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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

sábado, 30 de agosto de 2008

Blog de Vicente Verdú

Aprendizaje del dolor

Las adversidades que nos presenta la vida pueden convertirse en  problemas psíquicos perdurables o traducirse, acaso, en provechosos aprendizajes para la firme construcción del sujeto. Estos aprendizajes contribuirían, quizás,  a protegernos contra otros impactos parecidos o, en general, para poder recibir otras contrariedades con sabiduría y capacidad superiores.

Tal receta tranquiliza en sí misma porque si un mal puede ser trasformado en buena lección, su perversidad se reduce o se anula. Todo revés serviría para ponernos más derechos y, en definitiva, como nos reiteraba la religión, el sufrimiento actuaría como materia fertilizante para obtener importantes  réditos después. ¿Verdad? ¿Mentira?

La psicología es una ciencia humana. Y una disciplina humanitaria, también. En adelante, todos los damnificados por el terremoto o la bomba terrorista no reciben sólo un socorro físico sino psíquico y con la misma diligencia que llegan los analgésicos. En la psicología hallaremos refugio para la tribulación pero no será oportuno conocer que se trata de un refugio seriado y preescrito sino que su amparo consiste en un personalizado y mágico lenitivo que acude en nuestro favor y en exclusiva. Frente al dolor sin cuento de la adversidad, el cuento del aprendizaje positivo. Frente a la improductividad del padecimiento inconsolable, la consideración del padecimiento como una asignatura para ser mejor.

La ecuación parece tan gratificante para los más jóvenes como vana para los más viejos. ¿Para qué aprender ya más? A una altura de la vida, lo deseable no radica en seguir asistiendo todavía a clase sino al recreo o la jubilación. Para este momento, todo aquello que no sea bonanza es matanza. Todo lo que no contribuye al bienestar es impiedad. El llamado abono será pues tan sólo excremento, elemento desechable y opuesto a la absorción.   

[Publicado el 21/5/2008 a las 07:00]

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Cumplir 80

imagen descriptiva

La escritora Doris Lessing.

"Que me concedieran el premio Nobel ha sido lo peor que le podría haber pasado a mi carrera", ha declarado Doris Lessing. ¿Un exceso de egolatría? Un exceso, nada más, de biografía.

La edad no perdona. "A partir de los 80 años -me decía un pariente, siempre activo- hay que desengañarse, las fuerzas no responden". Doris Lessing confiesa que ha dejado de escribir por falta de fuerzas y dice que le gustaría hacer saber a los jóvenes que las energías no son para toda la vida. No adelanta, desde luego, nada con su advertencia, ni tampoco se adelanta nada con ella. El adelante no existe por anticipado y la idea de uno mismo para más tarde es inconcebible sin la prógnosis del cuerpo aún no atardecido.

Vale, sin embargo, como una constatación más, de que escribir es un oficio tanto mental como manual y que no sólo los escultores o los pintores son productores de esto o aquello en función de su salud y su resistencia, sino también los benditos escritores. El escritor enfermo segrega una literatura diferente al escritor sano y el escritor saludable se halla en situación de continuar pensando y traduciendo en texto sus imágenes si conserva su tono muscular en forma suficiente.

Parece prosaico pero es casi arcaico el saber que funde el espíritu y el cuerpo, el cuerpo con la inspiración, la inspiración con la respiración, el hígado con el intelecto.

[Publicado el 20/5/2008 a las 07:00]

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El fracaso

Hieroscopia es el arte de adivinación a través de la observación de las entrañas: de su color, su olor, su consistencia o su temperatura. Se diferencia de la aruspicina en que ésta requiere extender las vísceras disgregadas por la superficie del suelo mientras la primera toma a las entrañas en su misma sede y se concentra en el examen preciso de su estado. No se trata, en todo caso, de otra cosa que del arte de "desentrañar". Averiguar lo que permanece estar escondido y hallar sentido a los hechos que sin aparente razón afectan o pueden afectar al sujeto en el futuro lejano o en el inmediato porvenir.

¿El miedo al fracaso? Quien ahora fracasa se observa como un ser relativamente extraño, un ser habitado por una extraña incomodidad que le gustaría analizar y entender puesto que el fracaso opone una absurda resistencia al ser vivo, siendo lo propio vivir fluidamente y sin más opción negativa en el futuro que perecer. Pero, entretanto, mientras se discurre en la vida, el fracaso se presenta como injustificados remedos de la muerte, absurdos sucedáneos de la tragedia auténtica y con un propósito incomprensible que desesperadamente, urgentemente, impulsa a desentrañar.

