El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
miércoles, 20 de agosto de 2008
Galería de espectros: Don Giovanni
Delfín Agudelo: ¿Te refieres al Don Juan de Mozart?
R.A.: Sí, me refiero al que para mí es la materialización más perfecta del mito de Don Juan, que de manera paradójica no parece
llegarnos a través de la literatura a pesar de las excelentes obras literarias que han recogido el tema, sino a través de la música, de la para mí mejor ópera de Mozart, y a través del maravilloso libreto que realizó el guionista habitual de las obras italianas de Mozart, Lorenzo Daponte. Cuando me acerco al Don Giovanni de Mozart recuerdo una representación que vi dirigida por Carlo Giulini en la Scala de Milán en el año de 1993; pero sobre todo me acuerdo de una película de Joseph Losey que desgraciadamente es proyectada muchísimo menos de lo que me gustaría. Es una película sobre Don Giovanni con un extraordinario Don Giovanni, Rugero Raimondi, el cual, a mi modo de ver, sintetiza como pocos todo lo que han sido las distintas pulsiones del Don Juan histórico. Te lleva hasta el último límite del reto de Don Juan. El carácter seductor, destructivo, y autodestructivo de Don Giovanni queda puesto de manifiesto a través de su actuación y sobre todo a través de su maravillosa voz. En este Don Giovanni filmado por Losey además hay un juego dialéctico entre Don Giovanni y su escudero Leporello auténticamente maravilloso, a través del cual los propios contrastes de la personalidad de Don Juan se ponen más en evidencia que nunca. Por tanto en mi opinión Losey recoge como si fuera el mejor de los directores de ópera su película la representación de Don Giovanni, y Mozart es para mí quien ha sabido captar con mayor precisión los vuelos y caídas de ese personaje arquetípico de la cultura europea.
[Publicado el 18/8/2008 a las 09:00]
[Etiquetas: galería, espectros, Don Giovanni, Don Juan, Mozart]
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Galería de espectros: Don Juan
Delfín Agudelo: ¿Te refieres al de Tirso de Molina, al de Molière, al de Zorrilla,
o a todos?
R.A.: No sabría distinguir entre ellos. Cuando pienso en el personaje Don Juan pienso en un arquetipo que se va alimentando a través de sucesivas obras que va sufriendo una metamorfosis, que va cambiando su relación con el mundo, incluso que va cambiando su propio destino. Evidentemente el origen de ese personaje lo busco en la Sevilla dibujada por Tirso de Molina, el personaje del burlador. Luego lo veo entrando en una gran maduración y complejidad literaria a través de la encarnación que le hace Molière; luego, por ejemplo, el carácter demoníaco que le otorga Lord Byron también es una vertiente distinta al personaje y luego finalmente el Don Juan romántico de Zorrilla, con ese giro en que es salvado por el efecto del amor, acabaría de redondear las distintas versiones de un personaje que sin embargo, de manera paradójica, quizás alcanza su mayor representación en una obra musical, Don Giovanni de Mozart, y el libreto de Lorenzo Daponte. El final de ese personaje que más allá de las obras veo en una continuidad y como un arquetipo, siempre me ha llamado la atención una especie de tristeza violenta que le embarca. Es un personaje sumamente contradictorio: por un lado tiene una cierta grandeza transgresora, por el otro tiene algo de muy miserable en el sentido de ser incapaz de gozar realmente. Es alguien que acumula sombras de placeres pero no los placeres. En ese sentido el arquetipo de Don Juan es bien distinto al de Casanova, que sí era un hombre que a través del amor de las mujeres parece acercarse a una auténtica vida de los placeres. En Don Juan, en cualquiera de los casos, siempre advertimos esta insaciabilidad, y esa mezcla de una grandeza que se manifiesta en el desafío incluso a las fuerzas ultramundanas, el desafío a Dios, y por otro lado una cierta mezquindad, ya no solo en la relación con las mujeres, sino en la relación con la vida: es un hombre patéticamente incapaz de vivir el razonamiento y los matices de la vida, llegando así a un momento en que lo único que hace es una fuga hacia delante, acumulando sombras de placeres y de amores, pero casi nunca el placer y el amor. Eso le da una vertiente especialmente trágica.
