El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
miércoles, 20 de agosto de 2008
Vuelvo de Italia, país en el que viví varios años y al que regreso siempre que puedo. La mayoría de mis amigos están desolados porque no entienden cómo un personaje de la catadura de Berlusconi, siendo un fenómeno político, muy tangible por tanto, se ha convertido casi en un problema metafísico sobre el que se hacen todo tipo de cábalas. Por lo general estos amigos tienden a creer que se trata de una anomalía "muy italiana" y, paralelamente, expresan una curiosa envidia por la situación española: Zapatero está en boca de muchos como antídoto benéfico de su Berlusconi.
A mí me parece que el personaje Berlusconi -no sé a quién se le pudo ocurrir llamarle Il Cavaliere-, aunque posee características genuinamente italianas, trasciende el escenario político de Italia y en este sentido se ha transformado en un arquetipo que nos afecta a todos. Lo más preocupante es que en muchos aspectos Berlusconi se perfila, no tanto como una rémora del pasado inmediato, cuanto como un anticipador de tiempos futuros.
En el juego de hipótesis acerca del personaje yo he apostado ante mis amigos italianos por una que explicaría el éxito inédito de alguien como él: Berlusconi habría tenido la habilidad de apoderarse de dos papeles contrapuestos del escenario para erigirse en rey-bufón. Esta síntesis le daría una ventaja de grandes proporciones pues asumiría las funciones de las dos figuras, el poder del rey y el contrapoder del bufón. Basta recordar las obras de Shakespeare o las pinturas de Velázquez para rememorar en qué consistía dicho contrapoder y cómo la bufonada canalizaba y redondeaba el absolutismo real. El bufón necesitaba del rey para difundir su visión grotesca -y popular- del mundo; el rey requería del bufón una ironía brutal que hiciera soportable su arbitrariedad.
La jugada maestra de Berlusconi ha sido usurpar muchos papeles y presentarlos superpuestos ante sus adversarios. De un lado, el rey absoluto que se apodera de la mayoría de los resortes del poder; de otro lado, el bufón que distorsiona grotescamente el paisaje, aunque no para proclamar la verdad -como harían los bufones medievales o barrocos-, sino para reforzar la mentira.
En cuanto rey, Berlusconi es el hombre más rico de Italia y el propietario casi monopolístico de los medios de comunicación. En cuanto bufón, es el encargado de ironizar sobre su propio poderío mediante la continua manipulación del lenguaje.
Creo que lo catastrófico para la sociedad italiana ha sido dejar que se cerrara el círculo permitiendo que Berlusconi dispusiera del poder y del contrapoder. Eso hace que muchos perciban la situación política como una enfermedad espiritual y moral. Yo puedo estar de acuerdo con este diagnóstico siempre que al sopesar los síntomas de la epidemia Berlusconi se advierta que junto con ciertos factores locales, genuinamente italianos, hay factores de peso y gravedad universales.
El rey-bufón ha sabido explotar con enorme astucia los demonios familiares de Italia, desde la endémica ruptura entre el Norte y el Mezzogiorno hasta la interferencia constante del Vaticano. También ha aprovechado sin contemplaciones el hundimiento de la clase política italiana de posguerra, la más culta y gastada de Europa, y especialmente del Partido Comunista, que después de ser un microcosmos casi perfecto se sumió en un proceso suicida con sucesivas autoaniquilaciones hasta llegar a la patética confusión actual.
Mientras el viejo sistema se deterioraba, Berlusconi aprendía a ser rey-bufón: se hacía rico por medios opacos, esquivaba juicios, compraba televisiones y, por encima de todo, distorsionaba el lenguaje público. Sus oponentes, enredados en disimular la quiebra de sus ideologías con denominaciones vegetales -que si Olivo, que si Margarita-, hubieran debido de advertir a quién tenían delante cuando Berlusconi le puso a su partido el grito de guerra de los tifosi: Forza Italia.
especuladores, con argucias y suerte os libraréis de los tribunales; ignorantes, ni tenéis cultura ni os hace falta tenerla; vulgares, haced ostentación de vuestra vulgaridad; triviales, benditos seáis por vuestra trivialidad. Todo aderezado con la astracanada y la pirueta circense aunque férreamente sustentado en el poder del dinero.