¿Por qué se fracasa? ¿A quién complace este dolor estúpido que se ceba en mí? Los dioses son de carácter insondable. Todo dios además de inmarcesible es, por esencia, malhumorado e incomprensible. Si el dios se mantiene indemne es gracias a mantenerse incomunicado, inescrutable, cerrado a la exégesis y reacio a la exploración.

Todas las artes adivinatorias son, por ello, caminos secundarios, añagazas para acceder al secreto de los dioses que tienen por principal orgullo ser secretos y dosificar sus posibles revelaciones como ricos regalos ofrecidos a sus preferidos devotos.

Pero ¿Dios nos distingue o nos ama? Hace sólo simulacros de amor o atención puesto que físicamente su inmensidad mórbida le impide girarse y enviar siquiera una completa mirada de compasión. El fracaso ocurre por lo tanto a sus espaldas y cuantas preces se eleven solicitándole alivio o solución chocan son su patológica molicie, su enfermedad o diabetes de la ceguera absoluta como efecto de no ser otra cosa que la luz. No hay, en fin, otro consuelo para el fracaso que considerarlo un mal sin ojos. Los fracasos ametrallan a la humanidad y a las muchedumbres contenidas en ellas sin puntería alguna. Se cosechan muertos y heridos sin cuento a través de masacres indiscriminadas, instaladas en la marcha continua de la historia colectiva o individual. Todo ser fracasado, incurso en los pliegues del fracaso, vislumbra su ahogo final en uno u otro grado. ¿Podrá resarcirse de esa asfixia? Sólo si cree que el acoso criminal cederá para cebarse pronto en otros lugares y otras víctimas, sólo pensando que la razón de su revés se halla tanto en la fisiología de sus entrañas diseñadas en el más allá como en la acéfala demencia del más allá, invariablemente sin entrañas.

[Publicado el 19/5/2008 a las 10:56]

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El golpe de vista

La inteligencia intuitiva no es ahora una novedad. No necesita ningún apoyo la teoría de que "el primer golpe de vista" da en el clavo o de que "la primera impresión" conduce a la conclusión profunda.

Siendo tan arriesgado predicar recetas, muchos creemos en que el dato obtenido de este modo fulgurante merece la máxima puntuación. En la escritura, en la pintura o el oficio del artista, en general, ocurre muy a menudo que tras dar vueltas a una solución constructiva la primera idea se impone como superior. La primera idea viene a ser la mejor idea. La primera idea es la de mayor autenticidad y entereza y todo cuanto procede de ella suele ser fecundo y hermoso.

Buscar deliberadamente una idea es de lo peor que hay. Es buscar el mal menor, el recurso mediocre perdido entre la mediocridad. La idea que sobreviene o salta tiene que ver, sin embargo, con una visión superior y no en el sentido de la trascendencia sino de la omnicomprensión.

Con una idea fuerte, sólo con esta idea enérgica, puede desarrollarse la mayor y más brillante complejidad. La complejidad más convincente y cierta. Atención pues a la idea que nos acomete. Atención a esta primera impresión. La idea se imprime como un cimiento sobre el que levantar el edificio, el aprecio, el juicio, el desdén o la decisión.

[Publicado el 14/5/2008 a las 10:31]

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Obcecación y eyaculación

La obcecación, que en otros aspectos de la vida, significa cerrazón, en el oficio del artista viene a ser el principal requisito para lograr un resultado convincente y, por lo general, fundacional. La obcecación, tomada en su versión más corriente, es sinónimo de un impedimento hacia la visión de diversas realidades mejores, pero en el sentido más especial de fijación o concentración sobre una idea evoca fértil el mundo de la incubación. La incubación se inscribe en la órbita de la obcecación, como también la obsesión, por patológica que llegue a parecer, alude a la polarizada disposición para dar a luz.

Los artistas no son ni menos ni más que los demás seres humanos. En numerosas ocasiones son menos debido a su enfermiza obsesión y en circunstancias excepcionales parece que son más porque gracias a la solidez de su obsesión obtienen un resultado insólito. Lo insólito que proviene  de la exasperación de la idea y tras haberse convertido su fantasía objeto real. Las obras de arte son consolidaciones de una idea que, inflamada hasta la tumefacción, deriva en  eyaculación. La densificación y abultamiento del concepto obsesivo alcanza el punto de su versión en material tangible y espeso.  He aquí, además, la trayectoria de muchas pasiones que terminan definitivamente en realidad sustantiva y candeal.