[Publicado el 11/8/2008 a las 09:00]
[Etiquetas: galería, espectros, Don Juan, Zorrilla, Molière, Lord Byron]
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Galería de espectros: Antígona
Delfín Agudelo: ¿Te refieres acaso a la Antígona de Sófocles?
R.A.: Sí, me refiero a la Antígona del final de la tragedia de Sófocles. Hubo alguien, si no recuerdo mal fue Hölderlin, que dijo que en ese momento, cuando ella se despide para marchar hacia su final, podemos identificar esa despedida con el fin de toda la antigüedad clásica. Hölderlin por tanto opinaba que había algo de simbolismo extremo en ese personaje, y en el tratamiento que le da Sófocles en la tragedia. Me parece que en Antígona encontramos una vuelta de tuerca con respecto al significado de la propia cultura clásica e incluso de la libertad elaborado por los griegos. Si los griegos habían ofrecido la libertad, la democracia, y el juego de equilibrios de la polis frente y contra la ley de la jungla y la ley de la sangre que había dominado los poderes aristocráticos anteriores, estableciendo por tanto una visión democrática de las relaciones humanas, Antígona, al oponerse a Creonte, jefe de la ciudad, y defender el enterramiento de su hermano, prioriza el amor fraterno sobre las leyes de la ciudad, dando así una vuelta de tuerca a esa hegemonía de lo público democrático. En esto, exige de nuevo un predominio de las pasiones humanas como elemento fundamental en la libertad del hombre y libertad de conciencia. Por tanto nos encontraríamos con una maduración del proceso de los griegos con respecto al tema de la libertad, por un lado una libertad que se ha opuesto a la pura ley de la sangre y a la pura ley de la fuerza, que ha establecido una cierta igualdad para todos, y sin embargo, luego, en el caso de Antígona, la reivindicación de una diferencia, de una pasión particular que tiene que ser tenida en cuenta también para completar el panorama de la libertad humana: hay una libertad pública, pero también hay una privada, que personifica y encarna Antígona, convirtiéndose así en la primera gran heroína de la libertad de conciencia de la cultura occidental.
[Publicado el 08/8/2008 a las 09:00]
[Etiquetas: Galería, espectros, Antígona, Sófocles]
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Galería de espectros: Prometeo
Delfín Agudelo: ¿Te refieres al Prometeo de Esquilo?
R.A.: Sí, me refiero a esa criatura completamente in
móvil, de principio a fin de la obra del poeta tráfico Esquilo, que estando completamente inmóvil logra crear un magnetismo cósmico alrededor del cual circulan todos los ordenes, los celestes y terrestres. Me fascina esa inmovilidad, una inmovilidad única en toda la historia de la literatura occidental. Seguro que es una inmovilidad única en la historia del teatro y que se remonta a uno de nuestros primeros referentes, el Prometeo encadenado de Esquilo. Resulta interesante el cómo a partir de esa inmovilidad, de quien ha sido encadenado en el Cáucaso, se puede empezar a llevar el desafío frente a Zeus; desde esa inmovilidad se puede explicar en qué ha consistido la fundación de la civilización humana; desde esa inmovilidad se puede invitar al hombre a perseguir el doble fuego. Por un lado el de la transformación de las cosas, el del conocimiento y del progreso, el fuego que tiene que cambiar el entorno del hombre; y por otro lado el fuego sagrado, el fuego espiritual que invita a los hombres a la propia divinización. Creo que lo completamente magistral en el tratamiento que hace Esquilo del tema mítico de Prometeo es la síntesis de esos dos fuegos, que muchas veces nosotros mantenemos de manera equivocada separados. Por un lado el de la transformación exterior, de las cosas, y por otro lado aquél que implica la transformación interior y de nuestro propio espíritu. En el gran poema de Esquilo no se pueden separar las dos instancias, y ahí me parece que es una de las principales lecciones de sabiduría de toda la cultura occidental.
[Publicado el 04/8/2008 a las 09:00]
[Etiquetas: Galería, espectros, Prometeo, Esquilo]
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Galería de espectros: el doctor Frankenstein
Delfín Agudelo: Te refieres al personaje de la novela de Shelley.
