El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
lunes, 8 de septiembre de 2008
Quebrada matriz común

En una conferencia que pronuncié hace unas semanas en Colombia tuve que responder a la pregunta de una persona extraordinariamente perspicaz, afectada por la enfermedad de Down. Se trataba de un joven estudiante (de ingeniería creo recordar) que, al parecer, juega un papel muy activo en las movilizaciones estudiantiles, tanto estrictamente universitarias como referentes a problemas generales de un país a la vez tan fascinante y traumatizado como Colombia. Pues bien, la objeción a mi discurso que esta persona me hizo fue grosso modo la siguiente: "Usted ha vinculado, desde todos los ángulos posibles, la dignidad humana y la asunción de la discapacidad, refiriéndose siempre a ésta desde la vertiente de la debilidad. Pero...¿que hay de la discapacidad como fortaleza?"
Obviamente antes de esbozar una respuesta, era necesario sopesar la auténtica dimensión de la pregunta. El diálogo (durante y tras la conferencia) se deslizó hacia el problema de un sentimiento no contingente de incapacidad, mutilación e impotencia, que sería inherente a todo ser humano (quizás ya determinado por la fragilidad que conlleva nuestro nacimiento prematuro). Sentimiento que algunos tendrían la fortuna de superar, mientras que para otros, cualesquiera que fueran las condiciones físicas e intelectivas, sería traza que ensombrecería la entera vida.
El alma se apaga, creo recordar que es el título en español de un relato de Faulkner. Y cuando tal cosa ocurre, no sólo anda por los suelos la subjetiva moral necesaria para enfrentarse a los asuntos propios, si no también la objetiva moralidad que habría de regir la relación con cada uno de los demás y el sujeto colectivo que formamos.
El sentimiento de intrínseca e insuperable debilidad, difícilmente es fuente de confrontación verídica y sí lo es de búsqueda de consuelo. En una matriz quebrada se forja todo destino humano, pero sólo aquellos que tienen la suerte de experimentar que superan tal origen (condición-no suficiente-de lo cual es asumirlo plenamente) son susceptibles de responder a esa exigencia de veracidad que más arriba designaba con el término aristotélico de andreia.
[Publicado el 10/3/2008 a las 20:15]
Extraña se me hace esa pregunta en alguien aquejado del síndrome de Down. Normalmente no se expresan así. ¿Y estudiando ingeniería? Igual estamos hablando de cosas distintas, o vivimos en mundos diferentes. Sugiere el planteamiento de toda la cuestión algo así como si esta discapacidad no incapacitase, vamos, que en realidad parece que te da más fortaleza de la que te quita. Es un planteamiento para nada acorde con la realidad. Como si se encontrase usted con cojos extraordinariamente ágiles, o ciegos de gran penetración visual. Cuando hablamos de discapacidad, hablamos de discapacidad— la de los ciegos para ver (no para hablar) o la de los subnormales para realizar estudios superiores. Me temo que esa es la cuestión.
Comentado por: JoseAngel el 12/3/2008 a las 13:13
Desde hace muchos años ha tenido el centro de su vida en la filosofía académica, que ha enseñado en diversas universidades europeas. Recupera ahora interrogaciones vinculadas a su infancia y proyecta colaborar con un equipo interdisciplinar que tendrá una de sus referencias en la ciudad de Vladivostok.
08/9/2008 05:03
mmmmm,,algo aburiidoo pero me...
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05/9/2008 14:24
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