[Publicado el 13/5/2008 a las 07:00]

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La longitud de la vida

En la longitud no hay término medio. Vamos por un camino hacia un destino y comentamos que falta mucho o falta poco para llegar a él. No hay apenas experiencia del punto medio. El punto exacto que corresponde a la mitad pasa fugazmente y desde ese lugar, casi transparente, ya empieza a faltar poco. Antes todavía faltaba demasiado.

La vivencia de la distancia se hace imposible en su centro puesto que el centro es quietud y la distancia movimiento.

Pero de la misma manera sucede con la idea del tiempo que, en la representación del reloj se manifiesta como longitud y su metáfora primordial posee el carácter de un camino, de un trayecto o de una carrera.  El tiempo que queda es mucho o poco, casi nunca mediano. Es así como experimentamos la vida, corta o larga, nunca ajustada ni apropiada. No hay medición que nos acomode serenamente a su cómputo. Somos más o menos que esa cantidad asignada. En general, nos creemos merecedores de mayor longitud pero, en determinadas circunstancias dolorosas, la existencia se prolonga demasiado.  ¿Por qué no será de los seres humanos  generarse conformados con la longitud de su último destino? Sin duda porque el destino no nos pertenece y  como el lecho de Procusto se nos impone inhumana y cruelmente. Es trágico morir pero antes de morir la tragedia incesante consiste en no vivir confortablemente en la distancia.

[Publicado el 12/5/2008 a las 09:56]

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El Barça, o el desamor

/upload/fotos/blogs_entradas/campnou1_med.jpgLos aficionados del Barça, aparte de desolados, se sienten desatendidos. Y no se sabe efectivamente qué es peor. Cuando el propio equipo gana y juega bien ante los rivales, el aficionado recibe una ración de afecto que en su regularidad compone un simbólico resguardo envolvente y amoroso. De tal efecto cordial los aficionados extraen la consecuente sensación de sentirse queridos y atendidos; y la vida, en general, se reblandece dentro de ese abrazo.

Todos los aficionados son como niños, son crueles como los niños y fantasiosos o cambiadizos como ellos. Se emboban cuando reciben goles o golosinas y se emberrenchinan en el caso de quedarse sin nada. Lo que hace sufrir a los aficionados del Barça o de otro equipo que concluya la temporada de este modo se representa en un imperdonable desamor. Y más, si no parece existir justificación alguna para este comportamiento tan ingrato, displicente incluso.

¿Cuál ha sido la razón de que el corazón del equipo se licuara, los ídolos se malversaran, la ilusión dejara de reinar en el vestuario? Más que una triste historia deportiva se trata de un mal de amor que sigue, para mayor pesar, de dos años de embeleso.  ¿Por qué este repentino desapego de la plantilla? ¿A cuento de qué esta impensable  laceración?

La respuesta pertenece a la misma dialéctica del amor. El amor cuenta cuando no se discute su armonía y así sólo el fútbol cuenta de verdad cuando más armónicamente irracional se representa. El desconsuelo del aficionado no encuentra ahora objeto donde depositar su desengaño. Pero, acaso, afortunadamente, porque enseguida el equipo se disipa, la plantilla se desmonta y el futuro inaugurará su dibujo desde el punto cero del olvido y la actual desolación.  

[Publicado el 09/5/2008 a las 11:00]

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Entre sexos

/upload/fotos/blogs_entradas/guerradesexos1_med.jpgChicas contra chicos, chicos contra chicas. Casi todas las mañanas es fácil encontrarse en el correo electrónico un chiste machista y otro feminista, una lista de invectivas contra el ser de las mujeres y una ristra de sarcasmos sobre la condición masculina. ¿De esto puede inducirse una guerra de sexos? ¿Una relación invariada que calca los prototipos reaccionarios de la época oscura? ¿Cambian las formas, cambian las ropas, cambian los cuerpos pero permanece el alma?

Un diagnóstico pesimista concluiría que el ejército patriarcal sigue resistiéndose con vesania a la igualdad de los sexos y a la liberación de  la mujer, pero otro dictamen, con el que coincido, sentenciaría que esta nueva oleada de diferencias realiza, por fin,  la anhelada igualdad de las posiciones y lenguajes.

