El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
lunes, 8 de septiembre de 2008
MEMORIA HISTÓRICA
No he tenido mucho tiempo para leer con detenimiento la llamada Ley de Memoria Histórica. Sin matices, me alegro de que exista, de que salga adelante desde las instituciones. Me alegro que en el mismo día la Conferencia Episcopal anuncie la beatificación de centenares de “mártires” de eso que ellos llaman cruzada. Me alegro porque así -como casi siempre- muestran su verdadera cara. Ellos son los que desde hace décadas, desde el año 39 del siglo pasado, siguen manteniendo en sus templos esa lista de los “caídos por Dios y por España”. Nos ofenden, nos insultan, nos expulsan de sus templos aunque hace mucho tiempo que ya no nos pueden expulsar. Me gusta que se muestren como son. Al menos como son institucionalmente. Creo que no es sólo su rostro oficial, pienso que la perversión está instalada en un lugar más profundo. Así son, así nos parecen. Nada espero de ellos.
Me tocó vivir ese día en Valencia, en el día en que se celebra, se exalta, se festeja con cohetes, tracas, misas, cantos y rezos el ser una comunidad. Ser valencianos. Tuve que escuchar gritos fascistas, afirmaciones de un nacionalismo que se afirmaba contra lo catalán- y en algún caso contra lo español- y también, sin participación institucional, sé que por la tarde se celebró pertenecer a una gran cultura que es la de expresión catalana. Unos sacaban en procesión a sus vírgenes, sus mártires, sus cánticos y sus banderas. Rezaban y expulsaban.
Otros recordaban a Joanot Martorell o a Joan Fuster. Yo acababa de visitar la exposición de un “moderno” valenciano que estuvo por otros caminos estéticos y en otros tiempos históricos. La exposición del artista, pintor, cartelista, recalentador del arte del fotomontaje, abuelo del pop español, comunista y cosmopolita y realmente moderno más allá de su ideología y sus fobias. Se llamó Josep Renal. Muchos que vinieron después saben las deudas que con él tienen. Además es Renal actor principal para reconstruir la mejor memoria de nuestro arte en la República y en la Guerra Civil.
Memoria de nuestros modernos artistas plásticos. Memoria de nuestro pasado. Y si hablamos de modernidad plástica -por no escaparnos del mundo creativo de Renau- tendríamos que recordar que al lado de algunos de los más grandes artistas que estuvieron en el lado republicano: Picasso, Julio González, Miró, Alberto, Solana, Gaya- no fueron pocos los que en tiempos de guerra estuvieron con los rebeldes franquistas, con las llamadas derechas. Por centrarnos en los modernos recordaremos a Cossio, Ponce de León, Sáenz de Tejada, Vázquez Díaz, Palencia, Cabanas, Adriano del Valle, Lahuerta, Olasagasti, Legarde o los curiosos casos de Dalí o Pepe Caballero.
Sí, no viene mal tener un poco de memoria histórica. Nada que ver con los cánticos, los himnos, los rezos o los gritos que todo lo ignoran, lo ocultan y lo manipulan. No creo en las leyes como solución a las carencias, pero tampoco creo en las naciones sin ley. Tengo memoria. No me importa saber. No me cuesta creer en cosas, descreer en tantas otras.
[Publicado el 10/10/2007 a las 11:33]
Le agradezco mucho la cita de mi abuelo Adriano del Valle, hace muy poco mi tío publico el libro "Adriano del Valle mi padre". Renacimiento.
Es un gran desconocido pero hasta su muerte no lo era.
Estamos en contacto. El día 5 en Radio inter se emite un monográfico improvisado por mí. Programa Poliedros.
atte.
Comentado por: IGNACIO IZQUIERDO DEL VALLE el 24/12/2007 a las 12:39
La ley no sustituye a la memoria, no obstante el recuerdo y la memoria son leyes de vida. La memoria es "esa casa del bosque" en la que se escuchan voces y puede que habiten fantasmas, una casa privada con vistas a nuestras entrañas, a la vida de los otros que son los nuestros, a pesar de contemplarlos desde la distancia que dibuja el miedo !El terror! a nuestro reflejo. Sin memoria no somos nada, enfermamos de desidia y de deseo por no poder vislumbrar nuestros quereres y nuestras pasiones postergadas que no muertas... y a los vivos no se les entierra si forman parte de nuestra vida, de nuestro ser.
A quienes ni si quiera son, ni se reconocen, ni se ven, ni se escuchan, ni se tocan, ni se sienten, a "esos" les molesta rescatar, profundizar en el pasado de "los vivos" porque pese a caminar autómatas son conscientes de han muerto en su nacimiento arrancándose ellos mismos los ojos ante el horror que corre por sus venas. ¿Por qué la impunidad? ¿Quién ha inventado una palabra tan injusta? Solo es nustra memoria del alma, no apta para almas en pena. MARNY
Comentado por: Marny el 16/10/2007 a las 10:33
Comentado por: Antonio Larr/osa Diaz el 15/10/2007 a las 23:59
Señor Jose Manuel Sanchez paulete: Siempre que puedo ,cuando no tengo que escribir alguna historia o novela visito estos blogs , calladamente , los leo y los sufro o disfruto (Según )Nunca digo nada porque ya me cerraron el paso por hacer un comentario en favor del Rey (creo, puesto que actuaron instantaneamente y ahora debo poner mi apellido cortado por una barra porque no puedo ni mencionarlo. Pero hoy he leido su comentario y me ha calado hondo asi que aunque pienso que hay basura que no se debe mover porque apestaria más, le felicito porque es usted una pluma de oro blanco y ante eso se tiene uno que inclinar; felicidades por su escrito y un saludo de este escritorzucho de mala muerte.
