El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
miércoles, 7 de enero de 2009
Rafael Argullol: A veces no solo la televisión sino que los diarios tienen que llenar las páginas como sea, publicando noticias supuestamente espectaculares.
Delfín Agudelo: Me recuerda una noticia que no sé qué tanto tenga que ver con aquella que estás a punto de contar, pero tiene su lado carnavalesco. Apareció hace años en El Tiempo de Bogotá, y era de un campesino que había demandado a una vecina que, bruja, en la noche se había convertido en ave negra y había logrado entrar a su cuarto robándole veinte mil pesos colombianos- unos seis euros. La noticia unía tres elementos muy ricos: la legalidad en cuestiones de folklore; la evidente pregunta de qué tanto puede ser eso una noticia; y, más importante, ¿qué hacer si se fuera el abogado? Me gusta ver los tres frentes de la noticia, pero en realidad la noticia es lo inusual, carnavalesco, que pueda suceder en cualquier pueblo de tierra fría colombiana. La noticia se convierte en tal cuando el lector, evidentemente, quiere leer algo así.
R.A.: Creo que es uno de los factores de la información que siempre ha estado presente, porque ahora en nuestros días va volviéndose más barroco y con más efectos especiales. La noticia que comentas entra de lleno en aquello que antes se llamaba realismo mágico, esta vez aplicado al periodismo nuestro. Además, acompañado siempre de un supuesto rigor informativo-científico para todas estas cosas. Porque si esa noticia del campesino a la que aludes hubiera aparecido hace cincuenta años, simplemente se hubiera reflejado sin más bases científicas. Pero ahora eso lo acompañamos de toda una serie de fundamentos científicos que nos llevan a ver el tipo de sección del cerebro que hace ver que una bruja se convierta en ave negra, o el tipo de gen que despierta en nosotros el realismo mágico o la magia. En nosotros todo tiene una base supuestamente científica, de manera que las noticias que recibimos, sobre todo a través de la televisión, acostumbran a ser impunes. Si alguien sale en la televisión y explica que una campesina se ha convertido en bruja, y después de esto en ave negra, y muestra unos efectos especiales que corroboran esto, el espectador tenderá a creer que es verdad científica; no que es ese terreno magníficamente pantanoso de la imaginación mágica, sino de la científica. Esto me hace recordar algunas noticias que han salido este verano- las que te comentaba- que son muy jugosas, y todas ellas aparecidas en los suplementos o bien de ciencia o bien de salud, o en las informaciones sobre grandes acontecimientos científicos.
[Publicado el 11/9/2008 a las 09:00]
[Etiquetas: imaginación científica]
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Rafael Argullol: Se irá a una especie de nuevo helenismo de carácter universal, en el que conviven distintas estructuras de tradición y de ideología, de religión y lengua, y esa convivencia es lo que llamaremos arte y literatura en el futuro.
D.A.: Las duplas nativo/extranjero y lengua/literatura se verán, por lo tanto, desbordadas. La literatura se promulgará por encima de la lengua en la cual ha sido escrita. Se vaciará para convertirse en un elemento inherente a todas naciones.
