Minisite sobre Kapuscinski

El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

sábado, 30 de agosto de 2008

Blog de Javier Rioyo

Memoria de Julio Llamazares

Esta noche iré al teatro para ver la versión dramatizada de la novela La lluvia amarilla, la novela de Julio Llamazares. Una novela que ya ha cumplido 20 años y que sigue viva. No tantas novelas españolas de los últimos 20 años tienen tanta vida. Se reedita, se lee en colegios y ahora pasa al teatro. Intemporal como la soledad, el aislamiento y el mundo desaparecido de su historia. El hombre es un animal que conoce, convive y se enfrenta a la soledad. Muchas veces puede ser, o sentirse, como el animal más solo de la tierra. La segunda novela de Llamazares -la primera es una historia de supervivientes, de hombres agrupados para sobrevivir a la miseria de la derrota, para vencer el miedo en lo profundo del monte, Luna de lobos- es el monólogo del último habitante de un pueblo abandonado. Un pueblo de la montaña de Huesca, un pueblo que es también la metáfora de un mundo en extinción, de un mundo rural que ha desaparecido o que se ha convertido en el aislamiento universal, uniformado, que han importado las nuevas formas de vivir, de comunicarnos o incomunicarnos.

Es curioso cómo Julio Llamazares, escritor que vive su día a día en la ciudad, que no está aislado, que no se espanta del caos contemporáneo, que ve la televisión, va al cine, al fútbol, habla con su móvil o se comunica por la red, siempre ha estado interesado por el pasado en sus miradas literarias. /upload/fotos/blogs_entradas/el_cielo_de_madrid_med.jpgDesde su primer libro de poemas, La lentitud de los bueyes hasta su último libro, el excelente viaje por las catedrales españolas, sus paisajes y paisanajes, llamado La rosas de piedra (Alfaguara, 2008). Incluso su última novela, El cielo de Madrid, pertenece ya a la memoria de un tiempo pasado, los años de la llamada "movida madrileña", casi tan lejanos como los años de los maquis.

Todavía conserva su memoria infantil de la nieve. La memoria de un niño del lado septentrional de Iberia. De ese lado donde habitaban los osos, donde las montañas se cubrían de nieve gran parte del año y los hombres eran cazadores. Nació en un pueblo que ya no existe, Vegamián, ahogado por las aguas de un pantano que construyó el recordado Juan Benet. Vive en el centro de Madrid pero no olvida que viene de aquellas tierras, de aquél mundo en el que los hombres batallaban para la supervivencia, un mundo del que Estrabón hablaba así en su geografía:

"Todos los montañeses son sobrios, beben agua. Duermen en el suelo y llevan el pelo largo como las mujeres, atándose en la frente una cinta para el combate..."

Nada que ver con Julio, que bebe cerveza, vino o lo que le apetezca, que nunca durmió en el suelo, y aunque mantiene el pelo largo, nunca usó cinta para sus combates...Y es que los geógrafos de antes eran imaginativos como los cronistas de Indias, como los mejores novelistas de nuestros tiempos, se inventan gentes y sucesos que son pura fantasía, al tiempo que, sin ellos saberlo, bien pudieran ser los verdaderos.

[Publicado el 03/7/2008 a las 16:58]

[Enlace permanente] [Imprimir] [Enviar a un amigo]

Compartir: añadir a delicious  añadir a digg  añadir a technorati  añadir a yahoo  añadir a meneame 

Comentarios (17)

  • "y desazón de no tener lo que se desea, de lo que anhelaba su corazón y la a veces cruel impotencia ante el paso del tiempo que le iba robando lo que más amaba....." Alex

    Comentado por: nadie el 06/7/2008 a las 20:56

  • Ramplón ramplón, Julito llama azares (y nadie le respondE)

    Comentado por: Trilce el 06/7/2008 a las 05:28

  • . Allí se olvida por un rato de su propia existencia, del vacío de los eriales alegóricos rayados, pardos, antiguos barbechos, que solo eran ya labrados por el viento que se enredaba entre las hierbas, y que sembraba antes de que llegué la primavera de espigas, madreselvas y de la débil florescencia bella y salvaje, que en su incesante y desolador nuevo comienzo le suscitaba la misma sensación de cansancio y sufrimiento por la cruel sucesión de las mismas cosas, la separación de los seres amados, ya tan solo convertidos en recuerdos, y desazón de no tener lo que se desea, de lo que anhelaba su corazón y la a veces cruel impotencia ante el paso del tiempo que le iba robando lo que más amaba.....

