El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
miércoles, 7 de enero de 2009
Las monjas de Minnesota
La alusión al Alzheimer en el texto de E. Goldberg que citaba ayer tiene naturalmente una importancia enorme al sugerir que, en la lucha contra la brutal enfermedad, a la vertiente preventiva ha de añadirse la de paliar los efectos. El asunto concierne a otras gravísimas amenazas. Pero en la medida en que la palabra Alzheimer es hoy en día casi sinónimo de deterioro espiritual, nuestra naturaleza cognoscitiva y lingüística se siente especialmente concernida. Es cuando menos una gran promesa el pensar que, en circunstancia tan atroz, la emergencia de nuevas neuronas y nuevas sinapsis quizás logre salvar la memoria, el silogismo y la acuidad de la palabra.
E. Goldberg evoca el caso de unas religiosas de Minnesota de la Orden de Notre Dame, dedicadas a tareas pedagógicas:
"El estilo de vida de estas monjas era notable por su riqueza y estimulación mental. Las monjas son notables también por su longevidad y por su vigor mental en la vejez. Daba la impresión de que se libraran de la enfermedad de Alzheimer. Sin embargo, cuando se examinó el cerebro de algunas de las monjas tras su muerte, se encontraron las marañas y placas características de la enfermedad de Alzheimer. Las monjas habían logrado preservar sus facultades mentales pese a poseer en el cerebro las señales neuropatológicas inequívocas de la enfermedad de Alzheimer, ¿cómo es esto posible? La explicación más lógica es que la neuroprotección conferida por toda una vida de actividad mental (nuevas neuronas y nuevas conexiones entre ellas) bastaba para compensar los efectos de una afección cerebral que de otro modo hubiera conducido a la demencia, y permitía que las monjas conservaran la claridad mental a pesar de presentar las marcas biológicas de la enfermedad" ( Idem, pág. 293.)
Pero la capacidad del cerebro humano para mantener la vida del espíritu en situaciones de indigencia no se traduce tan sólo en renovación celular, sino también en adaptación de sus partes a funciones para las que no estaban previstas. Sin duda, como señala Damasio,
la complejidad de las conexiones neuronales no debe servir de coartada para no establecer una carta de las mismas; pues de hecho las neuronas se conectan tan sólo en paquetes relativamente pequeños en relación al monto global, lo cual explica la especialización del cerebro: "por término medio, cada neurona forma unas 1000 sinapsis, aunque algunas pueden tener hasta 5000 o 6000. Este número puede parecer elevado, pero cuando consideramos que existen más de 10.000 millones de neuronas y más de 10 billones de sinapsis, nos damos cuenta de que cada neurona está conectada de forma más que modesta (...) La especialización del cerebro es una consecuencia del lugar que ocupan los conjuntos de neuronas laxamente conectadas dentro de un sistema a gran escala" (Damasio: El error de Descartes, ed. española pág.51.)
[Publicado el 10/11/2008 a las 15:20]
No sabemos por qué se produce el alzehimer pero suponemos que el ejercicio mental es bueno. Pues sí, y además es entretenido. Podemos dedicarnos a observar a la gente en cuanto al funcionamiento de su conciencia; es más, podemos acostumbrarnos a observar cómo funciona la nuestra. Descubriremos cosas asombrosas. Creo que es un buen ejercicio contra el alzehimer.Y por supuesto, primero conviene definir qué entendemos por conciencia. ¡Lo que hubiera dado por conocer el medio en el que se movían esas monjas!
Comentado por: Lola el 11/11/2008 a las 17:08
Parece frío eso de una función neuronal. Se queda el cuerpo como diciendo ¿y nada más?
¡Y nada menos! Un entramado complejamente único. Lo que es y lo que no es. Nuestra conciencia, nuestra inconsciencia rompiendo el celo de una cajita con suturas
Gracias Sr.Pin por ponernos estas cosas
Comentado por: ojos el 11/11/2008 a las 00:34
En serio que cuando un día pregunté qué era el espíritu y alguien contestó que una función neuronal, pensé que se reía de mi pregunta; ahora veo que espíritu y neuronas algo parecen tener que ver.Pues bien, yo diría que aquella aseveración que no tomé en serio es cierta, pero solo en tanto la función falla. Por el buen dios que ya veo cómo se combina el lenguaje sagrado con la ciencia!
Comentado por: marian el 10/11/2008 a las 19:05
La irrupción de las neurociencias está suponiendo una especie de shock para muchos filósofos. Pero hay que adaptarse, e integrar estos nuevos saberes en el pensamiento, aunque sea a costa de derribar algunos castillos bellamente construidos.
Comentado por: Garrick el 10/11/2008 a las 18:14
Sintiéndose próximo más bien a ciudades que a países, Demetrio Pin ha tenido estrecho lazo personal y profesional con Paris, Barcelona, Ronda (ciudad de la que se considera hijo adoptivo), San Sebastián y Venecia. De llevarse a término su proyectada participación en un proyecto interdisciplinar, incluirá en esta lista una gran ciudad portuaria en los confines de Rusia.
Vinculado durante muchos años con la filosofía (que ha enseñado en diferentes universidades europeas) y en consecuencia confrontado a la cuestión de la verdad, Demetrio Pin apunta en estas páginas más bien a desenmascarar los expedientes mediante los cuales la mentira se infiltra en cuerpos, construcciones del espíritu, y sistemas de valores, hasta convertirse en el auténtico lubrificante de la máquina social de los humanos. En contrapunto, tomando como peldaño páginas de Marcel Proust, Melville y otros grandes del verbo, explora la vieja conjetura de que los hombres sólo quedan redimidos cuando esa misma palabra que han repudiado impregna sus vidas hasta reducirlas a materia de un relato.
07/1/2009 15:45
Durante mucho tiempo mantuve...
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