R.A.: La idea herderiana, romántica, de la identificación extrema entre la lengua y la literatura ya está desapareciendo. Pero hay muchísimos chicos jóvenes que empiezan a escribir no en la lengua materna, sino en la lengua que han elegido. Ya hay muchos escritores indios, paquistaníes que escriben en inglés, y muestra que cada vez habrá un traspase mayor. Lo importante es que no será la lengua como el lugar o como el escenario patriótico inicial, sino la lengua como el lugar de comunicación entre esos mundos que conviven en la megápolis. Eso será difícil de aceptar. En otras artes ya se ha aceptado, pero en literatura será difícil, porque hay una enorme asimilación literatura-lengua. Incluso nuestras universidades están organizadas así. En el siglo XVIII no era así, y en el XXI tampoco. Sólo en el XIX y en parte del XX se ha producido esa identificación. Uno podrá tener dos o tres lenguas. Lo habitual será que uno tenga dos o tres lenguas. Ya no solo pragmáticas, sino literarias. A algunos nos ocurre, o al menos a mí me ha ocurrido, que generalmente la lengua del amor era la lengua de la mujer con la que estaba en aquél momento, si mínimamente podía conocerlo. Si hablaba francés era el francés, si era italiana era el italiano. Era una especie de Proteo que me adaptaba a la mujer a la que quería. Tenemos que acostumbrarnos a aceptar ese proteísmo para comunicarnos con el mundo que nos rodea, esa especie de orgullo o soberbia más bien romántico-patriótica del español con el español, del catalán con el catalán, o del inglés que camina por el mundo creyendo que no hace falta saber más lenguas que la propia: eso forma parte de una especie de lengua imperial estéril. El futuro estará en el poliglotismo. Habrá policentrismo, politeísmo y poliglotismo.
[Publicado el 27/5/2008 a las 09:00]
[Etiquetas: lengua, literatura, nación, proteo]
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[Publicado el 30/4/2008 a las 09:00]
[Etiquetas: clonación, imaginación, identidad, viaje iniciático]
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Rafael Argullol: Con lo cual esas historias que antes comentábamos alrededor del fuego o en la taberna portuaria se han trasladado a la megápolis, se han mezclado y triturado, y tenemos que ver qué saldrá de las grandes megápolis como Bogotá, Saou Paulo o México.
Delfín Agudelo: Hay otro elemento clave si pensamos en la caracterización o poética urbana: el del ciudadano de una megápolis latinoamericana que viene a vivir a una ciudad europea. Desde hace diez años vemos cada vez más el cómo ciertas ciudades europeas -bastacon mencionar Barcelona- se han ido acoplando a unas nuevas costumbres, a unos nuevos planos imaginativos, consagrados y repetidos por grandes poblaciones emigrantes.
R. A.: En Europa en estos últimos veinte años y los que llevamos del siglo XXI se está produciendo lo que será un cambio importante desde el punto de vista artístico y literario: esa imaginación sedimentada, rígida, de coordenadas muy fijadas que antes prevalecía probablemente va a cambiar gracias a las nuevas migraciones que se están produciendo en las grandes ciudades europeas. Pensemos en Barcelona, donde en las calles hay restaurantes de cincuenta países, y hay decenas y decenas de lenguas que se hablan en las calles, como un proceso vertiginoso que ha ocurrido en los últimos quince o veinte años. Todo esto cambiará el imaginario colectivo de la ciudad. Comenzaremos a conocer historias no solo latinoamericanas, sino indias, chinas, pakistaníes, magrebíes, de las distintas comunidades emigrantes, y la fuerza va a revertir en una dinamización y en una especie de nuevo acceso a lo monstruoso por parte del imaginario europeo. Se está produciendo en el terreno de las posibilidades de materia prima literaria una auténtica revolución cuyas consecuencias aún no podemos calibrar, porque se está produciendo en estos momentos. Pero esa literatura europea, anclada en un centro bien determinado, apegada a una tradición bien determinada, está estallando.
En estos momentos diría que gran parte de la mejor literatura en lengua inglesa está siendo escrita por indios, pakistaníes, vietnamitas Parte de la literatura francesa la están escribiendo magrebíes, y no hablemos ya en español, que desde hace años parte de la mejor literatura se está haciendo en Latinoamérica, y a veces por latinoamericanos que viven en ciudades españolas. Si tuviéramos esta conversación dentro de 50 años, en referencia al imaginario y al monstruo como gran criatura del escenario literario, como gran seductor del escenario literario, hablaríamos ya de una manera distinta. Recuerdo cuando era pequeño los primeros restaurantes orientales que abrieron en Bar
celona. Ahora lo que es difícil es encontrar restaurantes que sean de aquí, ya que en su mayoría los restaurantes no sol locales. Y no solo pensando en términos culinarios, porque esto se percibe también en el terreno de la música. La música europea del siglo XX, la mala música clásica, se ha empeñado en una especie de experimentación hasta el abismo de la propia tradición europea a lo largo del siglo XX. En el siglo XXI será completamente distinto: la experimentación será mezclarse con las otras tradiciones del mundo, con lo cual cambia completamente la perspectiva. Creo que en estos momentos ya es más importante el compositor de Barcelona, de Berlín, de cualquier otra ciudad, que tiene en cuenta las tradiciones musicales del mundo que el que, como se hacía antiguamente, mirándose un poco el ombligo, lo va retorciendo, buscando sus últimas consecuencias.