R.A.: Sí, me refiero a la conocida historia de Mary Shelley, y a uno de los momentos que me parece más conmovedor de la historia, que es cuando el doctor Frankenstein, el creador del monstruo, de la criatura, lo va persiguiendo por lo
s confines de la tierra, por los desiertos, por las llanuras heladas del norte. Lo va persiguiendo para acabar con él; al mismo tiempo, la criatura o monstruo creado trata de vengarse de su creador. Ahí se origina un círculo en el cual nos espejeamos todos los hombres. Desde el principio los hombres han creado a sus dioses y han creado la noción de Dios para, por un lado, poder tener una idea de poder absoluto que ellos no poseen; y para, por otro lado, poder responsabilizar a otra instancia de aquello de lo que carece. Este juego entre hombres y dioses es sintetizado en la época del progreso, en la época de la tecnología o el inicio de la tecnología moderna, a través de la figura de este doctor Frankenstein que intenta llegar a la creación absoluta- y al llegar a ésta crea también sus propias sombras. Desde el punto de vista de la criatura nos reconocemos también porque siendo como somos, en cierto modo, la consecuencia de la unión de diversos fragmentos que nunca logramos tener completamente unidos, nos sentimos siempre enajenados, desasistidos, carentes de una protección, de un amor, de una verdad. Es a través de estos mecanismos que el monstruo Frankenstein sabe asumir muy bien que no reflejamos nosotros. Por eso también él, como nosotros, aspira a un mayor amor, a unos mayores y más profundos sentimientos, y aspira a conocer un destino que evidentemente nunca logrará conocer.
[Publicado el 01/8/2008 a las 09:00]
[Etiquetas: Galería, espectros, Mary Shelley, Frankenstein]
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Galería de espectros: el viejo marinero
Rafael Argullol: Hoy en mi galería de espectros he visto el espectro del viejo marinero.
Delfín Agudelo: ¿Te refieres al protagonista del poema de Coleridge?
R.A.: Me refiero a ese personaje misterioso que Coleridge nos presenta en la obra La balada del viejo marinero, personaje en el cual la experiencia del tiempo actúa de una manera completamente particular. Es el hombre que está esperando cerca de un banquete de bodas y convoca a los invitados de este banquete de manera que ellos se quedan embelezados escuchándolo y se olvidan de las bodas, mientras que el viejo marinero va explicando su historia, la historia de un hombre que partió joven hacia los mares del sur y que allí vivió todo tipo de experiencias limítrofes vinculadas al abismo, al horror y a la muerte. Vivió la exterminación de sus compañeros de barco, vivió una suerte de cara a cara directo con la destrucción y al mismo tiempo ese tormento físico se vio acompañado por un tormento espiritual a través del cual Coleridge nos dibuja de manera magistral el sentimiento de culpa y remordimiento que puede acompañar al ser humano. A través de la figura simbólica de un pájaro, el albatros, el viejo marinero cuenta a los jóvenes que van al banquete todas esas vicisitudes, y cómo después de este viaje prodigioso él llegó a una sabiduría muy particular y especial, que es la sabiduría que está más allá del propio abismo de la muerte y que después de este viaje prácticamente a un hombre sólo le queda esperar. La paradoja de todo este misterioso poema es que si el lector se pone atentamente a contar la cronología positiva, pragmática de la historia, el viejo marinero no debería ser el viejo marinero sino que debía ser un marinero muy joven, al que precisamente sus propias aventuras han llevado a una vejez, a un conocimiento y a una sabiduría distinta.
[Publicado el 28/7/2008 a las 09:00]
[Etiquetas: La balada del viejo marinero, coleridge, galería, espectros, viaje]
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Galería de espectros: Gatopardo
Rafael Argullol: Hoy, en mi galería de espectros, he contemplado al majestuoso espectro de Gatopardo.[Publicado el 07/7/2008 a las 09:00]
[Etiquetas: Galería, espectros, Gatopardo, Lampedusa, Burt Lancaster, Visconti]
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Rafael Argullol: Hoy, en mi galería de espectros, he intuido el de Godot.
