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viernes, 21 de noviembre de 2008

Blog de Demetrio Pin

Digresión: Peguy tras Darwin

"El verbo se hizo carne"... prodigiosa metáfora a la que -precisamente por tomarla como metáfora- puede permanecer fiel el más intransigente de los darwinianos.

Me atrevo a decir que un investigador que apunta a encontrar la base genética del lenguaje humano, y que está plenamente convencido de que éste transciende el estatuto de un código de señales, se siente espiritualmente alejadísimo de sus colegas reduccionistas, y por el contrario se reconocería de inmediato en la actitud del poeta francés Charles Peguy.

/upload/fotos/blogs_entradas/charles_peguy_med.jpgLa recíproca es también cierta, pues Peguy no encuentra en la catedral de Chartres tanto un símbolo del Dios trascendente, como un símbolo de la prodigiosa potencialidad de la palabra.

La afinidad espiritual no se da necesariamente entre creacionistas, por un lado, y evolucionistas darvinianos, por otro lado. El espíritu surge en la veracidad, y tan veraz es el que toma pie en la metáfora de Dios para que se despliegue en plenitud su condición de ser de palabra, como el que busca encontrar la clave de ese momento singularísimo de la evolución en el que un código de señales se liberó de su carácter funcional, empezando a tener sus propios objetivos.

Lo que precede explica la existencia de curiosos compañeros de viaje: el cristiano Bernanos tomando causa por el pueblo republicano en la España de "Les Grands Cimetières sous la Lune". Pero explica también la existencia de una suerte de desdoblamiento en la propia personalidad de alguien como José Bergamin, cristiano y ... "comunista hasta la muerte, ni un paso más" según precisaba.

La ciencia y la espiritualidad religiosa tienen su condición de posibilidad en ese hecho prodigioso de que un día la carne se hiciera verbo. Si la enormidad de lo que esto significa atraviesa el alma, entonces la densidad de la matriz en la que los senderos se bifurcan convierte en irrelevante la elección de uno o de otro.

"Si no hay Dios todo está permitido", afirma un atormentado héroe de Dostoiewski. La sentencia hubiera sido más convincente si en ella, en lugar de Dios, figurara el término palabra, esa palabra que Peguy comparte con Neruda o Aragón. Pues como sabe perfectamente toda persona digna del nombre, el respeto a la palabra es a la vez condición necesaria y suficiente de un comportamiento moral, y ello como mero corolario de ser la expresión cabal de un comportamiento humano.

Como indicaba en la anterior entrega, el establecer una suerte de estado de la cuestión sobre las respuestas a los interrogantes relativos al lenguaje (su interna estructura, lo que se separa de un código de señales, sus condiciones de posibilidad en el registro genético etc.) constituye obligada etapa en esta reflexión relativa a las interrogaciones elementales. Pero el lenguaje no tiene carácter angélico. Su anclaje en la biología supone un anclaje simplemente en el registro natural del que la emergencia de la vida es singular etapa. De la naturaleza y la vida me ocuparé, pues, en las próximas etapas.

[Publicado el 09/1/2008 a las 09:30]

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Comentarios (3)

  • donde estudio darwin

    Comentado por: ANA el 08/10/2008 a las 02:05

  • en "irrelevante" no, profesor. La religión no es verdad, ni siquiera veraz, porque esto no sé muy qué significa, como lo puede ser la ciencia. La religión sería verdad en un segundo grado, en la línea de William James, por su utilidad moral básicamente, no verdad como lo es la ciencia, en cuanto conocimiento real de la naturaleza, también muy útil. Por tanto, la diferencia es relevante: mejor dicho, la ciencia y la religión no son incompatibles.

    "Dios" se puede entender en la línea de Spinoza, Kant o James, pero en ninguno de estos casos es lo mismo la religión que la ciencia o la política.

    de todas formas está bien recordar que para hacer ciencia no hay que ser obligatoriamente ateo, como sugieren Dawkins, Hitchens, etc.

    Comentado por: ximo brotons el 14/1/2008 a las 20:26

  • Creo que la frase de Bergamin era : " Con los comunistas hasta la muerte,de ahi,ni un paso".La encuentro mas precisa,mas inteligible.Compañero de viaje.

    Comentado por: maleas el 09/1/2008 a las 10:48

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Biografía

Sintiéndose próximo más bien a ciudades que a países, Demetrio Pin ha tenido estrecho lazo personal y profesional con Paris, Barcelona, Ronda (ciudad de la que se considera hijo adoptivo), San Sebastián y Venecia. De llevarse a término su proyectada participación en un proyecto interdisciplinar, incluirá en esta lista una gran ciudad portuaria en los confines de Rusia.
 
Vinculado  durante muchos años con la filosofía (que ha enseñado en diferentes universidades europeas) y en consecuencia confrontado a la cuestión de la verdad, Demetrio Pin apunta en estas páginas más bien a desenmascarar los expedientes mediante los cuales la mentira se infiltra en cuerpos, construcciones del espíritu, y sistemas de valores, hasta convertirse en el auténtico lubrificante de la máquina social de los humanos. En contrapunto, tomando como peldaño páginas de Marcel Proust, Melville y otros grandes del verbo, explora la vieja  conjetura de que los hombres sólo quedan  redimidos cuando esa misma palabra que han repudiado impregna sus vidas hasta reducirlas a materia de un relato.

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