La batalla se gana o se pierde, se declara la ofensiva o se reacciona contra ella, en un campo de lucha donde el uno y el otro, el defecto y la virtud, la añagaza o la opresión, cambian indiscriminadamente de lado. Pero la indiscriminación constituía, precisamente, la meta y en el intercambio, aún de improperios, se ha logrado el objetivo del trueque parejo. El intercambio de la pareja simétrica frente al intercambio desigual que caracterizaba la colonización sobre el tercer mundo o sobre el famoso segundo sexo. Un tercer sexo, ahora,  necesitado de la colaboración de los otros dos crece como monumento a la mezcla de una combinación feliz, lograda a una temperatura similar y en el espacio de los estatus parecidos. Los choques en las actuales páginas de internet suenan con la misma onda escuchados desde uno u otro extremo y una vez que  acabe la fácil demagogia de la violencia de un género sobre otro, aparecerá netamente la violencia intersexual sin adjetivos. Los restos siniestros del pasado y los brotes criminales del presente. Pero también la concordia, la complicidad y la gloria basada en dos pilares de la misma altura están cundiendo. Y, especialmente, el entendimiento para comprender cuándo la vida juntos se convierte en un mal fatal pero curable en la amplísima red del amor accesible y portátil. 

[Publicado el 08/5/2008 a las 10:59]

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La tertulia

Toda la vida se ha considerado de valor la presencia simultánea y múltiple de los puntos de vista pero hoy se ha llegado mediante el manido constructo de las tertulias radiofónicas a la situación de que la eventual aproximación de las versiones en liza podrían atorar y hasta asfixiar el sentido de la emisión. Y no se trata sólo de que quienes conforman el grupo no provengan de culturas distantes y formaciones dispares sino de que la dinámica del programa repetido fuerza a una desidia próxima a la dejación. Lo conveniente será siempre manifestarse una y otra vez mediante opiniones  diferenciadas pero se está corriendo el riesgo de que el tedio apelmace la disensión.

Para evitarlo, para impedir que los juicios sobrepuestos hagan inútil a uno u otro de los presentes, proliferan ahora los matices que sin ser importantes actúan como sucedáneos de la confrontación sustancia. De este modo, uno y otro de los contertulios se esfuerza en la detección del pormenor fútil, gracias al cual, se reproduce como un remedo las fisuras políticas.  Cada línea de desacuerdo, por fina que sea, dibuja los perfiles de una parcela que será el perfil legitimador del tertuliano contratado. La conversación puede de este modo prolongarse casi indefinidamente puesto que la coincidencia se evita deliberadamente, obstinadamente y en defensa del empleo. La atracción del espacio se hundiría bajo el peso del acuerdo global mientras se sostiene en inestable equilibrio con las disensiones. No es prudente tirar mucho desde un lado ni acentuar en exceso el punto de vista pero más capital resulta sumar descuidadamente las perspectivas y provocar con ello el apagón. La discusión permanece encendida en tanto hay roces, la tertulia permanece viva en tanto una opinión no se encastra en la otra y juntas abocan al incesto mortal. El ten con ten es la base de la vana persistencia. El ten con ten, mantiene la tensión que  discurre entre el incordio y la concordia, sin llegar a perder su circulación. Es tan capital el juego de la hemostasis dentro del grupo que, sin importar el asunto de que se trate, debe vigilarse este registro vital. En realidad, el asunto pasa, una y otra vez a un segundo lugar, puesto que el fin primordial de la función no será nunca la resolución o la cabal inteligencia del conflicto sino el somero cultivo del  aire conflictivo convertido en la amenidad de la emisión. 

[Publicado el 07/5/2008 a las 11:12]

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El error

Se cometen tal cantidad de errores a lo largo de la vida que, en resumidas cuentas, la vida entera puede describirse como un aplastante error. Los exegetas simplifican o enmascaran el terrible arsenal de fallos extrayendo una lección bruñida y general como emblema de una existencia loable pero, bajo su capa, bullen realmente interminables desatinos, efectos indeseados, descontroles culpables o inocentes, una inmensa caterva de acciones por completo ignorantes de su peso, su longitud y su percusión.

En ese enjambre caótico hoza la existencia personal y colectiva. Y, finalmente, acaba sin mayor o menor ejemplaridad para los habitantes futuros. Todas las vidas ejemplares son creaciones de la imaginación de los hagiógrafos que ganan su modesto estipendio en este oficio biográfico donde, a la vez, cometen errores sucesivos, errores sin tasa, para desaparecer ellos mismos un día sin trascendencia mayor.