Es decir, el berlusconismo, del cual el propio Berlusconi debe opinar que existe no tanto por él como por la voluntad de los ciudadanos: el berlusconismo en cuanto estado espiritual. Y si así opina no le falta razón porque, desde luego, él no ha inventado el despiadado pragmatismo de estos últimos años, sino que, gracias a su condición de rey-bufón, le ha sabido dar forma de una manera particularmente dañina y espectacular.
Sin embargo, en lo que se equivocan, pienso, mis amigos italianos es en creer que la epidemia Berlusconi es únicamente local. Influye en esta apreciación que en Italia los síntomas presenten una singular virulencia en estas primeras semanas posteriores al triunfo electoral de la derecha. De pronto, los ciudadanos ven en televisión escenas que recuerdan otros tiempos: jóvenes vociferando con el saludo romano o ataques populares a los campamentos de inmigrantes ilegales. Todo esto es llamativo pero no sorprendente dado el espectacular aumento de las opiniones xenófobas en el seno de la sociedad. Sin salir de Europa encontramos indicios de la misma enfermedad moral que conmueve Italia en Francia u Holanda.
Hay una fórmula para describir la ceguera ante la propia enfermedad, una ceguera que entraña enormes peligros: los enfermos son los otros. Es decir, como siempre, los extranjeros. Con respecto a España, a la que sorprendentemente muchos citan como tierra de promisión, es verdad que nuestro engranaje político, por fortuna, no ha llegado al grado de deterioro del de Italia, ni ha aparecido todavía -esperemos que no aparezca- un rey-bufón como Il Cavaliere. Pero la tragicómica endogamia de los partidos es ya similar. ¿Y qué decir del novorriquismo, la corrupción, la vulgaridad o la ignorancia? Competimos en ser la Octava Potencia Económica del Mundo. Zapatero dice que es España. El pobre Prodi decía que todavía era Italia. Y también, según todos los estudios, competimos en ser uno de los países con la peor educación de Europa.
El País, 23/05/2008
[Publicado el 19/6/2008 a las 09:00]
[Etiquetas: Berlusconi, Italia, política, Europa]
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Rafael Argullol: La música europea del siglo XX, la mala música clásica, se ha empeñado en una especie de experimentación hasta el abismo de la propia tradición europea a lo largo del siglo XX. En el siglo XXI será completamente distinto: la experimentación será mezclarse con las otras tradiciones del mundo, con lo cual cambia completamente la perspectiva.
Delfín Agudelo: En principio no había más diferente que a música clásica y la música latinoamericana tropical. El imaginario de cada uno de estos elementos es completamente distinto: la clásica inspira el genio musical europeo del siglo XIX, mientras que el tropical funciona más bien como ese imaginario de no hacer más que bailar y disfrutar de la vida.
R.A.: La diferencia es que en el momento en que un compositor culto, un llamado compositor clásico de música clásica, bebía en las propias fuentes folclóricas y populares para renovar su misma música, cosa que han hecho prácticamente todos los grandes compositores, desde Mozart, Beethoven, Mahler y Tchaikovsky. En América, Héctor Villalobos: todos los hicieron. En estos momentos el folclore y lo popular para un compositor musical es la cultura popular y la cultura popular de todo el mundo. Esta es la gran variación: no es falta decir que se renovará a través del folclore español, o Villalobos a partir del brasileño. Ahora un compositor de cualquier lugar del mundo tiene como materia prima popular para la renovación de su música todas las tradiciones musicales del mundo.
[Publicado el 29/4/2008 a las 09:00]
[Etiquetas: Europa, Latinoamérica, Barcelona, música]
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Rafael Argullol: Con lo cual esas historias que antes comentábamos alrededor del fuego o en la taberna portuaria se han trasladado a la megápolis, se han mezclado y triturado, y tenemos que ver qué saldrá de las grandes megápolis como Bogotá, Saou Paulo o México.
Delfín Agudelo: Hay otro elemento clave si pensamos en la caracterización o poética urbana: el del ciudadano de una megápolis latinoamericana que viene a vivir a una ciudad europea. Desde hace diez años vemos cada vez más el cómo ciertas ciudades europeas -bastacon mencionar Barcelona- se han ido acoplando a unas nuevas costumbres, a unos nuevos planos imaginativos, consagrados y repetidos por grandes poblaciones emigrantes.