[Publicado el 24/4/2008 a las 10:04]
[Etiquetas: latinoamérica, europa, imaginación, literatura, inmigración]
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Rafael Argullol: El monstruo es aquello que está más allá de la línea del horizonte, en el que trabaja la imaginación. Entonces en el transcurso, en la historia de la imaginación europea a medida que se impone el racionalismo y a medida que se impone una vida sedentaria, ese monstruo que está más allá de la línea del horizonte se va desvaneciendo.
Delfín Agudelo: Hay elementos monstruosos que le permiten a la población rural explicar determinados aspectos de su realidad. En algunas regiones de Colombia, por ejemplo, si un niño se pierde en el bosque es porque el duende lo ha extraviado; si una yegua amanece con trenzas en la crin es porque una bruja la ha estado cabalgando, etc. El proverbio es claro respecto a esto: "¿Las brujas? No hay que creen en ellas. Pero que las hay, ¡las hay!".
Rafael Argullol: Acá tocas un aspecto fundamental de la imaginación literaria latinoamericana hasta pleno siglo XX, y es que aunque se haya podido escribir en las ciudades, ha sido fundamentalmente una literatura cuya materia prima ha procedido de unas sociedades mayoritariamente rurales, y en ese sentido ha incorporado un elemento rural en el cual ese aspecto monstruoso está siempre muy vivo. Por otro lado, el imaginario rural ha sido hasta hace muy poco mayoritariamente oral; puede que haya habido cronistas recogidos por los escritores, pero en general los relatos, cuentos o historias que se iban legando generación tras generación eran orales. El imaginario literario latinoamericano ha estado alimentado fundamentalmente por dos fuentes: el foco rural, con ese componente monstruoso procedente de los propios relatos orales, que en el seno de las familias se van contando a través de generaciones, y que cada generación va haciendo incorporaciones con nuevos elementos; y el otro sería el de las ciudades portuarias, el de ciudades grandes o pequeñas que recogían a los nuevos inmigrantes que llegaban y por tanto a las nuevas historias que se iba contando. Dicho más concretamente: me parece que en Latinoamérica el imaginario literario en el siglo XIX y XX se hace o bien alrededor del fuego del hogar rural, familiar, o bien en la taberna portuaria en la que van volando esas historias que se van recibiendo a través de los distintos barcos, a través de los cuales también se van mezclando distintos referentes y tradiciones provenientes de Europa, Asia o África.
Lo contrario sucede en Europa: la literatura, a partir del siglo XVIII y de una manera muy señalada a partir del XIX, se alimenta principalmente del imaginario de la ciudad. Todos sabemos en esa perspectiva que el nombre de Baudelaire es simbólico: hasta él las imágenes de la poesía europea pertenecen fundamentalmente al paisaje rural, y a todo el juego de historias del paisaje rural que incorporaban el hecho de que el hogar, el fuego de la familia, la taberna del puerto, eran las grandes manantiales. Cuando decimos que Baudelaire es el primer poeta urbano, no es únicamente porque empieza a utilizar figuras de la vida de la ciudad, sino porque es de los primeros que trasladan el escenario hegemónico de la poesía de la literatura europea desde un espacio rural a uno urbano, en un proceso que se hace irreversible. A lo largo de todo el siglo XX estamos hablando fundamentalmente de una literatura urbana en la cual ocurre mucho de la mentalidad urbana, y es que el imaginario transcurre en el laberinto de las estructuras metropolitanas, o de las estructuras urbanas Ya no en la taberna, ya no en el fuego del hogar, sino en el flâneur que pasea, en el uno que busca en la ciudad, en el cazador urbano, en el aventurero urbano, el descubridor urbano. Eso quiere decir que la movilidad es menos exterior y mucho más interior. Y estamos hablando de una especie de cambio radical de lo que sería la propia oralidad; es decir, ya no es tanto la oralidad que había alrededor del fuego o en la taberna, sino aquello que es producto de la propia visualización de la ciudad como un zoológico, como un laberinto de experiencias.
