El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
jueves, 28 de agosto de 2008
Maldad absoluta y trivialización de la maldad concreta
En los años que siguieron a la llamada Gran Depresión se fueron consolidando en Europa partidos de extrema derecha que, con diversos matices, e instalados o no en el poder, convergieron en la alianza constituida en torno a Alemania e Italia durante la segunda guerra mundial. Obviamente el Nacional-Catolicismo español no presentaba los mismos contenidos programáticos que el Fascismo italiano y sobre todo no podía sino diferir grandemente del totalitarismo racista de la Alemania hitleriana. Lo mismo cabe decir si se compara el régimen petainista de Francia con el abominable régimen ultranacionalista que sembró el terror en Croacia, o con el de Oliveira Salazar -en gran parte fiel a la alianza secular con Inglaterra- y así sucesivamente.
La diversidad interna no impedía sin embargo que un hilo conductor los vinculara estrechamente. Ante la pregunta por tal hilo conductor no había, hasta hace quince años, duda en la respuesta: estas formas de ultra-nacionalismo constituían la reacción defensiva (adecuada a las circunstancias de cada país) a la amenaza que para un capitalismo en crisis suponía la resistencia del movimiento obrero. Pues este último era susceptible de aprovechar los puntos vulnerables del sistema democrático, es decir, precisamente aquellos por los cuales la democracia era algo más que exclusivamente formal. El petainismo, el franquismo y el fascismo, como regimenes nacionalistas de vocación imperialista, eran entre sí contradictorios, pero los unificaba su condición de vehículos para frenar la expansión de idearios de emancipación social con origen en la Revolución Francesa y prolongación en la Revolución de Octubre. Desde el punto de vista de que todos eran modalidades extremas de defender los intereses del capital, se trataba efectivamente de análogos perros con diferentes collares. Por eso surgieron todos en una época determinada y como consecuencia de que el capitalismo se sentía profundamente amenazado. Pues bien:
Ahora resulta que tan cristalina explicación no es de recibo, y además no es políticamente correcta. Mas como no aparece ninguna otra explicación alternativa, simplemente se renuncia a encontrar en ese embrollo algún elemento de racionalidad. Como consecuencia surge una pasmosa teoría de la maldad absoluta de los unos, complementada necesariamente con una trivialización de lo que representan los otros. Y así el nazismo era la reencarnación la voluntad de mal que por arte de birbiriloque (¿o de intrínseca maldad de la raza alemana?) habría tomado cuerpo en Alemania. El franquismo, el musolinismo etcétera, serían tan sólo regímenes autoritarios, en gran parte legitimados por los excesos a que podía llegar a dar pie el sistema de libertades formales.
En suma, se sumerge esa época en una tiniebla, se avanzan hipótesis ofensivas para el pueblo alemán, y se insulta la memoria de las víctimas de los demás regímenes: víctimas de un poder capitalista que encontraba en cada país los secuaces adecuados, es decir: personas dispuestas a erigir en máxima subjetiva de su acción, la erección de estructuras políticas que conducían inevitablemente al aviso del débil. Las consecuencias fueron sin duda más graves en el caso de unos que de otros, pero la significación de tales regímenes y las motivaciones a las que respondieron los encargados de apuntalarlos eran exactamente igual de inmundas.
[Publicado el 02/7/2008 a las 12:30]
Totalmente de acuerdo con JoseAngel. Es realmente lamentable que una persona culta como el señor Pin hable del totalitarismo sin mencioar siquiera el estalinismo. De hecho, nazismo y estalinismo fueron las dos peores dictaduras de la época y, de acuerdo como estoy con hanna Arendt, las únicas verdaderamente totalitarias. El franquismo fue un régimen asesino y vengativo, y la Italia fascista un régimen cruel y violento. Sin embargo, y como dato de interés, la OVRA italiana no condenó a muerte a más de 25 personas. Esto no es una defensa (ni mucho menos) del fascismo, ya que fue un régimen condenable, pero es que Mussolini, al lado de Stalin (y aun de Lenin) era una "hermanita de la caridad". Porque no fue solo Stalin, también Lenin fue cruel y opresivo. ¿Hay que recordar las matanzas de Astrakán, Kronstadt y Tambov (dirigidas contra los obreros, igual que hacía el fascismo, pero con mayor crueldad que éste)? Hay que recordar que la cheka (después KGB y NKVD), el gulag y las táctics del terror fueron creadas por Lenin? El fascismo defendió, sin duda, a la burguesía de los obreros. Pero el bolchevismo oprimió a los obreros con mayor dureza aun, con el cinismo de pretender estar defendiéndolos.
Comentado por: Dasein el 11/7/2008 a las 16:52
De esa época de tinieblas y totalitarismos se olvida usted del estalinismo... ¿será casualidad? ¿O más bien lo considera usted, como queda sugerido, un fenómeno emancipador y un avance de la civilización?
Su criterio, en ese caso, deja mucho que desear.
Comentado por: JoseAngel el 03/7/2008 a las 11:48
Desde hace muchos años ha tenido el centro de su vida en la filosofía académica, que ha enseñado en diversas universidades europeas. Recupera ahora interrogaciones vinculadas a su infancia y proyecta colaborar con un equipo interdisciplinar que tendrá una de sus referencias en la ciudad de Vladivostok.
26/8/2008 08:05
Publicado por: Mercedes Beroiz
25/8/2008 19:17
El erudito nada sabe. Eso ya lo...
Publicado por: maleas
25/8/2008 12:31
Publicado por: Mercedes Beroiz
24/8/2008 13:30
Publicado por: maleas
23/8/2008 16:24
Publicado por: olli
23/8/2008 00:16
Publicado por: F. Espresate
22/8/2008 16:02
Publicado por: en tiempos de paz
22/8/2008 12:43
Publicado por: ficciones en tiempos de paz
21/8/2008 12:29
Publicado por: Mercedes Beroiz
20/8/2008 12:39
Publicado por: fernando
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