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viernes, 21 de noviembre de 2008

Blog de Demetrio Pin

Exceso de poblaciones

Macacos, en Gibraltar

Macacos, en Gibraltar

"Se han producido... robos de objetos y comida y lanzamiento de basuras por parte de este grupo incontrolado...Durante años el ejército se encargó de controlar su población. Pero...el brusco declive de la presencia militar contribuyó a la superpoblación, a su vez alimentada por el creciente turismo... Con cierta periodicidad el Gobierno se ha planteado establecer un control ...Ahora el ministro ha anunciado la adopción de medidas: Hay que parar el daño que están haciendo a propiedades privadas y a personas, dijo el ministro, los niños están asustados y la gente no puede dejar las ventanas abiertas."

"Un 70 por ciento de los encuestados considera que el problema es una prioridad. Con campañas como las del Gobierno es seguro que ese prejuicio se acentuará... El ministro, comprendiendo la quema de campamento declara la gente hace lo que no consigue hacer la clase dirigente. Esas acciones se han reproducido en una especie de guerra que puede derivar en campañas justicieras ciudadanas... De momento, las advertencias del ministro de aplicar mano dura ya se han concretado tras la irrupción de policial en el mayor campamento y la detención de 268 inmigrantes, de los cuales 53 han sido inmediatamente expulsados."

El primer párrafo de estas líneas pertenece a una crónica sobre la población de macacos en Gibraltar, el segundo a una editorial sobre la población rom (gitanos procedentes de Rumanía) en Italia. Crónica y editorial (en las que he introducido ligeras variaciones) aparecen el mismo día. La segunda denuncia la canallesca actitud de las autoridades italianas (denuncia extensible a una parte de la ciudadanía italiana que ni siquiera tiene la coartada de vivir en barrios directamente afectados por la marginalidad), la primera recoge a un momento dado la indignada reacción de defensores de los simios. Sabido es que lo que mueve a estos militantes es la recta convicción de que los simios tendrían características cognitivas homologables a las de los humanos (entre ellas "la capacidad de comunicarse utilizando un lenguaje simbólico" en palabras de Gary L. Francione), siendo por consiguiente absurdo que no les alcancen derechos que, en última instancia, estarían legitimados en base al necesario respeto a tales características. Como esta actitud digamos filosófica es una de las más generalizadas en nuestra época, nada extraño pues en que los periódicos lleguen a presentar noticias relativas al repudio de una comunidad de simios en términos casi indiscernibles de noticias relativas a una comunidad de humanos. Así andamos.

[Publicado el 22/5/2008 a las 11:15]

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Comentarios (1)

  • En ocasiones el choque cultural conlleva situaciones de máxima tensión. Cuando se tienen problemas con una parte de una comunidad en concreto, se extiende la opinión de esta parte al todo, muchas veces en momentos de calentura máxima. De todas formas, habría que estar ahí unos meses para poder juzgar las actuaciones tanto de unos como de otros.

    http://filosofiaehistoricidad.blogspot.com

    Comentado por: Dasein el 23/5/2008 a las 10:38

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Biografía

Sintiéndose próximo más bien a ciudades que a países, Demetrio Pin ha tenido estrecho lazo personal y profesional con Paris, Barcelona, Ronda (ciudad de la que se considera hijo adoptivo), San Sebastián y Venecia. De llevarse a término su proyectada participación en un proyecto interdisciplinar, incluirá en esta lista una gran ciudad portuaria en los confines de Rusia.
 
Vinculado  durante muchos años con la filosofía (que ha enseñado en diferentes universidades europeas) y en consecuencia confrontado a la cuestión de la verdad, Demetrio Pin apunta en estas páginas más bien a desenmascarar los expedientes mediante los cuales la mentira se infiltra en cuerpos, construcciones del espíritu, y sistemas de valores, hasta convertirse en el auténtico lubrificante de la máquina social de los humanos. En contrapunto, tomando como peldaño páginas de Marcel Proust, Melville y otros grandes del verbo, explora la vieja  conjetura de que los hombres sólo quedan  redimidos cuando esa misma palabra que han repudiado impregna sus vidas hasta reducirlas a materia de un relato.

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