El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
sábado, 30 de agosto de 2008
III. ADIÓS, PRIVACIDAD
La novela 1984 de Orwell, en lugar de un diablo travieso capaz de levantar los techos para penetrar en las intimidades de la gente, nos pintó en colores más sombríos la amenaza universal de un gran ojo vigilante, el ojo del big brother —el hermano mayor— un ojo capaz de mantenerse abierto sin parpadear nunca para espiarnos. Es lo mismo que hace en sus dominios el dueño de la fábrica en la película clásica de Chaplin, de 1934, Tiempos modernos: vigilar a los asustados obreros cuando van al baño, desde una inmensa pantalla.
De acuerdo a las conclusiones de un equipo de especialistas del Instituto Tecnológico de Massachusetts, que Spielberg reunió para oír su consejo antes de la filmación de Sentencia previa, la privacidad, tal como hoy la entendemos, habrá desaparecido, pues, gracias a la tecnología. El diablo cojuelo podrá levantar todos los techos, y el gran ojo podrá penetrar todos los resquicios. Y el crimen, podrá ser detectado en la mente del criminal antes de que se cometa, gracias a un equipo de androides, o algo parecido, al servicio de una unidad precrimen de la policía.
La ambición suprema del totalitarismo en todas las edades, ha sido siempre la de adelantarse a los hechos de los demás para que “la paz social” sea completa. La inamovilidad y el sometimiento provienen de la capacidad de prever al movimiento del adversario, como en el ajedrez. Así, el que todo lo ve, es dueño de todas las intenciones, y puede arrogarse el declarar qué conducta es criminal, y cuál no.
[Publicado el 13/4/2007 a las 10:42]
Sergio Ramírez nació en Nicaragua en 1942. Publicó su primer libro Cuentos, a los veinte años. Participó en la lucha para derrocar la dictadura Somoza y formó parte del gobierno revolucionario, del que llegó a ser vicepresidente en 1985. En su obra literaria figuran, entre más de una treintena de libros, Castigo divino (1988), Premio Internacional Dashiel Hammett de Novela; Un baile de máscaras (1995), Premio Laure Bataillon a la mejor novela extranjera en Francia en 1998; Margarita está linda la mar, Premio Alfaguara de Novela 1998, y Premio Latinoamericano José María Arguedas en el 2000. Así también Cuentos completos (1998), con prólogo de Mario Benedetti; Adiós Muchachos, memoria de la revolución sandinista, (1999); el libro de cuentos Catalina y Catalina (2001); Mentiras Verdaderas (2001) y El viejo arte de mentir (2004), ambos sobre la creación literaria (2001); las novelas Sombras nada más (2002) y Mil y una muertes (2004); Señor de los Tristes, ensayos sobre escritores y escritura (2006), El reino animal, cuentos (2006), y Tambor olvidado, ensayos (2007). Su web oficial es: http://www.sergioramirez.com/
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