R. A.: En Europa en estos últimos veinte años y los que llevamos del siglo XXI se está produciendo lo que será un cambio importante desde el punto de vista artístico y literario: esa imaginación sedimentada, rígida, de coordenadas muy fijadas que antes prevalecía probablemente va a cambiar gracias a las nuevas migraciones que se están produciendo en las grandes ciudades europeas. Pensemos en Barcelona, donde en las calles hay restaurantes de cincuenta países, y hay decenas y decenas de lenguas que se hablan en las calles, como un proceso vertiginoso que ha ocurrido en los últimos quince o veinte años. Todo esto cambiará el imaginario colectivo de la ciudad. Comenzaremos a conocer historias no solo latinoamericanas, sino indias, chinas, pakistaníes, magrebíes, de las distintas comunidades emigrantes, y la fuerza va a revertir en una dinamización y en una especie de nuevo acceso a lo monstruoso por parte del imaginario europeo. Se está produciendo en el terreno de las posibilidades de materia prima literaria una auténtica revolución cuyas consecuencias aún no podemos calibrar, porque se está produciendo en estos momentos. Pero esa literatura europea, anclada en un centro bien determinado, apegada a una tradición bien determinada, está estallando.
En estos momentos diría que gran parte de la mejor literatura en lengua inglesa está siendo escrita por indios, pakistaníes, vietnamitas Parte de la literatura francesa la están escribiendo magrebíes, y no hablemos ya en español, que desde hace años parte de la mejor literatura se está haciendo en Latinoamérica, y a veces por latinoamericanos que viven en ciudades españolas. Si tuviéramos esta conversación dentro de 50 años, en referencia al imaginario y al monstruo como gran criatura del escenario literario, como gran seductor del escenario literario, hablaríamos ya de una manera distinta. Recuerdo cuando era pequeño los primeros restaurantes orientales que abrieron en Bar
celona. Ahora lo que es difícil es encontrar restaurantes que sean de aquí, ya que en su mayoría los restaurantes no sol locales. Y no solo pensando en términos culinarios, porque esto se percibe también en el terreno de la música. La música europea del siglo XX, la mala música clásica, se ha empeñado en una especie de experimentación hasta el abismo de la propia tradición europea a lo largo del siglo XX. En el siglo XXI será completamente distinto: la experimentación será mezclarse con las otras tradiciones del mundo, con lo cual cambia completamente la perspectiva. Creo que en estos momentos ya es más importante el compositor de Barcelona, de Berlín, de cualquier otra ciudad, que tiene en cuenta las tradiciones musicales del mundo que el que, como se hacía antiguamente, mirándose un poco el ombligo, lo va retorciendo, buscando sus últimas consecuencias.
[Publicado el 24/4/2008 a las 10:04]
[Etiquetas: latinoamérica, europa, imaginación, literatura, inmigración]
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Rafael Argullol: Estamos hablando de una especie de cambio radical de lo que sería la propia oralidad; es decir, ya no es tanto la oralidad que había alrededor del fuego o en la taberna, sino aquello que es producto de la propia visualización de la ciudad como un zoológico, como un laberinto de experiencias.
Delfín Agudelo: Veo la ciudad latinoamericana como un campo gigantesco de análisis y de reflexión, ya que, en el siglo XIX, en el mismo momento en que está Baudelaire creando la poética urbana, ésta es una ciudad marginal; es marginal por su estado de desarrollo y porque no es una ciudad europea. Son ciudades que están en plena construcción; la Bogotá de finales de siglo cuenta con cuarenta mil habitantes. Es muy interesante pensar en una tipología de la poética urbana Latinoamericana. Me parecería impensable que esta monstruosidad se hubiera quedado a las puertas de la ciudad.
[Publicado el 23/4/2008 a las 09:00]
[Etiquetas: imaginario, ciudad, latinoamérica, europa]
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Rafael Argullol: La tendencia
general que siempre he notado es que cuando llego a Latinoamérica, tengo, por un lado, la sensación de que los sentidos tienen que trabajar más; los sentidos se enfrentan a contrastes sensitivos más agudos, que el lenguaje es más rico en matices, que es lo que antes llamaba una imaginación nómada.