[Publicado el 22/4/2008 a las 09:00]
[Etiquetas: folclore, ciudad, monstruo, imaginación literaria]
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Rafael Argullol: La tendencia
general que siempre he notado es que cuando llego a Latinoamérica, tengo, por un lado, la sensación de que los sentidos tienen que trabajar más; los sentidos se enfrentan a contrastes sensitivos más agudos, que el lenguaje es más rico en matices, que es lo que antes llamaba una imaginación nómada.
Delfín Agudelo: Desde mi conciencia e identidad latinoamericana, veo que esa realidad en constante creación se desarrolla con elementos artísticos y puramente imaginativos. Me refiero al origen: el primer texto escrito en América es El diario de a bordo de Colón, en el cual Colón está a la espera de encontrarse con Cíclopes o Circes, atento a que no le suceda lo que a Odiseo. Es el primer texto. A partir de entonces, me parece que es difícil hablar de identidad latinoamericana porque es algo que está en constante movimiento, en constante diálogo con lo artístico. Luego llegaron las Elegías de varones ilustres y otros textos que configuraron la "realidad" americana, pero eso es otra cosa, otro género. En esa medida, considero que la cultura latinoamericana es una cultura que desde su fundación misma tiene más elementos imaginarios que la europea, porque en su construcción misma ya había un elemento imaginativo o artístico a partir de un sujeto de razón.
a habido una continua monstruización de la política en Latinoamérica, porque en definitiva no hay una realidad estable, es completamente móvil y volátil, y en ese sentido es lo que te decía de las generaciones: tengo la aburrida constancia de cuatro o cinco generaciones de barceloneses. En general el americano tiene la certidumbre de una mezcla constante de linajes de las mitologías de estos linajes, de los sueños, las pesadillas, las historias macabras, los suicidios, los prodigios, que cada uno va aportando. Y ahí se van creando centauros continuamente. Lo híbrido es una creación continua. [Publicado el 15/4/2008 a las 09:00]
[Etiquetas: Europa, latinoamerica, imaginario, imaginación]
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Rafael Argullol Murgadas (Barcelona, 1949), narrador, poeta y ensayista, es catedrático de Estética y Teoría de las Artes en la Facultad de Humanidades de la Universidad Pompeu Fabra. Es autor de 25 libros en distintos ámbitos literarios: poesía (Disturbios del conocimiento, Duelo en el Valle de la Muerte, El afilador de cuchillos), novela (Lampedusa, El asalto del cielo, Desciende, río invisible, La razón del mal, Transeuropa, Davalú o el dolor) y ensayo (La atracción del abismo, El Héroe y el Único, El fin del mundo como obra de arte, Aventura. Una filosofía nómada, Manifiesto contra la servidumbre. Escritos frente a la guerra, entre otros) dirigiéndose cada vez más hacia una escritura transversal que rompe los géneros literarios (Cazador de instantes, El puente del fuego, Enciclopedia del crepúsculo, Breviario de la aurora, etc.).