Delfín Agudelo: Te refieres evidentemente al de Beckett.
[Publicado el 04/7/2008 a las 09:00]
[Etiquetas: galería, espectros, Godot, Beckett, Rothko]
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Galería de espectros: Mr. Clay
Rafael Argullol: Hoy, en mi galería de espectros he divisado al obeso espectro de Orson Welles.
Delfín Agudelo: ¿Te refieres a Welles como protagonista de Historia inmortal, Charles Clay?
R.A.: Me refiero a esa historia completamente mágica que filmó Orson Welles con un escasísimo presupuesto y que en gran parte, si no toda, la filmó en España, donde situó una colonia asiática; pero en realidad estaba filmado en un pueblo y plaza españolas, y con escasísimo dinero, pero adaptando con maravillosa fidelidad y enorme gracia un cuento de Isac Dinesev, seudónimo de Karen Blixen. En esa historia recogemos la vida de un hombre, un comerciante viejo que está llegando a los últimos años de su vida y que quiere verdaderamente convertir en realidad todo aquello que él concibe. Es un hombre tosco, acostumbrado exclusivamente a amontonar dinero, un hombre que no ha leído libros, que tan sólo ha leído libros de contabilidad, pero que en un momento determinado, sintiendo que se acerca el final de su vida, quiere hacer realidad una historua que ha oído años atrás, y que se va contando por parte de los marineros de los bares del sur. La historia es sobre un hombre muy poderoso que en un momento determinado hizo que un marinero se juntara con su mujer para engendrar un hijo, haciendo así realidad también el poder sobre la fecundidad, el poder sobre las almas y los cuerpos de los demás. Pero esa historia, que es un relato literario oral que se va explicando en las tabernas de los bares del sur, él piensa que va a por la realidad a través de su propio poder. Efectivamente se traslada al puerto, recoge al marinero más vigoroso y hermoso que encuentra, y lo junta no con su mujer porque no tiene, sino con quien había sido hija de su rival comercial, a quien también compra para esa ocasión. A partir de aquí les hace copular; hacen el amor, y es entonces cuando se desborda la propia historia puesto que en el momento en que él toma posesión de aquello que había sido ficción, la muerte va a tomar posesión de él, y en la medida en que él creía que sería un puro acto mecánico en el cual se produciría el fruto de su propio poder, deviene un amor entre el marinero que a ha contratado y esa otra mujer. Con lo cual nos encontramos con una fascinante alteración de los juegos entre la ficción y la realidad, y es que cuando a través del poder convertimos en realidad la ficción, ésta nos desborda, haciéndonos olvidar el juego, situándonos en un plano que no es ni lo uno ni lo otro.
[Publicado el 30/6/2008 a las 09:00]
[Etiquetas: galería, espectros, Orson Welles, Mr. Clay, Historia inmortal]
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Rafael Argullol: Hoy, en mi galería de espectros, he visto el de Io. [Publicado el 27/6/2008 a las 09:24]
[Etiquetas: galería, espectros, Io, Zeus, Correggio]
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Rafael Argullol Murgadas (Barcelona, 1949), narrador, poeta y ensayista, es catedrático de Estética y Teoría de las Artes en la Facultad de Humanidades de la Universidad Pompeu Fabra. Es autor de 25 libros en distintos ámbitos literarios: poesía (Disturbios del conocimiento, Duelo en el Valle de la Muerte, El afilador de cuchillos), novela (Lampedusa, El asalto del cielo, Desciende, río invisible, La razón del mal, Transeuropa, Davalú o el dolor) y ensayo (La atracción del abismo, El Héroe y el Único, El fin del mundo como obra de arte, Aventura. Una filosofía nómada, Manifiesto contra la servidumbre. Escritos frente a la guerra, entre otros) dirigiéndose cada vez más hacia una escritura transversal que rompe los géneros literarios (Cazador de instantes, El puente del fuego, Enciclopedia del crepúsculo, Breviario de la aurora, etc.).
