El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
sábado, 30 de agosto de 2008
Colegios

Ayer estuve dando una charla en el Liceo Europeo de Madrid, un magnífico colegio en todos los sentidos, donde se respira el talante heredado de la Institución Libre de Enseñanza. Nada más entrar, te envuelve una oleada de árboles y plantas, entre las que se hacen hueco las instalaciones deportivas, y todo lo necesarios para que los chicos se sientan felices, o para que al menos no les desagrade acudir todas las mañanas. El ambiente es disciplinado pero flexible, motivador, ese tipo de atmósfera que fomenta la autoestima y que ayuda a perfilar la personalidad.
Comenté casi para mí, mientras admiraba la cancha de baloncesto, que en un colegio así yo habría estudiado con más ganas. No era un cumplido, era la pura verdad. Mis colegios (tuve varios) fueron duros, con profesores rígidos que pretendían que te amoldaras a ellos, sinceramente creo que muy pocas veces fui con gusto al colegio. Era feliz cuando me ponía enferma y me quedaba en casa, incluso en una ocasión fingí que me dolía tanto una muela, que decidieron sacármela (menos mal que luego me salió de nuevo), por aquel entonces no había tantos miramientos con la piezas dentales. En mis colegios te propinaban un pescozón a la mínima y nos presentaban el futuro como un mundo en que ibas a ser un desgraciado si ahora a los ocho, nueve, diez u once años (mis años de mayor pesadilla escolar, años 60) no hacías frente a la vida como alguien de cuarenta. O te hacías fuerte, o te quedabas hecha una blandengue para toda la vida. Te amenazaban con un futuro negro, sin trabajo, sin dinero y sin casa si no te sabías bien las oraciones subordinadas. Eso sí, eran colegios mixtos y estos mensajes no hacían distinción de sexo, por lo que he de confesar que a los once años me preocupaba bastante la idea de no encontrar trabajo de mayor. En mi mundo no tenían cabida posibles príncipes azules o casorios que me libraran de dar el callo, me grabaron a fuego que si no estudiaba y trabajaba me moriría en el arroyo. No sé dónde encontraban mis padres aquellos colegios que no se parecían a los de nadie más. ¿O sí?
[Publicado el 07/5/2008 a las 10:47]
La experiencia de mi colegio se parece más a la que usted tuvo en su infancia que la que describe del colegio de ayer.
Mientras la educación no funcione, no funciona nada.
Agustín
Comentado por: Agustín el 07/5/2008 a las 15:35
Yo tuve la suerte de estar en un colegio interno en el que el comportamiento de las profesoras y profesores era correctísimo y la educación esmerada.
Creo que so me ha influido en mi visión positiva de la vida.
Eugenia
Comentado por: Eugenia el 07/5/2008 a las 15:34
La experiencia de mi colegio se parece más a la que usted tuvo en su infancia que la que describe del colegio de ayer.
Mientras la educación no funcione, no funciona nada.
Agustín
Comentado por: Agustín el 07/5/2008 a las 15:33
Tengo 43 años y todavía me duele el lado izquierdo de la cara, del tortazo que me dio una... salud y suerte.
Comentado por: ex-alumna el 07/5/2008 a las 13:54
me da pena la gente que no ha disfrutado en el colegio porque yo lo pasé muy bien, tuve una infancia maravillosa y recuerdo aquellos años como los mejores de mi vida, el olor de los lápices, la cartera y después en el bachiller sin problemas,claro que también depende del colegio, los profesores. Me parece bien que se hable bien de los buenos colegios.
Comentado por: Sabi el 07/5/2008 a las 12:32
Clara Sánchez es escritora española. En la actualidad reside en Madrid, donde estudió la carrera de Filología Hispánica y donde durante varios años enseñó en la universidad. Hasta la fecha ha publicado ocho novelas: Piedras preciosas (Debate, 1989), No es distinta la noche (Debate, 1990), El palacio varado (1993, Punto de Lectura 2006), Desde el mirador (Alfaguara, 1996), El misterio de todos los días (Alfaguara, 1999), Últimas noticias del Paraíso (Alfaguara, 2000), Desde el mirador (Alfaguara, 2004) y Presentimientos (2008).
Su obra ha sido traducida al francés, alemán, ruso, portugués, griego...
Ha recibido el premio Alfaguara de novela en 2000 por Últimas noticias del paraíso.
Y el premio Germán Sánchez Ruipérez al mejor artículo sobre Lectura publicado en 2006 por la columna titulada "Pasión Lectora" (El País, 6 de agosto).
Colabora habitualmente en El País. Y durante unos cinco años lo hizo en el programa de cine de TVE "Qué grande es el cine".

Presentimientos (2008). Alfaguara, España
Un millón de luces (2004). Alfaguara, España
Últimas noticias del paraíso (2000). Alfaguara, España. (Punto de Lectura, 2001) (Premio Alfaguara de Novela)
El misterio de todos los días (1999). Alfaguara, España
Desde el mirador (1996). Alfaguara, España
El palacio varado (1993). Editorial Debate, España. (Punto de Lectura, 2006)
No es distinta la noche (1990). Editorial Debate, España. (Próximamente en Punto de Lectura)
Piedras preciosas (1989). Editorial Debate, España. (Próximamente en Punto de Lectura)
Artículo en ABC sobre la autora.
Reseña de su nuevo libro en El cultural.
Entrevista en la revista Anika entre libros
Entrevista en El Semanal Digital
Comentario del libro en elmundo.es/blogs
Los pasadizos de Clara Sánchez por Jesús Marchamalo
Reseña de Presentimientos El Comercio (Perú)
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