Comentado por: Antonio Larr/osa Diaz el 15/10/2007 a las 23:41
Dos cartas en la sección de opinión de dos diarios son de lo mejor que se publica en la prensa de hoy sobre memoria histórica. Ambas tratan de Extremadura.
Memoria histórica
«¿Quién es?». «¿La Benemérita!», se escuchó al otro lado. Con el cuerpo agarrotado por el miedo abrió la puerta. «¿Venimos a por Andrés!». «¿A dónde lo llevan?». «¿A dar un paseo!». «Pero... ¿por qué? ¿Él no ha hecho nada!». Andrés bajó la cabeza resignado, se quitó la boina y la colgó de la alcayata de detrás de la puerta con cuidado, como si pensara recogerla más tarde.
«¿Él no ha hecho nada! ¿Por qué se lo llevan?», preguntó de nuevo Juana, su mujer. Un portazo fue la respuesta. Todos sabían que el 'paseo' acababa junto a la pared de detrás del cementerio, cubierta de hiedra y rosales silvestres, ideal para ocultar las atrocidades y miserias que es capaz de cometer el ser vivo que se autoproclama 'humano'.
Pero no, no termina la historia como podría temerse. Andrés pudo recoger la boina de la alcayata. No, no fue porque le encontraran inocente en un juicio que nunca pensaron hacerle, fue por lo único por lo que se podían salvar: por la suerte. Sí, la suerte de cruzarse durante el 'paseo' con el terrateniente para el que trabajaba en su gran finca. Su amo lo reconoció y paró a los dos guardias. «¿Dónde lo llevan?». «A la pared, señor». «No, esto debe ser un error, lo necesito en mi cortijo. Suéltenlo o hablaré con sus superiores».
Así, gracias a un tipo de 'juicio' bastante peculiar le fue conmutada la pena y pudo volver a casa, formar una familia, nacer mi padre y estar yo contándoles esto mientras observo a mi hijo de 5 meses... y esto ocurría un tiempo después de acabada la guerra.
Por favor, los que digan que hubo muertes en los dos lados y que esta ley sólo viene a remover fantasmas del pasado, piensen esto: las víctimas del lado vencedor tuvieron 40 años para ser homenajeados, beatificados y encumbrados como héroes, los del lado perdedor siguieron cayendo después de terminada la contienda y sólo tuvieron un hoyo junto a una cuneta o al lado de la pared del cementerio... y algunos ni eso.
Miguel Romano Romero, Puebla de la Calzada, (Publicada en HOY, 12-10-07)
España, 1936-2007
Es Jerez de los Caballeros una hermosa población de la provincia de Badajoz. Allí nació mi abuela y murió mi abuelo. El 21 de septiembre de 1936 no hubo guerra, sólo una rueda interminable de fusilamientos. Y cabezas de mujeres rapadas. Y expolio de propiedades de los vencidos. Y miedo, mucho miedo. Ningún jerezano de derechas fue asesinado antes de la conquista. Fueron encarcelados por la autoridad republicana y eso les salvó.
El 21 de septiembre de 2006 era yo quien entraba en Jerez de los Caballeros. Acudí al homenaje de los republicanos fusilados. Y a buscar a mi abuelo. Oí historias inimaginables. Hice amigos. Entre éstos, una mujer a quien la violencia le había arrebatado dos hermanos, José y Francisco. A Francisco le enterró en el pueblo tras recoger su cuerpo del cementerio de Bermeo (Vizcaya), donde fue cristianamente sepultado tras morir en el País Vasco, combatiendo en las filas del ejército de Franco. Era católico. Como la madre de mi amiga, ferviente, celosa cumplidora de sus deberes para con su Iglesia. Tan devota que hizo prometer a su hija antes de morir que en cuanto "se pudiera" enterraría a su otro hijo, José, como a un auténtico cristiano. José fue fusilado por falangistas el 3 de octubre de 1936, contra las paredes del cementerio. La única acusación que conocieron fue, años después, bajo secreto de confesión, que había reído ante el paso de los presos de derechas cuando eran llevados a trabajar. Tenía 23 años. Lo enterraron en una fosa común exhumada en el cementerio de Jerez de los Caballeros en 1981. Mi amiga decidió que no podía dejar allí a sus otros conciudadanos. En ese momento, 65. Hay en el cementerio de Jerez de los Caballeros un mausoleo en cuya lápida blanca grabaron: "Holocausto. 1936-1939". Y la paloma de la paz de Picasso. Mi amiga me contó que no se atrevieron a poner los nombres de los republicanos por "no abrir viejas heridas".
