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viernes, 21 de noviembre de 2008

Blog de Demetrio Pin

Atenas mutilada

En la anterior reflexión aludía a una sociedad en la que fuera imposible de disociar la dignidad individual y de dignidad social y evocaba al respecto la sociedad ateniense. Obviamente en Grecia todo esto era abstracto. El proyecto de una humanidad realizada políticamente entraba en contradicción con las condiciones sociales en las que debería realizarse ese proyecto. Y sin embargo, la idea es luminosa. Cabe decir que ha acompañado todas las tentativas de emancipación de la condición humana que se han dado en la historia de lo que llamamos Occidente. Sin ella no habría "Ilustración", ni Revolución Francesa. Y sin ella desde luego, nunca hubiera surgido algo tan cargado de promesa como lo que fue en su día la Revolución de Octubre.

/upload/fotos/blogs_entradas/vladimir_lenin_lder_de_la_revolucin_bolchevique_de_octubre_med.jpgLa Revolución de Octubre, ciertamente, quebró, quedó mutilada en su objetivo. Paradójicamente, cabría aplicarle la crítica marxista de que no pensó el proyecto en sus condiciones de posibilidad. De alguna manera, el discurso del "¿qué hacer?" de Lenin refleja una modalidad de eso que Marx llamaba "forma abstracta del hombre alienado". La Revolución de Octubre es hoy prácticamente una figura del pasado. Hasta sus críticos se compadecen de ella. Ni siquiera es cierto que sean sinceros a la hora de denunciar el estalinismo: mera retórica, pues el orden social imperante a d'autres chats à fouetter, tiene asuntos más apremiantes de que preocuparse. Y no obstante, aquello que fermentaba tras el proyecto era ni más ni menos que la idea de reconciliar a la humanidad consigo misma. Abordaré este asunto en la próxima reflexión. 

[Publicado el 03/1/2008 a las 09:30]

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Comentarios (3)

  • Encuentro su blog interesantísimo. Me ha gustado el artículo de Digresión: responder uno mismo al ideario humanista. Estoy de acuerdo con su conclusión y sin embargo creo que eso llevaría a una posición difícil y solitaria, aparentemente asocial. En cuanto a la creación de una sociedad que favorezca el desarrollo de las capacidades del individuo... es una idea bella pero me pregunto si tiene alguna base real.

    Comentado por: Pedro el 03/1/2008 a las 17:18

  • No conozco ninguna Revolución que haya hecho retroceder a la sociedad, ni una. Lo repasaré, pues. Pero no conozco ninguna. son golpes secos, que hacen avanzar.La REvolución industrial hace avanzar, pero impera en ella la animalidad: trabajar para comer o lo que es lo mismo caza o te mueres. Está estancada en esa animalidad pero invita a crecer mentalmente eso es así: almanaque o mente, almanaque. Revolución industrial.... para este tipo de sociedad que vende cuerpos. Un gramo de.... dentro... es un buen invento.
    Enea
    Enea

    Comentado por: Enea el 03/1/2008 a las 15:23

  • La Revoluciones siempre cumplen con su Objetivo, con su objetivo: revolucionar. O no serían revoluciones. Por eso al Mayo francés no se puede llamar Revolución; Convulsión social que no es lo mismo.
    Hay Revoluciones, la Industrial, por ejemplo,que consigue enmarcarse en la sociedd y ser motor de la propiedad social hasta que... Hay Revoluciones que consiguen establecerse en el tiempo y empujan como diosas la carreta de la humanidad después de revoluionar y de Napoleón... no se puede con ellas porque fueron Revolución de ideas: Revolución francesa impera el sentido de arrancar al animal, no así, indudablemente en la Revolución de Octubre, m: dictadura del proletariado... frente a la igualdad, no sé que más de la libertad en busca más allá de la revolución... leyes... por eso se hundió el 68 del mayo... convulsión social, sólo.
    Enea

    Comentado por: Enea el 03/1/2008 a las 15:14

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Biografía

Sintiéndose próximo más bien a ciudades que a países, Demetrio Pin ha tenido estrecho lazo personal y profesional con Paris, Barcelona, Ronda (ciudad de la que se considera hijo adoptivo), San Sebastián y Venecia. De llevarse a término su proyectada participación en un proyecto interdisciplinar, incluirá en esta lista una gran ciudad portuaria en los confines de Rusia.
 
Vinculado  durante muchos años con la filosofía (que ha enseñado en diferentes universidades europeas) y en consecuencia confrontado a la cuestión de la verdad, Demetrio Pin apunta en estas páginas más bien a desenmascarar los expedientes mediante los cuales la mentira se infiltra en cuerpos, construcciones del espíritu, y sistemas de valores, hasta convertirse en el auténtico lubrificante de la máquina social de los humanos. En contrapunto, tomando como peldaño páginas de Marcel Proust, Melville y otros grandes del verbo, explora la vieja  conjetura de que los hombres sólo quedan  redimidos cuando esa misma palabra que han repudiado impregna sus vidas hasta reducirlas a materia de un relato.

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