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Editado por La Oficina del Autor

miércoles, 20 de agosto de 2008

Blog de Demetrio Pin

La narración

Recordemos las características que, desde Ferdinand de Saussure, suelen presentarse como características del singular código de señales antes descrito:
 
  a) Polaridad interna: significante (imagen acústica, o visual en el caso del lenguaje de signos) / significado (idea representativa de lo designado)

  b) El significante es arbitrario, no hay ningún vínculo "natural" entre la objetiva mesa y la imagen acústica mesa.

  c) El lenguaje a menudo (si no la mayoría de las veces) parece no tener otro objetivo que sí mismo.

  d) Un conjunto finito de elementos fonéticos abre camino a un conjunto potencialmente infinito de entidades semánticas.
 

La aparición en un código de señales dotado de la polaridad significante - significado no puede menos que introducir una radical subversión en la función misma del signo. Fijémonos de entrada en lo sorprendente que es el simple hecho de que se dé una idea, es decir, algo no material (lo material es la huella dejada por la imagen acústica, el significante, no el significado) algo, cabría decir, no sometido al segundo principio de la termodinámica. No es que la materia viva y sometida a códigos se doble de un mundo de ideas, es que lo ha generado. Como otras veces he dicho, la carne se ha hecho verbo. Pues bien:
 
Mientras nos movemos en el ámbito del mero código, se da tan sólo un lazo por así decir horizontal entre la señal y lo por ella designado, un eventual botín -la flor para la abeja, por ejemplo. Obviamente, una vez que el botín ha sido alcanzado el funcionamiento del código ya no tiene sentido alguno, pues suprimida la alteridad del objeto, simplemente el interés se ha agotado. Mas cuando la señal encierra esa polaridad interna que la convierte en signo lingüístico, entonces la alteridad persiste, y aun no habiendo interés exterior... se abre la posibilidad de recreación interna.
 
El signo fertiliza la potencialidad interna de crear polaridades sin necesidad alguna de remitirlo al exterior. Mas hacer funcionar el signo lingüístico aún en ausencia de correlato en el entorno físico, es la base misma de lo que denominamos narración. Cuanto más indiferente sea el mundo exterior más exigencias se tienen de fertilizar el interior. Por retomar los términos de Aristóteles: cuanto más resuelto esté lo relativo a la subsistencia y al ornato de la vida, cuanto más satisfecha esté la necesidad, más se acrecentará el deseo de que surjan nuevos conceptos y nuevos vínculos entre conceptos y hasta nuevas combinaciones (en número potencialmente infinito) de esos vínculos entre conceptos.
 
En razón de la polaridad interna, los niños alcanzan esa capacidad ilimitada para forjar tanto expresiones aisladas como oraciones perfectamente cargadas de sentido. Expresiones que nadie les ha enseñado, simplemente porque el conjunto de las mismas no es finito, resultando pues imposible que fuera alcanzado mediante aprendizaje acumulativo.
 
Los niños, ciertamente, aprenden una lengua imitando, pero esa condición necesaria no es en absoluto suficiente, como lo muestra el hecho de que determinados pájaros imitan sonidos humanos, sin que se den ellos el menor atisbo de lo que la condición lingüística supone.

[Publicado el 18/7/2008 a las 10:25]

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Comentarios (3)

  • en cuanto a la universidad, ¿quién ha dicho que los criterios empresariales sean incompatibles con los deseos de inteligibilidad?

    es muy discutible que existan verdaderos deseos de inteligbilidad con causas finales de por medio, y también de que el deseo de inteligbilidad sea una causa final.

    en un sano mundo libre económicamente y políticamente, "Bolonia" no debería ser problema. pero el problema en Europa no es tanto económico como político -y de esto nada se dice aquí, como ha indicado otro lector.

    Comentado por: ximo brotons el 20/7/2008 a las 19:25

  • Totalmente de acuerdo, ¿Sr. Sra? maleas.
    En rigor, Sr. (¿Sra?) Pin, de lo que saben los niños lo sabemos todo, no así de lo que saben los pájaros.

    Comentado por: Verónica U. el 19/7/2008 a las 14:33

  • La teología cristiana,tan deudora de Aristoteles como creo que lo es,establece una radical diferencia entre hombre y animal.Uno es sujeto de transcendencia,portador de un alma inmortal,el animal no.Es una forma de abordar la cuestión pero la verdad no es deseable por util si no por ser verdad y en este caso es util pero posiblemente no es verdad.O todos o ninguno.
    Cualquiera que haya tenido un perro sabe que el animal asimila ciertos significantes elementales,casa,calle,comida,con su significado incluso sin gestos que refuercen su sentido.Los biologos afirman que existe un lenguaje evolucionado entre alguna especie como los delfines,del que han identificado cientos de sonidos con significado,e incluso la diferencia entre diferentes " idiomas " entre otros tantos grupos sociales.
    Lo del ruiseñor lo encuentro mas complicado.Mozart afirmaba que sentia toda una sinfonia en su cabeza,toda. ¿ Es ese el caso de mi vecino el ruiseñor ?.
    Tal vez la diferencia entre animal y hombre sea solo cuantitativa,mayor desarrollo corticoidal,y solo eso.

    Comentado por: maleas el 19/7/2008 a las 13:26

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Biografía

Desde hace muchos años ha tenido el centro de su vida en la filosofía académica, que ha enseñado en diversas universidades europeas. Recupera ahora interrogaciones vinculadas a su infancia y proyecta colaborar con un equipo interdisciplinar que tendrá una de sus referencias en la ciudad de Vladivostok.

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