Lo vivido por millones de seres se halla acumulado como una masa a granel en la que, a menudo, nos esforzamos por identificar nuestros objetos personales, una cinta, una frase, un camafeo, un hijo preferido. Y este hijo, todavía adolescente, inicia ya su propio desarrollo vivencial envuelto en el error, incrementando la cifra de desafueros. Yerra ante su amada, yerra ante su profesión, yerra ante sí mismo, crea falsos juicios sobre las circunstancias y la historia, aberrados pareceres de su padre o sobre su madre que desesperadamente lo aman. Impulsado por una fuerza fatal, el hijo se comporta pronto en una profusa factoría de errores innumerables que se suman junto a los de las generaciones presentes y pasadas para componer la montaña mágica de la existencia, adorable, despiadada, acéfala. La existencia humana o el cuento de hadas del imaginario destino, la metafísica fingida y plateada de nuestra supuesta misión aquí.

[Publicado el 06/5/2008 a las 11:45]

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Biografía

Vicente Verdú nació en Elche en 1942. Escritor y periodista, se doctoró en Ciencias Sociales por la Universidad de la Sorbona y es miembro de la Fundación Nieman de la Universidad de Harvard. Escribe regularmente en el El País, diario en el que ha ocupado los puestos de Jefe de Opinión y Jefe de Cultura. Entre sus libros se encuentran: Noviazgo y matrimonio en la burguesía española, El fútbol, mitos, ritos y símbolos, El éxito y el fracaso, Nuevos amores, nuevas familias, China superstar, Emociones y Señoras y señores (Premio Espasa de Ensayo). En Anagrama, donde se editó en 1971 su primer libro, Si Usted no hace regalos le asesinarán, se han publicado también los volúmenes de cuentos Héroes y vecinos y Cuentos de matrimonios y los ensayos Días sin fumar (finalista del premio Anagrama de Ensayo 1988) y El planeta americano, con el que obtuvo el Premio Anagrama de Ensayo en 1996. Además ha publicado El estilo del mundo. La vida en el capitalismo de ficción (Anagrama, 2003) y Yo y tú, objetos de lujo (Debate, 2005). Sus libros más reciente son No Ficción (Anagrama, 2008) y Passé Composé (Alfaguara, 2008).

Bibliografía

Passé Composé (2008), Alfaguara.

No Ficción (2008). Editorial Anagrama 

Yo y tú, objetos de lujo (2005). Editorial Debate

La ciudad inquieta: el urbanismo contemporáneo entre la realidad y el deseo (2005). Fundación Central Hispano

Noviazgo y matrimonio en la sociedad española: 1974-2004 (2004). (Coautor con Alejandra Ferrándiz). Taurus Ediciones

Alberto Schommer, el poeta de la visión (2003). La Fábrica

El estilo del mundo: la vida en el capitalismo de ficción (2003). Editorial Anagrama

Guillermo Vázquez Consuegra: obras y proyectos, 1996-2001 (2001). (Coautor con García-Solera Vera, Javier). Colegio Oficial. Arquitectos Comunidad Valenciana

Cuentos de matrimonios (2000). Editorial Anagrama

Señoras y señores (1998). Espasa-Calpe

El planeta americano (1997). Círculo de Lectores

Nuevos amores, nuevas familias (1992). Tusquets Editores

El éxito y el fracaso (1991). Ediciones Temas de Hoy

Poleo menta (1990). Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert

Días sin fumar (1989). Editorial Anagrama

Héroes y vecinos (1989). Editorial Anagrama

Sentimientos de la vida cotidiana (1984). Ediciones Libertarias

El fútbol, mitos, ritos y símbolos (1981). Alianza Editorial

Las solteronas (1978). Editorial Dopesa

Si Vd. no hace regalos le asesinarán (1972). Editorial Anagrama

 

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Enlaces

Entrevista en Canal 2 Andalucía.

 

Reseña en Babelia.

 

Reseña en El País.

 

Reseña en El Cultural de El Mundo.

 

Reseña en El País - País Vasco

 

Entrevista en Periodista Digital

Premios

2006 Premio Escritor del Año (Grupo Condenas)

2006 Grand Prix du Livre des Dirigeants

2002 Premio Julio Camba de Periodismo

1998 Premio Espasa de Ensayo

1997 Premio González Ruano de Periodismo

1996 Premio Anagrama de Ensayo

Vídeos asociados

Audios asociados

Obras asociadas

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