Delfín Agudelo: Desde mi conciencia e identidad latinoamericana, veo que esa realidad en constante creación se desarrolla con elementos artísticos y puramente imaginativos. Me refiero al origen: el primer texto escrito en América es El diario de a bordo de Colón, en el cual Colón está a la espera de encontrarse con Cíclopes o Circes, atento a que no le suceda lo que a Odiseo. Es el primer texto. A partir de entonces, me parece que es difícil hablar de identidad latinoamericana porque es algo que está en constante movimiento, en constante diálogo con lo artístico. Luego llegaron las Elegías de varones ilustres y otros textos que configuraron la "realidad" americana, pero eso es otra cosa, otro género. En esa medida, considero que la cultura latinoamericana es una cultura que desde su fundación misma tiene más elementos imaginarios que la europea, porque en su construcción misma ya había un elemento imaginativo o artístico a partir de un sujeto de razón.
a habido una continua monstruización de la política en Latinoamérica, porque en definitiva no hay una realidad estable, es completamente móvil y volátil, y en ese sentido es lo que te decía de las generaciones: tengo la aburrida constancia de cuatro o cinco generaciones de barceloneses. En general el americano tiene la certidumbre de una mezcla constante de linajes de las mitologías de estos linajes, de los sueños, las pesadillas, las historias macabras, los suicidios, los prodigios, que cada uno va aportando. Y ahí se van creando centauros continuamente. Lo híbrido es una creación continua. [Publicado el 15/4/2008 a las 09:00]
[Etiquetas: Europa, latinoamerica, imaginario, imaginación]
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[Publicado el 10/4/2008 a las 09:00]
[Etiquetas: mito, América, Europa, realidad americana, realidad europea]
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Rafael Argullol: Todas estas capas provocan algo en Estados Unidos muy evidente, y es que la narración americana es a pesar de todo una narración de gente que hace poco ha colonizado esta tierra.
Delfín Agudelo: El caso de Latinoamérica es distinto, porque la imagen del colono es distinta— jamás tuvo los asentamientos que ocurrieron en Estados Unidos. Sin embargo, aún así el imaginario ha estado en un constante diálogo con los antepasados europeos, que es evidente tanto en la tradición oral como en la literatura. Hay cierta migración narrativa que es absorbida y amparada por ese imaginario en constante creación.
Rafael Argullol: En la vida latinoamericana me llamó mucho la atención esa gran migración de los relatos, ese juego muy abierto de la imaginación y, comparándolo con mi caso, yo consideraba con envidia que cualquiera en mis condiciones en cualquier ciudad latinoamericana —Buenos Aires, Bogotá o Lima— en su familia, si se remontaba ya no a cuatro sino a dos generaciones, seguramente encontraría mezclas. Es muy difícil encontrar esa estabilidad sedentaria en la sangre y por tanto en las historias que transporta la sangre. Evidentemente eso hace que haya una fluidez en la imaginación literaria que a veces se disuelve demasiado en lo que podríamos llamar una retórica de la imaginación. El peligro de la narración europea es o era la escasa materia prima de la migración imaginativa. Quizás el peligro americano es que el exceso, la sobrecarga, el barroquismo de esa migración pueda llevar a una cierta retórica. Por eso lo que se llamó Realismo Mágico en literatura acabó de una manera degeneradamente retórica.
[Publicado el 09/4/2008 a las 09:00]
[Etiquetas: migración, latinoamerica, narración, Europa]
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IX. Monstruos y clones. Geografías simbólicas
Rafael Argullol: Me he llegado a acostumbrar al hecho de que los paisajes exteriores que tenemos van moldeando no solamente nuestra forma de ser sino que también el juego de la imaginación.
Delfín Agudelo: ¿Cuál es tu impresión de las diferencias de imaginarios entre una cultura y otra, luego de haber conocido esos paisajes exteriores e interiores? ¿De qué manera te sorprende aún llegar a un país lejano?