Ha estudiado Filosofía, Medicina, Economía y Ciencias de la Información en la Universidad de Barcelona y ha asistido a cursos en la Universidad de Roma, en el Warburg Institute de Londres y en la Universidad Libre de Berlín, doctorándose en Filosofía (1979) en su ciudad natal. Como profesor ha enseñado en universidades europeas y americanas y ha dado conferencias en ciudades de Europa, América y Asia. Colaborador habitual de diarios y revistas, ha vinculado con frecuencia su faceta de viajero y su estética literaria. Ha intervenido en diversos proyectos teatrales y cinematográficos. Ha ganado el Premio Nadal con su novela La razón del mal (1993), y el Premio Ensayo de Fondo de Cultura Económica con Una educación sensorial (2002).

El Héroe y el Único (2008). El Acantilado, España
Breviario de la aurora (2006). El Acantilado, España.
Del Ganges al Mediterránea: un diálogo entre las culturas de India y Europa (2004). Argullol, Rafael y Mishra, Vidya Nivas. Ediciones Siruela, España.
El puente de fuego (2004). Ediciones Destino, España.
El pont de foc (2004). Ediciones Destino, España.
Wolfgang Amadeus Mozart. Las últimas sinfonías (2004). Argullol, Rafael y Reverter, Arturo. Diario El País, S.A., España.
Manifiesto contra la servidumbre: escritos frente a la guerra (1990-2003) (2003). Ediciones Destino, España.
Una educación sensorial: historia personal del desnudo femenino en la pintura (2002). Fondo de Cultura Económica, España.
Tres miradas sobre el arte (2002). Ediciones Destino, España.
El cazador de instantes: cuaderno de travesía 1990-1995 (2002). Ediciones Destino, España.
Davalú o el dolor: crònica d'un duel (2001). Edicions dels Quaderns Crema, España.
Aventura, una filosofía nómada (2000). Plaza & Janés Editores, S.A., España.
El afilador de cuchillos: un poema (1999). El Acantilado, España.
L'esmolador de ganivets: (un poema) (1998). Edicions dels Quaderns Crema, España.
Transeuropa (1998). Ediciones Alfaguara, España.
Naturaleza: la conquista de la soledad (1995). Fundación César Manrique, España.
Sabiduría de la ilusión: quince escenarios (1994). Taurus Ediciones, España.
La razón del mal (1993). Ediciones Destino, España.
Territorio del nómada (1993). Ediciones Destino, España.
El cansancio de Occidente: una conversación (1993). Argullol, Rafael y Trías, Eugenio. Ediciones Destino, España.
El fin del mundo como obra de arte: un relato occidental (1991). Ediciones Destino, España.
Desciende, río invisible (1990). Ediciones Destino, España.
El Quattrocento: arte y cultura en el renacimiento italiano (1988). Montesinos Editor, S.A., España.
Lampedusa: una historia mediterránea (1987). Montesinos Editor, S.A., España.
Territorio del nómada (1987). Fondo de Cultura Económica, S.L., España.
Duelo en el valle de la muerte (1986). Ayuso, España.
Leopardi: infelicidad y titanismo (1985). Montesinos Editor, S.A., España.
Tres miradas sobre el arte (1985). Icaria, España.
El héroe y el único: el espíritu trágico del Romanticismo (1984). Taurus Ediciones, España.
La atracción del abismo: un itinerario por el paisaje romántico (1983). Bruguera, S.A., España.
Disturbios del conocimiento (1980). Icaria, España.
Obra completa en El Acantilado
Los aforismos de Rafael Argullol
Entrevista acerca de Del Ganges al Mediterráneo
20/8/2008 22:51
Publicado por: escarola
20/8/2008 19:06
Entonces los monstruos son como...
Publicado por: amalia
20/8/2008 06:07
Ese lado de lo monstruoso, lleno...
Publicado por: amalia
19/8/2008 21:26
Publicado por: Sheila
19/8/2008 20:32
Al objetivar nuestros miedos en...
Publicado por: escarola
18/8/2008 17:40
Publicado por: carla
18/8/2008 13:04
Acabo de ver que se consigue en...
Publicado por: amalia
18/8/2008 09:13
sin afan de ser pretencioso,...
Publicado por: carlos
16/8/2008 11:01
Publicado por: lifting
14/8/2008 13:38
Publicado por: aliblue
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