Años más tarde, antes de fallecer la madre de mi amiga, recibieron una sorprendente visita. Eran dos sacerdotes que venían a ofrecer la posibilidad de emprender el proceso para proclamar mártir a su hijo Francisco, caído por Dios y por España en el frente del País Vasco. Me cuenta mi amiga que su madre les dijo a los ministros de su amada Iglesia católica que ella conocía mejor que nadie a Francisco. Y a su otro hijo José. Y que si bien ambos eran muchachos de buen corazón y mejores actos, si por su forma de actuar en la vida alguno podía ser denominado santo, ése era su hijo José. Cuenta mi amiga que tras insistir brevemente, los sacerdotes salieron de su casa. Ni el próximo 28 de octubre, ni ningún otro día, los nombres de Francisco y de José serán mencionados en la plaza de San Pedro de Roma.
Pedro Delgado Sánchez, Madrid (Publicada en El País, 12-10-07)
Comentado por: jose manuel sánchez-paulete el 15/10/2007 a las 20:02
Comentado por: Lucía Angélica Folino el 15/10/2007 a las 19:33
Cada loco con su tema: narim narim, tarres y anibas...
Tengo múltiples temas pero hasta que no me paguen todos los relacionaré con el mezquino mundillo de los complotados de la familia de Gabo wordpress.
Comentado por: Lucía Angélica Folino el 15/10/2007 a las 19:32
pues la pueba de que no soy el autor del blog de tu amigo está hoy en: http://porelamordeunamina.blogspot.com
Cuando te vea personalmente te responderé siguiendo el hilo de la charla. Ahora estoy en período de liberación personal. Ser rehén de las mafias del espionaje tiene un costo muy elevado.
Javier: ¿Leíste el libro "Vivir afuera" de Fogwill?
Digo, para entender que estoy harta de que otros se coman mi queso.
Comentado por: Lucía Angélica Folino el 15/10/2007 a las 19:30
Comentado por: ** el 14/10/2007 a las 23:13
guau... ¿te enteraste lo del blog de tu amigo Joaquín Sabina?
http://porelamordeunamina.blogspot.com
Se está poniendo lindo el partido.
Lu
Comentado por: Lucía Angélica Folino el 10/10/2007 a las 14:28
Javier Rioyo (Madrid, 1952) es licenciado en Ciencias de la Información. Periodista, escritor, director y guionista de cine, radio, televisión y dramáticos. Dirigió y presentó el programa semanal de libros Estravagario en TVE 2, con el que obtuvo el Premio Fomento a la Lectura 2005, concedido por la Federación del Gremio de Editores de España. También ha sido responsable de cultura y libros en el programa diario Hoy por hoy de la cadena SER. Es colaborador habitual de El País (escribe para el suplemento semanal Domingo) y de la revista Cinemanía.
En televisión, Rioyo ha presentado el programa "El Faro" del canal Documanía y ha obtenido dos premios Ondas en Radio y uno en Televisión. Ha sido guionista de numerosos festivales de música para Canal+, así como de los premios Goya, y de diversos programas de radio y televisión. También coordinó los guiones para la serie Severo Ochoa. Ha dirigido y participado en cursos de Comunicación y Cultura en diversas universidades españolas. Formó parte del Comité Asesor de Alfaguara y ha sido jurado de festivales de cine y premios literarios en varias ocasiones.
Es autor del libro Madrid: casas de lenocinio, holganza y malvivir (Espasa Calpe, Premio 1992 Libros sobre Madrid); y de La vida golfa (Aguilar, 2003). En 2005, con su productora Storm Comunicación, realizó la producción ejecutiva y el guión de Miracolo Spagnolo, un documental para la RAI sobre la llegada de José Luis Rodríguez Zapatero al gobierno y su primer año de legislatura. También dirigió y produjo Alivio de luto, un vídeo documental en el que entrevista a Joaquín Sabina; así como Un Quijote cinematográfico.
En 1994 fundó la productora Cero en conducta, con José Luis López-Linares, con la que tuvo a su cargo el guión y la dirección de Alberti para caminantes (2003); y la producción ejecutiva y el guión del largometraje Un instante en la vida ajena (2003), que obtuvo el Premio Goya al mejor documental; así como de Tánger, esa vieja dama (2002). También ha codirigido con José Luis López-Linares el cortometraje Los Orvich: Un oficio del Siglo XX (1997), y los largometrajes Extranjeros de sí mismos (2001), nominado al mejor documental en la XVI edición de los Premios Goya; A propósito de Buñuel (2000); Lorca, así que pasen cien años (1998), nominado a los premios Emmy 1998; y Asaltar los cielos (1996), nominado a los premios Goya al Mejor Montaje, y ganador del Premio Especial Cine, de los Premios Ondas 1997.
06/9/2008 13:08
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06/9/2008 13:01
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05/9/2008 18:37
Pues no se me ocurre nada que...
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