[Publicado el 03/4/2008 a las 09:00]
[Etiquetas: viaje interior, imaginario, sedentario, Europa, América]
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Rafael Argullol Murgadas (Barcelona, 1949), narrador, poeta y ensayista, es catedrático de Estética y Teoría de las Artes en la Facultad de Humanidades de la Universidad Pompeu Fabra. Es autor de 25 libros en distintos ámbitos literarios: poesía (Disturbios del conocimiento, Duelo en el Valle de la Muerte, El afilador de cuchillos), novela (Lampedusa, El asalto del cielo, Desciende, río invisible, La razón del mal, Transeuropa, Davalú o el dolor) y ensayo (La atracción del abismo, El Héroe y el Único, El fin del mundo como obra de arte, Aventura. Una filosofía nómada, Manifiesto contra la servidumbre. Escritos frente a la guerra, entre otros) dirigiéndose cada vez más hacia una escritura transversal que rompe los géneros literarios (Cazador de instantes, El puente del fuego, Enciclopedia del crepúsculo, Breviario de la aurora, etc.).
Ha estudiado Filosofía, Medicina, Economía y Ciencias de la Información en la Universidad de Barcelona y ha asistido a cursos en la Universidad de Roma, en el Warburg Institute de Londres y en la Universidad Libre de Berlín, doctorándose en Filosofía (1979) en su ciudad natal. Como profesor ha enseñado en universidades europeas y americanas y ha dado conferencias en ciudades de Europa, América y Asia. Colaborador habitual de diarios y revistas, ha vinculado con frecuencia su faceta de viajero y su estética literaria. Ha intervenido en diversos proyectos teatrales y cinematográficos. Ha ganado el Premio Nadal con su novela La razón del mal (1993), y el Premio Ensayo de Fondo de Cultura Económica con Una educación sensorial (2002).

El Héroe y el Único (2008). El Acantilado, España
Breviario de la aurora (2006). El Acantilado, España.
Del Ganges al Mediterránea: un diálogo entre las culturas de India y Europa (2004). Argullol, Rafael y Mishra, Vidya Nivas. Ediciones Siruela, España.
El puente de fuego (2004). Ediciones Destino, España.
El pont de foc (2004). Ediciones Destino, España.
Wolfgang Amadeus Mozart. Las últimas sinfonías (2004). Argullol, Rafael y Reverter, Arturo. Diario El País, S.A., España.
Manifiesto contra la servidumbre: escritos frente a la guerra (1990-2003) (2003). Ediciones Destino, España.
Una educación sensorial: historia personal del desnudo femenino en la pintura (2002). Fondo de Cultura Económica, España.
Tres miradas sobre el arte (2002). Ediciones Destino, España.
El cazador de instantes: cuaderno de travesía 1990-1995 (2002). Ediciones Destino, España.
Davalú o el dolor: crònica d'un duel (2001). Edicions dels Quaderns Crema, España.
Aventura, una filosofía nómada (2000). Plaza & Janés Editores, S.A., España.
El afilador de cuchillos: un poema (1999). El Acantilado, España.
L'esmolador de ganivets: (un poema) (1998). Edicions dels Quaderns Crema, España.
Transeuropa (1998). Ediciones Alfaguara, España.
Naturaleza: la conquista de la soledad (1995). Fundación César Manrique, España.
Sabiduría de la ilusión: quince escenarios (1994). Taurus Ediciones, España.
La razón del mal (1993). Ediciones Destino, España.
Territorio del nómada (1993). Ediciones Destino, España.
El cansancio de Occidente: una conversación (1993). Argullol, Rafael y Trías, Eugenio. Ediciones Destino, España.
El fin del mundo como obra de arte: un relato occidental (1991). Ediciones Destino, España.
Desciende, río invisible (1990). Ediciones Destino, España.
El Quattrocento: arte y cultura en el renacimiento italiano (1988). Montesinos Editor, S.A., España.
Lampedusa: una historia mediterránea (1987). Montesinos Editor, S.A., España.
Territorio del nómada (1987). Fondo de Cultura Económica, S.L., España.
Duelo en el valle de la muerte (1986). Ayuso, España.
Leopardi: infelicidad y titanismo (1985). Montesinos Editor, S.A., España.
Tres miradas sobre el arte (1985). Icaria, España.
El héroe y el único: el espíritu trágico del Romanticismo (1984). Taurus Ediciones, España.
La atracción del abismo: un itinerario por el paisaje romántico (1983). Bruguera, S.A., España.
Disturbios del conocimiento (1980). Icaria, España.
Obra completa en El Acantilado
Los aforismos de Rafael Argullol
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