Ha estudiado Filosofía, Medicina, Economía y Ciencias de la Información en la Universidad de Barcelona y ha asistido a cursos en la Universidad de Roma, en el Warburg Institute de Londres y en la Universidad Libre de Berlín, doctorándose en Filosofía (1979) en su ciudad natal. Como profesor ha enseñado en universidades europeas y americanas y ha dado conferencias en ciudades de Europa, América y Asia. Colaborador habitual de diarios y revistas, ha vinculado con frecuencia su faceta de viajero y su estética literaria. Ha intervenido en diversos proyectos teatrales y cinematográficos. Ha ganado el Premio Nadal con su novela La razón del mal (1993), y el Premio Ensayo de Fondo de Cultura Económica con Una educación sensorial (2002).

Lampedusa (2008). El Acantilado, España
El Héroe y el Único (2008). El Acantilado, España
Breviario de la aurora (2006). El Acantilado, España.
Del Ganges al Mediterránea: un diálogo entre las culturas de India y Europa (2004). Argullol, Rafael y Mishra, Vidya Nivas. Ediciones Siruela, España.
El puente de fuego (2004). Ediciones Destino, España.
El pont de foc (2004). Ediciones Destino, España.
Wolfgang Amadeus Mozart. Las últimas sinfonías (2004). Argullol, Rafael y Reverter, Arturo. Diario El País, S.A., España.
Manifiesto contra la servidumbre: escritos frente a la guerra (1990-2003) (2003). Ediciones Destino, España.
Una educación sensorial: historia personal del desnudo femenino en la pintura (2002). Fondo de Cultura Económica, España.
Tres miradas sobre el arte (2002). Ediciones Destino, España.
El cazador de instantes: cuaderno de travesía 1990-1995 (2002). Ediciones Destino, España.
Davalú o el dolor: crònica d'un duel (2001). Edicions dels Quaderns Crema, España.
Aventura, una filosofía nómada (2000). Plaza & Janés Editores, S.A., España.
El afilador de cuchillos: un poema (1999). El Acantilado, España.
L'esmolador de ganivets: (un poema) (1998). Edicions dels Quaderns Crema, España.
Transeuropa (1998). Ediciones Alfaguara, España.
Naturaleza: la conquista de la soledad (1995). Fundación César Manrique, España.
Sabiduría de la ilusión: quince escenarios (1994). Taurus Ediciones, España.
La razón del mal (1993). Ediciones Destino, España.
Territorio del nómada (1993). Ediciones Destino, España.
El cansancio de Occidente: una conversación (1993). Argullol, Rafael y Trías, Eugenio. Ediciones Destino, España.
El fin del mundo como obra de arte: un relato occidental (1991). Ediciones Destino, España.
Desciende, río invisible (1990). Ediciones Destino, España.
El Quattrocento: arte y cultura en el renacimiento italiano (1988). Montesinos Editor, S.A., España.
Lampedusa: una historia mediterránea (1987). Montesinos Editor, S.A., España.
Territorio del nómada (1987). Fondo de Cultura Económica, S.L., España.
Duelo en el valle de la muerte (1986). Ayuso, España.
Leopardi: infelicidad y titanismo (1985). Montesinos Editor, S.A., España.
Tres miradas sobre el arte (1985). Icaria, España.
El héroe y el único: el espíritu trágico del Romanticismo (1984). Taurus Ediciones, España.
La atracción del abismo: un itinerario por el paisaje romántico (1983). Bruguera, S.A., España.
Disturbios del conocimiento (1980). Icaria, España.
Obra completa en El Acantilado
Los aforismos de Rafael Argullol
Entrevista acerca de Del Ganges al Mediterráneo
07/1/2009 11:46
Publicado por: Pablo
07/1/2009 04:37
Publicado por: amalia
06/1/2009 17:25
Publicado por: Pablo
05/1/2009 12:29
Publicado por: Sileno
05/1/2009 10:59
Publicado por: Pablo
04/1/2009 23:58
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Publicado por: Pablo
03/1/2009 10:49
Hay un pintor, Gabriel von Max,...
Publicado por: amalia
02/1/2009 16:28
Publicado por: Pablo
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Publicado por: Student of boomeran.com hi school
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