    Comentado por: alex el 05/7/2008 a las 00:37

  • Alex, de dónde citas? Si no citas, melancólicos y tristes pasajes.

    Comentado por: me el 04/7/2008 a las 20:02

  • Los homosexuales dicen de los heteros que les tienen fobia porque sienten miedo de que si prueban a lo mejor les gusta.
    No soy de esa opinión, pero parece que está bastante generalizada.

    Comentado por: heteaqui el 04/7/2008 a las 16:48

  • Ah, y de gay..nada ya les llegara la hora de pagar por lo que han hecho..a cada cerdo le llega su san martin

    Comentado por: arroba el 04/7/2008 a las 14:28

  • ¿Por qué tiende a idealizarse todo lo que desaparece?

    Comentado por: añoranza el 04/7/2008 a las 14:17

  • Sentado en aquel viejo cuarto, podía distinguir la resonancia de su pensamiento que se alargaba caótico por los márgenes del ensueño desvelado, del rito nocturno de la soledad, y la cadencia silenciosa del paso de los minutos y las horas. En la mesilla guardaba los viejos libros de su infancia, guardados como tesoros, y que a veces por no tener otra cosa que hacer, se detenía a acariciar, intentando sustraer las ensoñaciones de las primeras lecturas, del deletrear sinuoso de palabras desconocidas, del recuerdo de antiguas luces de verano, del recogimiento al lado del brasero que usaba la abuela en las noches de invierno, y las conversaciones monótonas y dispersas de lo mayores mientras preparaban la mesa para la cena después de largos días de trabajo. Así, Yago pasaba las horas nocturnas divagando, recordando antiguos miserias, antiguas alegrías mientras cansado aguardaba el profundo sueño sin sueños que siempre se hacía esperar, que siempre tardaba demasiado y le traía la angustia vital de la derrota, del hastío, de la incomprensión, o la deriva hacía el absurdo, de la vacuidad del silencio, de todo lo que jamás había encontrado.

    Comentado por: alex el 04/7/2008 a las 02:10

  • P.D:

    Cuando se de la vuelta al pincho de tortilla, me avisais. Hasta el próximo diciembre...

    Comentado por: arroba el 04/7/2008 a las 02:00

  • y direis, solo es un niño. Pero mirando a las estrellas detenidamente, pensando en todo... os dareis cuenta que sois vosotros los que estais podridos....

    Comentado por: arroba el 04/7/2008 a las 01:29

  • la soledad de los otros, es Julio Llamazares, que me fascina muchísimo en sus libros, en sus escritos recodos juntos .separados. muy bello

    Comentado por: Enea el 03/7/2008 a las 23:14

  • el que abandona también sufre
    ( es el que abondona en ese libro...)

    (acercarse es imposible....,) la realidad sí puede ser... ( El cielo de Madrid)

    eso es increíble es como mirar como crecen los frutos en el madroño... cuando tú ya los has comido..)

    Supongo que ya era famoso porque me habían comprado en Arco... ( El cielo de Madrid)

    Luna de lobos

    Comentado por: Enea el 03/7/2008 a las 22:40

  • A mí me impresionó luna de lobos, la viga gris , ese recorrido del alma... me impactó... tan interior , tan inmensa mente interior como desaparecer con ellos, que no es posible es como un paisaje del que mira lomuerto para entenderlo. "Así fue como descendí del primer círculo al segundo que es más estrecho..." Dante en la cita de El cielo de Madrid.... más amplio más estrecho...qué lento es el caminar por la nieve, la soledad de los otros...

    que escribirá Rico? nunca lo pensé, no pensamos en eso proque soñará...

    la soledad del otro, la imposibilidad de acercarla, sólo observarla... dejé a... después de seis años, deje a.. y a... el abandonado también sufre...

