas: El muchacho peronista, El espía del tiempo, Kamchatka, La batalla del calentamiento y Aquarium. Sus libros están siendo traducidos al inglés, alemán, francés, italiano, holandés, polaco y ruso.

 

Es también autor de un libro infantil, Gus Weller rompe el molde, y de una colección de textos de los primeros tiempos de este blog: El año que vivimos en peligro.

 

Escribió con Marcelo Piñeyro el guión de Plata quemada, premio Goya a la mejor película de habla hispana, considerada por Los Angeles Times como una de las diez mejores películas de 2000. Suyo es también el guión de Kamchatka (elegida por Argentina para el Oscar y una de las favoritas del público durante el Festival de Berlín); de Peligrosa obsesión, una de las más taquilleras de 2004 en Argentina; de Rosario Tijeras, basada en la novela de Jorge Franco (la película colombiana más vista de la historia, candidata al Goya a la mejor película de habla hispana) y de Las Viudas de los Jueves, basada en la premiada novela de Claudia Piñeiro, nuevamente en colaboración con Marcelo Piñeyro.

 

Trabajó en el diario Clarín y en revistas como El Periodista y Humor, y el mensuario Caín, del que fue director. También ha escrito para la revista española Planeta Humano y colaborado con el diario El País.

 

Actualmente prepara una novela por entregas para internet: El rey de los espinos.

 

Trabajó en el diario Clarín y en revistas como El Periodista y Humor, y el mensuario Caín, del que fue director. También ha escrito para la revista española Planeta Humano y colaborado con el diario El País.

 

Actualmente prepara su primer filme como director, una historia llamada Superhéroe.

Bibliografía

Aquarium (2009). Ediciones Alfaguara

 

La batalla del calentamiento (2006). Ediciones Alfaguara

 

Gus Weller rompe el molde (2006). Ediciones Alfaguara Infantil y Juvenil

 

Kamchatka (2003). Ediciones Alfaguara

 

El espía del tiempo (2002). Ediciones Alfaguara

 

Plata quemada. La película (2000). (En colaboración con Marcelo Piñeyro) Grupo Editorial Norma Literatura

 

El muchacho peronista (1992). Planeta

 

Filmografía

 

Las viudas de los jueves (2009)

Fecha de estreno: 10 septiembre 2009

Dirección: Marcelo Piñeyro

Guión: Marcelo Figueras y Marcelo Piñeyro, basado en la novela de Claudia Piñeiro

 

Rosario Tijeras (2005)

Fecha de Estreno: 26 mayo 2006

Dirección: Emilio Maillé

Guión: Marcelo Figueras; basado en la novela de Jorge Franco Ramos

 

Peligrosa obsesión (2004)

Fecha de Estreno: 16 de septiembre de 2004

Dirección: Raúl Rodríguez Peila

Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Carlos Luis Mentasti y Daniel Botti

 

Kamchatka (2002)

Fecha de Estreno: 17 de octubre de 2002

Coproducción con: España

Dirección: Marcelo Piñeyro

Guión: Marcelo Figueras sobre una idea de Marcelo Piñeyro y Marcelo Figueras

 

Plata quemada (2000)

Fecha de Estreno: 11 de mayo de 2000

Coproducción con: España, Uruguay y Francia

Dirección: Marcelo Piñeyro

Guión: Marcelo Figueras y Marcelo Piñeyro según la novela homónima de Ricardo Piglia.

Obras asociadas

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