El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
domingo, 7 de septiembre de 2008
Digresión: no hay héroe melancólico
Todo ser humano proyecta sobre una u otra persona una plenitud mirífica de tal manera que esa imagen se convierte en una suerte de garantía de la riqueza propia. Mas este ideal puede jugar un papel muy diferente en función de múltiples variables, la mayoría sometidas a la pura suerte, de las que depende que una persona se configure como alguien que afirma la vida o más bien como alguien que, por nihilismo, la repudia. Pues bien:
Paradigma del segundo tipo es una cierta versión del "héroe" romántico que podríamos concretizar en el personaje de Werther. Este en efecto no muere por causa alguna cuya realización exija el sacrificio de la propia vida. Por la muerte de Werther nada se fertiliza ni engrandece. Nadie la esperaba como sacrificio generador de riqueza o libertad, nadie la toma como inevitable momento de duelo liberador. Tal muerte genera en todo caso resentida -y oculta- satisfacción en el celoso marido de Charlotte. Todos los demás experimentarán un sentimiento de pura desolación por una vida estérilmente segada.
"Esclavo, es quien prefiere la vida a la libertad" reza una sentencia hegeliana ya universalizada o universalizable Y como la condición de esclavo es incompatible con la cabalmente humana, puede decirse que entre los rasgos del hombre consta el de no querer vivir a cualquier precio, y desde luego no al precio de la genuflexión.
Pero una cosa es no querer vivir a cualquier precio y otra muy diferente es querer morir literalmente por nada, querer morir por nihilista sentimiento de que cosa alguna, salvo el evocado ideal que el melancólico vive como intrínsicamente perdido, merece la pena de ser considerado y eventualmente de luchar por ello. Puesto que hacía alusión a un protagonista literario convertido en operístico, evocaré un segundo personaje de este mismo género:
El papel de Mario Cavaradosi, en la ópera de Puccini Tosca, se inicia con un aria brillante en la que se refleja su esplendida fortuna, pues en el vigor de la juventud, a la vez se recrea como artista y es apasionadamente amado por la diva Tosca. De tal sobreabundancia surge casi naturalmente su compromiso militante en contra de Scarpia quien, ajeno al arte y despreciado por Tosca, sirve rastreramente a un régimen tiránico, complaciéndose en el abuso y tortura de los débiles. El compromiso hace caer a Cavaradosi en manos de Scarpia y, por su fidelidad a la palabra compartida, es brutalmente torturado y finalmente (por complejos derroteros) fusilado.
En una hipotética continuación de la trama, es de suponer que la muerte de Cavaradosi se traduce para el pueblo de Roma en ineludible exigencia de abandonar la actitud genuflexa y acabar con la tiranía. Pues bien: esta fertilidad de la muerte de Cavaradosi se halla en las antípodas de la muerte melancólica, la muerte como resultado de que el alma propia se apaga y en consecuencia el entorno queda para uno, privado de luz.
Afortunados aquellos que en plena sobreabundancia y precisamente por sentimiento de la misma, precipitan eventualmente su confrontación con la muerte, sabiendo que de todas maneras ésta es algo inevitable. En ellos se realiza plenamente el ideal griego de la andreia, es decir, de esa hombría atribuible tanto a hombres como a mujeres sin la cual no cabe hablar de auténtica asunción de nuestra singular naturaleza.
Corolario de lo que precede es que la actitud heroica en nada esta reñida con la plena inserción en aquello que constituye la urdimbre de la vida de los hombres. El héroe está sin duda atravesado por cierta pulsión a traspasar los límites, una pulsión de infinitud. Mas al decir de Hegel "en el amor del hombre por la naturaleza, por su familia, por su patria hay como una inmanencia de lo infinito en lo finito". Una manera de proclamar que lo que se juega en este triple registro tiene importancia enorme y en consecuencia, el triunfo o el fracaso (quizás la suerte o su ausencia) en estos ámbitos, determinan que el espíritu esté o no en condiciones de relativizar el peso de la vida... por sobreabundancia. El héroe, en suma, nunca repudia el mundo, sino que por el contrario lo hace suyo plenamente, y sólo por tal reconciliación es capaz de distanciarse del mismo y de su propio ser. De ahí la imposibilidad de un héroe melancólico.
[Publicado el 13/2/2008 a las 07:15]
Comentado por: Maria Jesus el 07/4/2008 a las 21:45
Comentado por: Maria Jesus el 07/4/2008 a las 21:42
Comentado por: Maria jesus el 07/4/2008 a las 21:37
llevo todo el mes sin leer nada, voy cargado de trabajo
no sé si sabéis que Ciudadanos-Partido de la Ciudadanía se presenta en toda España y en esas estamos (propaganda electoral)
a lo que iba: además, se está celebrando un curso del Cefire de Alicante organizado por profesores de filosofía de la provincia, en Elche y Alicante
el enlace: http://filosofia-alicante.blogspot.com/ o www.dialectica.es
una serie de ponencias muy interesantes, sobre Quine y Davidson, sobre religiosidad y pseudociencias, sobre dialéctica y analogía, la mía sobre el "nous" y la imaginación, también otra de historia sobre un libro de Elliot, y otra contra la Loe y la cosa está de la "ciudadanía", otra sobre Walter Benjamin, y habrá más sobre Nietzsche, Pascal, Zubiri, y de temas políticos como la renta básica, el feminismo y la prostitución
saludos.
Comentado por: ximo brotons el 13/2/2008 a las 22:23
Gran daño hace la poesía al hombre. Me refiero al hombre concreto, que lucha día a día, y suda mil sudores, porque el otro, el poético, el héroe, no es un ser real, emularlo es una trampa.
En la vida real las cosas funcionan de otra forma; la entereza está muy bien, pero bien harás en no mantenerla en toda circunstancia. La primera obligación del hombre, su virtud primera, es la lucha por sobrevivir, así que no sé porqué ha de admirar al valiente y despreciar al cobarde, siendo la cobardía en tantas ocasiones mejor estrategia para la permanencia en el ser. La virtud radica en el buen sentido en la elección de lo mejor para tí y los tuyos, que son tú mismo. Grave pecado es, por orgullo, elegir la valentía o la gloria, que son puras pavesas vanidosas, en lugar de la buena cobardía, del buen ardid, del bendito artificio, que tan buenos réditos procuran.
Comentado por: jean de rochefort el 13/2/2008 a las 21:35
El rostro de Manolete en sus últimas fotos impugna la afirmación de que no puede haber un héroe melancólico.
Comentado por: (em)prendedor de coches el 13/2/2008 a las 12:54
Desde hace muchos años ha tenido el centro de su vida en la filosofía académica, que ha enseñado en diversas universidades europeas. Recupera ahora interrogaciones vinculadas a su infancia y proyecta colaborar con un equipo interdisciplinar que tendrá una de sus referencias en la ciudad de Vladivostok.
05/9/2008 14:24
Publicado por: Melville
04/9/2008 20:41
Publicado por: F. Espresate
04/9/2008 17:08
Las necesidades del hombre son...
Publicado por: alpan
04/9/2008 16:53
Publicado por: mujer
04/9/2008 13:36
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04/9/2008 01:08
Publicado por: dana
03/9/2008 15:59
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03/9/2008 13:57
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03/9/2008 13:22
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03/9/2008 10:40
Publicado por: claro
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