El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
sábado, 6 de septiembre de 2008
Ante la humanidad exhausta
Una persona es ‘interpar' con toda otra meramente por compartir la condición de ser de lenguaje y la razón común que les convierte en potenciales seres de juicio. Y si una de esas personas sufre de una carencia fisiológica, sin que tal sea el caso de la segunda, no por ello pierden su equiparación como seres de juicio, aunque sería absurdo equipararlos desde el punto de vista de la carencia misma.
También aquí subyace el problema de la condición lingüística y de lo que homologa tanto a las lenguas entre sí como a los hablantes de las diferentes lenguas, por enormes que sean las diferencias sociales y culturales que les separan. Se parte de una suerte de optimismo antropológico: el hombre es el ser que por naturaleza se interroga, un ser que, reconociéndose como lingüístico, es decir, amando la palabra por sí misma, empieza a hacer uso de ella con objetivos que ninguna necesidad legítima. En tal desapego respecto a las exigencias de la mera subsistencia reside su intrínseca dignidad.
Mas en ningún caso esta suerte de optimismo antropológico ha de hacer obviar la terrible cuestión de qué pasa con las discapacidades que parecen poner en cuestión la persistencia misma de la condición racional y lingüística.
En determinados casos en los que terribles enfermedades degenerativas se combinan con una inevitable caída en melancolía por parte de quien las sufre, el problema no es tanto de mantener el respeto debido a la persona así maltratada por el destino, como de seguir manteniendo el respeto por la condición humana... lo cual no es entonces necesariamente fácil. De cualquier modo, la actitud que repudia la verdad es aquí el reverso mismo de la fraternidad. Una analogía con actitudes edulcorantes y compasivas respecto de la esclavitud social ayudará a comprenderlo.
[Publicado el 12/3/2008 a las 10:30]
Dice que "·Una persona es ‘interpar' con toda otra meramente por compartir la condición de ser de lenguaje y la razón común que les convierte en potenciales seres de juicio." Pero hay muchos casos en que no se comparten lenguaje y razón. Admite, como objeción parcial y no claramente refutada, que está además el caso de " la terrible cuestión de qué pasa con las discapacidades que parecen poner en cuestión la persistencia misma de la condición racional y lingüística." ¿Por qué sólo "la persistencia" y no "la existencia" de la condición racional y lingüística? Parece que se alude sólo a estados degenerativos o enfermedades. Hay muchos subnormales que nunca han tenido uso de razón ni de lenguaje, y sin embargo se les considera sujetos de plena humanidad (aun con derechos cívicos restringidos). Lo que otorga la condición ética de humanidad (de hecho, digo, en la práctica social, y no según un razonamiento concreto de alguien) no son únicamente esas abstracciones, sino otras cuestiones menos coherentes quizá en razón pura: la descendencia de seres humanos, la forma física y genética humana, la integración en un grupo humano. Así que el planteamiento es erróneo de entrada.
Comentado por: garciala.blogia.com el 12/3/2008 a las 13:30
Desde hace muchos años ha tenido el centro de su vida en la filosofía académica, que ha enseñado en diversas universidades europeas. Recupera ahora interrogaciones vinculadas a su infancia y proyecta colaborar con un equipo interdisciplinar que tendrá una de sus referencias en la ciudad de Vladivostok.
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