    por no poder acercarse, es íntimidad entera es


    simplemente... puedo enteros.. fascinante

    Enea

    Comentado por: Enea el 03/7/2008 a las 22:27

  • ...y la gente joven se marchaba y solo los mayores, acostumbrados a una vida frugal, continuaban trabajando los campos aunque todo el trabajo, el esfuerzo de una vida difícil y humilde, se lo llevaban los intermediarios, las terceras partes que luchaban en su pactada competencia por ocupar las cabeceras de los centros comerciales de las capitales, y todo ello si las cosechas no eran menguadas por lluvias torrenciales, heladas o granizadas, y así los pueblos de la comarca lentamente se habían ido quedando vacíos, apagados, recogidos en si mismos y con ellos los campos, las escuelas y con el paso del tiempo también se había quedado vacía la vida de Yago relegada ya una vida agreste y solitaria entre los recovecos de la memoria y las conjeturas del futuro cercano, del mañana, del día siguiente, de la próxima semana, con esa sensación de derrota, casi agotamiento de una forma de vida, que allí, en la comarca deshabitada tocaba a su fin, como un otoño subrayado, agarrado a las últimas hojas invictas que preconizan su derrota, el abismo de la caída, en los suaves tonos pardos que van enmudeciendo el esplendor pasado..

    Comentado por: alex el 03/7/2008 a las 20:38

  • Eso es lo que les biene bién, un mundo impersonal, donde no hay recurso a la justicia, y los derechos de los individuos solo sean gotas de lluvia en el mar por eso es necesario desde la colectividad defender los barrios, aunque hay barrios que es mejor no defender...

    Comentado por: arroba el 03/7/2008 a las 20:35

  • Asistimos a la muerte lenta de los pueblos, de nuestras raíces que son sustituidas por las grandes ciudades, impersonales y funcionales. Es irremediable. Hay algo triste en ello.

    Comentado por: Julio el 03/7/2008 a las 19:09

  • Mauss

    La noción última de libertad: Facultad de vivir libremente, y ejercer todos los derechos sin por ello lesionar los de los demás. Explica claramente en sentencias llanas y asequibles para el más analfabeto de los lectores la responsabilidad cívica y ética que esta conlleva, y nadie esta por encima de estos derechos, ni siquiera presidentes de gobierno, jueces, o sociedades mediáticas con ánimo de lucro como prensa, radio, o televisión.

    El derecho a la intimidad de una persona que no lleva una vida oficial o pública debe estar por encima de cualquier interés privado o corporativo. No solo es deber del estado la función legislativa, sino también la obligación de hacer cumplir la ley por encima de cualquier interés partidista, sectario, o personal. Porque habría recordar que la gobernantes son meros funcionarios públicos que deben gestionar los bienes públicos como crear los resortes necesarios para que se cumpla la ley, y así las personas puedan ejercer sus derechos tales como la dignidad, la libertad, la justicia, o el derecho a una vivienda digna, por ejemplo. Dejar vacíos legales, ambigüedades morales para que sean aprovechados por toda suerte de especuladores interesados no hace sino minar la conciencia y la confianza que el individuo pone en manos del estado de derecho para que este defienda el bien común, de cada uno, y de todos los españoles, sin que sea aprovechada su fuerza y sus recursos haciendo montajes policiales mientras que a los ciudadanos les roban en la calle, o sus coches en la puerta de sus casas, porque no vale todo, y porque nadie esta por encima de la ley.

    En este país donde parece que todo vale, en el que se produce la paradoja creada, e interesada, en el que la mayoría de las veces es más barato pagar la multa que cumplir la ley, y más sino hay nada que pagar. Deberían con arreglo a todos los derechos que constituyen la constitución, tanto los adquiridos en los tratados internacionales como los derechos humanos, obligar a los gobernantes a realizar una defensa a ultranza de los propios derechos a los que ellos mismos, su familia, y sus hijos se acogen, siendo cada uno de ellos ciudadanos de un mismo país, con los mismos derechos, y con la misma carga de obligaciones como por ejemplo vivir en libertad sin perjudicar los derechos de las demás personas.

    La imagen pública de cualquier persona, como el derecho a la intimidad, están por encima de cualquier acusación pública, o privada, y el propio estado a través de sus representantes están obligados no solo a cumplirla, sino a hacerla respetar, incluyendo el chantaje, la coacción, la intimidación, y el intento de hundir la respetabilidad de una persona utilizando los mecanismos que han sido puestos no para quebrantar la ley sino para hacerla cumplir a través de sus secretarias, o sus ministerios.

    Ante un sistema judicial defectuoso, viciado, y corrupto. Al que se la ha sustraído la independencia judicial, y es utilizado por intereses económicos, privados, y partidarios tal vez ha llegado la hora de replantearse su uso, y su legitimidad claramente doblegada ante los intereses políticos, es decir intereses creados que distan mucho del interés de los ciudadanos que les sufragan. Produciéndose hechos claramente discriminatorios ante la diferencia de religión, estatus social, e inclinación ideológica. Produciéndose el hecho sin parangón que los ratones son juzgados por los gatos, pervirtiendo el uso y el derecho al que a la justicia, como a los órganos competentes les ha sido otorgado por el pueblo libre- y soberano para la defensa de sus derechos e intereses como sociedad de la emanan todos sus derechos.

    Comentado por: arroba el 03/7/2008 a las 17:38

Deja un comentario




Tu correo electrónico:


Escribe los caracteres de la imagen (para evitar SPAM):
captcha


Comentario:


Foto autor

Biografía

Javier Rioyo (Madrid, 1952) es licenciado en Ciencias de la Información. Periodista, escritor, director y guionista de cine, radio, televisión y dramáticos. Dirigió y presentó el programa semanal de libros Estravagario en TVE 2, con el que obtuvo el Premio Fomento a la Lectura 2005, concedido por la Federación del Gremio de Editores de España. También ha sido responsable de cultura y libros en el programa diario Hoy por hoy de la cadena SER. Es colaborador habitual de El País (escribe para el suplemento semanal Domingo) y de la revista Cinemanía.

 

En televisión, Rioyo ha presentado el programa "El Faro" del canal Documanía y ha obtenido dos premios Ondas en Radio y uno en Televisión. Ha sido guionista de numerosos festivales de música para Canal+, así como de los premios Goya, y de diversos programas de radio y televisión. También coordinó los guiones para la serie Severo Ochoa. Ha dirigido y participado en cursos de Comunicación y Cultura en diversas universidades españolas. Formó parte del Comité Asesor de Alfaguara y ha sido jurado de festivales de cine y premios literarios en varias ocasiones.

 

Es autor del libro Madrid: casas de lenocinio, holganza y malvivir (Espasa Calpe, Premio 1992 Libros sobre Madrid); y de La vida golfa (Aguilar, 2003). En 2005, con su productora Storm Comunicación, realizó la producción ejecutiva y el guión de Miracolo Spagnolo, un documental para la RAI sobre la llegada de José Luis Rodríguez Zapatero al gobierno y su primer año de legislatura. También dirigió y produjo Alivio de luto, un vídeo documental en el que entrevista a Joaquín Sabina; así como Un Quijote cinematográfico.

 

En 1994 fundó la productora Cero en conducta, con José Luis López-Linares, con la que tuvo a su cargo el guión y la dirección de Alberti para caminantes (2003); y la producción ejecutiva y el guión del largometraje Un instante en la vida ajena (2003), que obtuvo el Premio Goya al mejor documental; así como de Tánger, esa vieja dama (2002). También ha codirigido con José Luis López-Linares el cortometraje Los Orvich: Un oficio del Siglo XX (1997), y los largometrajes Extranjeros de sí mismos (2001), nominado al mejor documental en la XVI edición de los Premios Goya; A propósito de Buñuel (2000); Lorca, así que pasen cien años (1998), nominado a los premios Emmy 1998; y Asaltar los cielos (1996), nominado a los premios Goya al Mejor Montaje, y ganador del Premio Especial Cine, de los Premios Ondas 1997.

© 2005 La Oficina del Autor (Grupo PRISA) | Gran Vía, 32 6ª planta - 28013 Madrid | | Aviso Legal | RSS

Página desarrollada por Tres Tristes Tigres